martes, 13 de agosto de 2013

PALABRITAS 130813 [99]

PALABRITAS 130813 [99]

Busca antídoto a tu dolor en mi corazón, y es seguro que los dos sanaremos.

¿Sin amor se puede ser feliz?... es imposible, entonces me permito amar, pero me he dado cuenta que amando demasiado, también seguimos tristes, entonces deseo que seas como el sol en mi sendero, y entibies un poco el frío de mi soledad, mientras sueño que eres mi felicidad y que  puedo ser la tuya.

 No fue necesario verte, para saber que eras mi sueño, mi estrella fugaz en el espacio.

Si pudieras leer mi corazón, descubrirías que estás ahí desde siempre.

¿Qué otra delicia puede existir?
¿Qué otra sensación más exquisita,
probar tus labios, y saber que se amoldan a los míos?

Cuando me quedo viendo a tus ojos, una sensación de electricidad recorre mi espina dorsal, y se enciende el foco del deseo…

Eres un roble, y me antojo en ser la enredadera que te abraza, y se queda contigo viendo el sol en el estero.
Rico tocar tus manos, delicioso probar las flores de tu pecho, hambrienta vivo de un amor extraño, que cuando lo sueño, se aleja entre las sombras…

Y entre todas mis locas fantasías, saborear del puro amor busco,
¿existe?... o es simplemente una ilusión…

Mientras el tiempo me da la respuesta,
seguiré pensando en ti.
Pero me quedo con un dolor en el pecho
que se agudiza en tu recuerdo,
filo de esa cruel lanza del olvido,
como tu despedida sin regreso.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 9/13 

¿SER FELIZ SIN AMOR? [100]

¿SER FELIZ SIN AMOR? [100]

Una pregunta que me inquieta, ¿alguien puede ser feliz sin amor?, no puedo creerlo, pues el amor es el motor de todo, el universo no sería lo que es, sin amor, un árbol no daría frutos, ni cambiaria sus hojas si no existiera un terreno fértil, si las aves no anidaran en sus ramas, y se convirtiera en cántico una madrugada, o un atardecer.

Dios estoy segura, es todo lo que existe, con esa imagen invisible amada por todos los que en Él creemos, nos ha dejado la inquietud del amor, de su búsqueda, y esa es la razón de nuestra existencia, sin Él, somos seres tristes y apagados, sin motivación en la vida, sin deseos de cada día sembrar una letra o escribir un poema.

Quien dice que es feliz sin amor, ha de ser el ser más maravilloso de todos, pues alguna frase que leí, dice que es “más feliz quien da, que quien recibe”, y ha de ser ésta la respuesta acertada, una persona generosa que no piensa en sí mismo, sino en el bienestar de los demás, y que busca una respuesta en la palabra de Dios, es la misma voz de un ruiseñor, sobre una rama florida.

Otra frase interesante, “más de lo que creemos es ser felices con lo que tenemos”, sin llegar a ser conformistas, en cuanto a crecimiento espiritual, que imagino ha de ser el valor principal de todos, de Séneca: “La verdadera felicidad no consiste en tenerlo todo, sino en no desear nada”.

Muchos conciben el amor como sexo, como deseo, pero creo que todo es una cadena, y el amor es la explicación de una cascada que brota bajo una roca, y se agolpa entre los musgos verdes, para caer como una inmensa cola de novia que se mueve con alma propia, sin esperar nada de nadie, sólo resucita, entrega y se mezcla con el mar, en una orgía de amores risueños y total servicio hacia otros, sin desear ni pretender nada, pero llenándose de cielo inmenso cada día, regalando la profunda voz de su interior, que adivino como la voz de mi Jefe, tan inconfundible en todo lo que vemos y advertimos, que puede estar más cerca de ti y de mí, de lo que creemos.

Me gustaría estar en sintonía con tu corazón, y que al buscar esa melodía, escucharas la mía.

¿Puede existir algo más bello que éste sentimiento?

