lunes, 9 de enero de 2012

AMOR DE POETAS (57)


AMOR DE POETAS (57)


¡Jajajaja! 
¡Qué risa me dá

esta locura de vida,
 éste momento del día
 riendo de los amantes locos,
de sus miradas perdidas 
de tus ojos en los míos.



¡Oh diamantinas olas perdidas en el horizonte
donde los poetas gritan a los cuatro vientos
qué sin ti amante mío, no encontraré mi norte!

Jajajaja!... ¡ Vete a coser espárragos


que nadie de amor ha muerto;

sonríe si estás tejiendo 
corazoncitos de seda
ropita rosa o azul
 para tus pequeños amores.

¿Quién dijo que las uvas verdes se añejan?
¡Bah! ¡deja de ser pendeja y ponte a leer un libro!

Mira hija mía,  la playa cómo te invita,
 date un rico chapuzón
y deja de llorar por un zurrón


que ni una lágrima tuya merece.


Dame un abrazo
para callar mis sonrisas.
¡Ven arrúnchate a mi lado ,
mientras termino un poema
y una carcajada nueva
 nos mata de pena.

Barranquilla, enero 9/12

AMORCITO CORAZÓN (58)

AMORCITO CORAZÓN (58)

Me invitaste un almuerzo,
creo que a una sanchochería.

Comimos puerco asado a la brasa
ensalada con mucho guacamole
y encima no podía faltar
 un espumoso guarapo.


Ya empezaba el atardecer 
un roce de tus ásperas manos.

Te miré, nos miramos,
con palabras grotescas me dijiste: ¿me lo das?

¿ Qué puedo hacer si la carne es débil?
Mi amorcito corazón llegó como potro salvaje 
sus palabras..., ¡esas eran sus palabras!,
¡su manera de decir cuánto me amaba!

Se inició el apuro, se pagó la cuenta...
En el agite de unos brazos 
que no dejaban que marcháramos
sólo dijo: ¡vayan a comer mierda!... 
¡Me voy directo pa la cama!

Todo era presuroso 
y en medio de carcajadas
salió mi amor... 

Regálame una caricia corazón -le dije-
Tan sólo un beso de tus labios...
Toma mi talle que ansioso espera por tu regalo,
acaricia mis torneadas piernas...

Luego, el camastro gemía 
como gimen las lobas en la noche.

Fue un voraz incendio
 y las cenizas volaron.

¡Acuéstate!... 
¡Me desnudó con fiereza 
como un verdadero macho!

Olvidó mi boca, mis rosados labios... 
olvidó mis ojos que se cerraron en un impulso.

Se perdió mi talle 
en el olvido de sus gemidos ardientes,
y así, como los rayos penetran las praderas,
se entregó al mar el oleaje bravío...

Mi yo repetía hacia adentro:

¡Mmmm!... ¿tanta velocidad,
para dejarme con ganas?

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 9/12

LA VIEJITA Y EL ESPEJO (59)

LA VIEJITA Y EL ESPEJO L4R (59)


La vieja estaba más feliz que ayer,
observó el espejo y se dio cuenta que estaba empañado.

¡Si claro! -dijo entre sí- éstos espejos de ahora son engañosos,
te ves gorda cuando debieras verte flaca,
y flaca cuando en realidad eres una gorda...

Decidió que no confiaría más en esos espejos...
Empezó a detallarse, tenía un bonito cabello blanco,
¡era tan brillante y sedoso! 
¡Claro que sí!, era su cabello divino.

Observó en detalle su rostro, 
al fin y al cabo no tenía tantas arrugas.
Esa mirada, ¡esa mirada verde!, 
amaba a esa que la miraba del otro lado,
¡era muy linda! 

¡Qué bella soy! -dijo la vieja
mientras seguía observando...

El cuello no tenía arrugas... 
¡Que raro, a pesar de la edad!

