viernes, 10 de enero de 2014

CORAZÓN DE PALOMA/Gandhi (Antología RPB)


Imagen: Internet

CORAZÓN DE PALOMA/Gandhi


No hay arma más poderosa que el silencio
Hondeó la bandera blanca del hambre de todos
Entre gritos de júbilo fue aclamado,
Su corazón de paloma blanca regaló…

Fue  su boca, un candado que eliminó a sus enemigos
Ante su bondad que pudo más que los fusiles.

Cuando el santo en ayuno por los suyos
Hizo un llamado: libertad con hambre no vale
La palidez del retorno hacia los vencidos
Con los ojos brillantes aún más, y la boca húmeda
Sus ganas de hablar y concertar  lo hizo vencedor.

¡Cuánto dolor acuñado en su corazón!
El amor al prójimo pudo más que su dolor
Gandhi  aclamado entre cenizas pasajeras
Que el viento de los mares convirtió en diamantes
Que brillan a pesar del pronto olvido.

Sabía que cuando un manantial se junta con el mar
Se vuelve poderoso;  y su voz es un sonar  entre las rocas
Y cuando el cóndor pasa, abre sus alas en oración
Su majestad tiñe de púrpuras con  ansias locas
Para elevarse agradecido, sin haber pecado de maldad.

Tan pequeña imagen, recogida en humildad
Mochuelo de alas grises que el tiempo de negro pintó
¿Han escuchado los nuevos sones de su triste corazón?
Vencido al fin cuando todo se logró
A espaldas de su vida gloriosa, la pena comulgó.

Un suspiro tal vez, y su corazón  fue de paloma…
Humilde servidor que nada espera y da con ganas
Sapiencia entre desteñidos trajes de sinsonte
Cantó mejor que muchos, entre sus arrogantes uniformes.

Queda al mundo un sabor a nostalgia
Su  mirada de sabio se  pierde entre las sombras
Letras que el comején del tiempo roba,
Mientras que a otros los encumbra.

Gandhi será entre todos un santo varón
Que vivió para el perdón entre banderas de guerra
Fue su estómago su fusil para aplacar a los soberbios
Su arma esgrimió con sabiduría
Y cuando se dobló, se hizo grande
Para promulgar al mundo que la guerra es un demonio
Que de a poco, destruye al mundo.

Raquel Rueda Bohórquez
Colombia, enero 10/14

Participación en Antología a Gandhi. Radio Piano Bar. España. 



jueves, 9 de enero de 2014

CUALQUIER DÍA

Foto: CUALQUIER DÍA

Pueda ser que cualquier día me recuerdes, 
Cuando del olivar sus brotes tiernos, ¿será?
O cuando de la banca endurecida de cualquier parque 
Veas a otra pareja joven como aquél día…

Te nombré tantas veces… tu nombre tiene sabor a legía… 
Tiene amargos que se quedan en los labios
Cuando entre la luz de un nuevo día te veía.

Cualquier día me recordarás, es seguro…
Tu boca, tan graciosa sonrisa burlona tenías
Tu andar apresurado era para mí de gran valía
Dormida  entre tus brazos en las tardes
Y entre tus piernas apretada, cual si fuera melodía.

Fue rico pasar por tu piel blanca y tibia
Saber que estabas cada segundo a mi lado
Bello comprender que el día no era sin la noche
Pero que todo valía la pena si estabas…

Se entretuvo una tijera entre tus cabellos negros
Y el roce de mis dedos en tus pómulos
Nada hería, como hieren las sombras del recuerdo
Al no volverte a ver, mezclado entre mi vida.

Y habríamos de correr, ¡qué risa!... ¿lo recuerdas?
Que un murmullo de aves entre las hojas verdes
Y apresuradas gotas de rocío dejaron pintas de colores
En tan bonito traje que llevaba, mientras a carcajadas reías. 

¡Qué días!... ¿Qué razón hay para que las recuerde?
Te fuiste un día entre los chismes malvados de otros
-buen pretexto claro…  y al regresar de nuevo
Un extraño con cara de gerente, y yo una pobre tonta
Que nunca te rindió ni poca pleitesía.

