jueves, 6 de febrero de 2014

SOBRE LA NIEVE

Foto: SOBRE LA  NIEVE 

¡Qué bello eres amor mío! 
Sabe tu boca a miel de angelita 
Mezclada con vino seco...

Tus ojos tienen rico sabor
Un poco a río, un poco a mar, 
Un poco a flores, del limonar...

¡Qué bonitas arrugas!... 
Te lucen en el rostro... 
Me gustan los senderos de tu frente, 
Me atraen las lomas de tus hombros...

¡Ah! Qué bello eres cuando sonríes, 
Tus perlas blancas, tu lengua húmeda...

Cuando cansada sobre tu regazo una melodía escucho, 
Como sonares de tambores viejos...

Ahí  me quedo amante hermoso, de luz y fuego
Hasta que despierto y me doy cuenta
Que no eres mío... Eres del frío del bosque
De las aves que toman de tus manos dulces cariños
Y se  duermen  las mariposas 
Cuando caen palomas blancas sobre las hojas.

Raquel  Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 5/14
Imagen: Rafael Ramírez -Boston-

SOBRE LA NIEVE 

¡Qué bello eres amor mío! 
Sabe tu boca a miel de angelita 
Mezclada con vino seco...

Tus ojos tienen rico sabor
Un poco a río, un poco a mar,
Un poco a flores, del limonar...

¡Qué bonitas arrugas!...
Te lucen en el rostro...
Me gustan los senderos de tu frente,
Me atraen las lomas de tus hombros...

¡Ah! Qué bello eres cuando sonríes,
Tus perlas blancas, tu lengua húmeda...

Cuando cansada sobre tu regazo una melodía escucho,
Como sonares de tambores viejos...

Ahí me quedo amante hermoso, de luz y fuego
Hasta que despierto y me doy cuenta
Que no eres mío... Eres del frío del bosque
De las aves que toman de tus manos dulces cariños
Y se duermen las mariposas
Cuando caen palomas blancas sobre las hojas.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 5/14

LA NIÑA DE ROJO

LA NIÑA DE ROJO

Cada uno contaba su historia, iban y venían, y en silencio ocupaban su lugar… ¿Qué turno tienes por favor?... ahora las voces suenan más dulces que haciendo cola para entrar a cine, para consignar dinero en el banco, para buscar vanidades de remate en los almacenes, descubro las miradas muy brillantes, como si desearan contar a todo el mundo sus cosas, y esperaran ser escuchadas.

La niña de rojo ocupa su turno 10, pero aquí a nadie le importa, nadie pelea por el puesto, y más bien, todas desean hablar, caminando hacia atrás, deseando ese pasado, sin importar los escombros y las espinas… y van cediendo el turno ante el miedo de un resultado inevitable…

-¿Tu examen es de qué?... Bueno disculpa, -dice la señora morena a mi lado- yo tengo cáncer, me mutilaron completo el seno izquierdo, ahora está empeorando… -y mostró su mano derecha llena de moretones, uno gigante sobre su mano, trajo viejos recuerdos de otras arrugadas que apresé en mi corazón muchas veces, y que temía acariciar por miedo a convertirme en algo más que dolor, para esa piel tan cansada y agotada…

La señora morena siguió hablando y hablando, y cada uno contaba su historia, la acomodaba, recetaba, se volvieron sabias con las hierbas, la manzanilla, la sábila milagrosa, las oraciones de la viejita santa que obraron milagros, pero que nadie los conoce todavía…

-No deberíamos hablar de eso, pero es inevitable, dice la niña de rojo… mientras observaba las inmensas tejas grises, los salones totalmente blancos, y veía caer del roble inmenso pequeñas hojas, nunca había detallado esa danza de las hojas al caer, la magia de los gajos tan llenos de amor, como el color de los rostros de niños de clima frío…

Los soldados iban y venían, siempre obedeciendo órdenes de un sargento, pero estaban con la mirada tranquila, ahí seguros donde las balas no los alcanzaban… ¿pero por cuánto tiempo?...No lo sabía, y dos hambrientos goleros, con sus alas muy abiertas observaban… y al rato, tristes y vencidos se alejaban…

Salían del cuarto pequeño donde sólo era miseria la vida y mostrábamos hasta el alma, pero el doctor ya estaba acostumbrado, éramos nosotras las que nunca nos acostumbrábamos a exponer cada pedazo de nuestra vida ante los ojos de otros.

