lunes, 14 de julio de 2014

CORAZONES DE ORO/Túpac Amaru

CORAZONES DE ORO/Túpac Amaru 

14 de julio de 2014 a la(s) 8:49
Robaron sus corazones
guardados en cofres de oro;
tesoros invaluables del inca
donde el poder y la gloria
quedarían resguardados
dentro de una luz violeta
venida del centro de la tierra.

Ahí estaban, al fin encontrados…
Ríos de sangre en senderos polvorientos
sólo presa fue la serpiente
que rogaba  a su estrella mensajera,
abrazada de su amor de luna llena.

¡Aquí están!, llegaron por sus vidas,
atraparon sus lenguas
y arrastraron su poder por  tierra.

Vencieron  sus huesos
con orgías demoníacas,
gritaron cuando sus lágrimas se agotaron
y sus estrellas  se estamparon en un vacío
que se los llevó lejos, muy lejos del blanco.

Querían  venderles un dios
pero su propio Dios les guiaba;
palpitaba en sus corazones y sus bocas
como los ríos de sangre que se regaban.

¡Escucho ahora sus gritos!... ¡silencio!...
El dolor inenarrable,  Cristo crucificado
una y mil veces en cada hermano,
las copas  se llenaron con sevicia
y arrogantes con sus espadas y arcabuces
continuaron la marcha,
con sus ojos brillantes  de odio
y sus valijas rebosantes  de oro.

Raquel Rueda Bohórquez
Colombia julio 14/14

Aquí estoy, 
no pudieron matarme, 
resucito en la montaña, 
y mi voz es un suspiro 
entre la brisa de todos los meses 
y todos los años...

Antología ALFRED 

domingo, 13 de julio de 2014

RÁFAGAS DE VIENTO




RÁFAGAS DE VIENTO

Escuchando una melodía me atreví a preguntar al viento: ¿Puedes contarme si Dios existe?, porque a veces tengo dudas, y entonces una ráfaga helada golpeó mi rostro, me sentí ahogada, como si alguien aprisionara mi cuello, encendido mi rostro casi a punto de volverme una violeta y exclamé: ¡Dios mío!, ¡me ahogo!, y al gritar empecé a respirar de nuevo, la ráfaga entró y salió de mis pulmones, y entonces bajé el rostro y doblé las rodillas.

Hoy estamos sensibles, pensando que Dios nos regala cada día tanto, y a ratos somos ingratos. Creemos que la gloria y los ídolos son los hombres y las cosas, besamos una vasija de oro, un vehículo fino, un traje elegante, ansiamos una joya preciosa, cuando todas las joyas brillan a tu alrededor y no las ves porque vives ciego, y tus ojos destilan fuego, tus manos sólo desean poseer  y arrinconar tesoros que son basura para el planeta, y tú mismo fabricas cerraduras que te guardan en una prisión armada hasta los dientes explotando en los débiles y quemando tus alas en una tan ansiada libertad mal pensada.

Hoy me dijeron que era glorioso quien escribía y regalaba, ¡ojalá que lo hubiera dicho el poeta de la esquina!, el que vive arañándole a la vida un instante y recoge cartones sucios que no reciclamos desde casa, para que su tarea sea menos sucia, estamos en castillos de oro reclamándole a otros lo que no hacemos, nos cansamos con los discursos repetidos, con los sabios que no padecen hambre, con los pobres de corazón que sólo hablamos y decimos que el mundo debe cambiar, pero estamos llenos de odio, y vivimos como vacíos en el espacio donde se acumula la peste y la podredumbre del alma.

Pero me llega una ráfaga de viento que me invita a dormir, el día ha terminado, moriremos un instante si el sueño nos llama, y esperaremos a que mañana sean menos los niños muertos, que se acaben las armas y las guerras, un sueño casi imposible, pues el hombre ha sido la condena para el planeta, hemos sido un castigo para el mar, y una sombra oscura para el bosque.

