viernes, 12 de agosto de 2016

EN ÁMBAR/ A mis hijos (31) (A)

EN ÁMBAR/A mis hijos (31) (A)

Tus ojos parecen dos ramitos de olivo
Asomados en mi ventana.

 Eres la cabrita Diana
Que desea saltar lejos de mis brazos,
Más en este momento
Sólo espero tenerte en mi regazo.

Eres la poesía tierna de una semilla germinando;
Así me parecen ellos,
Así los veo cuando están despertando.

Así son tus ojos, luz en mis mañanas;
El espacio que desean todas las ausencias
Para que estén ahí cual estrellas brillando
En el más oscuro de los días y las noches,
Ansiando lleguen y se estrellen en los míos
Y se comulguen brillos y esperanzas.

Son tus ojos la miel que le faltaba a mi panal,
La melodía que me hace cantar, reír y llorar
Si en sus desaires me dejaran de mirar.

Así son como esta mañana dulce
En que todo parece en silencio.
Las aves tienen frío y se cobijan entre sí,
Tocan sus tibiezas, entrelazan sus picos,
Y al fin, enamoradas de la vida
A los ojos se ven.

Se cosechan en ámbar
En savia de un árbol dichoso;
Se cultivan en tu rostro
Para agitar el poema de la mañana
Y vestir el día de gracia.

Feliz por ellos y su existencia,
Porque son el recital de la montaña
Que entre plumas de garza y gaviota,
Cada día con una plegaria en el pico
Inician su danza.

Raquel Rueda Bohórquez
12 8 16


PROTEGIENDO (32)

PROTEGIENDO (32)

Estoy eliminando imágenes, a mí no me aparecen y no entiendo la razón. Si las que publico son mías, pero aceptando cada reto intento de nuevo, son recuerdos, muchas fotografías de mi familia, de momentos que se pierden en medio de las redes y que luego voy a ver y ya no están, un poco de pesar me da, no he guardado muchas cosas, se han perdido;  entonces voy a la página de Facebook y recupero algo, pero sigo sin entender, ¿será que se convierten en propiedad de una página?, está bien las que son de otros, ¿pero las mías también?, ¿o será que hay un virus que no me permite ver?

Después del virus y de la inquietud, recordé a mis morrocoyas, son mías, me hice cargo de sus vidas y su mantenimiento, aunque sean otros los encargados de cuidarlas porque se hizo difícil mi estadía en la parcela, no soy propietaria de nada y la convivencia con Serbio y "otros" se hizo insoportable.

Todo iba hermoso; flores, aves, animales corriendo de aquí para allá, pero surgieron cambios en las miradas, tonos bruscos y ásperos que cambiaron la felicidad por una sombra, una inquietud que oscurece los corazones y cambia los abrazos y sentimientos, por malsana desconfianza.

Desde mi rincón, ahora que recuerdo, el macho de los morrocoyes ha fallecido, así como muchos de los ángeles que tuvieron ahí una oportunidad de ser felices, sin pensar que fueran nuestro plato sobre la mesa. No puedo cambiar el chip mental de la gente, pero cambio el mío, veo a los pollos por ahí tan felices y luego sobre la mesa, devoro como una bestia su rica carne antes de orar y me siento perversa. A veces ruego por sus vidas, pero somos seres acostumbrados a comer carne, sin importar si lo que pasea por ahí tiene vida y alma, luego dirán que soy una demente por pensar tanta burrada, y la burrada se crece con una burrita a la que temo abusen, porque es costumbre por estos lares y se hace una broma macabra sobre ello, además.

¿Qué puedo decir?, los días corren aprisa, del criadero de cabras no queda nada, todas fueron muriendo una a una, de un momento a otro sin conocer jamás la causa, una visita de mucha gente, el enojo de verlas por ahí tan bellas con sus crías y luego como una maldición, toda la energía cayó sobre mis ángeles inocentes.

