miércoles, 14 de septiembre de 2016

EL TIEMPO PASA (38) (R)

EL TIEMPO PASA (38) (R)

Los días pasan
Y la noche aparece
Con su manto gris.

Todavía llueve
Y aún sigo pensando en ti.

Nubarrones grises y plata
Parecen la cabellera de mi madre,
Y del bosque, una dulce serenata.

Recuerdo tu voz de paloma
Arrullando mi vida en la calidez de tu pecho.

Recuerdo tus manos heridas:
¡Parecían un ramo de violetas!

Siguen pasando las horas,
Los días y los años no cuentan;
Se ha borrado el nido del balcón
Y los pichones se volaron.

Siguen pasando las horas,
Ya ni los segundos valen
Porque no estás conmigo
Cantando versos a los paisajes,
Ni divisando mirlos en los rosales.

Raquel Rueda Bohórquez
14 9 16



¿QUÉ SEMBRAMOS? (39)

¿QUÉ SEMBRAMOS? (39)

Me gusta la gente que critica menos y actúa más.
Esa es la gente que éste mundo necesita,
¡A mover las manos y dejar descansar la lengua!

Personas que siembren en vez de arrancar.
Cada esquina necesita un árbol,
Cada jardín un rosal.

El mundo es un lugar de locos,
De poetas que conversan con la paz
Porque la guerra sólo tiene sal en la sangre
Y de ella no me gusta hablar.

Me gustan los jóvenes que escriben,
Las chicas que no se pintarrajean tanto
Porque la juventud en sí es hermosa,
¿De qué otra cosa la quieres adornar?

En cada puerta una mujer,
En cada árbol una ardilla;
En cada mesa un clavel
Y en cada boca una mejilla.

Me gusta hablar un poco,
Pero no me agrada
Que digan hasta cuándo.

Así es el manantial que brota
Y en su caudal
El amor va cantando.

Ayer vi a dos ancianos,
Sus labios pecaban,
Sus manos hurgaban
Bajo la falda de una niña.

¿De qué les sirvió tanta vida?
¡Qué desperdicio!...

Luego me di cuenta que no estaban…
Se fueron con el ruido de una tarde,
En tanto el cantar de la alondra
Aún se escucha,
Y la lluvia parpadea un verso salado
En medio de sus ojos. 

Raquel Rueda Bohórquez
14 9 16









NUESTRO CASTILLO (40) (R)

NUESTRO CASTILLO (40) (R)

Hola mi amor;
Vi nuestro castillo,
¡Los árboles están inmensos y bellos!

Esperas impaciente,
Eso imagino desde aquí,
Pero todo saldrá bien.

La herida será cerrada,
Quedará un hilo
Para recordarla.

Esperan las estrellas
Y las luciérnagas hacen fiesta,
Se juntan y se alejan sin ruido
En la espesura del bosque.

¿Escuchas el balbuceo de las ranas?
¡Cuánto me gustan!
Se dicen: ¡te quiero!, ¡te quiero!
Y luego se abrazan con intensidad.

Se vuelve ella un caballo,
Y él es el jinete que decide
Sobre su lomo trepar.

Una libélula me ha dicho
Que los dos seremos la poesía del mar,
Que entre sus olas nos encontraremos,
Y que un tiburón será una aleta perdida
Ansiando la carne que palpita
Y el corazón que se mueve.

¿Sabías que hoy te pensé?
Luego me dije hacia adentro:
Habrá un milagro y regresará,
Volverá a brotar el capullo en mi rosal
Y tu aroma envolverá mi mundo
Todo será cielo azul,
Todo será esponja marina besada de sol
En éste nuevo despertar.

Nuestro castillo es una burbuja
Tiene colores de arco iris,
Y ahí dentro de él vivimos los dos,
Hasta que un rayo de luz nos explote
Y nos confunda entre las estrellas marinas.

Raquel Rueda Bohórquez
14 9 16





SIGUE LLOVIENDO (41) (R)

SIGUE LLOVIENDO (41) (R)

Inició a llover,
Son los días más dulces
Para recordarte.

Un gorrión sacude sus alas,
Le resbala el sonido de afuera
Porque está muy entretenido
En lo de adentro.

Un cóndor pasa, nadie le sigue.
Una paloma cruza el sendero
Pero él está inquieto
Porque entre un gran árbol
Dejó a sus desnudos pichones
Esperando un te quiero.