¡Bienvenida seas, ráfaga de viento!, que no sean balas que se estén disparando ahora contra inocentes, y que todo el que dispare un arma, caiga por su propio peso, será uno menos, pero falta, falta limpiar el aura del hombre, y abonar senderos con buenas brisas.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 13/14



NOTICIAS



NOTICIAS

Hay una buena noticia temblando en el bosque, abriendo una primavera, cerrando una celda donde orugas somos siempre, y mariposas  un instante, en un paraíso lleno de bondades y colores.
Escucho al mar y su voz es un suspiro interminable, como si un gran pulmón respirara igual que nosotros, como si un ángel estuviera ahí, levantando faldas de niñas y abriendo un camino hacia una vereda, donde las arenas se calientan al beso del sol  y retornan como la vida, para en un instante desaparecer bajo la falda azul del mar.

Creo que se cansaron todos, que dejaré mis letras dentro de los cardos, para que florezcan un mañana entre dunas llenas de serpientes que corretean tras un pequeño bocado,  y su mandíbula llena de protección para que no se aleje su única esperanza y pueda sufrir menos, en un espacio tan enorme.

Inquietas las golondrinas se alejan sobre la inmensidad azul, saben el momento exacto de marchar y el instante del regreso, cuando huele a miel el desierto y el amor parece una cumbre, en donde se quedan todas las delicias del alma en medio de partos dolorosos y batir de alas, y a pesar de todo, cantan, sin saber nosotros que en realidad lloran.

Hay una buena noticia ahora, y es que estoy viva, como siempre repetida historia, donde el manjar atrae a la fiera y la miel a los colibríes, y desde arriba el águila llega con sus lanzas en los pies para morir alguien en su boca y revivir a otros para un nuevo amanecer.

Benditas colas de novia, que golpean las rocas una y otra vez, pero su fuerza no las quiebra, las fortalece y en medio de sonares de campanas, de plumas que se pierden en el horizonte, copio la noticia del día,  donde el hombre fabrica guerras para matar la vida, y ella  resucita una y otra vez de manera incierta.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 13/14





sábado, 12 de julio de 2014

YO LA SERPIENTE

Si les dijera que fui serpiente
que mostré mis colmillos
ante una fiera,
prueba un poco de la miel
que chorrea despacio
y de a poco nos vuelve blancos
cuando la vida  acaba,
-le comenté a la fiera-

No era dulce el caramelo
la niña probó la hiel
tan amarga como sus letras
que la dejaron herida
bajo el sol ardiente.

Entonces, creció la higuera
abundaron frutos en su corazón
conocí de la envidia, la traición
y la bestia acosó tanto,
que corrí a esconder mis letras
en un pastizal dorado
donde abundan matices
y las risas se congelan
enfriando la piel,
cual si en un nevado estuviera
riendo de la hiena
que escarbando quedó
chorreando espuma
por su boca altanera.

¡jajajajaja!, sólo entré a verla
mostrando todo ante sus machos
y me enrosqué de nuevo
para dormir.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 12/14

A PASO LENTO (2)

A PASO LENTO (2)

2 de julio de 2014 a la(s) 16:38
¡Mira cómo se han desvestido los árboles!,
ha pasado el tiempo, ligero, veloz;
se ha desvanecido entre mis manos
y se ha esfumado sin pesar alguno.

Observa: no ha quedado ni el rastro
se ha olvidado la voz de los cantores;
la pradera tiene un ocre, un gris;
una mariposa no diviso,
un zorzal no advierto…

¡Pero si te contara!… 
Aún parece dorada la vida,
hondas heridas van quedando,
más el tiempo es un avezado doctor las sana,
permitiendo de la tarde gris, 
un día soleado.

Ven, acaricia mis manos,
toma las flores de mis pechos en tu boca,
hazme sonreír al ver pasar las gaviotas
y al descubrir a un ave trinando en una reseca rama.

¡Qué divina es la vida!
¡Cómo amo vivir a pesar de todo!,
sin importar la soledad no me quejaré más,
pero dejaré caer una gota de rocío entre tus labios
o sobre las rosas rojas, 
ausentes en tus manos.

