sábado, 22 de junio de 2013

ENTRE ENREDADERAS

SÁBADO, 22 DE JUNIO DE 2013

ENTRE ENREDADERAS  

Le dijo una enredadera de flores pequeñas, 
a otra que estaba cargada de bolas redondas y verdes, doradas y arrugadas:

¡Oye vieja!, ¿qué haces ahí tan cansada… cansada?
¿No te da pereza vivir colgada nada más entregando flores y perfumando?... 
¡Nadie te agradecerá nada!...

Entonces la enredadera, 
que regala las más bellas flores le dice:

¡Taimada! ¿Crees que por ser maracuyá, 
no fui alguna vez una hermosa flor?, 
y mucho mejor que tus flores, 
y ahora, con mis bolas colgadas, espero... espero… 

Aunque alguna esté arrugada, 
ya se caerá para gritar con ganas:

¿Quién se comerá mi maracuyá?
Y un buey que pastaba en el llano, 
levanta los cachos y embiste con fuerza, 
para que el fruto cayera en sus manos.

¡Muuuuu! - respondió...
Que en idioma extranjero significa: ¡Yooo!


Raquel Rueda Bohórquez
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EL LINCE (37)

EL LINCE [37]

Lo sabía, esos cachos en las orejas me lo dijeron,
esa boca que no es de gato pardo, /ni de tigre de bengala,
esas garras que no son de fiera
ni de un depredador como el hombre,
me hablaron de un gato diferente a otros:
el lince.

Y en sus ojos dorados penetran los cerros,
su ligereza lo hace volar y trepar por los robles,
se esconde, también tiene miedo de alguien
que con un rifle apunta y con una espada hiere.

Sabe jugar como un niño pequeño
y cuando tiene hambre,
/de esas hambres que él no comprende,
divisa el estero, huele la carne,
y empieza la danza por la vida,
mientras sus filos se convierten en dagas
y de púrpura se adornan las montañas.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, junio 22/13

PARA ELLA (38)

PARA ELLA [38]

Los ojos negros de aquélla mujer,
sus manos laboriosas, incansables,
sus piernas, donde los azules implacables
mostraban un dolor del alma y un cansancio,
que descansar no dejaba.

La sabana le conocía,
los calores de la noche en aquéllas tierras lejanas,
el petróleo calcinó las antes montañas amadas
donde vivió su niñez sobre limpias quebradas,
y anidaban palomas y garzas blancas
sin que la mala honda las tocara.

Su bata blanca de enfermera que a tantos ayudó,
¿para qué hablar de cosas malas, sí de buenas se adornó?
Es que en la vida todos nos equivocamos,
pero muchos, no buscamos el perdón,
pero de aquélla linda dama,
¿alguien les habló?

¿Contó, que las dos jugábamos a los tesoros?
Una esmeralda, un diamante tocaron nuestras manos,
una carrera envuelta en carcajadas,
donde la oscuridad era plena
y el tiempo anunciaba una primavera.

Fue mi comadre y amiga,
conocí secretos que se irán conmigo a la tumba,
la vi aquél último día, como un sauce llorando,
semejaba una cigarra cantando,
hasta que ya no queda nada,
un poco de tierra adornada de flores pálidas,
y su corazón errabundo.

Mira: -Fueron mis últimas palabras en aquél fatídico día,
/si no sabes qué hacer y un tormento extraño,
imágenes que vienen y van, en sueños que extravían,
enredaderas que quieren tomarte y aprisionarte en vida,
descubre todo lo que hay a tu alrededor.

Cierra los ojos y adivina a mis cachorros,
¡qué encantadores saltan tras una mariposa!... y sigue contando…
cuenta ovejas blancas que se disfrazan de nubes, y sigue volando…
¡pero no llores más!...

Las drogas mal recetadas la enfermaban,
sus imaginarios dragones la desnudaron cualquier tarde
y niños vestidos de blanco le esperaban.

Y voló la mariposa con sus puertas cerradas,
un lago de púrpuras entre sus dedos,
un abrazo enorme, una hoja, la ropa organizada,
y un lago… ¡un inmenso lago!…

Aquí vagaban las rosas púrpura de la vida
era un piso nuevo, una casa de lujo siempre soñada,
el río de sus venas en su cabello mojado
se quedaron para siempre en mis ojos,
y los suyos, ¡en un cielo lejano!...

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla junio 22/13 

FRÍOS (39)


FRÍOS [39]

Aquí no existe frío, porque hay amor
¿Será verdad que lo que se escribe
Lo dicta el corazón?

Solemos ser más helados que un témpano de hielo
pero cuando nos toca sentir su calar en los huesos
nos miramos a los ojos como amigos.

Hay mucho frío de amor en los corazones,
más si alguna vez, ateridos  los dos,
nos encontramos solitarios y hambrientos,
nos devoraremos y dejaremos de ser tan amigos,
pues el hambre enmudece,
nos convierte en seres pálidos en el desierto,
allá  buscamos no herir, sino hallar un contento,
que vuelva tibios los labios y ardientes los besos.

Tiemblan mis piernas, más son de ardor por la vida…
Canta mi corazón como un campanario, si te veo,
tiembla una lágrima que pugna por salir de mis ojos
pero ante tal neblina, se congela, como mi alma.

A pesar de tan ateridos pensamientos,
encuentro tu llama encendida:
¡Ábrete sol!...
Desnuda de tu corazón el idilio
para que reverdezca la montaña,
y los blancos templados se vayan,
se conviertan en divinas cascadas,
que como novias solitarias
buscarán el mar de sus ensueños,
al convertirse en quebrada.


Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, junio 22/13


MI PINTOR (40)


MI PINTOR [40]

Mi pintor de nuevo, sombras oscuras, ojos que nos observan desde la inmensidad del silencio, se presienten enojos, brisas fuertes, vendavales aterradores; los verdes que han sido asesinados reclaman su espacio.

Escucho el eco de sus voces, vienen aprisa, con rabia y mucho enojo, se disfrazan de goleros sedientos de su tierra, endemoniados parecen, pero están reclamando lo que ha sido suyo por siempre, y con el tiempo, estarán aquí los pobladores del ayer, troncos inmensos donde las enredaderas de colores buscarán el cielo, y las garzas anidarán en sus ramas.

Mi Pintor extiende su cálida mano, nos abriga y advierte cada segundo, que no olvidemos su maravilloso regalo, nos pide plantar cada instante, para que la sombra de todos ellos, florezca sobre el vientre de mi madre, como ayer.

Miles de ojos, como fieras al acecho en cualquier instante, un aguacero, brisa sin lluvia, donde las hojas secas y las ramas que se lanzan al río, se vuelven contra nosotros, sus verdaderos opresores que no los dejaron ser, en un paraíso de todos.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, junio 21/13



viernes, 21 de junio de 2013

SONREÍR (41)

SONREÍR [41]

La vida es una caja de sorpresas
en donde quedamos atrapados,
pero hoy es un día hermoso, hace calor,
es bueno refrescarnos,
levantar el rostro de nuevo y sonreír.

No me puedo castigar con amargura ni rabias,
mi vida no me pertenece, ni siquiera mis harapos viejos,
ni la piel que aguanta mis carnes y pestilencias,
pero tengo una misión conmigo mismo: Ser feliz.

Una simple manera de lograrlo es reír,
reír tanto como decía un gran  poeta,
que de tanto reír, “se torne mi sonrisa en llanto”
pues no sabemos el día de nuestra marcha
puede ser mañana, o ahora…

Por tal razón, buscaré  cualquier motivo para ser feliz
una sonrisa alegra el rostro,  disminuye el dolor,
sana el alma, tantas veces lo he comprobado
que en medio del dolor  sigo riendo
aunque esté muriendo.

¡Sonríe!, por la chácaras rosadas del monito, por las tuyas...
Sonríe porque tus nalgas no están tan duras como ayer
y tienes que aceptar los cambios de cada día,
pero recuerda que debes agradecer por cada segundo de vida,
dejando de lado tus iras y temores, para  confiar
en que antes de morir, debes mucho sonreír.

Ríe porque has caído
y también porque alguien te dio la mano,
porque un cáncer te ha mutilado, pero sigues vivo,
porque no puedes estudiar, pero otros lo hacen,
búscale el lado bueno a la vida,
no te abandones al dolor.

Sana tu corazón con una carcajada
y verás un hombre nuevo,
tus ojos mostrarán ese brillo
donde la tristeza se esconde en el salado mar
y tu alegría brota, mostrando un rostro alegre,
mientras sello tus dolores con mi boca
y continuamos las carcajadas,
pues otro día es incierto
y no las podremos repetir. 

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, junio 20/13

20 DE JUNIO/13 (42)

20 DE JUNIO/13  [42]

Hoy me levanté, realmente no me levanté ni me acosté, no he dormido por varias razones: Una inquietud extraña, 3 am. por alguna razón siempre despierto a esta hora, y en algo que leí por ahí de brujos y esas pendejadas, dijeron que era la hora del diablo.

Imaginé que alguien me tiene de cabeza en algún sitio, pero dejé que pasara el tiempo, para apartar todos esos miedos de mi niñez, y entonces, el calor me advirtió del algo más: mis perros no ladraron anoche, ni tampoco escuché los gritos de la chica del apartamento, Yayra que en su mente asustada, sintió que un tipo sucio y malvado reventaba su puerta, y el miedo es nuestro peor enemigo, lo digo por muchas razones y experiencias de la vida, quería lanzar a su bebé desde el segundo piso, y estaba arrinconada, pálida y asustada.

Al fin, después de un rato, con el vecino el señor Miguel y mi esposo, pudieron abrir la puerta,  y le demostramos que no había nadie, ningún demonio reventó puertas ni ventanas, y  todo estaba ahí en sus propios miedos.

Ahora ronca, tal vez la bebé no va al colegio hoy, pues ya es tarde, pero le doy gracias a Dios, a veces no podemos dormir, sentimos calor por algo, y es el peligro, un ángel que nos cuida y protege nos advierte de él, y así lo asumo.

Mi hoy es maravilloso, un amigo, un regalo del cielo vuela en mi jardín,  abro mis alas, el corazón empieza de nuevo a latir con esas campanas extrañas, ese hormigueo que advierte que estoy viva, que sueño, que canto, que por mis venas no corre sangre helada, ni azul, sino la sangre viva de una mujer soñadora, no tan perversa ni mala,  a nadie he dañado en mi vida, pero de santa ya lo he dicho, para eso nació Teresa, María de los Robles, La Hija de Nadie, a mí que no me jodan con santurronerías ni rodillas peladas, normalita… normalita…

Y gracias a mi Jefe, porque estoy despierta de nuevo, están aquí mis amigos de siempre, unos van y vienen, como las brisas de diciembre, pero su perfume es el de los azahares, dulzón y mágico, para combinar con el agridulce sabor que dejarán  sus frutos mañana sobre perlas endulzadas por los cañaduzales, que llevan un poco de sal de la vida, de las manos de los agricultores y sus atropellados andares.


Raquel Rueda Bohórquez
20 06 2013