viernes, 19 de octubre de 2012

SIXTO, EL ÚLTIMO TINIGUA




SIXTO, EL ÚLTIMO TINIGUA

Me llamo Sixto… el último…
Tal vez el primero en ser escuchado.



Todos sabrán que hubo mil heridas.
La selva fue mi refugio y las aves mi remanso.
Mi madre agonizante suplicaba nuestras manos
cuando se derribaban sus brazos
cegando con sierras sus alas.



Mi historia se perderá en el mutismo,
nadie dirá nada, ni sentirá pena
aunque espero un poco de justicia…

Me despido de mis hermanas emplumadas,
de las almas que brotaban desde los manantiales
y las rocas que conocen de nuestras glorias y penas.

El espíritu de mi madre está enojado,
todos conocerán de su furia
cuando los cerros se desprendan de sus bases
y salgan todos los obligados a marchar
con sus lágrimas como ríos violentos
recorriendo todos los senderos hurtados
barriendo el estiércol de las bestias
y su maldad sobre mis valles.

Me llamo Sixto… el último Tinigua…
No hay más nada por decir…

Raquel Rueda Bohòrquez
Barranquilla, octubre 19/12

CON MI SOMBRA




CON MI SOMBRA


Recuerdo de tu amor las cenizas, 
la barca que de a poco te alejó...

Escribo mis notas tal vez para mí, 
tomando del cielo un poco de luz
y de las estrellas mis eternas fantasías.


Mi sombra sigue conmigo, 
es mi vieja  compañera 
sin importar mi estado de ánimo.


Me absorbe por segundos, 
me deprime, y la existencia a ratos, no la entiendo

si gotas y gotas se convierten en océano,
y se esfuman dentro de mi propio traje.



El cántaro parece que se llena, 
dejo que se quiebre y no me inmuto

Continúo a pesar de la última gota, 
no entiendo la razón,

me sostiene el espejo 
que temo herir ante mi desnudez.



Una silla de madera donde añoro 
estés viéndote en mí y yo en ti

ahí, nos abrigamos las dos 
en una imaginaria fogata 
donde la vida se vuelve cenizas

pero aún así seguimos aferradas a cualquier sueño.




Mi pequeña lámpara, 
con tan poco aceite no desea encender

le cuento a la luna todas mis cuitas 
y se hace la desentendida

tantos amores la tienen ocupada, 
mis suspiros no le llegan, 
mis ansias la enojan.


Cuando ciertos días entorpece mis sentimientos, me abruma

me llena de tanta tristeza y soledad /que no me encuentro

y corro con mi sombra,
 quien es amiga mía desde siempre.




Raquel Rueda Bohórquez 

Barranquilla, octubre 16/12


¿QUÈ PIENSA LA ABUELA?






¿ QUÉ PIENSA LA ABUELA?

Bendice señor el pan sobre mi mesa,
Que mi lengua no perturbe ni mis manos sean ociosas
Que nunca levante un cuchillo ni clave una daga, aún si hubiese un motivo
Calmar mi ansiedad en días de hambre y sed 
Tomando de tu copa llena de esperanza.

Que no digan que estuve sin trabajo


 cuando me cerraron puertas y ventanas
Y mi corazón viajó al infinito en tu búsqueda.



Me recreo con cada flor del camino y aunque muchas veces triste
Busco en el alar de las palomas un nuevo motivo.

Calma la mano del hombre para que no derribe
Que sea sembrador y constructor de montañas 
Una flor nueva guardada donde el desierto dejó llanto
Una sombra oscura diluida ante el paso de tu mano.

Abriga a quienes tienen frío de amor y ausencia de verdad
Que sus almas retornen a tu sendero plantado de justicia
No permitas que vuelen y blanqueen la mirada sin antes recapacitar
Y una bandeja llena de tus delicias, adorne mi mesa y la comparta.

Ancianos desvalidos en las calles, 


Locos que se roban de la miseria los desechos
Tanques llenos de comida que se pudre, 
Frascos llenos de vanidad que nunca tendrá el aliento de tu huerto, 
Es aquí donde el prodigio de tu mano ha de llegar
Que las miradas no se pierdan y las manos no roben 


ni arañen el vientre de mi madre
Para sacar el corazón como un rubí 


que se tornará pálido ante tu mirada.


Bendícenos señor, aún a quienes han colocado rocas a mi paso,
Que sea fructífera tu obra en nuestros labios 
Un camino tomada de una mano abrazada a un sueño
Cumplido hoy sobre una mesa 

donde ayer cantaron los sinsontes


La voz de mi madre se dobló primero que mis rodillas
Y sus ojos hicieron que una flor ausente perfumara.

Que un madrigal cada día sea un motivo tuyo en mis manos
Mis dedos copiando tus palabras con tu propia verdad
La hipocresía marchando en caballo negro
Desvestida en el fuego y arrojadas sus cenizas al desierto.

El amor como un ramo de rosas rojas, siempre adornando nuestra mesa
Con la envidia a tiro arrastrada junto a la soberbia y el orgullo 
Los males que acaban con todo lo que nos has dejado.

