miércoles, 10 de septiembre de 2014

SIN RIMAS

SIN RIMAS

Yo apresaré la boca de mi poeta
me volveré orquídea entre sus gajos
amor, amor, tan divino el aire
sin que rimen mis letras 
con tus desaires... 

Y danzaré cual grulla enamorada
al vaivén de la anaconda río
El Magdalena que mis pies bordea
y los juncos guardando poesía.

!Pero que nada rime!...
sólo tu lengua pegajosa en la mía
sabor a miel de angelita fresca
olor a vino rojo en tu cuello,

rimando solamente mis fantasías
con el color del sol naciente
y éstas ganas que tengo
de tenerte.

Raquel Rueda Bohórquez
10-09-14

ATRAPADA 2

ATRAPADA 2

De tus ojos me siento prisionera
del sutil encanto de tu mirada
cuanto más ajeno, más dulce
cuanto más lejano, más amado... 

De tus manos morenas como el trigo
Las hojas secas de bosque
Celos tengo de quien te mira
Hasta del roce del sol sobre tu boca.

Y atrapada en tu sonrisa viajera
Como paloma triste te veo
Trato de volar pero mis alas se quiebran
-Será otro día, cuando el azor dispare
Y el corazón en mil pedazos te conmueva.

Enredada en hilos de madreselva
Te veo pasar halcón visionario
Tus palabras regocijo en invierno
Con tus versos de amor que inflaman.

Un beso ahora, no más tarde
Pueda ser que la tristeza no te sea ajena
Que comulgues del pan vivo que se mueve
Para alentar como la brisa
Las alas del ave tan pequeña
Que enredó su amor en cometa ajena.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 10-09-14

EL BOSQUE Y LA HORMIGA/A Rafael Ramírez

EL BOSQUE Y LA HORMIGA/A Rafael Ramírez

¡Qué hermoso bosque!, digno para escribir un poema... dijo un ave parlanchina que siempre estaba pendiente de lo que el poeta hacía. Y entonces decidió escribir una historia que estaba resguardada bajo los pinares.

Erase una vez en un bosque donde las hojas secas caían de los árboles, y el poeta y su hormiga sembraban esperanzas y cosechaban amores viejos en medio de poesía, música y sonrisas.

Escuché el ruido de sus pasos al correr, ¡con razón tan delgado! –Pensé- y esa maña mía de querer adivinar el pensamiento ajeno y la buena forma en que nos parecía la vida de otros, cuando no revisábamos siquiera que también había profundas heridas en sus corazones y metas fijas en otras almas.

Una hormiga era su motivo, estaba claro, y nadie lo discutiría, ni el gorrión ni el águila, ni la avispa que a veces deseaba cazarlo, ni todas las aves hambrientas de amor, que llegaban a su bosque a donde sólo un motivo tenía: Su hormiga.

El poeta seguía corriendo, nadie se atravesaría en su camino, ni un amor, ni una rosa, ni las melodías empalagosas que siempre le enviaban, ni tantos poemas ocultos donde el amor parecía tener luz, pero su amor no era frágil, sino fuerte como la roca que lo endureció a fuerza de correr y sudar, por los tantos caminos de la vida.

Como se mutila un árbol por el comején, él no despreciaría a una mujer, y esa mujer tenía alas en su mente, con huellas de su propia sangre que lo multiplicaban arriba de las montañas, en donde los aztecas fundaron un imperio y un indio sencillo, soltaba rosas a los pies de los incrédulos.

Ha descansado sobre la roca…yo también, decidí poner freno a mi carrera desbocada… ¡allá va!… lleva los bolsillos llenos de granos para las aves, y los dedos calientes de tanto trabajar y buscar entre el paisaje, el abono para su mañana, y sembrar en su jardín los últimos abrazos y besos, que lo llevaron a correr a tan lejanas tierras.

Su hormiga tenía ojos negros, una mirada triste… -cuándo regresará?... ¡ya viene!...
Las hojas secas anuncian que pronto llegará y se abrazarán…

Una gran hoja trae sobre su pecho de poeta, un pétalo de rosa en forma de corazón halló, para ella… el único motivo que lo impulsa, y la única razón del bosque es resguardar los sueños del hombre…

A la distancia lo veo ser… la ama, no hay duda… buscaré otra melodía sin llorar…y hallaré también otro bosque que sea mío, para correr por los tantos sueños que tengo atorados, y seguir robando a la brisa un poco más de poesía.

