domingo, 20 de enero de 2013

AMIGA MUERTE [38]

Marìa Alejandra y Lukas/12

AMIGA MUERTE [38]
                                                                                                                                     

No le temo a la muerte,
pues con ella me acuesto,
me revuelco en sus pezuñas

que me saben a dulzor
y aquí con mi tenedor,

a quien desea persigue.

Es la muerte amiga mía,

alguien que conmigo habita,
y si resucita

temo que tendrá que verme
o veré por una eternidad,

su maquiavélica sonrisa.

Muerte de negro ropaje,

tal vez tu color es dorado
pues una vez

tu encuentro es anunciado,
pues a mi madre escuché rezar,

que el sol veía en su aposento
y a ella se la quería robar.

No temeré a oscuras noches,

pues estará conmigo.
Con mi sombra persigo

el alar de su tumba.

¡Oh muerte!,

¡Tan amada y tan odiada!
A ratos tan esperada,

pero hoy le pedí que marche
me deje esperando un rato,

mientras bailo un pasodoble
y resucito en sus brazos

a una vida más noble.

¿Quién a la muerte no teme?
Más ella viene con cobija doble.
Una vez nos entretiene

dejándonos con vida,
y otra, en un instante,

sin advertir la mirada,
con ansias altaneras,

desnuda nuestro vacío traje
dejando  una sombra,

un recuerdo,
un libro negro,
un edredón  que arropa


su divina figura,
un escapulario de penas 
y una lágrima viajera…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 20/13

LEVANTO LA MIRADA 2 [39]

LEVANTO LA MIRADA 2 [39]

Un día para levantar la mirada sin cansarnos
Para agradecer por cada sonrisa y cada golpe.
Me acabo de dar uno tan fuerte en el patio,
Que imaginé era una invitación a sentarme un segundo
Aún me duele el cuerpo, pero mi alma está intacta.

¡Qué hermoso me parece estar respirando de nuevo!
Espinas, son muchas y tantas, que aún tengo que sacarlas.
Pugnan por salir, pero buscan de mi corazón su profundidad.
No puedo dejar de llorar al mirar mi tiempo atrás,
Como un desperdicio que se lanzó al viento.

Pero el mar... ese mar azul que tanto amo y poco veo
Perdido en el estero de mis sueños... ese índigo precioso
Nunca cansada de nombrarlo... está ahí... sobre mi cabeza
Convertido en nubes bellas que corren veloces,
Que surcan el viento buscando otros desiertos para regar.

¡Qué bella es la vida!... No importan las dagas...
De a poco iré construyendo poemas y las sacaré.


La sangre brota y se escurre por mis piernas
Aún me duele todo... ¡está pálido mi rostro!
Pero observo de nuevo mi tesoro
Que aparece entregándome el primer beso del día
Entre nubes que se tornan de colores,
Dibujando como el mejor pintor
Un gran arco iris,

Que invita a orar y a bendecir.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 7/12


viernes, 18 de enero de 2013

A UN GALLO PURINO [40]


A UN GALLO PURINO [40]

Viendo ahora una nueva misiva
donde dices que ya no te importo,
que sólo soy una tonta ilusa,
y que de tus pantalones rotos
ni el mugre…


Ahora que me atacas con dobles estacas
y te subes alto desde otro gallinero,
te digo que mi canto es altanero
ya que por ti, sólo de risa muero.

Viejo zoquete don Navarrete:
De tu bigote rancio ni la comida pegada,
de tus orejas de gallo gaucho enrazado
veo sólo un pollo desplumado,

que canta muy fuerte
creyéndose macho con su caminao.

Deja tus arengas fuera del nido,
ya no empollarás más tus huevos.
Sola construí una fronda y conservé un olivo
y sin tu ayuda levantaré otro rancho
cerca de un arroyuelo
donde no creas que por ti  vivo.

Te dejo la vieja guitarra junto a mi gaita,
bailaré al son que me toque el destino,
pero contigo, ¡ni por el verraco le atino!


Un collar de perro me tenías al cuello
y sólo una dama fina se adorna de flores
que tú por ausente, dejaste libre el camino,
para que otro gallo más fino

viera mi jardín y donara sus amores,

para adornar con finura
mi grácil figura.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 18/13



LA MECEDORA DE MAMI [41]


Mi madre y mi padrino en Cartagena.

LA MECEDORA DE MAMI [41]

Soy ese trocito de mirlo que canta
que se eleva sobre las montañas
y de a poco, con una rama en su pico

silencia… calla…

Soy ese pedazo de ruina

que en medio de todo se levanta,
que arrima sus migajas de penas, las junta,
para formar con ellas una roca intocable
donde se esconda una perla
si te está recordando.

¡Qué poco parezco!…

Un pequeño gusano
arrastrado buscando una cárcel.
Olvidado se inflama se teje, se borda;
y en un instante, entre más ausente,
si más lejano del mundo parece,
alguien revienta un cerrojo
y ante tus ojos alertas es un hada brillante
que se embelesa ante todos los sueños,

 y danza…

Un poco de ti ha quedado en mí;
el verdor de las praderas pintadas en mis ojos,
las especias de tu amor desdeñado,
un espectro ha quedado que tiene tu sombra.
Fantaseo declamando un verso
creyendo que estarás a mi lado,

si mi voz te nombra.

Un guiñapo parezco sin ti,
una hoja al viento esperando su fin.
Altanera lluvia sobre mi calicanto
soberbios los rayos ante la miseria
y una flor blanca,

con tu olor me estremece,
adorada doncella de ojos tristes
cuando tu mecedora sin saber por qué,


se mece…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 18/13

¡QUIERO UN GUARAPO! [42]


Pichòn de Papayero.