Su piel era limpia y blanca 
y allí sobre esa tirilla colgaba una sencilla imagen
era una Virgen María que Sonia le regaló en navidad, 
un precioso detalle
además amaba su cuello 
porque soportaba lo más importante que tenía:
su linda y única cabeza.

Al bajar la mirada
observó en detalle sus pechos,
antes eran dos pomelos gordos
rellenos y hermosos, 
y esas flores rosas alguien las besaba y acariciaba
parecía que lo hacía con placer ,
y también un poco de amor, pero ahora,
ahora sí que ese verraco espejo estaba dañado,
caído el pecho izquierdo conservaba un bonito color
y las flores todavía tenían frescura.

Pero el derecho, 
algo sucedió con el derecho, 
estaba más levantado y pequeño 
le hizo recordar que sobre él estaba lo que era ahora,
un pensamiento lejano,
éste debería dejarlo en el ayer 
y admirarlo por lo que hoy representaba.

Gracias a él descubrió que la vida es efímera 
que debería apreciar cada segundo para vivir, 
sin importar que estuviera siempre sentada en un sillón 
escribiendo tonterías,
a ese seno lo amaba más que al izquierdo 
porque allí descubrió que Dios le abrazaba.

La anciana sonrió, lo acarició...
Trató de darle un beso pero él se alejaba, 
entonces aceptó seguir detallando su cuerpo.

Su tronco... ¿tenía algunos gordos?
No importaba, los espejos suelen ser mal fabricados 
y eso se arreglaría con una blusa ancha, 
a la larga, nadie la miraría nunca más 
como cuando estaba joven, 

 a ese vientre le tenía que agradecer la vida 
que fue plantada y que ahora retozaba 
como potros briosos a su alrededor, 
y a pesar de algunas lágrimas, 
eran lo más bello de su existencia, 
en definitiva, ¡el tronco era muy hermoso!

Más abajo observaba un triángulo,
¿a quién le importa ahora?... 

Es un excelente órgano, 
bien diseñado, por donde la vida entra 
y se canaliza en medio de gemidos ahogados 
y movimientos ondulantes
que nos llevan a un exquisito placer, 
no era tan importante hablar de él.

Siguió observando, -sus nalgas
éstas se llevaban el premio mayor... 
¿Quién creyera que una vieja como ella 
tuviera esas lindas nalgas? 

Bajando un poco, 
encontró dos piernas, pues sí, tenía dos
aún duras,sin estrías,
unas lindas piernas que envidiarían las divas, 
y no eran de gigante, 
eran sólo las piernas 
que tenían el valor de sostener todo su peso. 

¡Qué valiosas eran
y por cuántos caminos le han llevado!

 La abuela no se contempló más... 
/sonrió al espejo,  
le dio un beso a la vieja que la observaba y  dijo: 
¡Qué hermosa eres! ¡Cuánto me amo!

¡Mis manos!... 
Mis amadas y benditas manos para acariciar, 
para donar… ¡casi que las olvido Dios mío!

Casi olvido doblar mis rodillas 
y colocarlas como debieran estar,
 pero ellas… ¡sí!, ellas se llevan el premio mayor… 

¿Sin ellas, cómo encuentro el triángulo 
por donde la vida inicia
y cómo tus brazos y tu cuerpo hermoso, 
y  los rostros de mis hijos 
y  de mis amigos?

Las extendió al cielo, 
las pasó por su rostro 
y corrió de nuevo feliz 
a preparar el tinto caliente del día. 


Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, enero 9/12

LA SEÑORA LIGIA (60)

LA SEÑORA LIGIA (60)

Temprano levanté la pierna hinchada:
¿Quién dijo que el dolor acobarda?
La fuerza interior estaba ahí,
no entiendo porqué siempre el llanto,
el ahogo que te aprisiona sin saber la razón.


