viernes, 18 de mayo de 2012

CUANDO REGRESES 3 L3R

CUANDO REGRESES  3 L3R


Cuando observo las olas besar la arena

Olvidada me presiento en tus brazos ajenos
Y una lágrima solitaria ahondando mi pena,
Y de nuevo inicio a recordar tu piel morena.

Cuando las palmeras el canto de la brisa anuncian
Y esas estrellas enlunadas aparecen;
La tortura de soñar contigo y no poder verte
Y de nuevo el llanto regando mis enaguas viejas…

Cuando las rocas que parecieran rugir
Más siempre calladas permanecen;
Sólo cantan con el beso de las olas
Sólo suspiran cuando están a solas
Sólo están, permanecen tristes y mudas.

Cuando la luna plateada, plenilunio esperado
Tibias manos rozando otras pieles;
Pensamientos viajeros como golondrinas
Que se pierden sobre las azuladas nieves…

Cuando hayas decidido detallar mis ojos…
Una rosa muerta hallarás sobre mi solitaria mesa.

Ya no habrá espacio para nuestros sueños
Ya no habrá quebranto ni quimera;
Sólo un blanco rosario entrelazado en mis manos
Y unos párpados cerrados y una boca fría.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, abril 18/12

jueves, 17 de mayo de 2012

NIEVE DE AUSENCIA




NIEVE DE AUSENCIA L3R

A dónde iré cuando ya mis plantas no te sientan
Cuando ese blanco infinito me confunda
¿Y el azor destruya todo a mi paso?

Ya mis pies no tocan suelo firme…
Mi angustia retorna cuando veo sus pequeños ojos
Es inagotable mi dolor cuando mi peso quiebra la firmeza
Eterno dolor de mis llagas pisoteadas, donde no vislumbro verdores…

¿A dónde iré cuando te busque y no te encuentre?
Tus huellas serán borradas por una ola nueva…
Tu voz, se la llevará el viento, y tu árbol amado rebosante de frutos
Ahí está en espera de tus labios, en espera de tus manos…

Buscaré sobre tu blanco aposento nutrirme de alguien
Más sólo vacío encontraré… todos marcharán tras sus afanes
Y sobre la roca desnuda de mi alma esperaré…

¿A dónde iré a buscar tus caricias si han marchado?
Sólo la brisa suave trae tu recuerdo…
Sólo notas quedaron y esa mirada lánguida y triste
Y esas lágrimas que brotaban en medio de un ruego tuyo.

Aquí todo es triste… es fuerte el olor a sangre y el dolor
Se tiñen los blancos con las rosas nuevas
 Y el hedor me persigue y me alcanza…

¿A dónde iré cuando marches y quiera seguir contigo?
Hasta el atardecer parece presuroso…
Hasta el sol pareciera que se ha esfumado…
Corre veloz por la ladera, mientras te busco y no te encuentro…

Sólo blancos cobijan mi existencia
Y un frío nuevo recorre mi camino…
Y una vaga sonrisa te recuerda, en medio de una soledad nueva
Donde ya no habitas…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 17/12






MI MADRE Y LA LUNA

MI MADRE Y LA LUNA 


Es una tristeza vagabunda…
El atoro en mi garganta que no cesa
Las preguntas del por qué que nadie responde
Con ese vacío que dejan las sombras
Y las huellas que cuelgan en paredes blancas.

Parece que tu voz ya fue olvidada.
No se copiaron los versos de tu alma…
Sólo recuerdo tu dulce mirada
Tus blancos hilos de seda,
Reposados en tu almohada.

Pasitos de niña triste aferrada a la existencia...
¡Cuánto amaste!, ¡cuánto entregaste!…
Tus manos levantadas en espera de un ramo de violetas
¿Cuántas recogiste madre mía?…

Y nosotros aquí, en espera del mismo viaje.
No sabemos aún si al menos una flor caída
Llevaremos para ese día del reencuentro.

Amanece, pero no es igual…
Los atardeceres no son tan luminosos,
Y en la noche… ¡ahí si pareciera que estuvieras!
Pero marchas al rato… con la luz de la alborada…

No será nada igual sin ti…
Marchó lo que más amaba,
Mi amiga dulce y querida que peleaba conmigo
Y que al rato, con una dulce mirada me contentaba.

¡Qué corta nos parece la existencia!
Aún con los dolores nos aferramos a ella.

Divinos soles cambiantes de mañana,
Abrigadores y silentes en las tardes,
Y en el anochecer, desplazados por la novia solitaria
Que envía un suave rayo de luz a mi ventana.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 17/12

ANDERSON 7



ANDERSON 7 L3R

Sabía extasiarme de tus azules
Cuando en mis amaneceres te veía,
Y con mis ojos te buscaba…

Aquí sobre éste azul mar donde el verdor se ocultaba;
Algo en el infinito me llamaba…
Algo insondable descubrí; y lo sabías…

Levanté muchas veces mi rostro hasta tu ocaso
Apareciendo la verdad de mi existencia;
Casi al borde del llanto una tristeza te ocultaba
Y aún sin saber quería extender mis alas
Y volar… volar hasta tu estancia.

Qué poco sabemos de ti…
Parecía feliz más siempre te buscaba
En ese insondable azul de tu mirada clara.

