lunes, 14 de mayo de 2012

A MI MADRE 3

A MI MADRE 3

Aquí estoy reina mía
De nuevo robé una flor para ti…
La cándida extiende sus manos
Con el candor de la edad,
Y de sus labios un beso recibo
Y de su pecho calor.

Aún hoy cuando tus ojos marcharon
Te presiento cerquita de mí…
El sillón que conoce tus dolores
El perrito posado en tus piernas
Mirándote como enamorado de la luna
Y del cielo que veía en ti.

Ya marcharon aquéllos dolores
Voló contigo la tímida sonrisa…
Casi a medias robando a tu tiempo
Mecida… mecida mi princesa vi.

Ya te arrullan las aves del cielo…
Sobre las mullidas piernas se consuela
Un ángel que despejó tu camino…
Y adornó de pétalos una estancia de rubí.

Ya pasó todo…
Pasaron tus ojos cual brillo de estrellas
Pasó la noche, llegó el amanecer…
Y a la hora de tus oraciones;
Vino un ángel en la tibieza del silencio
Tomó las rosas blancas de tu alma,
Mientras parecía que el tiempo pasaba
y tal vez cuando volabas… dormí.

Aquí están tus rosas madre mía…
Ésta vez tampoco compraré…
Todo el jardín que imagina mi mente
Todas las aves que vuelan al cielo…
Y el canto de la lluvia sobre tu estancia
Recordarán que lloro por ti.

Y del cielo la tibieza de tus ojos
De las aves el canto del mirlo…
De la soledad el silencio que duele
De tu vida sólo luz… sólo luz…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 13/12

sábado, 12 de mayo de 2012

MIS ROSAS DE VERANO



MIS ROSAS DE VERANO

¿Qué sensación es ésta donde ya no habitas?
Pareciera que vacío quedó el nido de colibríes
Marcharon los dos cogidos de la mano mirando hacia el cielo
Ambos con su palidez robada en inciertos días.


Hoy parece que un hambre nueva corroe mis entrañas
Cuando de mis amores ni sus ojos claros, ni sus tímidas sonrisas
Y ante el asombro de la vida sobre ésta gris ventana…
Con un rosal imaginario en mis locuras…
Hoy cantaron dos aves bellas... y repiten sus sones con mágico cariño…

Tal vez un poco más tarde cuando dormida me encuentre
Levanten vuelo…
Dejando a la pajarera vagando, en búsqueda de una olvidada pluma.


Quisiera esas flores en tus tumbas, más ese vacío retorna de nuevo
Ha de ser hambre atrasada, de todos los cariños que no entregué
Y del manantial de besos en mi frente, y de tus cálidas caricias
Como un talle de rosarios en mi pecho y una oración que marchitó el olvido.

Ya no sé por quien preguntar, en medio de un novenario donde ya no habitas
Y las rosas perfumando mi jardín, marcharon de a pares, volaron a ese infinito azul
Que en un presagio de sueños de dientes caídos…
Me despertó con ésta misma sensación de soledad en mi pecho.

Amiga mía, madre mía ¿a quién recurriré ahora que ya no estás?
Hay tantos…muchos… ¿pero quién llenará el vacío de tu ausencia?
Quién confortará; cuando su joven retrato pareciera divisar estrellas blancas
Y su triste mirada retorne; cada vez que abra el libro donde quedaron
Y tu bufanda, las banderitas que dejaste a mis hijas
¿Esa mirada que iluminaba mi vida cuando me abrazabas?.

Aquí estaré de nuevo, sobre la misma ventana que robó tu vida
Pasaré cada día por el mismo camino que robó tu juventud en incierta tarde…
Recordando que hacía unos días no te veía…
Y que anhelaba cada día un tierno abrazo tuyo…

Día a día añoraré un ave nueva, sobre ese gran árbol que lo cubría todo…
¡Al fin llegó el toche dorado a picotear los frutos…! (Qué distraída estaba… tal vez dormía…)


Al fin voló el colibrí lleno de sueños llevándose en sus fuertes brazos
¡Lo que más amaba!...
Y al fin me reencontré de nuevo con la vida.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 12/12

jueves, 10 de mayo de 2012

SOCORRO BOHÓRQUEZ PEÑALOZA Q.E.P.D.




