lunes, 4 de julio de 2016

SIN AMOR (40) (R)

SIN AMOR (40) (R)

Sin amor la vida no tendría sentido…
Es por amor que despertamos cada día a ver una salida de sol
Y esperamos a la noche, a ver si ese par de amantes locos
Se encuentran alguna vez...

Está cantando el mirlo, ¡esto es grande!
Siento que es mi madre quien viene de visita.
Ella es el amor que jamás pasa,
Es el río que corre por mis venas
Y se vuelve caliente si la pienso.

Por amor dejamos que nuestras aves vuelen
Que se vayan a buscar el bosque,
A escuchar el sonido del río,
Y luego ver que todo fue culpa de las rocas
Del viento, quien da sonoridad a lo invisible.

Por amor soy luz para otros,
Espejo de agua tranquilo y pacificador.
Por amor abro mis brazos y los convierto en alas de cóndor,
Me abrazo al paisaje y continúo volando.

La vida sin amor nos va matando,
¡Pero todo pasará!, será un recuerdo viejo,
Cerraremos esa página y viviremos el ahora
Único momento que vale, sin vejez ni resentimientos.

Hoy es la juventud, ahora es el segundo para nacer,
Ahora somos ese manantial brotando,
Nuevo, transparente, brillante...

Soy el colibrí recién nacido en la montaña…
Parezco una esmeralda, única gota de lluvia en el desierto,
Y me desvanezco libremente para ser en el arco iris
Un tanto de color.

Raquel Rueda Bohórquez
4 7 16



PERLA Y LÁGRIMA (41)

PERLA Y LÁGRIMA (41)

Una perla le dijo a una lágrima:

¿Por qué razón tan fuerte?
Me contaron que fuiste parte de una herida;
Que jamás fuiste lágrima,
 Sino un diminuto grano de arena
Que hizo estación en la llaga de una ostra,
Pero todos te consideran una lágrima.

La perla respondió:

No soy una lágrima,
Soy miles de partículas de ellas
Que se consolidaron en mí
A partir de un punto de arena
Para que pudiera lucir ante tus ojos.

Las tuyas tienen sal como las mías,
Pero se desvanecen,
Mientras permanezco
Sellando mis propias heridas
En las alegrías de otros.

Raquel Rueda Bohórquez
4 7 16



domingo, 3 de julio de 2016

ESTOY (42)

ESTOY (42)

Búscame en los ojos que han quedado,
Se parecen a mí, son mi esencia;
Así sabré que jamás me he ido,
Sino que contemplo desde aquí a mis flores,
A esos aromas que en mi corazón llevo.

Estoy aquí, en tu pensamiento.
Escucho un ruido a tambor,
Puedo ver su cascada, parece pavo real,
Ha esponjado sus blancas alas
Y con el sol vi de qué manera se crece el amor.

Búscame en la mariposa que pasa por tu lado,
En la libélula que sin pensar te visitó;
En el ave que cantó ésta mañana
Mientras en mí pensabas.

Estoy aquí, entre el ruido del bosque
Junto a los grillos, o un poco más arriba
Brillando cual luciérnaga en la noche,
O tocando un poco en la garganta del búho
Su tímida canción.

Estoy aquí, en medio de tus dedos,
Escribes para mí y te respondo en ellos
Que también te quiero,
Que mucho te extraño
Pero que alguna vez nos abrazaremos
Como la lluvia al reseco arenal
Y cantaremos alabanzas al caer,
Precipitándonos cual cascadas
Para llegar al mar.

Raquel Rueda Bohórquez
3 7 16


A QUIEN NOS ODIA (43)

A QUIEN NOS ODIA (43)

No hay manera de matar el odio
Si este carcome por dentro sin razón
Llenando de su veneno una flama
Que nos quema al cerrar los ojos
Y nos ataca sin compasión.

A quien nos odia:
¿De qué manera se puede castigar más?
¿Qué puede ser más que la envidia?
¿Qué mal puede ser mayor que la ambición?

Pero de todos los venenos,
La envidia es soberana,
De ahí se pegan todos los vicios.

Es una cortesana traicionera,
La peor ramera que ejerce su función,
Contamina a otros y ríe de todos.

¿Escuchan esa carcajada?
Llega en sueños, tiene un muñeco con mi rostro
Apunta su alfiler a mi corazón;
Llaga todo mi cuerpo, me atormenta;

Pero la muy bandida,
No ha podido tocar lo intocable:

Mi alma, que pertenece a Dios.

