domingo, 10 de mayo de 2015

MAMA MÍA [39]


MAMA MÍA [39]

Iniciar el día con la palabra más dulce de todas: ¡madre mía!, y todas las flores del bosque, no serían suficientes, para agradecer lo que mi ángel hizo aquí por nosotros y continúa desde allá haciendo.

Un abrazo a todas las madres en su día, aquí celebramos hoy, pero en mi corazón hay un solo día: SIEMPRE

Raquel Rueda Bohórquez
Mayo 10/15



ESTE DÍA [40]


ESTE DÍA [40]

Rugía el mar como león herido,
brisa que ansiaba estrellarnos en sus brazos
y a la distancia la veía, paso a paso,
su caminar lento,
su palidez de rosa blanca.

Otro día se repite,
un ciclo tras otro de madres
un ciclo tras otro de hijas
que mañana lo serán.

Pero éste día
como aquél mustio ocaso,
éste día que me dejó persiguiendo su andar
atrapando sus ojos en los míos
y pensando un poco
en lo sueño que es la vida,

en lo pequeños que somos
ante éste gran universo,
en lo grano de arena
que parecemos ante la brisa,
éste día único e irrepetible,
jamás regresará.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 10/15


Y SE FUE [41]


Y SE FUE [41]

Y se fue el amor por entre las rocas filosas del mar, se aleja, ¿en dónde estás?, y aparece el sol: ¡aquí!, voltea a ver hacia la cumbre que por ahí asomaré vestido como un galán de oro encendido, pasando por tu piel y acariciando tú caminar...

En ese raro agitarse del pasto ante sus besos, canturreando versos de amor me vi, ¿pero estás ahora?, porque sola estoy sin ti.

Aúllo cantos marinos, deseo besar el trigo que esconde sus aguas, busco en el índigo que se hace profundidad, ese amor tan puro, que alguna vez adornó mi cabello de rosas.

Mi danza es para ti madre mía, descalza y desnuda, sin buscar nada más que la sombra bonita de tu presencia en mi vida, en éste ahora lleno de atoros y pesar.

Burbujea entre las rocas cada ola, como en vestido de bailarina un flamenco, alas de mariposas amarillas al son del viento, y yo, voy y vengo, abro mis brazos en cruz en mágica oración, donde te encuentro, y persigo un halo de colores, que desde la distancia llega cuando te pienso.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 10/15






¿Y SI LLUEVE? [42]



Domingo, 10 de mayo de 2015


¿Y SI LLUEVE? [42]

¿Y si llueve en nuestros pensamientos?, ¿y si entre luces de colores seguimos volando?, ¿qué harías mi amor?, y si luego nos juntamos como hojas secas bajo un roble, nos vamos por ahí de la mano a contar alas, y a ver cómo fabrican las aves sus nidos...

¿Qué me dirías si la lluvia es de versos y besos en tu boca?,

¿Qué me dirías si es de anhelos y sueños olvidados?

¡Tantas preguntas!, ha llegado un toque de tus alas, y te digo tan solo que te quiero, porque sí, dibujas una sonrisa en mi rostro, estoy muy triste ahora,  pero te veo y todo cambia, te siento, y mi pensamiento se vuelve un cóndor...

¿Y si nos llovemos a caricias y besos?
¿Si nos poemamos?
¡Qué delicia amarte así!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 10/15






viernes, 8 de mayo de 2015

NECESITO UNA BENDICIÓN [43]

Obra de mi hermana Lucía Rueda B


NECESITO UNA BENDICIÓN [43]

Hola mis queridos amigos, sé que pasean sus ojitos por mi blog, quería decir que son ustedes mi bendición, que es por esa gracia de su mirar que me animo a escribir y escribir, cada día, de lo que la brisa me anuncia.

Estaré ausente unos días, pero si Dios permite, mi regreso estará lleno de motivación, pues me dedicaré a organizar el blog para todos ustedes, sé que tengo muchas fallas y errores, y que inicié a las patadas, una manera de anunciar que sin saber nada en absoluto, y me río ahora cuando recuerdo las rayas rojas bajo mis palabras, que asumía eran virus, vivía en medio de un terror grande, hasta que poco a poco, con ayuda de un amigo de México, Yabel, fui aprendiendo, usar Word, trabajar en esto o aquello, y bien, tengo mis escritos registrados en Colombia, pero también debo corregir esos errores pasados, para una presentación más digna.

Gracias, algún día, como un sueño que está en mi pensamiento, mis libros de poesía saldrán de su anonimato, y entonces doblaré las rodillas para agradecer aún más al Creador por cada uno de ustedes, que serán mis compradores, jajajaja!/ojo que no es broma.

Una sonrisa y un beso, Dios les bendiga.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 8/15


TU ÁRBOL [44]

TU ÁRBOL [44]

Te diré qué tiene tu árbol: un aroma, sus ramas bendicen al viajero, al ave que pasa buscando un alivio, y su sombra es nuestro espejo, un leve reflejo de lo que somos y seremos luego.

