jueves, 7 de febrero de 2013

EL PELAO [70]

EL PELAO [70]

Tantas veces el pelao
sobre la bicicleta un día;
sobre una moto en veloz carrera,
con los bolsillos rotos esperando buenos tiempos,
buscando afanoso lo que no llega a casa,
y vaga por ahí, es un poeta esgrimiendo con una daga
una flor  en invierno, con una mueca, /aquello que le aqueja
y moldea con simples palabras.

Un traje nuevo/tal vez de marca,
el mejor perfume, un celular de segunda
hurtado cuando ya estaba en sus manos,
vendido al desearlo como su propiedad.

Y el pelao lleno de sueños,
deseoso de caricias y besos de mujeres,
metido en las enaguas de sus ojos
y arropado en el brillo placentero
que dejan las huellas de un beso en el cuello,
y una pequeña mordida en el pecho.

Ya en la tarde, cualquier tarde,
de sus ojos  cálida mirada.
¡Aplausos poeta!
¡Me encantan tus versos!
¡Me desvelo tanto y tanto!,
pero en cada sorbo de tus sueños
hay un poco de los míos.

Una alondra levantó vuelo,
era un pelao el conductor,
tenía el encargo de hacer volar a un lucero
para que se rodeara de estrellas
que en la noche,
se ven nadando en el mar.  

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, febrero 7/13

HABLANDO CON ELLA [71]

HABLANDO CON ELLA [71]
                        
Roble de flores cálidas y pequeñas,
manos llenas de caricias y bondad;
labios que sabían pronunciar certezas
/aunque a ratos doliera su verdad.

Conocedora de los caminos de la vida
ausente tantas veces de los lirios del valle,
de las montañas tan amadas y añoradas,
pero en su corazón de niña vieja
un rosario con sus labios comulgaba.

Encontraba en el desierto todas las rosas,
orquídeas que recogía en su andar
para adornar la imagen de María,
y en este sencillo camino
era feliz y se entretenía.

A esa señora de blanca cabellera
con hilos de plata en su montaña,
enredados dedos en los suyos,
aliviando su pesar con lágrimas.

Con un abrazo, cual tórtola en su nido,
confesaré que nadie más, tan puro y amado.
Ella es y será el amor verdadero que arribó a mi corazón,
tomando mis dolores con sus manos,
aconsejando siempre lo mejor.

¡Es la vida esto!, deja que pase el tiempo/me decía.
No puedes hacer más de lo que tú ánimo resiste,
no agotes las fuerzas, vendrán días de calma y paz.
Debes permitir  que caiga la lluvia,
mirar cada día  hacia el cielo azul y agradecer
por cada suspiro de tu pecho,
por esa oportunidad de vivir un segundo más,
y ofrecer el dolor por alguien que necesita salvarse,
doblando las rodillas,
sin importar si te duelen tanto que te quiebras.

Enciérrate en ese mundo de los sueños,
y ama la poesía cada vez más.

En ellos,  los imposibles no existen,
así aprenderás a volar,
a desteñir violetas con el pensamiento,
y a llorar por aquéllos que no saben hacerlo,
amando lo que existe,
pues la vida es efímera y fugaz.

Orar por  las rosas que marchan sin abrir,
por los hombres que no conocen de Dios
y no se atreven a soñar con algo superior.

No olvides la música, ella te reconfortará,
será lluvia de colores sobre tu vida
lo triste marchará al sonar del tambor,
y el hombre con una flauta en sus labios
será dichoso al entonar himnos al Señor.

Apártate de quienes te odian,
ellos no aportarán nada positivo a tu vida,
serán como la hiedra donde florecen las orquídeas,
serán roca en tu camino,
que no te dejará avanzar.

No odies a nadie, perdona siempre,
pero te cuidas cada vez más,
hay alguien que conoce todo
y en esa roca fuerte dejarás tu vida,
será un alivio a tus penas,
y una sonrisa en tus labios
por una eternidad.

Y cuando muera, /me dijo una vez mi madre…
…quiero muchas rosas blancas,
flores de todos los colores a mi alrededor,
un rosario en mis manos, un crucifijo,
y un vestido blanco, ¡muy blanco!...

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, febrero 7/13


miércoles, 6 de febrero de 2013

ME GUSTAS [72]

ME GUSTAS [72]

¡Qué bonito es verte!,
lindo saber que estás,
hermoso disfrutar mi soledad contigo,
escribiendo versos para alguien
aunque tal vez ni adivines,
que son para ti.

Mi día es cuadrado, todos son así,
pero busco en las sombras un recuerdo,
cosas que valieron la pena,
echar al fuego las  que me dolieron,
descubrir que no todos fueron mis amigos;
que mis enemigos siempre estuvieron,
ni el tiempo ni las experiencias los cambiaron.

Pero mi hoy es ahora y debo permanecer de pie
con ese temor a lo incierto del camino,
y esa esperanza de que todo termine.

Buscaré en un muro en blanco, tu nombre
para decirte que el amor no muere
sino que las personas cambian,
tanto, que temo me desconozcas,
cuando pases por mi lado.