De todos los amores, de todos los regalos, el amor de madre, de padre, de hermanos, pero ante todo, ese amor de compañía, de complicidad, al ver hacia la misma montaña y saber que mirarás en la noche mi luna, y  observo la tuya, que sin importar que sea la misma, nos llena de esa corriente tibia, que hace circular nuestra sangre y enciende de nuevo esa llama apagada en los ojos.

Mira hacia la luna ésta noche, a las 10, a las 11 y te encontraré… sabrás que estoy pensando en ti, como la primera alternativa de mi pequeño alfabeto, y la primera letra que se sintoniza, alabando a Dios, por éstos segundos de vida que nos regala cada día.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 12/13  




VOCES 2 [101]


VOCES 2 [101]


Escucha la voz de Dios
en cada gota de rocío
que cae sobre las hojas.

Descúbrela en el correr de esa línea transparente,
tan llena de bondad, cuando riega los resecos pastizales.

En el aleteo de las palomas,
felices al sentir sus besos.

Siéntela en el palpitar de tu corazón y el mío
al unir nuestros labios.

¿ Es acaso invención
que todo lo bueno pasa por su culpa?

Le achacamos todos los males,
pero su palabra es amor,
nos transforma en seres tristes la enfermedad y el dolor,
más no podemos dar explicación a todo…

Él trazó una línea invisible
para que te encontraras conmigo
y después, por alguna razón la desvió.

Me llené de tristeza y rabia al no ser la escogida
pero de nuevo plantó un lirio en mi camino
y sobre él extendí mis manos.

Renegué de mi mala suerte y enfermé,
y al momento, cuando más infeliz me creía,
un rayo de luz violeta en mi ventana,

unos ojos que se encuentran con los míos,
el dolor que une y acompaña,
y un compás de reloj sobre tu pecho y el mío.

Ya no estaba sola ni lo estabas…
Había una línea de luz a través de una pantalla
y el consuelo llegó de su mano,
no de la mía, ni de la tuya,
para que sobre su voluntad
el camino fuera llano.

Escuché con más afán los sonidos del bosque,
descubrí cuando brillan más las luciérnagas,
adiviné en donde anidan las garzas,
abrí mis alas, para volar como las águilas
y arroparme bajo una nueva rama contigo.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 12/13 

AMÁNDOTE [102]

AMÁNDOTE [102]

Un nuevo día me encuentra pensando en ti,
fue como hallar un panal en el desierto;
descubrir un lago en un reseco paisaje,
y saber, que eras el ruiseñor
que estaba trinando para mí.

¡No sabré como decir!,
no podía imaginar que el amor era de ésta manera,
tan lleno de palabras y fantasías,
tan fugaz como el viento,
pero tan valioso como un suspiro.

Pienso en ti cada momento...
Deletreo tu nombre y lo pego de mi corazón
y el alfabeto se torna en tus ojos,
en tus manos que buscan las mías
y me antojo de tu boca,
y una copa de vino...

Recuerdo del ayer torpezas,
me sentía como una hoja pisoteada,
pero al verte, todo se llenó de color;
mi pradera interior parecía reverdecer
como los ojos de mi madre al ver un ocaso...

Entonces comprendí que te amaba,
y éste amor se quedó entre mis manos,
se talló en el árbol del camino
y en ésta sonrisa nueva que me hace adivinarte
a través de una pantalla que te aleja y acerca,
cuando mis manos se mueven hacia el alfabeto regalado
al pensar en un amor imposible,
llenando mi pequeña historia de alegrías.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 12/13  




DORADOS 2 [103]

DORADOS [103]

Todo es dorado para mí,
no permito que la oscuridad nuble mis ojos...

