viernes, 5 de octubre de 2012

EL SONIDO DEL VIENTO

Video: Youtube


Cuando de tu boca los sones 
imaginando una lluvia nacarada
el desierto se vuelve un rincón mágico 

donde la luz de tus ojos me envuelve, me calcina...

Deletreo tu nombre cuando el mar de índigos adornado

cuando tus ojos de un azul inconfundible
cuando tus manos atraviesan toda la sed de mi alma.

Acércate un poco a mis fantasías
hallarás un lago insondable
tal vez aquí en mis alocadas fantasías
encuentres el reposo que buscabas.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 7/12

SENDEROS


SENDEROS/A Carmen Lora L1R

Sigo mi camino en silencio, sin prisas...
El afán de las primaveras marchó contigo.

Una rosa deshojada tiene tu aliento
Una lágrima nueva cada segundo te recuerda;
Una oración me permite continuar...

¿Acaso sabía que éste sendero sería nuevo para mí?
Encuentro en tu pequeño trozo de parcela
Todo el amor que marchó cuando los capullos abrían
Y avanzo ya sin prisas... Mi afán eras tú
Sostenido entre mis brazos y abrigado de mi amor.

Vuelve golondrina a mi vida...
Eterno sufrir, eternas llagas...
¿Quién podrá hablar de mi soledad de madre?
Aquí conoce un lago mi llanto
Y la luna sabe de mis agonías...

Recuerdo tus labios en mis pechos
Donde mi vida era el manantial que te nutría.

Ya nada queda... Sólo tu recuerdo...
Desdibujo una sonrisa y danzo de nuevo.
Un nuevo día empieza, una tarde termina,
Y continúo este viaje tan incierto de la vida.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, octubre 5/12



LA NIÑA/Marìa Paula


Mi sobrina Marìa Paula oct/12

Con esa mirada de gentil princesa
paseando la niña se encontraba
y en un haz de luz de sus divinos ojos
retratada en su dulce mirada

hallè un poco de alivio a mis tristezas.

Naciò el dìa en que la leche brotaba como manantiales
desnudò el amor de una madre y abrigò el de su chocho padre
que como un niño quiso hacerla su muñeca
para soñar con el amor que siempre lo sostuvo.

Casi que se enamoran las rosas de sus labios
hubo una razòn para que los colibrìes la observaran
dentro de su corazòn como miel dulce y perfumada
habitaba lo dulce de su imagen tan querida.

¡Ayyy!... pareciera que a ratos olvidara mis cariños
un poco embromada en las carreras de sus propios sueños
con un pincel en sus manos pinta una violeta
con un càntaro de sonrisas de sus labios
alegra la vida de sus padres. 

Hoy cumple tantos que aùn no sè... ¿tal vez 10?
pero la niña se convierte de a poco en mujer
se crecen como palomas tiernas poco a poco,
esos pequeños pechos que se roban todos los hilos
y los guardan para un mañana cuando tambièn sea madre.

Raquel Rueda Bohòrquez
Barranquilla, octubre 6/12

LA VOZ DEL MAR


Jardines de la Eternidad-Barranquilla-Colombia/Sept/12 Raquel.




COMO UN AVE



Un poco enredada en los tulipanes
aprisa tras las flores de lavanda
veloz un armiño, puede ser un roedor
busca entre mi olvidado jardín un amor.


La vida bulle en cada rincón y me enamoro
una vez más la mágica vida tan divina
la música, la luz, la fantasía de existir.

Sobre una olvidada roca te presiento
extiendo las alas emito un trino
me arrodillo ante tu amor y me entrego
como lo hace la cascada... como el fuego...
para extinguirse nuevamente con un suspiro.

En un pequeño lago me entretengo...
los peces parecen dueños del olvido
viven felices sin importar la garza
se adoran danzando entre las verdes hojas
que parecen un tejido de esperanzas
donde cada segundo brota la vida.

Desde aquì busco entre las flores tu traje
no me importa cuán desteñido, 
es en el corazón donde está la riqueza
y en tu amor donde habita mi fuerza.

Y al fin, creyendo que lo he visto todo
desde el frágil vidrio de mi computador
se enciende una luz de nuevo,
el valle de mis sueños donde habita un cóndor
extiendo la alas imaginando que estoy contigo.

Raquel Rueda Bohòrquez
Barranquilla, mayo 3/12

miércoles, 3 de octubre de 2012

LA PAZ


Esa paloma blanca que hondea
la mirada càlida tomando unas manos
el paso tranquilo por cualquier esquina

la brisa de nuevo azotando cabelleras
una vez màs un beso, una caricia...

Una cascada transparente...
mi desnudo cuerpo bañado del rocìo de la mañana
donde un nuevo toche busca del sol sus alas,
y un sinsonte de la cima de un àrbol su morada.

La casita de madera desteñida pero sembrada de rosas
donde un colibrì se enciende a besos con las flores
y se mueren de amor las golondrinas.

Tu boca en la mìa, un beso antes del ocaso
viendo aparecer en el cielo la primer estrella
cuando la luna bañada de suspiros nos observe
y se vuelve lento el caminar... tranquilo, apacible.

Què lejana nos parece a ratos, como inalcanzable
y las penas ahondan las heridas de carmines
donde las rocas del desamor golpean fuertemente,
se abate la vida en medio de senderos de odio,
y caen los niños, mueren los pies y las manos
arrancados inmisericordes por los sembradores de odio.

La busco en cualquier esquina y parece fugitiva...
marchò con los pies heridos dejando un huerto vacìo
encendida en llamaradas parece haber huìdo
de aquèllos que se empeñan en sembrar espinos.

Dame la paz con una oraciòn
la tibieza de un pan con un vaso de leche
las sonrisas en medio de carrangas y boleros
y mis brazos sin heridas, enredados en tu cuello.

Raquel Rueda Bohòrquez
Barranquilla, octubre 3/12

SUPE QUE TE AMABA




Lo descubrì, cuando tus azules ojos
lo advertì en tu piel dorada
lo sentì en tus dedos acariciàndome,
cuando la luna plateada celosa nos miraba.


Cuando el cristal de las aguas mecìa tu rostro
y embebida en ellas te buscaba...
en la hoja desvestida por la brisa que veloz marchaba
cuando se amaban los sinsontes, y veìa el resplandor de tu mirada.

Sentì la presencia de mi amor por ti en tu lengua
en la humedad que habitaba en mì al  deletrear tu nombre
dulces melodìas sobre tu regazo, donde el amor parecìa un sueño
y las luces del amanecer, un pentagrama sobre tu pecho.


Lo comprendì cuando tus manos en las mìas...
un vientre lleno de cariños sin medida
donde se crecìan a la par de mis ilusiones
sin saber aùn que eran el ùnico tesoro de tu vejez.

Lo descubrì en el cambiante dorado de las hojas
en el reverdecer de los lirios del valle
cuando veloz corrìas como gacela asustada
buscando lo que aquì tenìas. 

Supe que te amaba en todo èste tiempo
cuando impacientes y temblorosas perlas bajaban por tu rostro,
imaginè que èste roble se procura eterno, sin importar màs
y èste cuerpo ardiente decidiò que se apagarìa en el tuyo.

Raquel Rueda Bohòrquez
Barranquilla, octubre 3/12