Las flores se fueron, los sueños continúan brillando en cada hoja. Amo la naturaleza, sufro si ellos sufren, muchas veces tenemos que pasar por encima de seres heridos y hambrientos, porque no da para tanto el cuento, ni las cuentas cuadran, entonces nos quedamos con la nostalgia y los brazos caídos, con las ganas que resucitan cada vez que voy de visita y veo de qué manera se han crecido, que al menos adoptamos a éstos seres maravillosos que andan con su pesada casa a cuestas y que ninguno los ha visto como la comida del día, a excepción de alguna gente del lugar que sacan a las hicoteas del lago y dañan toda la labor que hemos realizado durante años, tratando de proteger alguna especie. Parece infructuoso, pero cada día decidimos sembrar una semilla en el corazón de alguien y ese alguien soy yo, iniciar por mí a cambiar lo que por muchos años llevamos diciendo que es normal, ese cuento de que Dios dejó a los animales para que los devoremos, sin importar su derecho a vivir y a morir el día que toque, ¿pero quién soy para tratar de cambiar el mundo?, muchos ríen pero nada hacen ante el maltrato hacia los animales, nadie escucha sus voces, imaginan que no sienten dolor, pasan sus vehículos sobre ellos y los dejan moribundos en un rincón del mundo, después correré a esconderme ahora que hay camuros, en un momento de pálido terror cuando asoma un filoso cuchillo y adivino sus ojos asustados, sin que nada pueda hacer por ellos.

Esta semana envenenaron a mi amada gata Gian, fue un golpe muy fuerte, es como si mi mejor amigo hubiese muerto, ¿quién me puede comprender?, sólo quienes aman a los animales.

Los perros desaparecen y pienso que no volveré a tener uno más en mi hogar, pero los que están se quedan aquí, no daré en adopción a ninguno porque al intentarlo he causado mucho sufrimiento; me han devuelto alguno porque no soportó el cambio y entonces regresan cansados flacos y abatidos a buscar el hogar que aman.

¿En dónde quedan las tortugas?, es cuento largo, casi 30 años cuidándolas y protegiéndolas, pero sus crías se van de la mano del primero que llega, es una tarea muy difícil, creen que son juguetes, y luego escuchamos el cuento de que murieron, que se cansaron, que huelen a feo, ¡así somos los seres humanos!, ¡bestias de dos patas!, y no le pido perdón a nadie.

Raquel Rueda Bohórquez
12 08 16




¡¡TIENE HUEVO!! (33)

¡TIENE HUEVO! (33)

¿Sabían que hay un doctor que va a sus rondas en la clínica, en silla de ruedas, sin ser minusválido?

Al conocer esto que además de jocoso, me parece también un acto de arrogancia, me dio mucha risa al principio, luego enojo, después, ¿¡eche qué!?, ¿y es que los estudiantes de medicina de esa universidad de Barranquilla son como los boludos de la historia del poeta argentino?, ¡tiene pero huevo y es de avión éste huevón!, pero más huevo tienen los estudiantes que aceptan esto, ¿o será parte de la terapia para que obedezcan desde ahora y comprendan que su misión no es para la que están estudiando, si no que los preparan para el negocio con los seres humanos donde tienen que aprender a obedecer lo que sea?, o ha de ser lección de humildad, es difícil juzgar desde este punto sin escuchar al médico de sus razones. 

Siendo así la vaina, que lleven al Doctor a ese paseo corto, imagino que dentro de sí reirá de todos, pero siempre queda la pregunta en el aire: ¿por qué razón hace esto?

Esta vaina me atacó de risa anoche cuando me enteré de la historia, entonces le advertí a la persona que me contó que lo filmara, o le tomara fotografías, para que todos se enteren que en Barranquilla hay un Doctor que imagina que el mundo gira a su alrededor, y que su alrededor está lleno de huevones, que al fin, cansados porque la ronda no se inicia, pues lo que hace es llegar y sentarse en la silla de ruedas a esperar que alguien mueva su carreta. Todos se miran y al fin el tiempo corre y alguien dice: ¡Hijueputa! y arranca… 