El arrullo apacible de tus olas
Era la voz que como cántico de ave,
En días de silencio me nombraba…

Aquí estoy… no tengo prisas…
Ya pasó la carrera de mi corta vida
Pasó la estrella luminosa del camino;
Y en el estero donde plácido me encuentro,
Una cometa azul de rayos mágicos
Rompió el otrora encanto que parecía vida;
Para eternizar en tus ojos mi existencia.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 17/12

miércoles, 16 de mayo de 2012

A MI PADRINO JORGE RUEDA RUEDA


A MI PADRINO JORGE RUEDA RUEDA L3R

Ya pasó el tiempo de las sonrisas
Sembrador de tantas alegrías…
Tus agrestes montañas copiaron 
De tus manos el arduo trabajo
De tus labios una elegía.

Granadillas endulzaron muchos labios
Tejido el fique con tus laboriosas manos;
Ardientes caricias, muchos niños te copiaron
Como la fronda cultivada de lirios blancos
Clavellinas y pensamientos.

Recordar aquéllos tiempos…
Tu mirada llena de cariño por mis padres
Las nuestras llenas de amor y dulzura,
Corriendo por las laderas donde el rejo zumbaba
Y el novillo al suelo caía.

Allá en el monte quedó tu juventud de labriego
En mi hogar todas tus visitas y cariños;
En mi familia un gran consuelo en inciertos días
En tus labios una oración mañanera.

Aquí están tus bellas manos
Hacedoras de maravillas, tu gentil mirada…
Tu ancianidad tan bella donde brotaron lágrimas y quejas
Como el roble fuerte y añejo…
El mejor vino de tu vida.

Brindo por ti padrino mío…
Me quedo con lo mejor de tu existencia:
Tus carcajadas al viento, al son de tu dulzaina
El canto de la hoja de café en tus labios
Muchos sueños que no florecieron…
Como sí tu inmenso cariño,
Y el mío… que será eterno…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 16/12

MIS AMADOS SINSONTES


MIS AMADOS SINSONTES L3R

Allá sobre las verdes ramas
Viendo el sol entre los cañaduzales
Con el fragante olor de las orquídeas
Y una oración como ramo de nardos…

Con sus grises plumas al viento
Danzando de madrugada…
Rebosante de dulzuras
Traías… entregabas…

Sobre el granado tupido de rojos frutos
Semillas jugosas como perlas rosadas…
Y con tus verdosos ojos puestos en el ocaso
Toda mi vida llenabas.

Tu canto era de alondra, o tal vez de zorzal…
Pero en tu voz me decías: que en tu recuerdo vivía
Una hermosa y cándida princesa
Que en incierto día alguien robó de tu jardín.

¡Canta sinsonte que tu voz alegra el alma…!
Vas dibujando en el cielo esteros y raras flores
Cuando en los atardeceres te conjugas con el sol
Y con tus sones le invitas a volar al infinito…

Desde la montaña de mi vida escucho,
Una lluvia de besos copiado en los madrigales
Y sobre los cerros se funden,
Todas las nubes de plata de sus ausentes miradas.

Ya viajeros del camino… sueltos los hilos de sus cometas…
Extendidas sus alas… se escuchan a mis sinsontes,
Que al levantar vuelo nos dejan; sólo huellas imborrables
Y en el alma… eternas tristezas y llanto.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 16/12

martes, 15 de mayo de 2012

EL MAESTRO



EL MAESTRO L4R

El maestro estaba ahí;  no tenía rostro ni manos ni pies
Su imagen era inventada y sus ojos eran las cascadas...
Su voz me pareció como el canto de las aves, muy temprano…
Su arrullo las hojas mecidas por la brisa…

El maestro señaló un sendero… muchos tratamos de seguir
Una roca puesta tal vez sin intención nos hizo tropezar;
Y sentimos que su mano nos levantó… estaba en las de un amigo
De alguien que pasaba por ahí despreocupado…

Miré hacia el cielo y lo busqué… era incrédula, ¿quién dijo eso?
Los hombres siempre acomodan las cosas para su provecho…
¿Quién dijo, que la mujer debe obedecer ciegamente a su esposo?
¿Que éramos malditas ciertos días?
¿Qué somos parte de una costilla que sobró?...

Entonces levanté la mirada y me dije: ¡mentira!... el hombre todo lo acomoda
Él quiere que la mujer esté a su servicio, nos ponen como cualquier cosa
Nos muestran sin señalar nuestro valor…

Entonces observo los ojos de mi madre… y lo descubro ahí…
Pero también me doy cuenta que marchó… antes del ocaso…

Mañana vendrá de nuevo en alas de luz encendida por nosotras
Y todos comprenderán, que Dios no es un invento de hombres de carne y hueso;
Es una creación de luz que sin sentir rabia, odio ni celos… ni envidia;
Adorna el planeta como un ave, como una cascada límpida y clara…

Detallé entonces cada amanecer… cada atardecer…
De nuevo las azules olas me confundieron… parecía un susurro enojado de su voz...
Las nubes que formaban aquéllas imágenes de ángeles y ojos vigilantes;
Y me percaté que no era nada… nada soy sin la fe… y doblé las rodillas de nuevo,
Y lo descubrí tan cerca de mí… que agaché el rostro avergonzada.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 15/12