Abriré los ojos y ahí estarás…
El café caliente tiene tu perfume 

y un pedazo de pan tibio será tu propio aliento 


levantando mi ánimo y regalando tu consuelo siempre
Aún a pesar de que a veces te olvidamos.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 17/12





UNA VENTANA




UNA VENTANA

Una vez más entre tantas dejando un poco de tu timidez en mi alcoba
Un gorrión de paso… un trino de madrugada… la callada luna y sus luceros.

Antigua alcahuete donde mis brazos se posaron y la mirada se perdió en el infinito
Ausente de mi dolor y mis alegrías, tal vez, tallada por artistas campesinos
Donde algún día fuiste roble o nogal o un enorme pino.

Muerta pareces… pero tienes vida…
Los amantes pudieron volar tras tus abiertas alas
Se ocultó una libélula de un ocioso pico
Abrió una flor que no detallé, una madrugada.

Tallas sobre el frío piso la plateada luna
Y en rayos luminosos como iris vestido de lentejuelas tu figura
Bella dama que copió del nogal su hermosura
Y de la muerte tu belleza, para que a través de ti soñara.

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, octubre 17/12



UN FANTASMA LLAMADO VERI






UN FANTASMA LLAMADO VERI


La sombra en la escalera me persigue 
Descubro su mirada y un frío en mi cuello me conmueve
Se levanta lo caído y grito hasta enloquecer.


Ellos se ocultan en mi cuarto… un crucifijo espero los ahuyente

Pero se ríen de mí a cada paso… encienden la luz de a poco
Mientras todos imaginan: –son locuras-

Observo a una doncella de traje blanco, no pude ver su rostro
Camina con paso firme hacia la cocina
Abre la nevera y en un segundo se esfuma de nuevo, hacia su alcoba.

Es el fantasma de la noche… porque en el día disimula…
Se humedece la cama con sus miedos
Tal vez tomó demasiado y no dejó para ninguno.

Ayer descubrí su rostro… tiene piel de nácar y ojos azules
Parece una reina bordada en diamantes
Su sonrisa es como una cascada después de intenso verano
Y su voz, parece el murmullo de las flores, cuando la brisa las besa.

Ya casi cumple los 18, y mi fantasma me persigue
Deseo su sombra bajo mi alar por siempre
Pero tendré que agachar el rostro al verla partir
Y llorar un poco una vez más oculta tras la vieja puerta.

Retornará en las noches cuando sueñe que aún es mi niña
Que subirá la escalera de nuevo con su pañal en la mano
Con esa inconfundible mirada de pena
Y sus enormes cachetes como luna clara.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 17/12


LA RUECA



LA RUECA


El vestido de la oveja teñido de colores
Una anciana desvistiendo soles 
Un caldo con sabor a lágrimas, una mirada
Perdida en su propio silencio
El hilo nadando sobre una pequeña rueda
Que se quebrará en mil pedazos
Cansada y sin aliento. 

Ella sólo espera un poco…
Se tejerán miles de abrigos
Nadie conocerá de una vieja cansada
Ni cada arruga que formó con sus manos
Como araña en el camino
Cada hilo para sosegar a los inviernos.

Una navaja desnudó la piel
¿Quién blanqueó de inmundicia cada fibra
Tejió con sus cansadas manos 
Convirtiendo en un gran ovillo la sucia lana
Para dar trabajo a la rueca?

Más ella, no se moverá…
Esperará de nuevo a una mujer
Tejerá con el amor de un artesano
Impulsará su muerta vida, con cada movimiento
Y vestirá a cada uno con su obra
En tanto la herramienta queda silenciosa, casi yerta
En espera de otros dedos teñidos de colores
Y otros pechos abrigados.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 17/12



PRIMAVERA






PRIMAVERA

¿Qué sería de mi vida sin las flores?
Mis bellas teñidas de trajes de oro
Escarlatas y azules como tus ojos
No bastó el iris con todos los colores
Cuando una margarita se deshojó
Y un beso se hurtó…
Con una escondida flor esperando tu mano.

¿Cómo podría el colibrí vivir sin tus pétalos?
Siempre adornando y enriqueciendo sin esperar mucho
Sólo picos consentidores para ellas regalar su aliento.

Se visten tus clavellinas con trajes arrugados
Se adornan los lirios del valle para que los veas
Una orquídea baja desde las montañas
Las bellas de noche abren en la oscuridad.

Doradas amapolas se hieren para robar su cáliz
Un blanco polvo que envenena y mata
Y su belleza se deja entre las cenizas
En tanto marchan, los hombres como navegantes sin timón.

Bella primavera, sin ti el mundo seria un traje negro
Eres de los poetas el madrigal 
Y de los amantes perdidos el consuelo.

Que tus pétalos queden siempre abiertos
Como éste amor que se desvela por ti
Un cristal está lleno en espera de tus besos
Anhelantes los rubíes aguardan otra estación
Que será mi última primavera entre tus brazos.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 17/12