SOCORRO BOHÓRQUEZ DE RUEDA (MI MADRE) 

Hoy madre mía siento un hielo extraño en mi corazón, tal vez el de tu ausencia y levanto la mirada al cielo haciendo de nuevo preguntas que nadie responderá.
 A sólo unos días de la pérdida de nuestro hermoso muchacho Anderson, hoy tenemos que llorar por tu partida, en medio de cánticos que deseabas , pues decías que no lloráramos por quien muere, sino que entonáramos cánticos al Creador con felicidad, pues ya el dolor había marchado y con él todas nuestras lágrimas y también la agonía y la desesperanza.
Las palabras son interminables para hablar de una reina como tú, una mujer plena, con tantas virtudes adornando tu existencia donde con lágrimas recogías las cosechas; y con tus labores arduas sembrabas esperanzas;  abonando terrenos con tus oraciones y tu inmenso cariño y bondad hacia los demás.
Te diré que nuestro amor por ti será eterno, que no quiero recordar tu gran dolor,  donde nunca pronunciaste una maldición, sino que siempre mirabas al cielo y proclamabas a un Dios grandioso que te aliviaría en medio del tormento de los cables, las agujas partiendo tu pecho casi en dos, lastimando tu suave piel llenándola de llagas internas que robaban la poca sangre que tenías, como una mujer triste y abatida finalmente por el dolor que nos hace implorar nuestra muerte.
A una madre como tú … adornada con las más bellas flores;  con ese olor a rosas en el invierno de nuestros ojos y la agonía de nuestro corazón, aún suspirando la partida tan triste de tu nieto amado, que hasta ahora conocerás su destino callado por todos,  pero que en medio de tu sabiduría lo nombrabas, “el hombre de la estrella negra en la frente”,  “el gran partido de fútbol a donde tendríamos que asistir todos, donde un arco se convirtió en pedazos retorcidos sobre el piso y unas luces no se encendieron a tiempo; y un corazón joven y bello dejó de soñar mientras blanqueaba la mirada; mirando al horizonte, sin una despedida; sin un cálido abrazo de una madre, de un padre que lo llora sin comprender la razón, y muchos amigos que gimen ausencias de seres amados perdidos por la imprudencia de los locos de las carreteras a quienes no les importa la vida.
Mamita, tal vez no te pedimos perdón, al menos yo no lo pedí pues creí que tendría muchos años más a tu lado, egoísta de mí, cuando tal vez preferí otras cosas , cuando las ocupaciones nos absorbían mientras siempre esperabas que alguien viniera por ti o estuviera ahí contigo viento tu telenovela preferida: LA QUE NO SABÍA AMAR , mientras sonreías y abrazabas como una dulce y hermosa anciana llena de candores.
Imaginé que cuando ya sanaran tus heridas… pero no fue así; ellas se agrandaron y cuando el cansancio me venció en medio de gemidos y tristeza, con el agitar veloz de tu pecho,  con las manos levantadas anunciando un sol… cerraste los ojos.
Nos tomó por sorpresa en medio del silencio y la oscuridad, y en un segundo ya no estabas madre amada de mi corazón.
Tengo la certeza de que Dios te escuchó y también cuando las rodillas se doblaron por ti,  ya estarías de viaje, con tu maleta, tu pequeña maleta que pocos sitios conoció en éste largo camino de tu existencia, siempre plantada en medio de tu hogar, esperando a tus cachorros, con esa amplia sonrisa como el sol dorado en medio del mar y al levantar tus alas, la placidez de tu rostro sin tormentos; pareciera hablar de un mañana donde nos encontraremos y ya todo será olvidado , mientras vislumbramos un poco más  allá de las estrellas un dorado más luminoso que el sol que alumbra nuestro planeta.
Madre  bella, ni con nuestra vida pagamos todo el amor que recibimos de tu parte, toda la bondad, buenos ejemplos y dulzura, nunca te olvidaremos.
Siempre te veremos con el rosario en la mano, y ese libro desgastado donde miles de oraciones repetías a diario sosteniendo las cometas de nuestra propia vida con ellas.  Te prometí que conocerían uno de tus hermosos poemas y el encargo tuyo, está aquí en el día de las madres, mi mamita poetisa, el encargo de tu poema está en mi corazón y espero me ayudes a cumplir esa promesa.