Has llegado para quedarte,
mi jardín es bello,
las ocres hojas cumplieron su ciclo,
se dona la oportunidad a las flores
que caen como lluvia de oro
para encender la llama apagada,
y hacer brillar cada gota de rocío
entre sus aromados pétalos.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, agosto/13 

SOÑAR [104]

SOÑAR [104]

Nada es más gratis que soñar
y me atengo a la brisa de hoy,
para imaginarme contigo
bajo una fronda perfumada…

Vamos a sentarnos por ahí,
en cualquier roca olvidada en el camino,
para detallar cada mariposa,
cantos de avecillas de colores
sonando la brisa entre las hojas.

Olvidar el mundanal ruido,
dormir sobre tu hombro
viendo a las montañas,
con su cabellera blanca como la nuestra,
rompiendo todo lazo que nos haga sufrir.

Toma mis manos,
me quedo con las tuyas,
dame un beso mientras cierro los ojos,
y me olvido del ayer,
sin pronunciar palabra,
pues el tiempo parece una enredadera de colores
que anhela  subir, y al segundo desciende…

Vamos a nutrirnos de palabras
que nadie nos ha dicho,
¡eres bello!, es suave tu rostro,
son dulces tus manos,
son brillantes y negros tus ojos…

¿Hace cuánto no te dicen
que la vida vale la pena a tu lado?
¿Puedes acaso olvidar el dolor
y borrar las heridas?

Me quedo viendo a ese ayer,
y el brillo en los ojos se opaca,
me doy cuenta que la flor no se regó en verano
y en primavera no fue tocada…

Dame tu brazo, para caminar un rato por ahí,
nunca he salido a un parque de la mano de nadie,
¿O sí…?, recuerdo las manos de mi madre
y las de mis hijos…

Pero necesito otra mano, como la tuya,
que se aferre a la mía, y vuelva tibia la piel
que se torna helada,
cual nieve que cubre el rostro de la montaña.

No me había dado cuenta que vivía en una jaula,
me había acostumbrado a ella,
ahora no se volar,
no se caminar sola y me asusta todo alrededor…

¿No te sucede lo mismo?
¿A veces no quisieras correr sin rumbo,
y cuando llegas a ese espacio,
no sabes qué sucede contigo?

Buscas lo que yo, compañía,
anhelas lo que yo,  amor.

Entonces,
parezco monarca,
salgo de mi cárcel a ver tus ojos,
y me basta un día,
tan solo un día,
para ser feliz.

¡Mírame!…
Quédate en el brillo que ocultan mis pestañas…
Enrédate en el talle de mi cuerpo
y asidos como dos cometas que atrapa el viento,
permitamos que ese incierto viaje nos encuentre,
buscando la misma flor,
en el mismo solitario huerto.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 12/13  




HOY L1R [105]

HOY  L1R  [105]

Si los ojos se empeñan en llorar
y todos los recuerdos, se antojan de mis primaveras,
caen gotas de rocío sobre las enredaderas
y el sol inunda de luz el espacio, frío y desierto…

Hoy, cuando mis manos parecen cansadas
y los otoños se empeñan en deshojar los robles
para desnudar flores de trajes violetas
que al vaivén de la brisa
caen despaciosas…

Es aquí, cuando recuerdo de tu mirada el brillo,
el roce de tus manos tan ajenas y tan mías,
tu boca perdida en otro lecho sin mi abrigo
y otro vientre que se llenó de vida.

Amante niño, ¡amor mío!…
El tiempo del dolor pasó, y con él se llevó todo lo amado,
un árbol muere cada día, para esconder nuestros despojos,
y entre las cenizas de un amor, que fue encendida llama,
se quedó el tuyo para siempre.

En el empeño de la lluvia sobre las azaleas,
torna a mis ojos de nuevo melancolía
que hace nido entre mi pecho,
para agitar el alma de las rosas.

Creo que tejeré otro nido cerca de la montaña,
donde la cascada cantora me anime una vez más,
y con mi trino escucharás un bolero
donde danzaré con la brisa que me toque.

Se deshojan las flores y enmudezco;
el colibrí se aleja de mis pétalos…
Un aleteo leve me sorprende,
y entre mi corazón, se queda un beso.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 13/13