Pero aquí hay una sonrisa que nadie ve, parece hablar y reír, con su hilera de dientes pegados de tu pared.

Conoce de hojas secas, de nieve que arropa de blancos, y luego transforma en corazones derretidos entre sus manos, por un sol de siempre que enaltece con sus lágrimas, ese poco de ausencia, entre fríos y brisas, que se quedan en los párpados y queman las manos que no son abrigadas.

Es primavera, y tu árbol parece una niña de 15 años, adornada de trajes de seda, con un aroma que atrae a los colibríes que la besan con sus ojos al verla pasar.

He visto la magia de sus días, pero tu árbol tiene sabiduría, su tronco se vuelve fuerte, ¡sus ramas se crecen y crecen!, y enredo ahí mis brazos, para repetir como un abejorro azul: ¡te quiero!, te quiero…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 8/15
Publicado por Raquel Rueda Bohórquez en 13:37




¿SOMOS GAVIOTAS? [45]

¿SOMOS GAVIOTAS? [45]

Mi carne parece una rosa en verano, ansía de la humedad de tu lengua, estoy poseída por un bicho extraño que me vuelve un ovillo, ola gigante, encumbrada, ¡la más alta!, buscando la estrella perdida en tus ojos, anhelante de un sueño de caricias, como una roca lastimada por siglos que llora y grita por cada herida cuando la toca una brisa, pero se calma al bajar la marea, y quedan suspiros de mar en la orilla.

¡Amor!, ¡amor mío!, ¡cómo suenan de bonito las gaviotas cuando sacuden sus alas!, ¿sabes que las escucho?, van y vienen, sus ojos son la cometa perdida de mis anhelos, voy contigo, a traviesa, sin pensar en nada me alejo, te susurro un suspiro, ¡escúchale!, soy yo, es mi alma necia que te halló por aquélla rara pasión que tiene la providencia de jodernos la vida a ratos, y de tocar con sus antojos como una alabanza, los recuerdos, que parecen apagarse, en éste corto espacio entre vivir y soñar...

Mi yo gaviota, ha dicho que alguna vez una espada quebró en sus garras el amor, y entre flores rojas y violeta, nuestra vida parecía ir  con hambre, apagándose lentamente, en un frío lago que tiembla, y nos vuelve fría la carne, y pálido el rostro.

Hay un algo en la mirada, que me dejó pensando en un extenso prado, cobijado de verdes madres, la tuya y la mía, las nuestras, siendo aquéllas flores que con su perfume no mata el olvido, y con su fragancia, invitan a llover diamantes, y a sembrar esperanzas sobre la muda roca, que se organiza en nuestra garganta.

Inicié a volar ante el empuje de un poeta, un cariño inmenso de amistad, su valores poesía que nace y crece con alas de cóndor, y me ayuda a elevar las mías, cuando invita a leer a Cortázar.
Tengo mis botas puestas, parecen alas, una melancolía diseñada para un poema, una sonrisa que te abrazará, una boca que sorberá cada lágrima, si nos juntamos en el mar y nos vivimos, nos besamos con ardor, y de esa pasión quiero beber, de esos ojos cerrados en mí, quiero soñar, tus manos paseando por mis pequeñas laderas, y las mías, no sé, me cansé de sobar, te dejaré hacer lo que desees, las doblaré como si estuviera en oración, cuando penetres en mí la tibieza de tu volcán que parecía apagado...

Grité que mi piel está cansada, no ladro, no hago como loba en sus brazos, no aúllo como perra a una luna ausente, y a unas manos que olvidan que soy mujer.

Dijo el poeta que una cortesana bendice la carne, y una esposa no amada, es un ceño fruncido y una bragueta cerrada.

Hizo rodar a su amante, o ella rodó con él, arañó su carne la gata, se tragó un péndulo y sus campanas largas, ¡ahhhhhggg!, y me ahogo de risa al imaginar que mi boca nació para besar una boca, y para bendecir el aura, pero ésas malandras nacieron para apretar ganas y disolver entre la bruma, la pesada carga de no ser amadas, y la gracia de abrir con pasión, otras alas, que nos vuelven seres libres, pues soledad es amiga en verdad, amante y musa de todo poeta, y esposa cuando hay abandono.

Soy una gaviota girando, girando, ¡qué brisa mi amor!, ¡cómo me gusta el mar!, ¡las rocas, lo que guardan en su corazón!, ¡cómo te quiero!,  así, partícula de colores los dos, perdiéndonos en la distancia, empujados por el viento de otro día, sobre las olas, viendo el sol, y amándonos, sin perseguir otro sueño, sin inventar otro cuento, tocando nuestras alas que se crecen en el pensamiento.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 8/15