Vino la charla de siempre: Mi esposo es esto o aquello, pero nunca tropezábamos con una que dijera que el esposo era un general, pues generalmente ellas no hablaban con las mujeres de los sargentos, por aquélla estupidez de las clases sociales.

Mi marido se va de vacaciones siempre dizque solo, se lleva todo el dinero y olvida que tiene familia… eso es que se va con la moza…

-Si… dice la otra…y con unas historias tan parecidas de maltrato y orfandad, de desilusión y sometimiento… que nos convierte en hermanas en pequeños instantes.

-La morena toma la palabra: ¡Mi esposo es un hifueputa!... lo dijo fuerte para que todos escucharan, desahogando su rabia de muchos años…
- ¡Ah noooo!... dice la otra… el mío tiene diplomado porque es mucho más hifueputa que el tuyo…

-Carcajadas generales y le tocó el turno al fin a la morena…

Al salir iba con el rostro agachado, acomodándose su gorrito de lana…

La niña de rojo entra, una palmada sobre el hombro…

¿Y usted mija qué tiene? – Las mismas preguntas de siempre con las mismas respuestas…

-Oye mujer… ¿cómo así que abandonaste el tratamiento?
No olvides el hígado, si hace metástasis ahí, todo se convertirá en una carrera contra el tiempo…
¿Viste a la señora morena que acaba de salir?... Nada que hacer mija… está invadida…
A pedir ahora chequeo de abdomen, no podemos descuidarnos…

¿Qué abandonaste el tratamiento?... –pregunta de nuevo -¿Por qué?...
-Porque me cansé de vivir sonámbula, de estar pálida, de los químicos, de ir, de venir…

Salió con una sonrisa, el temblor aquél se había desvanecido… un adiós marcó su camino a casa entre ¿hola cómo estás?... ¡bien gracias!... caminando por un lecho de flores frescas de los robles del camino, una cámara para perpetuar el instante que no funcionó, un disimular tomando fotografías sin brillo, sentada ahí en la misma esquina de la calle 80 con 76, admirando que todos los árboles se llamaban robles y tenían flores violeta, que no tenían hojas pues se estaban renovando como un milagro más…

¡Bendito sea Dios!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero/14




martes, 4 de febrero de 2014

¿HACIA DÓNDE VAN?

¿HACIA DÓNDE VAN?

Cuando en el último vuelo la golondrina
Decide volar mucho más alto…
Sobre una cuerda palpitando escucho
Un suave trino, sin despedidas…

¿A dónde irán las aves en su último vuelo?
Imagino que ellas se apoderan de las almas solas
Para llevarlas bajo sus alas a ver el cielo…

Atrapa la de mi niño que no descansa
Y cárgala sobre tu lomo…

¿Ves hacia arriba?
¿Ves hacia abajo?
Vuela… vuela lejos mi golondrina
Que él en vida deseaba hacerlo…

Y que retorne con los ocasos
Que regrese entre blancas perlas
Con un pico nuevo, y renovadas alas…

Y de mi parte, llévale un beso
Una cadenita de oro que era para él
Pero que unas manos abusivas me la robaron.

Le podrás decir que mucho lo quiero
Que atrapo versos para contarle
Que aquí nada pasa que le sorprenda,
La vida sigue con perlas claras
Que nos desnudan antes del alba.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 4/14

SI FUERAS

SI FUERAS 

Si fueras ese azul que sueño
Como un danzarín entre las nubes
Si fueras de éste corazón el dueño
Feliz para ti escribiría…

Si fueras el pez de mi pecera
Para verte nadar y hacer burbujas
Tomaría en mis manos ese brillo
Para soñar que son tus besos.