A  LA AUSENCIA
Una fresca mañana de octubre
En éxtasis de amor me encontraba
Yo pensando en mis hijos,
Con temor meditaba:
¿Serán todos felices?
¿Tendrán lo necesario?

A mi oído llegóme un murmullo
Y sus voces cual susurro de palomas,
Que a casa, felices  llegaran.

El ardor se encendió  en mi pecho
Con la fuerza de amor que brotara,
Al alzar mi mirada hacia el cielo…
De mis ojos cayeron  las lágrimas…

Comprendí que la ausencia es muy dulce
Y a veces también es amarga…

Cuando es dulce en amor, en ternura, en deseo,
En caricias que trae la brisa…
Sensación de perfumes que embriagan,
Y cual hilo de inmensa cometa,
Nos mantiene prendidos… a pesar de la enorme distancia.

Al sentir cuán amarga es la ausencia…
Gran tristeza se siente en el alma…
En el pecho se siente una piedra, que ahoga… que abrasa…
Y nos hace sentir el deseo,
De volar…
Como vuelan las águilas.

SOCORRO BOHÓRQUEZ DE RUEDA
Barranquilla, octubre de 1989










miércoles, 9 de mayo de 2012

MAÑANA




MAÑANA…

Éste hoy que fue ayer y que también fue mañana… esperando una respuesta a tantas preguntas, hoy deseamos vivirlo y aceptar, disfrutar cada segundo pero no es posible, tal vez si esperamos a mañana… yo prefiero hacerlo para tratar  de enredar a mi Jefe, él sabe cuál será nuestro día y nuestra hora.

 En mi juventud solía decir que no me preocuparía por pensar en la muerte, pues Dios tenía un enorme libro blanco en donde estaba escrita la historia de cada uno, y nuestro día no sería cambiado, ahí estaba señalado desde el momento de nuestro nacimiento;  pero a veces creemos que todo es una gran mentira, y es el hombre el responsable de tantas muertes en el mundo, ahí no tiene que ver Dios, él no quiere nuestros sacrificios ni enfermedades ni dolor; ayer marchó mi sobrino amado, tan bello y radiante, tan lleno de vida y felicidad, de una manera absurda por la imprudencia de un conductor , y así a diario vemos tantas muertes por culpa de los hombres, y queremos culpar a Dios de todas nuestras desgracias.

Hoy mi madre sufre una terrible enfermedad y tal vez si no hacen ese examen que dejó su pecho negro y dolorido, nunca nos enteramos, es aquí donde me pregunto ¿en dónde estás Dios?, por qué las personas más buenas son las que más sufren y a  los malos pareciera que todo les sale bien, nos rompemos la cabeza haciendo preguntas, pero nadie nos responderá; quedando nuestro corazón con esa sensación de vacío y nostalgia. Si no hubiera ido a trabajar, si alguien hubiese llegado más temprano, si hoy no hubiera hecho ese cruce cuando  siempre iba por otro lado; pero nadie nos devolverá la vida, al menos aquí en la tierra y es entonces cuando al no encontrar respuesta nos arrodillamos y encontramos la salida única posible en Jesucristo pues la fe es lo único que alienta nuestros corazones a seguir;  es aquí cuando me pareciera escuchar a mi madre cada día y tal vez muchas ignoré sus oraciones, donde nos damos cuenta que sin la fe en un Dios vivo no somos nada, y nadie por más inteligencia, por más diplomas y honores aquí en la tierra, tiene la respuesta que esperamos nos consuele ; sino sólo la fe en un mañana prometedor, es por ésta razón que siempre esperaré a mañana, siempre lo manifiesto, no es mi hoy,  pues hoy está un poco gris, hoy sufre mucha gente enfermedades provocadas por la contaminación, virus que corroen y destruyen, armas que se fabrican para matar seres vivos hombres, animales, esperamos vida en abundancia pero nadie tiene vida en abundancia, ésta terminará tal vez cuando estemos más felices y soñadores, volará en un segundo sin que nuestras alas puedan levantar vuelo; sin que nuestros labios pronuncien un “te quiero”, y ese agridulce sabor de desesperanza llega a nuestro corazón, pero la férrea voluntad del hombre que no se desploma se levanta de nuevo y su mirada observa el horizonte que se llena de aves  y una brisa fresca nos besa el rostro y el mar incansable besa los acantilados con ese sol naciente que nos anuncia que habrá un fuerte aguacero y que un poco más tarde ante nuestros ojos, un gran arco iris multicolor nos muestra la grandeza de un Dios que nos consuela en silencio  y es ahí cuando digo… mañana… si… mañana ya no sufriré más.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 9/12