Raquel Rueda Bohórquez
3 7 16



SUENA GUITARRA (44)

SUENA GUITARRA (44)

Le escribo a esta tarde con sones de guitarra,
A tus ojos negros, a esa profunda mirada
 Que hace que sienta ganas de ti.

 Le escribo al viento, mi amor, para que lo atrapes...
Luego me iré despacio cual pluma de garza
O puño de nieve entre los dedos...

Le escribo al poeta que está detrás de la pantalla,
A tu pecho moreno, a tu mentón inquieto,
A tus dedos que tallan obras con lágrimas
Y escriben historias en la piel de las mujeres.

Le escribo al amor, ese es mi motivo,
A la lluvia que despeja la mirada,
A éste silencio de ahora que te mantiene a mi lado
Y en mi pensamiento te lleva...

Le escribo al temblor de amarte y no tenerte;
A ésta caricia de brisa que se eleva
Y me lleva a tu lado con el mismo sonido,
Y los mismos sueños que nos juntan,
Nos esparcen y nos vuelven poema.

Le escribo al paso del caminante con su guitarra vieja
 Y esos ideales pequeños que lleva en su morral vacío,
En su billetera llena de monedas,
En su corazón de joven
Con ganas de vivir y conocer el bosque.

Le escribo a mis ansias de vivir,
A tenerte entre mis brazos,
A viajar contigo, a caminar sobre la arena caliente
Recogiendo caracoles y ermitaños,
 Para correr luego detrás del cantar de las olas.

Le escribo a tu manera de ver la vida,
De sacar las espinas y borrar las heridas;
A la bendición que trae la noche que se presiente
 Y a éste día que pasó volando.

Le escribo a todo y a nada...
Más entre lo poco que he contado,
Se van los muchachos con esas sonrisas maravillosas
Con esas miradas brillantes,
Quieren andar por el mundo lanzando canciones al aire
Sin causar daño a nadie,
 Sin el afán de un palacio ni un circo de vanidades que nos encarcelan.


Llevan una bolsa pequeña llena ideales y metáforas,
 El músculo palpitando de esperanza al bajar del tren,
Después buscar un rincón para hacer sonar esas oraciones
Que se aferran del pecho, sus rosarios;
Sus armas de madera, sus ilusiones con olor a canela...

¡Suena guitarra!
Ahora que el paisaje se hace pequeño
En la mirada de los jóvenes.

Raquel Rueda Bohórquez
3 7 16




EL INICIO DEL AMOR (45)

EL INICIO DEL AMOR (45)

Cuando el amor termina, ¿será que termina?, o debe ser que se transforma en otra cosa, lo cierto es que el amor bendice.

Escucho en el silencio una voz, tengo ganas de ir al mar, ¿quién irá conmigo?, no me gusta ir sola, necesito hablar con las olas y alejarme un poco de ésta casa que absorbe mi vida con lentitud.
En el mar hasta las sombras son vida, las olas nos conversan y cerramos los ojos, volamos y volamos, ese rumor sana toda herida. Caminar descalzos sobre la arena caliente santifica, adivinar a las aves cazando en picada, partiendo el mar en trocitos y luego salir triunfantes con un gran pez en el pico.
Esa gran mancha a lo lejos son miles de peces que huyen de un gran depredador, pero no lo sabemos, aquí o allá siempre hay peligro, pero en el mar la vida resucita al segundo, quedando perplejos ante tal belleza.

Soy la gaviota que se asusta por todo, tengo miedo a los sueños que me advierten de espadas, más en el mar el miedo de esfuma, es magia pura, ahí puedo hablar con el Rey, puedo escuchar cómo suspira y jadea con fuerza, parece un Titán, el magnífico ser que puede cambiar la tristeza por alegría y la muerte por vida.

El amor jamás termina, cada segundo inicia, es parecido a las olas, unas se van y otras regresan, todas llevan vida, están llenas de luz e inquietud, cada segundo corre, es una corriente que sube y baja, que se eleva, que ronca en el cielo y luego brota de la tierra.

Son miles de partículas que vuelan entre el viento y nacen en el aguacero de la mañana, después se llena todo de algo, un algo que escucho, un algo que musita un verso en mi corazón con sonido de tambor

Raquel Rueda Bohórquez
3 7 16


sábado, 2 de julio de 2016

DÍA 2716 (46)

DÍA 2716 (46)

Fue un día intenso de correr y correr, y llegar cansada, murió la madre de mi cuñada Hidaly, después de una penosa enfermedad, poco la conocí, pero fue otro maravilloso libro que nadie leerá, una historia de vida muy triste, su historia que pasó como el tren en donde envió a sus pequeños hijos para protegerlos de un marido maltratador, luego saber que la vida está llena de sorpresas para unos amargas y para otros demasiadas alegrías. 