Pero ahora, ya son 54 y vamos a los 55… 
Sé que tienes mi edad aunque 10 te quites
Que estás bien, en medio de todo…

Pero hay algo por preguntar:
Esa mirada tuya… hay algo ahí que me  conmueve…
Esa sonrisa tuya no es tan plena como aquéllos días
Y en mi boca faltaron todos los besos que no me diste
Los años que se quedaron en otras pieles
Sabiendo que era yo quien te quería. 

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 8/13
Imagen: Familiar.Ceudy Rueda A.

CUALQUIER DÍA

Pueda ser que cualquier día me recuerdes, 
Cuando del olivar sus brotes tiernos, ¿será?
O cuando de la banca endurecida de cualquier parque 
Veas a otra pareja joven como aquél día…

Te nombré tantas veces… tu nombre tiene sabor a legía…
Tiene amargos que se quedan en los labios
Cuando entre la luz de un nuevo día te veía.

Cualquier día me recordarás, es seguro…
Tu boca, tan graciosa sonrisa burlona tenías
Tu andar apresurado era para mí de gran valía
Dormida entre tus brazos en las tardes
Y entre tus piernas apretada, cual si fuera melodía.

Fue rico pasar por tu piel blanca y tibia
Saber que estabas cada segundo a mi lado
Bello comprender que el día no era sin la noche
Pero que todo valía la pena si estabas…

Se entretuvo una tijera entre tus cabellos negros
Y el roce de mis dedos en tus pómulos
Nada hería, como hieren las sombras del recuerdo
Al no volverte a ver, mezclado entre mi vida.

Y habríamos de correr, ¡qué risa!... ¿lo recuerdas?
Que un murmullo de aves entre las hojas verdes
Y apresuradas gotas de rocío dejaron pintas de colores
En tan bonito traje que llevaba, mientras a carcajadas reías.

¡Qué días!... ¿Qué razón hay para que las recuerde?
Te fuiste un día entre los chismes malvados de otros
-buen pretexto claro… y al regresar de nuevo
Un extraño con cara de gerente, y yo una pobre tonta
Que nunca te rindió ni poca pleitesía.

Pero ahora, ya son 54 y vamos a los 55…
Sé que tienes mi edad aunque 10 te quites
Que estás bien, en medio de todo…

Pero hay algo por preguntar:
Esa mirada tuya… hay algo ahí que me conmueve…
Esa sonrisa tuya no es tan plena como aquéllos días
Y en mi boca faltaron todos los besos que no me diste
Los años que se quedaron en otras pieles
Sabiendo que era yo quien te quería.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 8/13

¿QUÉ HIZO DE ALMUERZO?



¿QUÉ HIZO DE ALMUERZO?

El sueño, es una manera hermosa de acostumbrarnos a la muerte,
Pero cuando no llega, es una carga para que nos amañemos con la vida.

Hay días en que deseamos decir muchas cosas
Y otras en las que amanecemos llanos
Como si todo lo que decimos ya lo hubieran dicho...

Pasamos buscando sonrisas
Cuando al mirar los rostros están llenos de arrugas
Nadie sonríe, porque hasta eso da pena.

Atrapo la sonrisa del día,
Hoy no tengo ganas de nada
Se agotan las pieles, me siento cansada.

No pasaré por aquí si es para quejarme
Hay mucha brisa, palomas estampilladas en las paredes
¿A quién le importa un poco de plumas?
Gastaría gasolina si frenara...

Vivir éste día... es lo importante
Habrá lentejas con arroz blanco
Y la bendición de un huevo frito,
Por si alguien llama a preguntar: qué hice de almuerzo.

Correr... de aquí para allá... la misma rutina
Lavar el mierdero, arreglar la cocina
Recoger el desorden que todos me dejan
Pero aquí no habrá queja,
¿A quién le importa acaso?...

Dejo una letra, por mi espacio en blanco
No tengo ganas de nada,
Ni siquiera de sonreír
Pero aquí no habrá reclamo
Porque soy de hierro, de cal y de arena...