martes, 8 de mayo de 2012

ANDERSON RUEDA LORA




ANDERSON RUEDA LORA

Hola mi cariño hermoso, mi niño viajero, a ratos no comprendo la existencia;  y tú tan joven tenías ya mucha sabiduría, leo y releo tus palabras y comprendo ahora que muchos, con todos los años regalados por el Señor; aún no hemos comprendido nuestra misión  aquí, en cambio tú lo hacías como un sabio, aprovechando cada segundo para vivir así relajao, con esas sonrisas a todos, con tus ardientes besos y abrazos a las damas; a esas flores bellas que aparecían en tu camino, sin discriminar a ninguna, pues todas para ti eran las más hermosas, a todas regalabas tus cariños y te desperdiciabas en amor por donde fueras, y todas las bromas con tus amigos, que regalaban carcajadas diarias con esos apodos de cariño desde el más joven al más anciano.

Ayer leí tus palabras, tu biografía que traeré para que muchos te conozcan y vean tu interior limpio y claro. Mentras muchos no aceptamos las cosas que nos suceden a diario, tú te resignabas y seguías creyendo en el futuro y decías que esto o aquello me sucedió porque tal vez tu Dios quería otra cosa para ti, nunca lo hacías con rabia como si él te estuviera castigando, sino que con humildad aceptabas tu destino.

Encontré de nuevo la música de Cortázar para ti, sé que me leías los  poemas y también que me dijiste esas palabras hermosas de aliento, que también escribías pero no sé la razón por la que no mostraste nada, tal vez temías que alguien se burlara de ti, pero mira a la edad en que empecé a mostrar mis cosas, ya nadie se ríe de lo que hago, y son muchas las personas que me alientan día a día a seguir haciéndolo, llevando aliento a través de ellas a muchas personas.

Qué pocas veces te vi triste, aceptaste que los sueños de futbolista famoso serían para otro y que Dios no quería verte ahí, de nuevo lo intentaste y con la misma actitud noble partiste al lado de tu tío, de tu padre con entereza con valor de muchacho que tiene todos los tesoros en su interior, que sabe tomarse la vida,  beberla a sorbos y saborearla íntegramente; también sé que te dolía la cabeza últimamente, era un estrés de vida para ti, demasiadas cosas a la vez y tu pecho enorme, tu atlética figura y tu rostro angelical apresurado, de ese ángel que se viste en alas de colibrí; encontró ese atajo que aún no comprendemos en tu camino, y marchaste así como llegaste; dejando nuestro corazón abatido con todas las preguntas sin respuesta a quien te dio la vida, y también  se la llevó cuando tenías todos tus anhelos  por terminar y por iniciar…

Al fin esa novia hermosa se vistió de azahares para llorar sobre tu tumba, pero también ese inmenso amor es  recibido como una bendición y un gran ejemplo para los jóvenes de hoy, que sólo ven a la mujer como una mercancía barata y no como lo que realmente somos, tal vez muchas jóvenes no se den el valor que tienen y su vida no se encauce por el camino que nuestro Creador desea, y éste terrible experiencia abra los ojos a los jóvenes para que sean guiados por el ángel que eres ahora.

Sé que las amabas a todas, que las trillabas a todas y a todas decías que eran las más hermosas, y a otras las hacías reír con tus bromas , pero todas mi corazón te amamos por lo que eras, todas quedamos con una honda herida por tu marcha apresurada, y con toda la fe me inclino a decir que habías madurado para Dios,  habías cumplido en tu poco tiempo la misión que tenías, el mundo es corrupto, lleno de maldad y de odio en un planeta tan hermoso y radiante donde día a día nos perdemos de lo grandioso de la existencia, por andar con la mente elevada en lo material y en vanos placeres.