Hay joyas estancadas en las hojas,
Si detallo bien, cabe el mundo ahí.
Unas resbalan suavemente,
Otras se quedan en el centro
Y un pequeño lago se estanca
Esperando un pico feliz.

Sigue lloviendo…
Te sigo pensando.

Tus ojos negros están tristes,
Los veo desde aquí,
Tienes mucho, pero vives vacío.

Te falta ver a la mariposa
Que en su cárcel se viste de hermosura
Siendo el gusano del ayer,
Arrastrado a tus pies.

Sigue lloviendo, ¡qué dulce!
Pero temo a los rayos,
Me alejo de la ventana
Y me escondo en el nido de las calandrias.

Aquí todo es paz,
Cantan los grillos y me entretengo;
Maúlla mi dulce gata;
Ronronea en mi pecho
Y nada que te olvido.

Despierto a la vida otra vez,
Nuestro sueño terminó hace rato,
Había olvidado que tienes tu vida hecha,
Me había desentendido de todo
Pero todo para mí, eras tú,

Hasta que me di cuenta
Que “todo” no era nada,
Que éramos espuma bogando
Entre las turbulentas aguas de la vida.

Sigue lloviendo…
 Raquel Rueda Bohórquez
14 9 16





SIN CONDICIONES (42) (R)

Estoy aquí con el alma dispuesta al perdón; mi silla blanca de siempre, una pared pálida que espera una caricia en letras, y al fondo imagino un bosque muy verde. Hay un caballo trotando, las gallinas corren con sus pollitos y el festín alegra la mañana, el rumor de la quebrada me acerca a tu boca y nos apretamos las manos, las juntamos, nos vemos a los ojos y volvemos a nacer, inicia a llover... Hay música, demasiada música entre los árboles y bajo las rocas, para ser verdad tanta dicha.

SIN CONDICIONES (42) (R)

Si me respetas, te amo
Si no te mofas de mí, te quiero.

Si me tratas como deseas ser tratado
Más te amo y más te quiero...

Pero el amor no condiciona,
Ha de ser libre como un ave,
Ser una cascada que ha brotado
Sin pensar siquiera
Que una hiena beberá de ella,
O que un colibrí tocará sus alas
Al sentir el amor entre las flores.

Si me abrazas te abrazo,
Si me regalas rosas, te doy mi afecto,
Si caminas como deseo, te respeto.

¿Quién dijo que el amor tiene amarres?
Es así, temprano como un madrigal,
Es así, dulce como probar la miel desde su panal.

Dime que el día es maravilloso,
Que lo que hago es agradable,
Que eres la mano que levanta
Y no la que araña.

El amor es sublime,
Dios es amor, somos esencia de Él
¿Entonces, por qué razón me odias?
¿Qué hice para ganarme tu desprecio?

Te perdono y me perdono,
Me convierto en el manantial que calme tu sed
En la lluvia que moje tus párpados,
En el abrazo de hermanos
Que aún, a pesar de lo tarde,
Jamás nos hemos dado...

El amor es así, un sonido de campanas
Rumor de agua pasando por sobre las rocas,
Fragancia de un jardín mojado
Que invita a las aves y a las mariposas
A danzar y a cantar entre sus pétalos
Y luego volar hacia el nido invisible
Que espera con una madre
Para abrazarnos a todos
Con sus alas.

Raquel Rueda Bohórquez

14 9 16

martes, 13 de septiembre de 2016

ENTRE GUIJARROS (43) (R)

ENTRE GUIJARROS/Erich Paul (43) (R)

La vida floreciendo
En medio de tantos guijarros.

¡Es que ha de ser suave la neblina
Que ahí se esconde!

Una amapola resucita
Y nada que tiembla,
Si en el resquicio de una roca
Su herida le permitió
Perder su inocencia.

Poco a poco surgió…
El sol fue pródigo,
El colibrí que un beso imploró
Entre su pico su amor se llevó.

La vida es magia incontenible
Que surge en medio de la nada.

Así como el temblor de mi boca
Al recordar tu lengua mojada.

Raquel Rueda Bohórquez

12 9 16

Y EL VIOLÍN (44)

Y EL VIOLÍN (44)

El sonido de un violín
Sólo es comparable
A la voz del alma
Y al llanto de las mariposas.

¿Lo conocemos acaso?

Al callar el ruido de la vida,
Hay seguridad de escuchar
El sonido del alma al volar,
Y la voz de la mariposa
Al tocarse con sus alas.

Raquel Rueda Bohórquez
12 9 16