Raquel
Barranquilla 10-09-14


Foto: EL BOSQUE Y LA HORMIGA/A Rafael Ramírez

¡Qué hermoso bosque!, digno para escribir un poema...  dijo un ave parlanchina que siempre estaba pendiente de lo que el poeta hacía. Y entonces decidió escribir una historia que estaba resguardada bajo los pinares.
Erase una vez en un bosque donde las hojas secas caían de los árboles, y el poeta y su hormiga sembraban esperanzas  y cosechaban amores viejos en medio de poesía, música y sonrisas.
Escuché el ruido de sus pasos al correr, ¡con razón tan delgado! –Pensé-  y esa maña mía de querer adivinar el pensamiento ajeno y la buena forma en que nos parecía la vida de otros, cuando no revisábamos siquiera que también había profundas heridas en sus corazones y metas fijas en otras almas.
Una hormiga era su motivo, estaba claro, y nadie lo discutiría, ni el gorrión ni el águila, ni la avispa que a veces deseaba cazarlo, ni todas las aves parlanchinas que llegaban a su bosque a donde sólo un motivo tenía: Su hormiga.
El poeta seguía corriendo, nadie se atravesaría en su camino, ni un amor, ni una rosa, ni las melodías empalagosas que siempre le enviaban, ni tantos poemas ocultos donde el amor parecía tener luz, pero su amor no era frágil, sino fuerte como la roca que lo endureció a fuerza de correr  y sudar, por los tantos caminos de la vida.
Como se mutila un árbol por el comején, él no despreciaría a una mujer, y esa mujer tenía alas en su mente, con huellas de su propia sangre que lo multiplicaban arriba de las montañas, en donde los aztecas fundaron un imperio y un indio sencillo, soltaba rosas a los pies de los incrédulos.
Ha descansado sobre la roca…yo también, decidí poner freno a mi carrera desbocada… ¡allá va!… lleva los bolsillos llenos de granos para las aves, y los dedos calientes de tanto trabajar y buscar entre el paisaje, el abono para su mañana, y sembrar en su jardín los últimos abrazos y besos, que lo llevaron a correr a tan lejanas tierras.
Su hormiga tenía ojos negros, una mirada triste… -cuándo regresará?... ¡ya viene!...
Las hojas secas anuncian que pronto llegará y se abrazarán…
Una gran hoja trae sobre su pecho de poeta, un pétalo de rosa en forma de corazón halló, para ella… el único motivo que lo impulsa, y la única razón del bosque es resguardar los sueños del hombre…
A la distancia lo veo ser… la ama, no hay duda… buscaré otra melodía sin llorar…y buscaré también otro bosque que sea mío, para correr por los tantos sueños que tengo atorados  y seguir robando a la brisa un poco más de poesía.

Raquel 
Barranquilla 10-09-14

martes, 9 de septiembre de 2014

ME GUSTARÍA 3



ME  GUSTARÍA 3

Tal vez aparente que no ha pasado nada, pero sí, no imaginas la tristeza, a pesar de que lo sabía, pero íntimamente esperaba otra historia, pues inicié a colocar tu plato en mi mesa, imaginé pasando mis manos por tu cuello, y colgarme de él cual enredadera por el bosque.

Me gustaría decir que nada sucedió, pero ni te creas, fueron días maravillosos donde creí que mi vida cambiaría, que sin importar si mi lecho fuera de cartón o de hojas secas, valdría la pena si estabas a mi lado.

Y ahora, sólo lluvia de nuevo, como mi canción favorita, y verte  de lejos, amando lo tuyo, en tanto yo, doblo las rodillas y ruego, para que aparezca en mi cielo azul, de nuevo tu estrella.

Raquel
09-09-14

CUANDO TE VI



CUANDO TE VI

Ese día está aquí, ¡estaba tan triste y dolida!, odiaba al mundo y sentía que él me devolvía el doble de rabia en los seres que deberían amar la fortuna de ser amado, aunque suene redundante, luna enlunada de azahares, de brotes frescos y blancos del limonar, de vespertinos sueños en calores abrigados soñando versos de mar y yo pensando en tu boca, soñando en tu piel, siendo parte de las rosas de tu jardín.

Apareciste  como un rocío en mi ventana, -qué pasará?, volví la  mirada y hallé un refugio en tus versos, busqué una estrella dorada para calmar día a día la sed infinita de amor, y continué, con respuestas que parecían para mí, en música  y poesía, y me perdí, en  ese lago azul profundo de las letras.