Prefirió que la incineraran, a mí personalmente no me gustaría, aunque digan que no se siente nada, no sabemos si el alma tiene frío pero se castiga luego con esas llamas, entonces de nuevo deseo que me siembren como a una gran semilla y luego que un árbol esté ahí con mi nombre.

Me gustan los que tienen muchas flores y luego queda desnudo sin hojas; me encantan ahora las acacias con sus flores rojas y luego esas cápsulas llenas de semillas. Sería la única manera de no morir, porque pasaríamos a ser parte del bosque, en cambio cenizas al viento, no quedaría nada qué recordar, pero en un árbol siempre habrá un ave, una hormiga, un caminante que nos acompañe y bendiga. Al final, la familia es quien decide qué hacen con nuestro cuerpo.

Pasó todo, sus hijos de aquí o de allá, esas historias que se quedaron en sus vidas con experiencias dolorosas, pero sin dedos señaladores, porque cada uno tiene una historia, un libro que no fue leído por otros, pero se fue al fin, con su maleta vacía sin mirar atrás cuando siendo todavía una niña, le parió su primer flor a este huerto.

De regreso a casa, mi perrita Andrea en el veterinario con algo que no se descubría, sólo sabía verme a los ojos, luego ir detrás de mí como una pequeña sombra llena de angustia y la madre ladrando y arañando mis piernas pidiendo auxilio, hasta que después de un sueño de mi hija y luego otro donde la veía bajo tierra, peleando con Serbio y echándole la culpa por llevar y traer virus y bacterias, pues me dice que todos los perros han muerto, que empiezan a temblar, a perder movilidad y no hallan resultados, según el veterinario de Santo Tomás es un virus pero se le hicieron exámenes y no resultaba nada, sólo giardias y su mirada perdida bailando en sus cuencas, luego ese quedarse quieta para levantarse luego feliz moviendo el rabito y otra vez perderse en un limbo de dolor, hasta que ya  su pequeño cuerpo no se pudo levantar, perdiendo facultades y por esta razón decidí con todo mi pesar, que la pusieran a dormir pues era malvado verla en ésta situación de sufrimiento.

Tomé la decisión después de hablar con el veterinario, los sueños iban y venían, mi hija también soñó que la niña moriría, que alguien quería mi muerte y la de ella, ha de ser que vemos demasiadas películas y estamos con traumas que ni dormir tranquilas podemos, pero hoy, al ver que todo sucedió, quedo un tanto pensativa, debe ser que no me acostumbro a la muerte y ellos están ahí para que aprenda la tarea.

No quise presenciar nada, luego el doctor me pidió que dejara su cuerpecito para estudio, a lo que accedí, pues muerta podría tal vez llegar a ser luz y vida para otros.

Aquí estoy aceptando una voluntad mayor a la mía y con la pierna otra vez molestando, idas y venidas al médico, aplazo de citas y en mi desespero ir al boticario otra vez, ahora tomé ivermectina para descartar parásitos en la piel, aunque ya había tomado de otros que me dijeron,  podía ser algo que al rascarme entró en la piel, luego otra medicina para amebas y esperar a mañana, porque ya he tomado tratamiento médico y no hay resultados y para esperar 6 días con ese desespero, tal vez ahora sí den con el chiste, de lo contrario esperar a ver si un dermatólogo acierta, y este conejillo seguirá haciendo pruebas en su propia carne.

Llega la noche, estoy sola en casa, mis hijas paseando y mi corazón saltando porque estuvimos reunidos con familia muy querida, compartiendo donde mi hermano Pablo en su restaurante, creo que esos momentos son los mejores, porque se puede conversar, descubrir verdades que estaban ocultas y ver que la gente toda es buena, que cada quien vive su propia angustia y afán por sobrevivir.

Mi hijo como siempre, perriando en la casa, aprovechando mis afanes, es que esa tripa les da mucha guerra y las mujeres lo saben, ¡pobrecito mijo!, toca aplaudirle sus aciertos y que se cuide de preñar,¡ porque ahí sí que se fregó!, hay que darle una panela entera para que no lo vuelva a hacer.

Raquel Rueda Bohórquez
2 7 16