martes, 29 de agosto de 2017

ERES MADRE (7)

ERES MADRE (7)

Madre hermosa,
primavera eterna para tus hijos,
aroma de flores pequeñas,
grandeza en tus perfumes,
belleza en tus favores


De éste nuevo día su mágica aurora…
Casi que redimes mis pecados al verte
asomada entre el pasto seco
cantando con tus alas abiertas.

En tu falda de lino me duermo
y de tus blancos gajos de rosa me prendo.

Eres la conciencia que grita:
¡Aquí estoy!...
¿Crees que me fui?

He tocado de tus ojos
pálidas perlas,
llevando al océano tu sal.

De la tristeza soy alegría,
bosquecillo donde anidan las calandrias:

Son tus ojos de verde melancolía,
y son los míos de sutil esperanza.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 22/15



ASÍ PASA (8)

ASÍ PASA (8)

Sucede al verte…
Al sentir un aroma lejano.

Al segundo de la ausencia,
al suspiro de las flores…

Sucede en verano,
en invierno, en otoño…

Si acusa la primavera,
si llevó un café a la boca.

Sucede cada segundo
en que al soñar tus ojos en los míos
nuestras pupilas se inflaman,

y el corazón corre aprisa
cual caballo suelto en el llano.

Sucede, ¡qué pronto sucede!...

Con sólo imaginar que llegas,
¡abres el falso,
y en mí te quedas!

Raquel Rueda Bohórquez
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PALABRITAS 082017 (9)

PALABRITAS 082017 (9)

1
En donde esté tu mirada, estoy,
porque ahora soy parte del paisaje,
del viento y de los rayos del sol.

2
La muerte es un soltar de cadenas para hallar la libertad plena.

3
¡Qué pronto cesaron las miradas de complicidad
en el jardín de los recuerdos,
y qué rápido tornó la cabellera en nieve!

Qué dulce recordar esos aromas mojados
y esos bosques ruidosos,
encontrar en la palabra amor,
todo lo que encerraban tus ojos.

Qué triste saber que algún día no estaré tampoco
caminando por los valles inventados,
en donde la lluvia entrega todo,
el viento mueve las plumas de la garza
y hace que el venado advierta el peligro.

¡Qué poca es la vida!
Cuento sus días en mis dedos,
su parpadeo semeja una estrella
que nos contará,
entre las gotas de lluvia de agosto.

4
Siento que una parte de mí se revela y otra baja sus alas, ¡es triste no poder abrazar lo que amamos y que otros quieran siempre lo nuestro!  Nadie puede amar más la tierra y protegerla que ellos. Estoy aquí enterándome de la verdad, los medios siempre disfrazan todo, porque ellos son el "poder oculto” que ordena lo que hay qué decir, para que la gente los odie. A los Mapuches.

5
La corrupción avanza, los negociados continúan y todos estamos detrás de la pantalla mientras ellos se enriquecen y brindan, inventan leyes que los favorecen y buscan continuar en el poder, nosotros lo hemos permitido. Cruzando la esquina veré que hasta el aire nos venderán, y hasta la energía del sol facturarán. A los Embera.

6
Todo lo que viene de ti es perfecto:
Los colores, los silencios y los ruidos;
el frágil espacio entre vivir y morir;
la sensación de vacío
que se llena con el recuerdo,
el instante del pimpollo, el aroma;
la flor abierta al colibrí entregando su amor,
y tú, que me das ánimo para continuar
y me dejas el mar, para que recuerde,
que somos olas que van y vienen
en un tiempo infinito.
  
7
Ayer te vi,
conocí de tu dolor interno,
todo fueron astillas,
espinas que tocaron tu carne,
pero luego,
el silencio ocupó tu lugar;
pero el lugar
siempre será una flor en capullo: Tú.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, Agosto/17






¡BENDITO DÍA! (10)

¡BENDITO DÍA! (10)

¡Bendito Sol!, ¡qué divino estás sobre mis flores!

¿Qué otra cosa o bien puede ser mayor, que otro día más de vida?