La ventisca del día acaba mis penas
Y aprisa voy, por la horrible faena.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 9/13

PENSANDO EN TI/A Ernesto Cortázar


PENSANDO EN TI/A Ernesto Cortázar

Desde que el trigal florece 
Y el sol tan imponente desde los cerros, 
Amor mío, estás aquí... 
No hay día que pase, no hay brisa sin perfume, 
Y tus manos... Mi amado Cortázar,
Me inspiran un verso de amor...

Quiero correr, volar...
Extender mis alas como un águila en vuelo...
Decir te quiero, te quiero...

Eres mi reloj de arena desde el amanecer
Sin ti todo es tibio, plano y sin alegría
Pero al sonido mágico, todo se llena
La plenitud regresa y mis manos se agitan.

Mi primer poema de amor es por ti
Cuando tu piano entre negras y blancas
Inclinadas hacia el sol de tu corazón
Un verso de amor invita…

Empiezo a volar como una paloma
Cierro los ojos y me desnudo ante ti
Tu piel es la mía y consumo tu boca
Me pierdo entre las ricuras que atrapo
Y me vuelvo plebe y cortesana…

Amor, mi Cortázar amado entre la lluvia
Eres ésta brisa perfumada de ahora
Hueles a pino silvestre habitado por un gorrión
Un nido es tu pecho, me cobijo en tus brazos
Alargo mis alas junto a las tuyas
Y empieza una danza de amor.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 9/14

SI PUDIERA

SI PUDIERA…

Si pudiera tocarte, un son de guitarra…
Si pudiera abrazarte, más el aire responde:
Si pudieras venderme lo harías
Y conozco tu nombre. 

Si pudiera mi amor, consolarte
Ni una lágrima tuya perdida
Ni una sonrisa sin corresponder...

Bordo con estrellas en los ojos mis versos
Enredo mis dedos entre tus cabellos negros
Y de a poco parece que acepto que no soy de nadie
Sólo del viento....

Adobo con sal de mis ojos los caldos amargos
Hoy dirás que no te gustan, cuando todo es delicia
Y conozco de muchos,
Que no pueden siquiera probarlos…

Si pudiera quedarme en tu boca
Vencida, agotada de amores…

Pero nada puedo si tú no lo quieres
Distingo entre las nubes viajeras tu nombre
Como un veloz alcatraz que ante nada se detiene…

Pero al rato, cansado de todo, miras mis ojos
¿Qué tendrá esa verde pradera que me retiene?

Y sigo soñando con las pavesas del día
Corro entre cebollas blancas y desnudas
Para dejar un tinte suave sobre una tela de lino
Que un hombre sin rostro le dejó al destino.

Si pudiera amor mío, devolver el tiempo
Entre pálidas lunas de mayo y brisas de enero…

Pero sólo luces de claras aguas se escurren luego
Y no sé si cantar o llorar, no sé si reír
Porque de a poco muero…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 9/13

MI COLIBRÍ

MI COLIBRÍ L1R

A ti niño bonito que veloz te vas
Retoza un rato sobre mi altar
Que muchas flores pequeñas te invitan
Y un jolgorio de violetas te llama.

¿Has mojado el pico con delicias nuevas?
Siempre a tu lado, con esa imagen tuya de lucero
Siempre a mis labios una mueca retorna
Al preguntar a Dios, el porqué de tu vuelo.

¿Si he llorado? No importa cuántas veces
Y cuando pretendo olvidar tus ojos
Mi pequeño colibrí, brotan cascadas
Se mueve mi corazón hacia la ventana
Y no te veo…

¿Quién entiende la vida?


A quien la ama se lo roba el viento
Y muchos que no la desean, sobreviven.

Basta mi amor, ave pequeña de brillantes alas
¿Retozas sobre las rosas de María?
Alivia pronto ésta pena
Que me acerca pronto a una loza fría.

Pero un cantar como de brisa húmeda
Donde la sal de mar se esconde entre las rocas
Un murmullo de aves asustadas
Agitan mi corazón de nuevo…

¿Vendrás?... dime en un sueño como es por allá
Si es verdad que nada duele, y que estás
Que eres lo mismo y el mismo y nada te transforma…

Dime si el cielo es tan azul como el nuestro
Si el verde se confunde entre montañas de silencio
Y los cantores se bañan bajo cascadas de nubes…

Camino hacia donde el violeta me enseñe
Me descalzo hacia ese sendero tuyo de lluvia cristalina
Me vuelvo roca entre tanta nieve y frío
Para que nada más me duela,
Y me contente con verte
Feliz entre las flores, niño mío de plumas azules.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 9/14

¿QUÉ TE DIRÍA?