Si la cola enorme de una imaginada cascada
Bajando la cuesta sin dañar las rocas
Besando y abrazando los musgos
Atrapando en su vuelo las gaviotas.

Si al menos el sueño de amor tan perseguido
Para perderme entre tus ojos negros
Para volar entre tus brazos de contento,
Si fueras, tan siquiera mi aposento…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 4/14

CUANDO UN AVE CANTA

Foto: CUANDO UN AVE CANTA
(María Mulata- la hembra es crema, el macho será Mario)

Algo maravilloso me sucedió ayer cuando salgo a la puerta, un ave símbolo en la costa, son depredadores de otras aves, además los he visto comer roedores, palomas, escorpiones, etc., parecen chinos, lo que se mueva lo devoran, pero no fueran así, si estuvieran llenos, trabajan en grupo; si algún pichón cae, se vienen todos a defenderlo, ya pasé mi susto con ellos, pero cuando vieron que simplemente lo subí al árbol, se calmaron.

Pues bien... las aves nos entienden, o alguien estaba ahí, sus alas y su alma eran de un ser amado, pues cuando me vio, empezó a danzar y abrir sus alas de un negro que brillaba con el sol hasta parecer azul... le hablé, y se acercó un poco más, me dio tiempo a traer la cámara, le hablé suave, ¿hola amor mío, es para mí ese trino tan bello? y de nuevo inició, y pude tomarlo así, cantando, me emocioné mucho y quería simplemente compartir.

No grabé el espectáculo, no he aprendido a manejar bien la cámara, pero queda el recuerdo de mi amor sobre los gajos verdes, cantándole a una dama que sueña con verlos así...libres de jaulas y felices de rama en rama, como las gotas de rocío cuando llueve y pasan de hoja en hoja... dejando un beso para calmar la sed de los crudos veranos. 

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero3/14
Mulato trinando para mí. Imagen: Raquel Rueda B.



CUANDO UN AVE CANTA
(María Mulata- la hembra es crema, el macho será Mario)

Algo maravilloso me sucedió ayer cuando salgo a la puerta, un ave símbolo en la costa, son depredadores de otras aves, además los he visto comer roedores, palomas, escorpiones, etc., parecen chinos, lo que se mueva lo devoran, pero no fueran así, si estuvieran llenos, trabajan en grupo; si algún pichón cae, se vienen todos a defenderlo, ya pasé mi susto con ellos, pero cuando vieron que simplemente lo subí al árbol, se calmaron.

Pues bien... las aves nos entienden, o alguien estaba ahí, sus alas y su alma eran de un ser amado, pues cuando me vio, empezó a danzar y abrir sus alas de un negro que brillaba con el sol hasta parecer azul... le hablé, y se acercó un poco más, me dio tiempo a traer la cámara, le hablé suave, ¿hola amor mío, es para mí ese trino tan bello? y de nuevo inició, y pude tomarlo así, cantando, me emocioné mucho y quería simplemente compartir.

No grabé el espectáculo, no he aprendido a manejar bien la cámara, pero queda el recuerdo de mi amor sobre los gajos verdes, cantándole a una dama que sueña con verlos así...libres de jaulas y felices de rama en rama, como las gotas de rocío cuando llueve y pasan de hoja en hoja... dejando un beso para calmar la sed de los crudos veranos.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero3/14

AL MEJOR CABALLO


AL MEJOR CABALLO

¡Qué bello!, yo le apuesto a ese caballo, es el mejor del establo, y eso que hay potros muy jóvenes, pero es que ese caballo Mexicano tiene un porte elegante, y es un caballo fuerte, el tiempo lo volvió de roble y de ébano...

Cuando cruza ante mis ojos, solo relincho, no tengo miedo a las ponzoñas de las hormigas, ni de las abejas, ni de los zumbadores que se roban la miel de las colmenas.