Aquí estoy viendo hacia el mar de Bea...
Un azul tan intenso y cálido diviso a lo lejos,
diminutas gaviotas discuten por un regalo,
y un enorme pájaro negro sin disimulo
acaba de golpe con la riña
y huye veloz con un premio que no era suyo.

Es la vida un camino incierto...
Tantas veces creemos merecer puestos de honor,
cuantas luchamos sin creer
que en el camino una diminuta roca nos hará caer.

Descubrimos que andábamos a ciegas,
 alguien espera algo más de ti,siempre algo más,
pero a pesar de la fuerza que anhelas,
te quiebras nuevamente y el dolor te parte.

¿Qué valiente puede izar banderas si está caído?
Los he visto, se arrastran mirando al cielo,
se levantan en su último instante y gritan
entregando su último aliento al Creador.

¿Pero quien imagina que nuestra lucha 
pareciera no tener sentido
si tu misión aún no entiendes?

Quiero descubrir la mía...
Hay un nuevo amanecer para mí, 
mientras otros se van en su primavera
cuando elevaban una oración al cielo
con niños agarrados a su falda.

No hubo momentos para despedidas...
Una gran muchedumbre le acompaña.

No quiero ir a velorios, no me gustan los muertos, 
no me agradan las miradas frías.

Amo el brillo del atardecer que la aguarda,
imagino que ya llegó a su casa.

Una hermosa gaviota blanca la esperaba,
anunció que otro día regresará por mí.

Barranquilla, enero 9/12

DIVAGANDO CON LAS NUBES (61)


DIVAGANDO CON LAS NUBES (61)


Hace un segundo lo comprendí:

¡Basta de soñar!, el dolor aqueja.

Olvidaré lunas, potros salvajes, colibríes...
Jamás nombraré sueños de colores
ni tu alameda que tantas veces dibujé.

Ahora viendo al espejo, 
no es una anciana quien está ahí,
soy yo, un poco madura, 
soy una manzana que no ha caído del árbol
porque no es su tiempo.
algún ave ha de pasar por ella.

El alcatraz fue olvidado en el camino
mientras observaba el paso de las nubes
disfrazadas de caballos blancos...

Divisé a un ángel en aquél potro salvaje
con una trompeta del mismo color
montado al contrario de como debe ir un jinete.

Un demonio disfrazado de blanco me observaba
sus ojos me hicieron sentir horrorizada, 
las nubes se adueñaron de mis sueños,
su carrera parecía de colibrí buscando flores.

Estoy en la hamaca con los pies elevados...
Todo está en silencio en medio de un infinito azul.

Lo vi con mirada de enojo...
Una flecha blanca surcaba el cielo.

 En blanco mi mente estaba, 
no fue locura, ni vejez, ni torpeza;
una guerra se desataba entre dos gigantes.

Ahí estaban los guerreros del mal,
 lluvia de fuego descendía entre cometas rojas 
 en tanto la belleza de su mirada
se desvanecía en medio del fulgor.

Barranquilla, enero 8/12

domingo, 8 de enero de 2012

MIENTRAS ENVEJEZCO (62)

MIENTRAS ENVEJEZCO (62)


Mientras saboreo el café del día,
una fragancia exquisita se pierde
igual a las miradas tuyas tan esquivas
y a las palabras que día a día escribo.

Escucho a Di Blasio
coquetea a las niñas de sus ojos
con ese cántico de amor que las adormece
enredadas en  dulces brazos.

Un dolor nuevo me aqueja
puedo sentir que estoy viva
pues al respirar el pecho se conmueve
si presiente que estás conmigo.

Suele la soledad inquietarnos, 
pues acompañada de tus versos me sentía.

Ahora el tiempo es castigador,
 permite que te vean
pareciendo una silla vieja
ocupando un rincón olvidado
en una casa grande.

Aún así, escucho un trino cada día
en medio de una enredadera
que poco a poco se eleva.

Descanso liviana en un regazo
y un dulce aroma a madre vieja
calma todas mis penas.

Barranquilla, enero 8/11