miércoles, 25 de febrero de 2015

MI CONDENA [114]

MI CONDENA [114]

Es como una cadena irrompible
Mi cárcel son tus ojos negros
Tu corazón de niño grande
Tus pasos de caminante
Ajeno a éste amor  loco.

Mi condena cielo mío
Es la estrella pasajera
Que se lleva mi pedido.

Es amar sin ser correspondido
Y mirar tus paisajes dónde vas y vienes
Pero son otras manos las que te desnudan
Y otras bocas las que te dicen lo que anhelo.

Estoy condenada a vivir sin ti
Aún de este modo insisten mis manos
Y las letras me confunden
Parecen cerrojos fuertes
Que aprisionan mi corazón
Y un río caudaloso de fuego
Me impide llegar a tu orilla
Y vencerme en el lago de tu amor.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 31/15
© 10-491-97





LA VENTANA [113]

LA VENTANA [113]

No temas, nadie cerrará la ventana al cielo,
Estará como el mismo paisaje,
Abierta para tu alma que pasará moviendo las hojas
Y llenando el mundo de aromas.

La ventana es el silencio para orar
Y las rodillas dobladas para conversar con el mago
Inventor de cada sonido en el tiempo.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 31/15
10-49197

ENTRE SIGNOS [112]

ENTRE SIGNOS [112]

No hubo limonar en mis recuerdos
Pero sí una coma para continuar
Un punto y coma para esperar
Y dos puntos que me indicaron
Que un poco más allá
Estaría una respuesta
Entre comillas
Aguardando el punto seguido
De nuestra existencia,
Donde no faltaron las interrogaciones
Ni las admiraciones
Entre las comillas de una sonrisa
Y los puntos suspensivos
De nuestra consabida historia.

Más ahora, cosa rara
Me inventé un amor en el viento
Y le pedí al destino entre paréntesis
Que fuera él  mi punto final
En el libro de mi existencia.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 31/15
© 10-491-97




INVISIBLE AMOR [111]

INVISIBLE AMOR [111]

Mañana volverán los gorriones a ocupar mi corazón con sus pequeños ruidos que serán campana, cuando te vea en medio de un blanco bosque, y alimentes en mí, el sueño de seguir amando.
¿Te casarías conmigo virtualmente amor?, quiero santificar mis ganas de ti, lo dijo la gaviota, escuché el diálogo cuando pensaba en ti.  
La libertad del alma me lleva a tus brazos ahora, voy en medio de sus alas, sin melancólicos recuerdos, y escucho que las rocas se hablan, se  prometen amores eternos al beso ardiente de las olas.
Si pudiera cantar así de bello, como lo hacen ellas en vuelo,  si colocar esa sonrisa de Louis en mi rostro para cantar y decirte que la vida es el reto más bello de todos, y que el amor es como un panal lleno de miel, para probar contigo un poco de felicidad, ¿será que puedes?, pero sino... al menos queda un verso para dos... tú y yo en el aire... 

Una sonrisa, divisando el sol cuando despide la tarde, con esos diáfanos destellos que conmueven el alma, ¿será que puedes pensar que a la distancia el amor es más puro?, pero soy una loca que ama lo intocable, y en versos necios repite un amor que no tiene respuesta.

 Lástima que el tiempo se va como agua entre los dedos, pero me queda éste segundo para decir: te quiero, éste momento antes de cerrar los ojos adivinando la providencia entre hilos de seda que nos besan en el viento, con el mirar estrellado del cielo.

¿Será que se puede amar lo invisible?, porque si  es así, estás aquí ahora, y duermes a mi lado, como lo hace la luna con el mar y el sol con el lago.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 30/15
10-491-97


ANCLA [110]

ANCLA [110]

Y luego, subí a la roca más alta en cualquier sierra nevada, en cualquier mundo perdido, y grité tu nombre...

Arribaste luego como  manso buey, mi amor... mi dulce amor,
Sentí que una corriente de agua dulce me atraía hacia tu mar.

Navegué en pequeñas letras hasta tu barca, y habías encallado entre las rosas rojas en donde habitaba mi corazón.

Te quedaste, el ancla soportó el peso de la aurora, y el atardecer me regaló tu voz.

De nuevo sonreí, el amor es como un aroma en el viento que me lleva a ti
Es la rosa pálida que se vuelve llamarada al pensarte.

Sí amor, sin saber que hería la tarde, me volví enredadera contigo, y nos abrazamos al árbol de la existencia sin renegar, nos enredamos, surtimos de flores el campo seco, y al llover, mi quebrada era mar, y fuimos uno con Él.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 30/15
©
10-491-97



CUANDO EL REY [109]

CUANDO EL REY [109]

Cuando el rey retorne con su traje de oro, volverán las aves que se habían ido y los árboles cantarán amores... un rumor a río, a quebrada... una garcita blanca, una morena, tu mirada…

Crecerán cipreses y volverán los bosques con su aroma, los añosos árboles moverán sus ramas, sacudirán el peso de la blanca nieve que su corazón había guardado.

Cuando el rey retorne y el dolor se acabe, gotas de rocío besarán los mares, el amor, como el más bello don, volverá sonrisa lo que estaba pálido, encenderá las rosas de terciopelo rojo, para desgranarse luego, sobre blanca sábana.

Regresarán  tus manos, se moverán mis cerros,  encenderemos juntos la llama apagada, para que baile luego hasta que nos derritamos, siendo cera nueva, tocada en tus manos.
Cuando el rey retorne amado mío, mi cabeza no será una roca afiebrada, reirá conmigo como al caer de la nieve, para vernos luego cuando se deslíe, y abrazarnos después al verla correr,  sin herir a nadie.

Conservaré tus huellas que caminaron mis ojos, guardaré en el lienzo de mi frágil vida, un recado de amor que habías olvidado, para bendecir el día en que fuiste hallado, y te quedaste  en mí, cual  verso grabado.

Raquel Rueda Bohórquez  
Barranquilla, enero 29/15

10-491-97





CREO [108]

CREO [108]

Ahora, que  aves en prisión
Ven angustiadas un horizonte que promete,
Colgadas de un pequeño cajón
Intranquilas deseando su libertad
Y a pesar de todo, cantando…

Vine a saber que la felicidad no es una cárcel
En lo frágil de un canario se adivina,
Creo en ese poder superior cuando trina
Elevando una y otra vez la mirada,
¿Será que lo busca y Él toca sus alas?

Es mi motivo y mi razón, tener fe
Al despertar, bajo una sombra me cobijo
Y al dormir, una sábana se ha pintado de luz
Muero un tanto sin querer despertar
Pero regresan los sonidos de las hojas
Al viento besar, y resucita la vida
Con otra melodía.

¿Ves la estrella que pasa?
Le pedí un amor, pero no respondió
Le dije entonces que me regalara un sueño
Para despertar sin inquietud
Escuchando retozar al viento.

Mi hogar, mis hijos…
¿Y el amor?... ¿acaso es amor un hombre?
Es el amor una llama viva en la pupila,
Tan abrigado al abrazo de sus alas,
Cual desnudo pichón de golondrina.

Creo en  ti, eres el aliento que respiro
¿Por qué razón entonces me deprimo?
La respuesta llega de la luna
Que se oculta un instante
Y hace el amor con el sol
Para brillar, cuanto más oscuro
Siendo en la claridad, blanca novia
Que vemos al descuido
Desnuda para Él.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 29/15  
© 10-491-97