Como tu madrina que siempre me quejo por todo, quiero decirte que me duele no haber compartido tiempo contigo, me hubiera gustado verte y estar en el momento adecuado, tal vez… tal vez te hubiera tomado de la mano muchas veces, pero siempre me inclino a decir que la vida es un libro escrito con anterioridad y nadie puede cambiar su destino. 

 Tenías el vigor de la juventud y alguien además de Kevin que tuvo que sufrir el terrible dolor de verte,  me dijo que no ibas tan aprisa, que alguien no puso las luces de cruce y decidió dar reversa en el instante en que pasabas, sólo el Dios de la vida lleno de justicia plena aclarará las cosas en el momento justo, pero también debo decirte que allí iba otro joven como tú que hoy sufre una terrible experiencia, y la próxima vez estoy segura de que esas luces se encenderán y se salvarán muchas vidas.

Las palabras a tus padres y tu familia que era lo más amado para ti, a tu abuela la más bella del planeta a tu tía Lily, me conmovieron mucho; te prometo que todos conocerán tu biografía y sabrán que eras un gran deportista, que amabas el fútbol y todo lo que giraba a tu alrededor;  el ardiente sol de los atardeceres que se parecían a ti y que siempre serán nuestra motivación para verte, el gimnasio iniciando las madrugadas, el trabajo agitado; pero que tratabas con esa palabra de auxilio diciendo “relajao” de enseñar que la vida no debe ser desesperada y aprisa.

 Tus profesores estuvieron ahí y ese discurso hermoso nos hizo llorar a todos, eras un muchacho admirado y querido por muchos, un gran ejemplo a seguir y algo de lo que me enorgullezco es de tu humildad, de esa felicidad en tu rostro, de ser tu madrina; ahora podremos compartir los dos muchas más cosas, estoy segura; cuando cierre los ojos en los atardeceres y pueda conversar largo tiempo contigo, sin el afán de las ilusiones vanas  de éste mundo que absorbe a nuestros niños.

Sabrás que en tu gran ceremonia de viaje, mi madre anunció que había visto al hombre de la estrella negra en la frente, y que un gran partido de fútbol a donde tendríamos que asistir todos habría al día siguiente, varias veces me lo repitió y ahí estuvimos muchas personas; muchas flores hermosas para ti, y ese pajarito dorado como tú sobre la palmera, cuando inició la ceremonia y se bañaba feliz, y extrañamente al dar la bendición el sacerdote, levantó vuelo,  ese gran aguacero cristalino en el que todos tomaron los primeros puestos y tu familia rogaba por estar ahí casi que robado el espacio sobre tu cama de cedro, el dolor de tus padres y hermano tan inmenso, esos últimos momentos tan dolorosos donde no pude llorar, un sentimiento de que estabas en un sitio mejor y en un segundo dejó de llover y miles de golondrinas salieron de la nada a tu encuentro y de nuevo el sol, la brisa, el viento…  y ya no estabas.

Tu recuerdo permanecerá siempre en nuestra vida, ahora tenemos un ángel propio llamado Quechewito  y a ti pido por todos los jóvenes de la familia, por tus amigos, tus padres y los que tuvimos la dicha de compartir algo de nuestras vidas contigo, para que siempre estés ahí mi Matachito hermoso, para que nunca nadie parta de esa manera y estés en ese momento guiando y favoreciendo nuestros pasos; para que la marcha sea sin dolor, con los ojos cerrados en un sueño tranquilo, así quiero mi cariño que veles por tu abuela para que se encuentre contigo y no sufra, tu sabes por lo que pasábamos y también que dijiste que no sabrías como aceptar que ella marchara, te tocó primero mi corazón, como un ángel joven lleno de virtudes y de vida, pues ahora no es momento de recordar flaquezas habías superado lo que muchos con todas las experiencias del mundo no habían aceptado, habías vivido tanta felicidad sorprendido cada segundo tomando fotos a los atardeceres, que  así marchaste con esa mirada cristalina en los brazos de María.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 8/12










lunes, 7 de mayo de 2012

ANDERSON


ANDERSON:

Sólo diré que fuiste  un buen muchacho
Una piedra mal puesta en el camino fue la causa…
Tantas preguntas, pocas respuestas
Pero siempre la fe nos conducirá a una.