Ayer se fue… ¡ya no hay nada…!
Quedó el salobre sabor del mar en mi piel,
ansiosa marchó la cigarra,
vacía sobre una hoja reseca en el camino,
y yo estoy aquí, soñando una vez más contigo.

Observa la nieve… 
Se derrite y baja cual río caudaloso,
se aboca como cascada cristalina;
se besa con las rocas, 
se funde en un silencioso abrazo
desbocada de pasión, 
sin pereza, con el ponto azul.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 29/12
Publicado por RAQUEL en 21:25



Hoy no diré nada, un nuevo dolor me aqueja,
 esperaré un rato, a que se calme el sol 
y aparezca mi amor entre la nieve.

Y FUE EL AMOR

Y FUE EL AMOR

7 de julio de 2014 a la(s) 8:47
¿Sabes que te pensé mucho?
Cada día al abrir los ojos,
de nuevo al cerrarlos
en un repetido son de olas
en esa inmensidad extraña,
en ese espacio donde cabíamos los dos.

Y fue el amor el responsable
fueron tus negros ojos
la brillante mirada y tu negra cabellera,
tu boca aprisionada de la mía
inolvidables manos acariciándolo todo.

Se encontró la espina con la flor
y el cardo se enojó conmigo
¿qué te hice acaso más que amarte?
pero te fuiste lejos, en busca de tu camino.

Fue la roca y el cielo azul culpables
testigo la noche y los ojos fisgones,
la hamaca de rayitas colgada de un gajo
y yo, preñada  de tus amores.

Más todo fue un ayer que hoy revivo
mariposas de Márquez,
tristezas del poeta de la calle
andariego al fin, descalzo y feliz
con un beso se contenta,
con una lágrima de sal llena su estómago
pero yo,
¿soy feliz sin ti?

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 7/14

 Imagen: Internet
Tu danza de amor fue una mentira, una promesa que no se cumplió, ¿de qué sirvieron tantos años?, ahora, mi pared es blanca, cultivo cardos para mañana, y rosas rojas para Dios.
Tu danza de amor fue una mentira, 
una promesa que no se cumplió, 
¿de qué sirvieron tantos años?, 
ahora, mi pared es blanca, 
cultivo cardos para mañana, 
y rosas rojas para Dios.

SE HIZO EL AMOR

SE HIZO EL AMOR/A Karen

9 de julio de 2014 a la(s) 13:37
Hilo a hilo
con el sudor de la noche
y  el palpitar de las estrellas,
a mano, espinándonos,
arañándonos en busca de  rosas
con los cardos del camino,
entre lentejuelas rojas
de la sangre viva, la mía y tuya
poquito a poquito,
engarzado tu corazón en el mío
pegado de la liana fuerte,
nadando ríos , lagos,
hondos suspiros y llanto,
en anocheceres profundos
en amaneceres de corazón cansado,
amando, esperando un abrazo
junto a ti, en un trigal  abrigados
siendo uno los tres,
paso a paso viéndolo crecer
en un globo de carne morena inflamado,
y fueron zapaticos del color de mi patria
¿serán rosados?, ¿serán azules?,
no lo sé, pero serán de los más hermosos tules
enviados de lejos, donde se descubre el alba,
entre  enmarañados besos
y esperanzadores días,
llorando, tal vez,¡sí, llorando!, lo sé…,
pero amando, a pesar de lo duro de la vida
sonando campanas, dedos pequeñitos
sonajero tu corazón,
estampando en mi boca un beso
con el gemir fuerte, el dolor
abiertas las piernas con el sol de frente
viéndote nacer,
y al fin, ¡por fin Dios!…
¡¡por fin sonriente!!
apresada de tu sol
abrigada de tu amor,
de tu primera vez en mí
tus ojos negros.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 9/14

 Imagen: Internet
Un sencillo regalo para él, por voluntad de Dios, se ha sembrado en un huerto,  donde solo  le espera el amor, el cariño y el respeto.
Un sencillo regalo para él, 
por voluntad de Dios, se ha sembrado en un huerto, 
donde solo le espera el amor, el cariño y el respeto.