domingo, 2 de julio de 2017

SI LA VIDA (27) R


Si la vida persiste un poco más en nuestra carne;
que no muera la poesía mientras tanto,
que no calle el poeta ni el ave,
y que las flores sean insistentes en su aroma.

Si despiertas y lo primero que sientes es calor,
desarropas tu carne vieja y te levantas;
que no silencie la oración en tu ventana,
ni dejes de observar la cimiente
que con el rocío brota y se convierte en hojas
y luego es árbol, trigo y bonanza.

Nada importa más que la vida,
¡pero que no duela la carne!
Que no insista la aflicción ni se amañe,
que no se duerma la sonrisa en la boca
ni el corazón deje de palpitar
si asomas a mi alcoba
y dándome la mano me haces levantar.

Si la vida persiste,
si se antoja aún a pesar de que duela,
¡se vale!, importa más que todo el dinero,
que todo el afán y la gloria.

Aunque confabulen en mi contra,
la vida es el mayor tesoro
por Él nace un poema en un árbol
y una pluma hace estación en un nido.

Si la vida persiste...


Raquel Rueda Bohórquez
02 07 17










sábado, 1 de julio de 2017

SEMILLAS DEMONÍACAS (28) R

SEMILLAS DEMONÍACAS (28) R


Ayer tenía miedo y pensé: ¿será?, una cabra subió la cuesta y resbaló; las rocas que antes la sostenían, ahora tenían valor; una hormiga buscaba su carga, pero halló veneno, y su tarea terminó; una abeja pasaba besando flores y a ella se unieron otras, pero el monocultivo con toda la saña que llevaba, las fue diezmando; la gente decía: ¡no pasa nada!, y comían semillas que no volverían a producir fruto, ahora tenían dueño, lo importante era vivir, ¿qué nos importa que otros tomen la cimiente y sean dueños de ella?, pero el hambre se crecía, la injusticia tenía documento propio y se volvía legal ante los ojos de la indiferencia; así las cosas, estuve muy deprimida estos días pensando en que lo improbable sucede, en que nos venderán el aire algún día y nos facturarán el derecho a la brisa, al agua, al paisaje.

¿Qué piensas?, mejor no pienses, échate a dormir y revisa miles de veces el celular con esas mujeres con tetas descomunales, con el negrito del wassap pasado millones de veces con su largo documento de aquí para allá, y deja que la injusticia sea el libro más legal que exista, ¿igual, qué podemos hacer?, los dueños del mundo nos ven como pequeños insectos y ríen de nosotros, ¿qué sería del planeta sin abejas y sin hormigas?, ¿qué sería del planeta sin nosotros?, aquí pienso que lo mejor que pudiera suceder, sería que desaparezcamos como especie.

¿Me equivoco?, o que desaparezcan esos imbéciles que imaginan que serán eternos, pero la maldad pasa de generación en generación, ¿quién domina el mundo?, la respuesta es muy corta, y me gustaría que una gran roca cayera y aplastara la cabeza del dragón.

Mi yo malvado tratando de luchar debajo de la cama, ante una indiferencia que se cosecha en medio de lágrimas y suicidios de campesinos, que jamás verán florecer otra vez las semillas del siempre; ahora deben comprar lo que es divino, ¿quién habría soñado con que esto fuera probable, y que una bestia puesta como gobernante, autorizara semejante aberración solo por dinero y ambición?

Raquel Rueda Bohórquez
01 07 19










lunes, 26 de junio de 2017

EN LA CIMA (1)

EN LA CIMA (1)

Arriba de la montaña
en el sitio del águila;
en el rincón del manantial
que brota dulzuras y poemas
en medio de rocosos senderos
que sus lágrimas han tallado;

cerca del nido de la calandria
y el árbol de las flores doradas
en donde bordaban palacios de lana
las joyas que tenían de pico una lanza,
enterrada en medio de la esmeralda de sus plumas;

cerca del hilo que marca el sino de la vida,
y donde los lirios rojos se tornan blancos;
ahí escribí tu sueño y el mío.

Nos abrazamos cual enredadera a su árbol
un día cualquiera;
una mañana de pájaros cantando
en medio de melodías y resedales,
y las madres nos perfumaban el aire
con el sol besándonos fuerte
y el viento marino moviendo tus cabellos
en medio del relinchido enorme
del caballo que danzaba en la sabana
y corría con el favor de una boca
que entre la tuya se enlazaba…

Arriba de la montaña te veo,
alzas tus ancas y esperas;
todo es luz y sinfonía,
poema extendido llorando flores pequeñas
a donde llegas a beber exquisitos vinos.