Foto: ¿QUÉ TE DIRÍA?


¿Qué te diría?, que sin amor la vida del hombre es como un reseco tronco que boga en cualquier tormenta.

Somos ese humo que brota del cigarro y se esfuma ante la más leve brisa, pero persistimos, nos aferramos al tronco de un árbol  con garras y pezuñas, para sobrevivir.

Somos las alas de un cóndor en vuelo, que desde las alturas divisa la vida como rojo fuego
Y baja veloz por un premio que causa dolor…

Sin amor nada somos…

Una hoja mecida por la brisa, sin estación, sin guía ni velero… 
Más un destino tiene pues el azar es la incierta lotería del tiempo
Sobre una roca, bajo ella, navegando en un río la vemos pasar
Y a nada le teme…

¿Qué dirías si te contara que temo a la muerte?
¿Qué si tengo miedo de estar en las noches cuando oscurece?
¿Qué dirías amor lejano, ausente de mis ojos, si te contara que te busco a veces
Y entre locos recuerdos permaneces?

Es por amor que florece el campo… por el riego bendito de un hombre invisible
Dicen que es un varón con alas, que es una paloma blanca que tiene tres nombres
Y todo cabe, para creer en él, todo es cierto, todo es palpable y visible
Cuando de las abejas pequeñas, tanta miel.

¿Qué te  diría de ahora?.. . Un incierto momento que no sé a dónde me lleva
No se cansan mis manos, pero mi cuerpo se queja…
No se cansan mis ojos de ver tanta estrella, y temo cerrarlos
Sin verte de nuevo, pegado de mis pechos como niño pequeño…

Nada soy sin amor, y te busco como el sol a las montañas…
Nada sin saber que existes aunque sea en mis letras…

Me aferro a un correr de vieja niña…
A las sonrisas del momento para ser feliz
Y a ésta luz que me llega colada por la ventana
Para saber que aunque no te vea, estás aquí.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 9/14
Imagen: Familiar

¿QUÉ TE DIRÍA?


¿Qué te diría?, que sin amor la vida del hombre es como un reseco tronco que boga en cualquier tormenta.

Somos ese humo que brota del cigarro y se esfuma ante la más leve brisa, pero persistimos, nos aferramos al tronco de un árbol con garras y pezuñas, para sobrevivir.

Somos las alas de un cóndor en vuelo, que desde las alturas divisa la vida como rojo fuego
Y baja veloz por un premio que causa dolor…

Sin amor nada somos…

Una hoja mecida por la brisa, sin estación, sin guía ni velero…
Más un destino tiene pues el azar es la incierta lotería del tiempo
Sobre una roca, bajo ella, navegando en un río la vemos pasar
Y a nada le teme…

¿Qué dirías si te contara que temo a la muerte?
¿Qué si tengo miedo de estar en las noches cuando oscurece?
¿Qué dirías amor lejano, ausente de mis ojos, si te contara que te busco a veces
Y entre locos recuerdos permaneces?

Es por amor que florece el campo… por el riego bendito de un hombre invisible
Dicen que es un varón con alas, que es una paloma blanca que tiene tres nombres
Y todo cabe, para creer en él, todo es cierto, todo es palpable y visible
Cuando de las abejas pequeñas, tanta miel.

¿Qué te diría de ahora?.. . Un incierto momento que no sé a dónde me lleva
No se cansan mis manos, pero mi cuerpo se queja…
No se cansan mis ojos de ver tanta estrella, y temo cerrarlos
Sin verte de nuevo, pegado de mis pechos como niño pequeño…

Nada soy sin amor, y te busco como el sol a las montañas…
Nada sin saber que existes aunque sea en mis letras…

Me aferro a un correr de vieja niña…
A las sonrisas del momento para ser feliz
Y a ésta luz que me llega colada por la ventana
Para saber que aunque no te vea, estás aquí.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 9/14