¿Será una broma?, ¡no lo sé!, es muy joven, creo que  ríe de los estudiantes o les está dando una lección, pero ellos necesitan hacer la tal “ronda”, en palabras más decentes, si fuera uno de sus estudiantes le diría: ¡¡Váyase a cagar!!, oye, en serio, ¿qué nos pasa?, pero me gustaría saber los motivos por los que somete a sus estudiantes a esto, ellos no serán camilleros, ¿o ha de ser para que aprendan a ser más humanos, sensibles hacia los demás,  mientras pasean al rey? porque muchos desde ya, sólo llevan esa arrogancia de creerse más, no la humildad de quien gracias al destino pudo aprender algo para ayudar a quien lo necesita, a veces no es suficiente, esto debe ir dentro de nosotros, sin importar si somos doctores o no,  y lo digo por un amigo que bajó la mirada para no saludarme, a punto de estrellarnos me hizo el quite y me dejó con los brazos extendidos, después de que era gran amiga de su familia y compartimos muchos instantes.


Raquel Rueda Bohórquez

12 08 16

miércoles, 10 de agosto de 2016

DAME DE BEBER (34) (R)

DAME DE BEBER (34) (R)

Hoy que tengo sed,
Que regresa la lluvia
Como abundante melancolía
Besando el desierto.

Dame de beber
De la fuente de tu boca,
Ahora que arde todo
Y vivir me provoca.

Hoy que me duele el mundo
Puedo sentirme entre gritos,
Que se ahoga en el valle
Éste sentir infinito.

Dame de beber
De tus ojos, mar inmenso,
De tus manos, mil caricias,
Sin esperar a mañana.

Dame de beber;
Mi corazón pide a gritos
Tus aguas en mi fuente,
Tus manos en mis veredas.

Hoy que estamos aquí
Rogando al cielo una estrella,
¿No dejarás que te descubra
En las lomas de mi pecho?

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 19/14


martes, 9 de agosto de 2016

¿QUÉ DÍA ES HOY? (35)


¿QUÉ DÍA ES HOY? (35)

Me dijeron que hoy era viernes, un desdén a gritos vomitó mi sueño dulce y otro aroma no tan religioso me desveló, hasta correr a un aposento más santificado.

¡Quieto ahí!, que no se muevan las pantorrillas ni los dedos busquen la humedad… ¡Córrase!, deje dormir que la carne está cansada de no saber de caricias y así se quedó, ahora le da pereza conocer el sabor de la tristeza luego de tanto espanto y gemidos de buitres sobre la herida tigresa.

Ya no hay humo en el cigarro, los huesos duelen, la carne ajustó bonito y no siente sino fervor por las mañanas con el canto del mirlo, y en la noche por el brillo de las luciérnagas que se fueron todas, porque la tierra era pequeña para tanta luz.

Leí que la lepra es un misterio, pero que hoy se puede detener la magia que hacía bajar la cabeza al noble y musitar plegarias al ignorante, que apartaba el dolor con indiferencia. ¿Qué pensaría?, veo en el oscuro foso de la mente, lágrimas de madre, dolor de hijo, escombros de padres bañados de sudor, y en la distancia, sin que nadie los adivine, doblan sus rodillas y ruegan por el favor de la muerte.

Ayer fueron tratados los vivos como si fueran muertos, sus heridas mutilaron hasta el alma, ¡qué tristeza!, se cultivaron poetas en las esquinas más lánguidas de la historia y escribieron con sal y sangre los poemas más bellos y nostálgicos, sobre los perros que llegaban a lamer dedos y que con amor se juntaban en sus regazos, dando calor a los temblores fríos en medio de la angustia y el desespero, pero fueron ellos, los perros, los que jamás los abandonaron, ahí estuvieron aún después, y seguirán estando pegados de nosotros, dándonos oportunidad de amar, enseñándolos la tarea mágica que nos tiene aquí zumbando como abejas en un ausente panal.

La dignidad del hombre se fue, no hay recuerdo de las catatumbas ni de las pestes, pero sí se habla de las palomas y las ratas que llevaban la invisible tragedia oculta entre sus carnes y sus alas, ahora se cambiaron por bombas que cultivan pesar y llevan la muerte dentro.