Raquel Rueda Bohórquez
26 06 17








domingo, 25 de junio de 2017

EL GERMEN (2)

EL GERMEN (2)

Pensar que no pensaba
en que lo improbable sucedería.
El hombre de la semilla pegado
quiere robar su inteligencia de siglos.

¡Quién lo creyera!...
Acude la tristeza cual lámpara de fuego
y entre mis ojos un mar se sacude,
las olas saltan y en su vaivén me hieren,
se quiebra mi esqueleto y dejo de pensar.

¿Qué pasó con la fiereza del ayer?
Los destellos pálidos del sol
han tropezado en la montaña,
y la nieve ocultó su dulzura
para cobrarnos con saña
cada línea de tu hermosura.

Un día 25 estoy pensando en ti,
en la semilla que no producirá,
en el invento del hombre en su ambición,
en la muerte que sobrevendrá
y en el hambre como redención.

Me doblo en el pastizal de la vida,
la mies no existe, ni su favor;
se adueñan de Dios y del aroma de las flores;

han vendido el sol y han empeñado las estrellas
y por un tanto demasiado pequeño
se han olvidado de cantar,
pues programan la muerte con arrogancia
entre el germen manoseado
y sus almas dementes.

Raquel Rueda Bohórquez
25 06 17



sábado, 24 de junio de 2017

MÚSICA DEL BOSQUE(3)

MÚSICA DEL BOSQUE (3)

Abro la puerta del alma, para que entre toda la energía positiva del universo y salga lo maligno que haya en mí, ¡se puede!, huye el miedo, la ira y la rabia; me veo al espejo, estoy joven dentro de los miles de años que tengo; la piel parece la seda de una rosa y busco en las plumas del águila la certeza de tu amor.

Nadie me podrá tocar de nuevo, volví a nacer; los pechos de mi madre parecen montañas por donde la cascada baja y me baño bajo el ala de su rocío.

Sonrío, nada hay mejor que reír después de bañarnos bajo el sol ardiente,  nada puede ser más intenso que un aguacero después del verano, y los árboles se llenaron de lágrimas, las flores se bañaron con joyas del cielo, ¿quién me puede negar esta dicha?

Mi viaje por el universo es más corto que el nacer de la mariposa, pero aun así, persisten mis alas, se quiebran y vuelven a crecer porque soy la oruga más fuerte; mi cárcel me ha condenado a quererte más que a mí; duermo, percibo el silencio y en el mismo nos hablamos.

¿Quién eres?, ¿qué soy?, ¿cuándo volverán los amaneceres a llenar de aves los árboles?, pero no me hago más preguntas, porque todo tiene respuesta en la voz silvestre de los mismos pájaros, que enjaulados lloran cual si cantaran en la caída de las hojas en el otoño y en el reverdecer después del invierno.

Me pienso con rayitas de colores entre rojos, negros y amarillos, ¡ésta vez seré una monarca!, ¡qué divino el mundo en donde estoy!, ¿las mariposas lloran?, ¿qué te hace llorar mariposa?, mañana abrirás tu cárcel y sólo verás flores, tantas flores y aromas, que el viento será poco para mover tus alas en medio de ellas.

Raquel Rueda Bohórquez
24 06 17





EL ACANTILADO (4)

EL ACANTILADO (4)

Un mundo raro,
espejismos de olas
y el rocío tocando  filos
sin herir ni maltratar.

Me reservaste para tu herida,
en ella encontré reposo
y la espiral añosa se fue
dejando destellos pálidos en la arena.

¿Viste que todo cambió?
La marea ha bajado,
la gaviota  lesionada ha secado sus alas.

El sol fue el espejo más dulce
que entre sus líneas rectas
le dio calor y la elevó.

Pero el acantilado se perfiló
en medio de tanto beso y sal
para que pudiera nadar
y disfrazarme en medio de sus rocas,
/de caracol.

Raquel Rueda Bohórquez
24 06 17


TU MANO (5)

Ese día me mostraste tu amor.

TU MANO (5)

Me ha ceñido tu mano,
y el madrigal se disuelve
con trozos de luna llena
entre la maleza.

Fue una tarde cualquiera,
la gente con sus afanes,
las carreras sin término;
el encender de una lámpara.

Me ha tocado tu mano, es verdad,
¿a quién puedo contar otra historia?

El estómago ardía, la vida toda,
y parecía un pájaro mojado
en un hueco, entre la roca y la espina
y el repiqueteo de una voz
que reía de mí, cual sonajero
en la cola de una serpiente.

Tal vez el murmullo del aire
nos conversa de tanto en tanto,
y al cerrar los ojos escuchamos
que el amor se crece en la sierra.

Elevo el rostro,
soy un ave tomando agua;
entre las nubes asomas,
te has formado de niebla
y me desapareces contigo
cual bruma entre la montaña.

Raquel Rueda Bohórquez
24 06 17