Tantos abrazos y besos de cariño
Bella juventud que voló en alas metálicas
Triste viaje, sin saber quién lo programó
No creemos que haya sido Dios…
Pero nuestra fe nos conducirá a un sí,
Fue su voluntad.

Tantos  trabajos a temprana edad
Las carreras en una nave asesina
El mundo, el caos de hoy detrás de mucho y nada
Y ahora… vivir sin tu hermosa presencia,
De ángel que sabe amar todo lo que existe.

Fuiste el enamorador de todas las flores del camino
La negra de las alegrías con sus lágrimas
Él me decía que me amaba me gritaba fuerte:
¡Negus te amooooo!... así lo repetía cada vez que yo pasaba
Aún no  lo puedo creer Dios mío…

Tus amigos en el negocio con sus ojos empañados incrédulos
Aún no asimilamos tu partida tan triste y dolorosa para todos
¿Pero es que acaso hay una partida que no sea triste?
Siempre mi corazón lindo, mi Matachito amado
Estarás aquí, tu alegría contagiosa, tu relajao fascinante
Como anunciando que la vida es mucho más que trabajar tanto
Tu fascinación por las mujeres para amarlas y entregar lo que eras
Sin discriminar ni mirar a nadie como menos…

Dijiste que no soportarías ver a tu abuela…
Y fue el jefe quien decidió por ti al llevarte entre sus brazos
De una manera que aún como seres humanos no aceptamos
Pero que debemos admitir como creyentes en Cristo.

Ahora que detallo tantas cosas de tu vida…
Estoy segura de que sin importar la forma de tu marcha
Dios estuvo ahí contigo para recibirte…
Sin sueños que pretendan anunciar otra cosa,
Estás ahí en el cielo con esa enorme sonrisa
Sobre una gran nube  blanca y los dorados y rojos
Acariciando tú limpia piel de joven virtuoso, calilloso y enamorado.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 7/12




viernes, 4 de mayo de 2012

ANDERSON RUEDA LORA Q.E.P.D.



ANDERSON Q.E.P.D.

Nos sorprende la vida cada segundo, cuando más tranquilos estamos; y hoy es uno de esos días tan tristes y dolorosos que no queremos aceptar una realidad, donde nuestros muchachos vuelan primero, totalmente sanos y felices, luchando por un futuro, sin vicios, dedicados a la finalidad de su existencia, llenos del candor de las primaveras y con el cántico de sus palabras en un mundo cada vez más hostil y alejado del fin para el que llegamos, nos negamos a la aceptación de una marcha como la tuya, cuando tenías todo por terminar, dejándonos en un limbo doloroso sin tu hermosa presencia llena de encanto. 

¡Qué sorprendidos quedamos ante los designios del destino!  Te sorprendió el atardecer aprisa, como siempre en todas las labores que desarrollabas como un muchacho ejemplar, con tus proyectos de matrimonio aún a tu temprana edad, ¡qué difícil  aceptar que te has marchado así, en alas metálicas que robaron tu preciosa existencia!

Sólo puedo decir mi querido sobrino, que todos admiramos tu manera de ser tan gentil, que todos sufrimos por tu pérdida y que ahora serás nuestro ángel que nos ayudarás a soportar ésta pérdida, así también a saber vivir cada segundo perdonando y amando siempre, sin guardar rencores en nuestro corazón.

¡Qué muchacho tan bello!, qué ejemplo para los jóvenes que aún están aquí, ahora podemos mirar los atardeceres con la ilusión de que estás en ellos, que ese dorado hermoso está conjugado contigo y las estrellas luminosas te recibirán; con sonidos de trompetas y el abrazo del único Jefe a quien debemos arrodillarnos.

Mi Quechewito,  en nuestro hogar siempre estarás presente pues todos te amamos, serás el símbolo y el ejemplo  a seguir, y me atrevo a decir que Dios te quería allá, aquí el mundo está lleno de corrupción y tú estabas destinado como tantos jóvenes que marchan así, a formar parte de ese coro de ángeles que nos guían, desde ese sendero de luz al que ahora perteneces.

Te quiero por siempre, te queremos todos y nunca ese brillo tuyo será olvidado. 

 Descansa en paz mi corazón.


TU MADRINA


Barranquilla, mayo 3/12