viernes, 19 de junio de 2015

HAY [17]

Bebés de Nena 

HAY [17]

Hay una sorpresa en cada invento,
una alegría en cada mirada,
un poema en cada línea que cruza el cielo,
y éste te quiero en el viento para ti, amor,
musa mía atrapada en mi corazón.

Hay un árbol que siempre nos da sombra
y otros, que dejan pasar la luz del sol
para tocar con sus besos a las más pequeñas.

Hay una sorpresa al despertar
y otra al dormir,
una hoja que baila entre las flores
porque sabe que otra brotará.

Un pájaro cantando en un reseco gajo,
alondra mía,
peregrino sinsonte de mi amor preñado,
cantando siempre, a pesar de todo,
y anidando en otro árbol
si el propio se ha derribado.

Hay un tocar de flautas,
brisa aprendida,
manejo de labios y lenguas
descifrando mis te quiero
en éste madrigal que escribo.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, junio 18/15

RECUÉRDAME [28]



Miércoles, 13 de mayo de 2015


RECUÉRDAME [28]

Si por una coincidencia, me piensas ahora,
¿acaso no crees que también te esté pensando?
Mira amor mío, admira ese danzar de hojas
como alguna vez juntas lo hicimos.

¡Qué dulces se ven las mariposas cuando se tocan!
Antenitas van y vienen, besitos entre la brisa,
así, como ahora te estoy besando.

Jugamos a las hojas en remolino,
danzo y lanzas sobre mí tus suspiros
y en un abrazo como de luz sobre tus flores,
en un ir y venir como aroma,
te consuelo.

¿Para qué llorar ahora?
Digámonos un poema entre las dos,
te diré: gota de lluvia,
¿para qué mojas mi vestido blanco?
ayer tenía sed, pero ahora,
todo es como un manantial
fluye la vida, va y viene,
¡parece un carnaval!

Dime ahora,
¿por qué razón seguimos llorando?
reclamo un verso tuyo,
esa sonrisa que se alejó de tu boca
andar de gitanilla, contenta siempre:

¿Qué te pasa ahora?
Pero recuérdame tan solo,
que no se moje tu mundo,
deja que lluevan poemas nuestros
y cuando esté contigo,

cuando juntas de nuevo,
sabrás que jamás me he ido
que  toco tus manos,
y nos escribimos.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, mayo 13/15







jueves, 18 de junio de 2015

OLVIDÉ UN POEMA [18]

Sofía

OLVIDÉ UN POEMA [18]

¿Hice un poema a ese instante?
¿Recuerdas?, nos vimos a los ojos,
fue un comulgar de segundos
en medio de un leve suspiro.
Ese poema hablaba como tú,
¿quieres que hablemos?

Una garza blanca levantaba vuelo,
era su canción de cuna leve consuelo.

El poema de Ismael Enrique
letra a letra, como una ofrenda
a tu gran amor.

Y olvidé uno a ese instante,
no tuve que recordarte nada,
estaba guardado en ti,
y al final, tomada de tu mano,
un ramo de violetas eran tus huellas,
quedando en mí esa gota de rocío,
que caía, como pétalo blanco,
para juntarse con el final
de tu último verso,
declamado tan solo para mí
con tu postrero aliento.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, junio 18/15

ASÍ 2 [23]

Mi bebé ardilla 10 días

ASÍ 2 [23]

Como huérfano adivinando tu mies,
ciego estoy buscando una luz
que despertará ésta inquietud del ser.

Mis pasos son torpes andares,
me estrello contra el mundo
y todo me huele a ti.

¿Eres tú madre mía?
¿En qué árbol estás?
¿En qué sonido de bosque sombrío?

He caído desde gran altura
no sé quién me acaricia ni besa,
pero tiene algo que me enreda;
un no sé qué, parecido a ti,
que mantiene sumisa mi existencia
hasta ver sus ojos y reconocerte en ella.

¿En dónde estás dulce amor?
Tropiezo de nuevo, pero no caigo,
una colcha de hojas me sostiene,
pero el árbol que me alejó de ti
permanece en una esquina
sosegado y paciente,
cual viejo sabio
que me vio nacer.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, junio 18/15

miércoles, 17 de junio de 2015

DESNUDEZ [19]

DESNUDEZ [19]

Qué bonita es la desnudez,
pero más hermoso es correr hacia tus brazos
y arroparme con esa cobija de tu piel.

¡Qué ardiente soy!
¡Huye de mí que incendio tu carne!
¡Corre!,
soy la hoguera
que espera por tu leño seco...

No habrá quién detenga éste amor,
¿te diste cuenta que llegó de lo alto?,
¿aquella vez de tanta soledad y tristeza?

Ahí llegaste como un pequeño rayo,
colibrí azul sobre mi flor abierta
y el alma con aromas para ti dispuesta.

¿Te dije en otro poema lo mismo?
Ayer fui rosa, hoy orquídea,
mañana seré un azahar en tu pico
tomando lo dulce que guardo para ti,
en éste interior de mansas quebradas
y pacíficos océanos.

¿Te das cuenta de mi desnudez?
Atrapa mi alma para que vuele con la tuya
a través de miles de versos y poemas,
y que adivinen quién eres.

Que se raspen las lenguas adivinando,
¡jamás sabrán, quién es el colibrí
que llega a mi ventana abierta
y besa mis pétalos,
para luego volar
raudo y feliz con todos mis  suspiros!

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, junio 17/15

SE FUE [20]



SE FUE [20]

Y se fue, ¿para dónde?
¿A qué sitio van los muertos?,
¿En qué recóndito lugar esperan por nosotros?
¡Qué inquietud!,
¿para qué pienso en ello?

¿En qué espejo de agua nos veremos?
¿Será que después de todo, tanta carrera sirvió?

¡Qué cansada estoy!
¡Qué vida de carreras sin freno!
¡Para de correr!, me grita el corazón,
no puedo respirar bien,
¡ah!, ¡dame un beso mordelón!

Pasa una corriente de agua viva,
hierve todo en mí cuando te veo,
mis manos buscan las tuyas
en un estado donde no te siento.

¡Dame a beber de tu lengua!,
¡amante mío, te quiero!,
gracias por existir en mi poesía,
en verdad te amo
porque me consientes,
y me haces sentir querida.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, julio 17/15

SONIA [21]



Miércoles, 17 de junio de 2015

SONIA [21]

¿A mi hermana, qué diría en sus 50?
Compartimos amores y sueños,
Despertares, cuando la rochela de pájaros niños
abrían sus ojos para ver los mismos
que nos cobijaban en las noches,
y nos despertaban con sus canciones de campo.

Mi hermana 14, de un ramo de flores inquietas,
tan amadas y queridas por nuestros padres,
quienes eran  sostén en tiempos de lluvia
acampando bajo sus brazos.

Quiero para ti una canción de hermana,
esa palabra que le faltaba a mi diccionario pequeño,
para agradecer a Dios
por la fortuna inmensa
de tener en mi vida,
a un ser maravilloso como tú,
mi querida amiga de a ratos
y hermana por siempre.

Que tengas un bendecido día,
que tu reloj no se detenga
y que estemos aquí por muchos años
compartiendo del mismo vino de la vida,
que unas veces nos encuentra sonriendo,
y otras llorando por sus espinas.

¡Salud!

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, junio 17/14