Aquí estoy Señor, para agradecer por este pedazo de tierra, por mis ojos y los ojos que pueden apreciar tu grandeza desde el lugar en donde se encuentran.

Parecemos un grano de arena en medio de tanto universo, pero lo grande es que Tú nos ves y nos iluminas con tu resplandor en la medida de nuestra necesidad, para ti somos grandes e importantes aunque el mundo nos vea como una pavesa en el viento.

La joven tenía todo para ser feliz, vivía confiada en el día y en la noche, pero cierta mañana despertaron unos hilos rojos que salían desde muy adentro, una roca se armó en su estómago y después de tocada decidió saltar todas las murallas y expandir su maldito universo en la carne que amaba la vida.

Todo se volvió al revés, ese comején había tocado su hígado, ¡quién lo hubiera pensado!, jamás se sintió mal, parecía que la vida era toda en flor, y con sus dos pequeños hijos pasaba de carrera en carrera, de trabajo en trabajo, tal vez sin dejar espacio a un chequeo serio a su salud.

Pero hoy la noticia llegó, sólo imagino su rostro, la angustia por lo inevitable, el recorrido implacable y doloroso de la enfermedad que nos sorprende el día que más felices estamos, cuando hemos alcanzado las metas y tenemos todo lo que habíamos soñado.

También estoy sorprendida, ya lo viví, pero no pensé jamás en que moriría, no lloré ni me deprimí porque ya estaba muy triste, acepté la voluntad divina y Él me correspondió con muchos años de vida, ¿después de ahí van 8 o 10?, ya no hago cuentas, dejo mi vida en sus manos y coloco la de esta joven en las suyas, en silencio, con el único grito que sale del alma y que Él escucha, que todo pase, que se estanque el dolor y llueva felicidad y salud sobre su cuerpo joven y hermoso, con los pechos todavía manando miel para sus bebés.

El día está húmedo y lluvioso, está bello e iluminado; el cielo grita y la tierra envía centellas que roncan con furia.

¿Qué bien puede ser más valioso que la salud?

Raquel Rueda Bohórquez
15 06 17







280817 -246 (2) (11)

280817-246 (11)

Ha sido una mañana de aceptación; fuimos al lugar de las flores plásticas, ese monte en donde el dolor se vuelve largo y se agranda, el día que tenemos que sacar los restos de nuestros seres amados.

Todo estaba listo, arrancando de la tierra lo que debió quedarse ahí, pero el dinero no alcanza para tanto, y el poder tiene todo organizado para que funcionen las cosas de esta manera.

¡Menos mal había un nicho en la tierra!, esos huecos en cemento parecen una elegía a la tristeza, deberían acabar esos cementerios lúgubres, en donde se juega con los sentimientos de los demás, que todo se convierta en ecológico, porque cada día son arrumes y más arrumes de basura plástica para el planeta, con esas flores que no atraen colibríes, ni buenas vibraciones.

Por ley, cada tumba debe ser un árbol o un arbusto con frutos y flores, porque así como vamos, estaremos generando más espacios al dolor, ¿cuántas abejas estarían polinizando?, ¿cuántas aves estarían en un remanso de árboles? ¿Cuántos se estarían alimentando de sus frutos?

Hoy ha sido un día triste, lo que ha quedado nos cuenta una historia, pero debe quedar en la memoria, todas sus heridas se contaron ahí en medio de un dolor agudo, ¿quién dijo reír?, lo que fue ayer, hoy no existe, se convirtió en un puñado de huesos que nos llevan a pensar más en lo que hacemos a diario, y en ese dolor que nos acompañará por siempre.

Llega la noche y el sueño no aparece, tengo mucha sed, demasiada para querer dormir, pues para ello nos queda la eternidad, pero aun así dormí unos segundos.  Al  despertar traigo una mirada nueva, deseo ser parte de un árbol, de un bosque, y que mis huesos se queden para siempre dentro de la tierra, en el lugar del siempre, que sea en ese lugar soñado, sobre la montaña, y mi árbol un arce, un roble, o un matusalén, para que cuando me vean digan: ¡es bello!, ¡qué precioso tronco tiene!, ¿cuántos años continuará vivo?, y así jamás moriré, porque mis semillas continuarán viviendo por ahí, ellas serán el mejor poema a la vida.