¿Qué día es hoy?, ¡no me importa!, inicia a cantar mi amor, acaba de llegar y está en el mismo árbol que cobija mi existencia, canta en la mañana, son las 2.11 pm y ahí está, es su oración para recordar que no interesa el tiempo mientras haya un mirlo cantando en un árbol.

Las brisas refrescan mi ahora, es un siseo de serpiente entre las hojas verdes y otro que baja despacio, conmoviendo el jardín con hojas secas que dan brillo a la tarde, en tanto Lucía prepara un café, eso creí, pero tiene las manos llenas de rosas rojas de seda y ganchos que adornarán el rostro de una mujer cualquiera.

Sobrevive, es lo bello de este día, sobrevivimos a pesar de todo, comemos esperanza, nos alimentamos de poemas y carcajadas, y al fin dejó de llorar por un cobarde, al fin se colocó las botas y se puso los huevos que a un macho le faltaron, para continuar con su vida y abrazarse a esa gran bendición de hijos que le fueron dados en el jardín de la existencia.

¿A quién bendigo entonces?, no hay necesidad de bendecir a nadie cuando el Rey nos ha bendecido con otro día y otro canto. Parece el mismo de hace años, mi amado mirlo que deseó la libertad y se fue volando y volando, lejos de la mezquindad de vida que le di por desear adueñarme de su arpa.

Hay una lepra que sí es peligrosa y se pega, es la indiferencia; es la rabia que guardamos, ésta es la gran mentira, “escribe muy bonito, pero hay mucha mentira en lo que escribe”, esto me lo dijo una persona, ¿qué mentira será?, porque no la descubro, desperté adivinando y creo que interpreté mal sus palabras, la mentira es que manifiesto demasiada felicidad cuando en verdad me siento cansada y dolida, ¿pero, qué me puede decir alguien de mí?, nadie me puede conocer más que yo, ¡no miento ni en una sílaba!, dejo que mis dedos escriban y no pienso demasiado, lo que sucede es que hay una enfermedad acusadora en las mentes, siempre estamos ahí parados frente a otros queriendo adivinar su estado con solo verlo a los ojos, ¡qué raro!, a veces creía, ya no creo sino en las flores que brotan en mi jardín y en la oruga que se arrastró cierto día para dañar las hojas de mis rosales, ¡pero se jodió la condenada!, porque en un instante ya tenía alas y luego me contentó haciéndome gracias de aquí para allá, es en lo único que he creído, en la trinidad dentro de la mariposa y en la gloria de sus alas, que mansamente se dejaron  llevar del viento.

¿Alguien me puede decir qué día es hoy?

Raquel Rueda Bohórquez
9 8 16




EN MEDIO DE LA MONTAÑA (36)

EN MEDIO DE LA MONTAÑA (36)

Hay un jaguar que muere cada día, el hombre avanza y avanza, ellos tienen hambre, pero su hambre termina en medio de una bala que se dispara con tino en medio de su gran belleza, sin doler siquiera que nos crecimos demasiado por ambiciosos, nos hacemos dueños de la tierra, pero nada nos pertenece, ¡ni siquiera la vida!

El amado rincón de los sueños, cual si fuera blanca la vida, quedando zurdas las manos con eficaz ardor, pero me atengo a ellas y en su nobleza me consumo.

Siguen ahí la luz de una vieja lámpara que el óxido corrompe y viola, más su belleza es la corola de una flor que no se vence con el tiempo y entre su mágica luz, otro día implora.

Se derrite en la mesa la vela de los pedidos mágicos a María, al santo del momento que en otra ocasión no recordaría. En su falda, un río muerto se ha estacionado con figuras fantasmales, más no hay arenas para correr, ahí se estacionan los versos del hoy y del mañana, ya veré si ha de acontecer que haya un despertar, con aromas a incienso y mirra, a palo santo y canela…

Se ha evaporado, ya no existe tal cirio y su llama parece llorar entre el vestigio de humo que baila tangos, y después, en medio de una serenata de chasquidos acuosos, se va, se va…

Pienso ahora en el jaguar moreno de otros tiempos, en sus ojos verdes, su gran alzada; tiene manos que acarician y labios que saben besar, brazos fuertes que ante la lluvia, de improviso se convierten en alar para cobijar la carne y bendecir los deseos; anhelo me devore, y sí, nos devoramos a versos, nos perdemos en medio del seco pasto que bordea el río muerto, que dejó el llanto del cirio sobre la mesa.