De aquéllos sueños del ayer, nada queda,
mi cometa ha volado aprisa,
en éste segundo de luz que asoma, prestado,
una esperanza tiñe mi rostro de púrpuras,
el  corazón es  burbuja en una ola,
que explota  al  pensar en ti.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, febrero 6/13

DE TUS LABIOS [73]

DE TUS LABIOS [73]

De ahí me prendo amor mío
para crear un verso,
para implorar un “te quiero”
aunque lejos te encuentres.

De ti cariño, de tus labios,
eres durazno maduro,
pareces uva morena,
mi  collar de perlas
que amanecidas en mis ojos
sobre tu cuello se pierden.

De tus manos alocadas advierto
un masaje de olas bulliciosas,
gemido cuando el acantilado despierta,
si la caracola duerme
y despierta a mi lado…

De tu piel en la mía,
no hay silencios
amarte sin medida,
tal vez…
¡Si acaso me adviertes!

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, febrero 6/13

MAULLANDO [74]

MAULLANDO [74]

Me deslizo sobre tu piel, soy una gata,

huelo tus esencias a lavanda,
¿mis chillidos no escuchas?



Paso la noche en vela esperando tu respuesta
pero huyes con tu maullido endemoniado
y te presentas ante mis ojos arañado,
raído, pareces un trapo viejo;
dejándole a mi vida tus despojos.


Te veo pasar  fuerte y vanidoso.
Aprisa sobre tejados  ajenos
comes de todo sin temor,
y llegas orgulloso,
con tu sonrisa nueva,
maullando en espera de mi amor.

Como una gata  veo la luna,
apacible y calmada…
Me entretengo con el perfume que trae el viento.

Es cálido soñar en otros brazos
mientras mi amor por ti
de a poco está muriendo.

Y en otra tarde
cuando mis ojos ya no alumbren;
sabrás que maullé por muchos años,
que un sinsabor de amargos en la boca
me encontró otros labios besando,
y en otro tejado amaneciendo.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 6/13


martes, 5 de febrero de 2013

JUVENTUD [75]

JUVENTUD [75]

Juventud: ¿en dónde has quedado?
¿Tus miradas, tus sonrisas locas?

Danzas de alegría sin creer en nada, 
pechos que te amaron, labios que te besaron,
lenguas que tocaron la tuya con ese vértigo de placer
que nos hacía cerrar los ojos.

¡Qué pena creer que ayer se esfumó temprano!
Que la mariposa azul voló muy tierna,
sin abrir sus alas a la primavera,
para comprender los aromas de la vida.

¡Cómo lastimas a veces!/ igual lo hacía,
nadie me indicaba un camino, sólo viejos locos
imbéciles que se creen sabios,
mientras  bella la mariposa
con la boca sedienta de mieles,
dibujaba carmines para copiar en tus labios
adivinados en un pañuelo blanco que guardé.

Pálida amapola hoy pareces
amarillo color cansado,
piernas flojas y vencidas,
auras que mataron primaveras
mientras los otoños se descansan,
abaten sus pieles sobre un viejo sillón sin brazos.

Ave encantadora:
¡Si pudiera atraparte dentro de mis ojos
cual ámbar en la montaña,
si pudiera calzar sandalias rojas,
regresar a pechos de pomelos dulces,
esmeraldas en mis ojos brillantes para verte ahora,
con el corazón doblegado para amarte!

Se esfuma la vida cual neblina en el camino,
la piel torna en quebradizas alas
que al sonar del viento desaparece,
en un abrir y cerrar de ojos.


Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, diciembre 25/11

VOLANDO [76]

VOLANDO  [76]

Sobre la peña más alta
donde tú norte me persigue,
abro mis alas un poco tímida,
un batir de brisa me alienta
y ésta angustia no termina.

Tiemblo ante el sol…
Su imagen de ayer la olvido.
Con un suspiro sobre mi traje
me aviento sin pereza por lo mío.

Alguien lo enseñó, cierra los ojos,
avanza sin miedo que  te cubro,
estoy a tu costado, arriba, abajo,
con un beso te aliento a continuar
para que planees sin esfuerzo alguno.

Me abandono, es mi hora,
lo que busqué de otros fue una mentira,
y lo que me das es lo verdadero.

Sacudo levemente la cabeza,
busco vida entre los morichales.
Cual flecha disparada te persigo,
y con mis dagas te aprisiono.

Un poco me duele a mí también
pero es mi destino obligado, la muerte,
sombra tibia que se encoge;
el calor de mis pichones aguarda
sobre un lecho de rosas.

Cierro los ojos y te busco…
Sobre la cima más alta esperas,
mis abanicos livianos ya no temen,
el corazón deja de latir
y el miedo es asunto del ayer.

Un chillido me habla de amor,
y ella, mi madre de traje blanco
hermosa gaviota nacarada,
sobre la roca más enorme que la montaña
se agita con alegría y espera…

No hay temores, a Él me abandono…
Conoce cada uno de mis suspiros,
me alienta a continuar, despacio, sin prisas.

El tiempo, sobre una cuerda floja
parece decir que un mañana cercano
mis alas se parecerán a las suyas.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, febrero 4/13