Mi Monacho hace parte de algo superior a nosotros, ya no está en el lugar de la incertidumbre y el dolor, quiero que descanse en paz, que tome su morral vacío y empiece a cantar sobre la flor más silvestre, en el lugar más limpio, junto a la cascada más divina.

Recordando que ha quedado cerca de mi madrina, ¿otra casualidad?, mientras pensaba en qué lugar estarían sus huesos, estoy casi pisando su tumba.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 29 08 17




domingo, 27 de agosto de 2017

ESCUCHA (12)

ESCUCHA (12)

Escucha, escucha ese rumor de brisa,
ese verso de pájaro, esa hoja que cae...

Escucha como bailan las flores
y el silbido se renueva al cambio de las estaciones,
pero admira de qué manera el sol se empeña
entre las flores más pequeñas,
y su aroma llena el mundo de oraciones...

Escucha... Dios nos habla a través de la naturaleza
y lo buscamos donde nos sacan el dinero.
¿Qué necesita un Rey de nosotros?

¡Tontos engreídos!, Él no necesita nada,
porque es el dueño de todo lo que existe,
hasta de lo que no podemos tocar.

Escucha, ahora me besa dulcemente…
Una brisa helada me acaricia, una cítara canta,
un río corre por mis venas y otro se enfría a mi lado...

Escucha... escucha... ¡ese rumor de manantial!,
ese cálido beso que parece trinar
y en su destello ilumina el tímido paso del cervatillo,
luego eleva al águila sobre la cuesta...

Escucha... ¿ese tambor es tu corazón junto al mío?
¿Este calor de improviso es tu boca en la mía?
¿Esta sonrisa quién la colocó en mi rostro?
¿Estas ganas de vivir quién me las regaló?

Escucha... escucha...
Esas campanas suenan a funeral...
¡Son hermosas! ¡Qué sonido tan puro!
¡Qué mágico bosque espera!

¡Todo, todo son verdes,
todo son aguas claras
que bajan por la cuesta!

Escucha... escucha...

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, 27 08 17

ESOS DÍAS (13)

Mañana será un día muy triste,
volverá la cigarra al árbol
¡después de tanta tierra y silencio!,
llorará hasta reventar la madre, y con ella,
todos quienes te amamos,
seremos pequeñas luciérnagas
rogando a Dios otro minuto para brillar.

ESOS DÍAS (13)

Esos maravillosos segundos
en que las sombras nos juntaron
y pude ver tu estrella dibujada
como  azul joya robada del mar,
y el viento sibilante nos contaba sus afanes
entre las ramas frescas que la lluvia besaba.

Caminando y dejando huellas que se borraban en la tierra,
tocando tu mano la mía con sabor a sal en la boca
y las melodías sonando entre los pastizales secos,
con esos atardeceres mágicos que envolvían todo
y llenaban nuestros silencios con sus colores
con las nubes que nos pintaban ovejas mansas
que seguían el camino del viento…,

esos maravillosos segundos compartidos,
¡todos se fueron!, más tornan  al recuerdo,
se amañan en la garganta que atora mi llanto,
y mañana, ¡oh amado!, mañana entre la tierra
se crecerán las cigarras para luego llorar como ahora,
al recordar tu paso raudo por nuestra casa
cual cometa que soltó una brisa fuerte
y te alejó de nuestro lado.

Esos segundos no volverán jamás, ¡ni siquiera este minuto!,
porque todo se esfuma entre los dedos,
y no iluminan los cirios en mis paredes con sabor a ti,
más tú sombra ronda mi valle sombrío,

ronda y canta su mejor canción
entre la gran herida de la roca
que se fundó en mi corazón.


Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, 27 08 17