Fue culpable el rocío, las blancas palomas congeladas que bajaban del cielo, y como yo, se escurrían por los dedos para ocultar flores rojas de mi ventana.

Creí que era el amor, me disfracé de garza blanca, para mimetizarme en tu corazón, usé  a las gaviotas que alimentabas, a las figuras que armabas, al  colmillo gigante, a la abuelita arrodillada, al escapulario en el cuello de una madre y su rostro perenne donde el poeta soñaba, pero esos sueños eran distantes a los míos…!qué idiota soy!, ¡qué torpe!, busqué una página en blanco, porque  ayer todo era así, pálido como si la muerte estuviera borracha y esquivara el camino hacia mi sombra.

Nada parece tener sentido, camino y camino en círculo, hay un embudo de cristal que no permite  que vuele, como una abeja perdida de su colmena busco mi flor, y ella se aleja, por entre borrascosas nubes, donde mil figuras transforman mi vida, cuando asoma el sembrador de sueños y  dirige su cayado hacia todas las ovejas negras y desgreñadas, donde estoy corriendo  aprisa, llegando siempre al mismo risco, y al pretender saltar,  despierto con la misma humedad en los ojos, y ese desaliento  nuevo, donde la tristeza busca el nido donde duermen mis niñas, y en un pequeño manantial se  queda.

Le echo la culpa a la soledad y al abandono, han de ser ellos, porque  siempre me golpeo contra la misma roca y no aprendo la lección, siempre mis ojos miran hacia el lugar equivocado, la estrella reventó en mil pedazos, dejando una estela  de fuego y cenizas esparcidas en el alar de mis fantasías.

Te veo adivinar un nuevo otoño, la cámara, la silla  vacía pegada de la nieve, el caminante entre las hojas secas  del mismo camino, limpio con cualquier trapo sucio de la cocina mi rostro, ¡que se quemen los guisos de hoy, como ayer!, pero no, vienen mis hijos, mis pequeños luceros por quienes me levanto temprano, y los veo como en mi propio ayer, tan llenos de sueños, corriendo y corriendo y repitiendo las carreras cada día, pero al llegar la noche, todo  es música, mi muchacho interpreta a los grandes, poco a poco, se  vuelve un pequeño genio para mí, hace en poco tiempo lo que a muchos les llevaría siglos aprender, me llama para  que escuche lo que compone, !me falta mucho madre!, debo practicar miles de horas hasta que mis dedos con la mirada perdida conozcan de blancas y negras, de silencios y espacios alargados, así  ha de ser, atrapando lo que viento trae, para regalar una sonrisa a otros, y complacer el alma danzarina que está por ahí anhelante de lo mismo que todos.

Y llegará el día en que me olvide de ti, para pensar en Él y comulgar alivio y paz, en una tarde de lluvia, sintiendo el viento pasar…



Raquel
09-09-14



SI NO DOLIERA...



SI NO DOLIERA...

9 de septiembre de 2014 a la(s) 9:08
Si lo que percibimos como amor no doliera, como ver el paisaje y contemplar a una madre con sus cachorros. ¡Pero duele!, y más, no sentirse amado, por eso decidí que me amaré por encima del paisaje y sobre tus ojos negros, empalagada de la miel de tus caricias, aunque sea tan solo un sueño sin estrellas, con la luna y su aureola de arco iris me contento.

Si no doliera la  indiferencia, el abuso y la traición, ¡pero hieren!, ¡y de qué manera!,  que hasta quisiéramos devolver en trozos el alma y empacar la rabia con un cuchillo filoso, para herir  al otro, y reír como quienes ven a un toro en el ruedo, ante el púrpura que brota de sendas y terribles heridas, causadas por otros,  y su afán por defenderse de los demonios que lo castigan, sin haber cometido delito alguno, como un nazareno  que grita con los ojos para que su alma flote hacia el profundo ponto azul, lejano y anhelado.

Pero no… se ha de olvidar a quien nos trata con desprecio, a ese que vive a nuestro lado pero sólo patea  y relincha, echando en cara lo poco que trae a casa y el mínimo amor que deja, pero arrinconado en pocilgas de mala muerte donde se inflan globos de colores,  y se repite de puta, porque la siguiente también está buena.