Sus ojos son el lago más dulce que he podido adivinar, no quiero cerrar los míos, en su profundo mirar mis estrellas se pierden y acudo al temblor de su pecho en el mío, a su voz mansa como las olas besando las rocas.

Sus niñas parecen girasoles en ámbar, huele a fiera salvaje, parecen zumbidos de miles de abejas que pican por doquier, pero no duele ni inflama la carne, sólo enciendo y apago, nos encendemos en medio de un temblor de montaña, nos revolcamos cual lava bajando tibia y sosegada, y nos quedamos así, viendo hacia las sinuosas lomas que vienen.

En medio de tal felicidad, el paisaje continúa, jamás termina el amor; el hombre lo acaba pero él brota, él gime y llora dentro de una perra con hambre; el amor se expande como una bomba por el universo aunque el hombre lo quiera matar.
Pienso en el ave que ha perdido su árbol, en los perros asesinados en cualquier sitio, en el hambre existiendo árboles como la moringa y muchos más.

 ¿Cuánto tendremos que decir, para que el hombre entienda que mientras la naturaleza exista, la escasez es una perversidad? ¡Se la inventaron!, a propósito ha creado la penuria a causa de las guerras, para echar la culpa a Dios de los males que ellos causaron.

Quiero volar muy alto, más alto que las nubes y ver desde arriba lo que existe, contagiarme de magia y fantasía, sin estar nunca más triste por la obra del hombre que destruye la belleza. ¿Qué puedo hacer?, estamos luchando contra seres sin alma que ríen de la poesía, y mientras no exista amor por ella, es como estar muertos en vida.

Pasó el tren, nadie gritó, no pudo frenar, y nos vamos poco a poco, /eso creemos/ porque el mundo y la vida continuarán aquí, por más bombas infernales, por más odio sembrado, por más envidia y maldad que deseemos implantar, el amor sobrepasa todo entendimiento humano, porque Él estará por toda la eternidad pasando por aquí o por allá.

Se fue el marica, ¡hey marica!... ¡No te vayas!, no hubo mano que detuviera a ese inmenso dragón, y el ave surcó el cielo en medio de un gran estupor, se volvió mujer en un mundo de alas y espejos.

Ahora todo me sabe a mar, a boca de jaguar dentro de la mía, a inocencia corrompida, a mujer, a madre que se fue en el barco de la mañana, pero sigo amando, continúo soñando que estoy entre las garras de mi fiera de ojos de caramelo, en medio del ruido de otro día.

Raquel Rueda Bohórquez
9 8 16


viernes, 5 de agosto de 2016

ERES MI POEMA (37) (R)

ERES MI POEMA (37) (R)

Justo por ti abandoné mis sueños;
Caminé descalza por la arena
Y corrí a esconderme luego
En mi casa de cristal.

Desde ahí te vi correr,
Mi barca tímida y pequeña te alejó
Y volaste en alas de pájaro de metal
Olvidando mi gran amor.

Persisto en otro camino,
Pero cada acertijo en la vida
Me lleva a tus ojos negros
Y al perfume dulce de tu pecho.

Mis noches son la espera de un siglo
Y la luna se ha plateado en mi cabeza
Sin apartar el sueño de tenerte
Aunque jamás regreses.

¿Qué puedo hacer?
Los escalones son fríos,
Parecen lápidas estacionadas;
Pero te sigo esperando
Sin importar el tiempo.

Me emborracho en tus recuerdos,
Parezco viuda olvidada en su rincón,
Novia desechada en el atrio de la iglesia
Quien ni un ramo de violetas recibió.

Eres el potro alazán en mi corazón.
Sostengo la cuerda que a ti me une
Esperando el tiempo no me haga olvidarte
Y la distancia en ti me halle
En medio de un poema de amor.

Raquel Rueda Bohórquez
5 8 16