lunes, 10 de agosto de 2015

ME GUSTARÍA 2 [58]



ME GUSTARÍA 2 [58]

Me gustaría escribir un te quiero en tu boca, pero como nos distancia un océano, lo escribiré en el viento que nos suspira y nos acerca, en la barca de los sueños…

Me gustaría ser la piel de tu tambor para que me acariciaras con tus dedos, y me tocaras con las líneas de tus manos, pero como no soy sino piel,  cierro los ojos y con el alma nos juntamos para sonar nuestra orquesta.

También ser la libélula de tu buena suerte, o el ave azul de tus montañas, el nido donde guardan las perlas los jacintos en los cerros más empinados, y en los árboles más fuertes, pero soy una pluma entre miles, un grano de arena en el desierto, y debo conformarme con una letra de mi escaso diccionario, para advertir que ayer tristezas fueron, hoy, blancos rosarios en otra aurora, donde las flores se cultivan lejos de la mirada, y para ver su hermosura tenemos que pagar.

Me gustaría voltear una roca y saber qué hay debajo de ella, o partirla en dos y saber de qué color son sus lágrimas, más hay imposibles que la verdad cultiva, y hay posibles que con la oración se logran, magia y suerte, providencia y esquina, caminar y caminar dejando huellas que se borrarán con la brisa, o se guardarán, para que el tiempo persiga su sombra y diga: por aquí pasó una mujer que soñaba con un mundo mejor, pero sólo pasó, y no se dio cuenta que el mundo sin Dios seguiría siendo la misma sombra sin luz, de un ayer que persiguió el viento y tampoco lo pudo atrapar.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 10/15

MI BARQUITA 2/A Kevin [59]


MI BARQUITA 2/A Kevin [59]

Que no se aleje mi barca
ante el ruido ajeno,
acércame Señor a tu orilla
en día despejado,
y que llueva al instante
de mi despedida
con un arco iris
cruzando el Magdalena.

Que canten pájaros amarillos
en el momento de la oración,
para atinar contigo
en ésta bendición.

Que suenen tambores
como cántaros de agua
de tu manantial,
ruido de bosques vírgenes,
pájaros de mil colores
viéndome regresar.

¡Pero que canten!,
no es la vida nada sin música
que se escuchen muchas bocas
y sean justas las manos,
que hagan sonar un muerto madero
y sus dedos se vuelvan
parte de un pentagrama,
donde habites y habitemos
en otra mágica estación.

Ancla mi barca de madera
a ese árbol que hace crecer los sueños
y los convierte en realidad.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 10/15

UN DÍA 10 [60]


UN DÍA 10 [60]

Mi madre parece una reina en medio de todos sus nietos, un día 10, como ella, fue el más perfecto, porque mi Rey puso sus ojos sobre su dolor, y hasta ahora comprendo que también sobre el nuestro. 

Bendita mujer que nos trajo al mundo y jamás renegó de su suerte, sino que agradecía cada instante por sus flores, sin importar cuántas espinas lleváramos, no una, sino muchas veces, pero también fuimos motivo de alegrías y consuelo, decía que éramos ese murmullo de palomas que bendecían su hogar, y que su corazón se volvía un gitano cuando nos sentía  a casa llegar.

Estás en mi corazón y en el de todos, ¿quién ha muerto?, nadie muere, pasamos a ser polvo de estrellas, o gota de lluvia en el manantial interior de cada mundo.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 10/15 

POR MIS DEDOS [61]


POR MIS DEDOS [61]

"Se ha escurrido el tiempo por la rejilla de mis dedos, pero me queda otro día para estrellar mis ojos con tus paisajes", palabras de mi hijo poeta, cuando se aleja lo que amamos, tenemos que aceptar que fue lo mejor, porque hay decisiones mayores que nuestra voluntad.

En el tiempo del Rey hasta el blanco que cubre la cima de las montañas es perfecto para que duerma un sabio, y resucite bajo las heladas aguas una esperanza.
Hoy es un día 10, una mujer 10 marchó a buscar las tranquilas aguas de ese mar invisible y me dejó nadando entre sales de mi dolor profundo.

Aceptando que la vida no es nuestra, y que cuando nos duele un poco la carne, pensamos que el dolor no debe existir, pero cuando deja de arder, olvidamos el dolor y deseamos de nuevo correr, cantar y reír.

La cabellera de mi montaña favorita se ha crecido, sé que se crecen los hilos de plata luego, pero más se creció en mi corazón mi amor por ella, se fue con un bosque verde en sus ojos, mis joyas preferidas, mi trocito de Dios que anima hasta en sueños, cada día de mi existencia.