Y ahora?... qué hago?...
El mundo seguirá girando  sin importar mis quejas, el sol saldrá temprano y el gallo cantará una vez más, cuando escuche un replique en su galpón, y el vuelo del halcón merodeando a sus chicas.

Continuaré escribiendo que hoy pocas hojas cayeron, que el vecino siempre se preocupa por ellas, -no  tiene más qué hacer- mecerse en su silla, y contar los segundos con la mirada perdida en otros lares, buscando cualquier ocupación que le diga que está vivo, que no ha muerto a pesar de sus achaques, y que puede tomar la escoba y volar con las hojas secas que caen en mi rincón.

Cantares de mi corazón para  el amor, el bien más exquisito, el vino más costoso, ni a punta de agua salada que desborda como cascada  del mar llamado inmensidad, oculto en una playa lejana guardada en lo más profundo del pensamiento, puedo hallarlo, aunque descubra una y mil razones, su brillo no es para mí, creo que debo buscarlo aquí, en el estuche oculto donde mi alma se guarda  y no mirar más, cerrar los ojos y apreciar mi yo, como el único ser  que nunca me dañaría y que estaría dispuesto a quererme como soy.

Raquel
09-09-14

MI DIARIO SEPTIEMBRE 9-14

MI DIARIO SEPTIEMBRE 9-14

9 de septiembre de 2014 a la(s) 7:51
Ayer operaron de la cabeza a Esperanza, una terrible enfermedad que no logrará tomar  su  alma, pues tiene el alma fuerte de una gaviota, nos  dijeron que había despertado, que está aquí de nuevo, y nos sometemos de rodillas a la voluntad divina.

Me afecta la luna mucho, me siento pálida  y llorona, y  siempre he pedido fortaleza, camino resentida, dolida con el mundo, como si hubiesen robado mi capacidad, y partido en trozos el corazón para lanzarlo a los puercos,  pero hay una fuerza interior, algo que me pide avanzar  como  tu gaviota hacia la tormenta, y regresar sin un ala rota siquiera.

Anoche dije  que habría miles de estrellas en el cielo, pero fue mentira, había una luna inmensa con  una  aureola de arco iris que la rodeaba, y desde la reja de mi madre, antes del rosario que hacemos en familia los lunes, pensé que parecía una hoja buscando su árbol, y él estaba tan lejos, que la luna, era el foco que iluminaba  el portal donde estaba el roble que me había cobijado durante tantos años,  y que ahora tendría que estar con todas sus flores violeta y un lecho como una sábana florida a  sus pies, en tanto yo, ¡claro que sí!,  imaginando  la vida y la muerte como  la película que se repite una y otra vez, en negro y blanco.

Tenía una estrella, muchas aparecen, pero sólo ella me importaba, y me di cuenta que no tengo nada, que el cielo estaba despejado y todas habían  huido, pero a cambio, pude observar el cielo azul más intenso de todos, borrados todos los colores negros, y la noche parecía un día, tanto que a las 10.30 pm cuando espero a Carolina en la estación del bus, estaba mimetizada con el paisaje y ella dijo que no me veía, que era una sombra como  una pequeña garza blanca pegada de un árbol.

No quiero páginas, no quiero cartones, me siento muy sola  a pesar de tanta compañía, no  deseo responder más mensajes, estoy cansada de todo, pero esto se resolverá cuando  la luna sea mordida un poco, pues mis estados de ánimo tienen que ver mucho con ella,  y con mi estrella que ya no habita mi cielo azul.

Carolina ya salió a su trabajo, muy ilusionada, terminando trámites para la contratación con el Banco, se que llegará lejos, mi aguerrida gaviota sabe luchar, también caía sobre mis brazos muchas veces, sin esperanza de nada,  y esa noche estábamos ahí, abrazadas en la cama, festejando cuando más sin fe se encontraba,  y en un segundo su historia cambió.

Así ha de ser, esperaré el día y la noche, escucharé el mismo ruido de las aves  prisioneras del vecino  que se parecen a mí, viendo desde  sus cárceles el cielo, sin poder abrir sus alas y encontrar esa libertad tan anhelada.

Kevin salió temprano para el Colombo, donde cambia trabajo por clase de inglés, no tenía para los buses, pero él va y viene a pie, con su mirada perdida y su pensamiento en un teclado que vuelve al revés.

Verónica  duerme, sueña con el mismo moreno, y espera continuar el próximo semestre porque éste, hay escasez de abundancia.

Raquel
09-09-14