¡QUIERO UN GUARAPO!  [42]

Compadre: ¡sírvame un guarapo de caña!
De la que se derrite en pailas gigantes
llega de pronto, y alivia endulzando las penas,
calmando el dolor que dejan los viajes
de aquéllos que marchan primero
sin poder siquiera regalar un beso,
ni esperar de nuestros labios decirles
que sin ellos, el jarrón está vacío,
y no abren las flores,

con el mismo encanto
en la primavera.

Quiero emborrachar mis lombrices;
que ellas comprendan de mi dolor interno,
que todas las cicatrices que tengo en el alma
empiecen a ver dos, o tres, o las veces que quieran.
Que se alimenten de éste dulce trago
en tanto dejo que salgan mis lágrimas,
que se atoran si los estoy pensando.

¡Déjelo ahí compañero!...acompáñeme si quieres,
pero por favor: no hables…
Quiero mi silencio conmigo, que estén ellos
que nunca han marchado…


Que escuchan mis versos, y escucho los suyos,
tomados de la mano, o riendo a carcajadas
como en los viejos tiempos.

¡Los veo tan cerca!, que hasta un beso puedo darles.
Tomo los viejos zapatos que tienen sus huellas,
el traje de sus fiestas, también olvidado,
su camisa a cuadros negros y blancos

que algún día usó mi muchacho,
y entre los recuerdos que han quedado
tomo su cadena donde estaba un Cristo
y una María que lo cuidaba.

¡Dóbleme el trago paisano!…
No importa si chillo tanto, que ya no me importe…
Que todos se den cuenta, que el corazón reventó en pedazos
porque es que al tenerlos; ¡cuánto los tuve olvidados!
y ahora que marcharon, mi vida sin ellos no es nada.

¡Venga compadre!, ¡tomémonos otro para recordarlos!...
Verás que en un rato, cuando el ure pida más agua,
los veremos levantar el totumo y tomar con nosotros,
con esas sonrisas que en nuestro corazón se quedaron.

Brindaremos por los días de sueños, y también de llanto,
por los milagros de la mesa con una libra de carne,
por las comadres y los primos que tanto amor nos dieron
y ante todo; por ellos, los que primero se fueron
sin antes decirles con un fuerte abrazo:

¡Cuánto los quiero!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 18/13

jueves, 17 de enero de 2013

DE TUS LABIOS 2 [43]

DE TUS LABIOS 2 [43]

¡Oh! amor mío…
Mi limonar en flor,
Tus labios mi delicia
Un brote en mi corazón
Si tu lengua en la mía
Y mi pecho en el tuyo.

Se enciende una llama
Parece quemar mis entrañas
Y un fuego se extiende
Haciendo gemir de pasión.

En tu boca un poema construyo
En tus ojos estrellas de mar.
¿Navegante estás perdido?
Quiero buscarte una vez más.

Ha pasado el tiempo
Ha cambiado la brisa.
De aquél calor de antes
Hoy siento frío intenso.

¡Todo es tan sencillo!
No dejo de pensar…
Una rosa olvidada parezco
Sin ese jardín donde estar.

La soledad  habita mi desierto
El mar un gemido en mis ojos,
Se llena un cristal de nuevo
Al creer tu boca en la mía,
Y saber que todo es mentira
Que has marchado ya.

Cual gata en el tejado maúllo
A la luna le robo su brillo,
Al cielo estrellado tus ojos
Al piano un sonido que diga: ¡te quiero!

Una nueva página escribo
Donde no estás,
Sus hojas se vuelven curtidas
Como mi rostro al palidecer.
Tus manos se amarran conmigo
En una cadena que no he de romper.

Y de nuevo busco tus labios
Cierro los ojos, te abrazo…
Me pierdo en la llanura de tu cuerpo
Me embriago de dicha y placer.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 16/13




LOCA [44]


LOCA [44]

Me llaman loca porque amo…
Porque ayudo a proteger la naturaleza
y mi tiempo o  parte de él, lo dedico a ellos,
y ver que nadie los dañe. 

 
Loca sin el rosario en las manos, ni las rodillas peladas.

Por aquí llaman locos a quienes amamos al bosque,
y de éstos locos está necesitado el planeta.

Una loca que no utiliza su inteligencia para dañar

 que no está en la puerta perdiendo el tiempo
viendo qué hacen los demás...

Que no denigra de las personas,
que no hiere a los animales que pasan por su lado
y acoge al herido que llega a su puerta.

De ésta locura necesita el planeta...
Locos de amor por las aves, las flores,  los árboles.
Una locura que se sienta en el ambiente,
donde saber convivir con los demás,

sea parte de nuestros propios derechos
y se respete la vida de los niños que huyen de sus nidos
porque el hombre roba hasta su oportunidad de existir.

¡Qué me inunde la locura del amor por los animales!
¡Qué enloquezca de dolor, al  ver derribar un árbol!
Que enfurezca, si veo que se abren sendas heridas en las montañas
se siembra veneno para dañar a nuestros chicos,
y se fumiga el cielo para que mate la vida.

Que me sigan llamando loca es un honor
ya que mi locura viene de Dios...
No se necesita ser un ángel para amar,

ni un santo para sembrar
se precisa un poco de locura

y nos debemos contagiar.


El planeta y los animales nos necesitan
para que puedan vivir su tiempo,
y nosotros podamos disfrutar 
de su maravillosa existencia
tan frágil como la nuestra.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 17/13