Por esto madre, ahora comprendo porqué razón orabas tanto, era por nosotros y por todos los que te rodeaban, porque habías entendido tu misión en la vida, acepto que te has ido en tiempo de Dios, y que era tan fuerte el dolor de tu carne, que Él tuvo piedad de todos, y un día perfecto, decidió que fueras rosa en su rosal o mariposa en el umbral de mis sueños.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 10/15


domingo, 9 de agosto de 2015

¿QUÉ ME PUEDES DAR? [62]



¿QUÉ ME PUEDES DAR? [62]

Acepto éste segundo
tan necesario
para soñar otro día 
pero si estás en él.

Cesó la fiebre,
el dolor se aleja por entre los dedos,
si la mejor medicina
asoma a mi ventana.

No necesitas darme nada
con que estés es suficiente,
cada letra y obra tuyas
son como aroma en flor
para sentirte cerca de mi
y poseerte.

Dame una imagen
con una clave para dos,
y al fin comprenderé,
que eres el amor esperado,
y de mi huerto
la voz del ruiseñor.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 9/15





ERES [63]



ERES [63]

Amor mío,
eres la mariposa azul en mi ventana
tocando mi rostro con dulzura,
amándome sin condición.

Eres el paisaje cambiante,
la música que llena mi mundo
alegría en lo mucho
y felicidad en lo poco.

Eres la letra que estaba pendiente,
la oración buscada,
el arco iris al revés en mi boca.

Cielo mío,
eres el sol tempranero
niño coqueto asomado en el mar
como naciendo cada día
cuando eres eternidad.

Lucero azul en mis noches
mudo y silencioso amor que todo me das
amante vestido de Rey,
oro puro cantando versos a las caracolas
hamaca de Yabel meciéndose,

balón de niño jugando con las olas
canturreando canciones de cuna a las rocas
moviendo el universo ante nuestra inquietud
sin voz pero con ojos,
donde cabe toda la felicidad
aunque nos maltraten,
y todo el perdón aunque nos odien

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 05-04-15





viernes, 7 de agosto de 2015

DOÑA PACHITA [64]

Gian


DOÑA PACHITA [64]

Doña Pacha amaneció muy deprimida hoy, hay cosas de cosas, un matrimonio  feroz, donde se castiga sin remedio a quien menos lo merece.

Le pregunto día a día qué sucede, pero no hay respuesta, no comprendo ésta situación y tal vez muchas mujeres viven su historia de maltrato psicológico tanto para ella, como para sus hijos, palabras como ¡no sirven para una mierda!, ¡no hacen un culo!, ¡inservibles!, aparte de las palabras soeces que dispara de su bocaza, parece un hombre lleno de odio cuando entra a casa, para mí que lo tienen patas arriba con una vela quemándole el trasero, pues su comportamiento va de mal en peor, y ante los demás es un bendito hombre, un ángel de la guarda, la mala es la vieja Pachita.

Me confesó Doña Pachita que no quiere vivir más ésta vida sin amor, que no recibe sino maltrato, se perdió el respeto, y la vieja se desahoga escribiendo cartas a sus hijos que jamás envía.
Tiene 3 hijos que han sido muy lastimados, ésta es una de las razones por las que soporta, siempre dice: mañana, cuando consigan trabajo, mañana cuando terminen sus estudios, mañana, mañana, y ese mañana parece una espada que entra una y otra vez en sus mismas heridas, y con más saña, cada vez se revuelca en ellas, hasta picar en mil pedazos las tripas.

¿Por qué a mí?, hubo un error, se casaron sin amor, ni siquiera se pudo cultivar, nacieron 3 flores que la vieja cuida con su vida y protege con la misma, esperando tome la mejor decisión para todos y de una vez se vaya con su vagabunda que tiene bien guardada, y arme rancho donde pueda al menos ser feliz, porque lo que es aquí, no hay servicios, el candado está cerrado con llave, y se esperan días mejores, un arroz blanco bendice mis pailas, dice mi amiga en medio de una sonrisa, pero  torna en aguacero cuando toco sus manos, y me abrazo a ella, viéndonos en el mismo espejo que guarda mi alma junto a la suya.

Si damos poco, y ese poco lo entregamos con odio, no hemos dado realmente nada, Dios es nuestro proveedor, si pinta de colores las alas de los pájaros, ¿por qué a nosotros no nos ha de pintar ese arco iris al revés en nuestro rostro?, si entrega semillas a los pobres del cielo, ¿cómo acaso creemos que para nosotros no hay algo mejor a la vuelta de la esquina?

¡Ya doña Pachita!, no quiero que sigas así, límpiate esas perlas y con ellas fabricas un rosario, pero no sigas llevando ésta vida, ¡oraremos para que se vaya el diablo, y con él sus seguidores!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 7/15