Una hormiga flechera me dijo que no era argentino, sino mexicano… había nacido de la mejor potranca y del semental más exclusivo de la hacienda de mi Pastor…

Cuando lo vi por primera vez, el caballo no le tenía miedo al fuego… porque los caballos cuando hay incendios, no corren hacia dónde viene la brisa, sino que se dejan abrazar de las llamas y salen vigorosos y fuertes al sitio donde el humo se extiende por las praderas.

Tengo una pelea cazada con ese hermoso caballo, sólo me inspiran sus letras y las respondo… tal vez un relinchido feliz o enojado, no lo sé… pero tiene la gracia del parnaso, tiene la filosofía del viento y del aroma de las flores del bosque, y no se deja enredar en el camino de solapadas yeguas…

Es verdad, un potro así no lo encontramos a la vuelta de la esquina… su voz es dulce como la miel de angelita… tal vez nunca relincha fuerte ni patea, y mis relinchidos escuchará a través del mágico viento que penetra a mi corazón, y sale como un suspiro… como una nostálgica pena y reclamo.

Quisiera tener todo el oro del mundo para comprar un caballo así… también me gustaría conocer los árboles y el lecho de hojas en otoño… divisar desde la colina las blancas cabelleras de las montañas y ver caer copos de nieve sobre mis pestañas…

Pero el caballo tiene dueña… una pequeña potra que lo ama y sigue…
Yo… triste lo veo pasar día tras día… quisiera apretar su pecho junto al mío, cuando lo presiento tembloroso… pero él se aleja retozando feliz junto a su potra de blanca y ondulante cabellera…


¡Claro que sí…! le apuesto las joyas de mi corazón a ese caballo… es el mejor de todos, hecho de lino puro, y madera fuerte…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 3/14



LAS TETAS DE MI MADRE

Foto: LAS TETAS DE MI MADRE

¿Qué tienen las benditas tetas de mi madre?
Ahora que brotan blancas aguas de mi  manantial más la quiero
Ahora que no está, más la extraño…

Cierro los ojos y pareciera tomar de su miel…
Agua de panela con leche… sí, a eso sabe
Parpadeo, pero ese sabor y esa tibieza me adormecen…

Siento ese cálido  corazón, como un sonajero…
¡Qué divino juguete! ¿Quién me lo robó?
Abro los ojos y veo sus ojos, tan verdes y bellos
Mi joya preferida enclavada en la  montaña
Mis esmeraldas divinas que alumbran mis amaneceres.

Verde se ha quedado el alma en su despedida…
El bendito color que me robó  su alma 
Y cuando iniciaba primavera, 
Se blanqueaba el cabello como el suyo…
Las manos se arrugaban apenas…

Tetas divinas de mi madre… el señuelo para no llorar…
Se  ha quedado el anzuelo eterno en  mi corazón 
Pero las lindas tetas de mi madre, 
¿A quién amamantarán?

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 3/14
Sandra Rueda con Camila. Nace el 19 de nov. día de Anderson.

LAS TETAS DE MI MADRE  L1R

¿Qué tienen las benditas tetas de mi madre?
Ahora que brotan blancas aguas de mi manantial más la quiero
Ahora que no está, más la extraño…

Cierro los ojos y pareciera tomar de su miel…
Agua de panela con leche… sí, a eso sabe
Parpadeo, pero ese sabor y esa tibieza me adormecen…

Siento ese cálido corazón, como un sonajero…
¡Qué divino juguete! ¿Quién me lo robó?
Abro los ojos y veo sus ojos, tan verdes y bellos
Mi joya preferida enclavada en la montaña
Mis esmeraldas divinas que alumbran mis amaneceres.

Verde se ha quedado el alma en su despedida…
El bendito color que me robó su alma
Y cuando iniciaba primavera,
Se blanqueaba el cabello como el suyo…
Las manos se arrugaban apenas…

Tetas divinas de mi madre… el señuelo para no llorar…
Se ha quedado el anzuelo eterno en mi corazón
Pero las lindas tetas de mi madre,
¿A quién amamantarán?

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 3/14