lunes, 1 de abril de 2013

MI TARDE [146]

MI TARDE [146]

Mi tarde amada 
dulce melancolía,
que me roba de a poco
y de a migajas me eleva.

Me queda un poco de ti
sobre las azaleas,
un tanto de brillo en mis ojos
y ese nublar de penas
en el alma mía.

Y aquí muriendo de a trocitos
me desgasto en amar,
me azoto en primavera
si a lo lejos,
levantan vuelo las gaviotas
y se mecen suavemente las palmeras.

Presiento un mañana sombrío,
ahí una roca guardará mis gemidos.
Una lluvia de ojos caerá del cielo
y tropezará el despojo
que moverá la brisa.

Me queda un resto para adorarte,
un montón de segundos para amarte;
antes que las flores se deshojen
y sus pétalos rosa cubran mi blanca piel.


Un cofre de madera 

se llevará la inmundicia.
 Podré volar lejos… muy lejos…

Más allá de las estrellas,
cerca de un diluvio de centellas
en cualquier amanecer.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, marzo 30/13

UN AMOR/A mi padrino Jorge [147]



UN AMOR/A mi padrino Jorge [147]

Así, inmenso como lo que ven mis ojos,

arrogante, parecido a las montañas,

suave como las flores del campo,

sutil cual la transparencia de un lago.


Un amor así... blanco como las nieves,
sedoso, como la miel en los labios,
abundante como las arenas del mar,
hambriento como la sed de las dunas.

No tiene fronteras ni límites,
entrega en abundancia sin decir nada,
no reclama ni te lo echa en cara, 
ni te anuncia con un dedo
sabiendo lo que anhelas 
sin reproches. 

¿Quién no desea un amor así?
Hoy me levanté viendo de nuevo hacia la cumbre.

Ahí, a pesar del frío, abrí mis alas
y volé... volé muy lejos,
con los ojos cerrados.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, marzo 31/13

MIENTRAS 2 [148]

El perrito Gay de Dorita

MIENTRAS 2/A perrito Gay [148]

Mientras no despojemos nuestro corazón de mentira
cualquier sacrificio ante los ojos de los demás no sirve.

Nada vale quebrar los huesos 
ni doblar las rodillas,
si tenemos sucia el alma, 
ese rincón que todos conocemos

pero que a Dios no engaña.

¿De qué valen los rezos, las misas, 
las miradas de cordero degollado 
ante la imagen de un crucificado, 

si a diario condenamos a nuestros hermanos 
a la tristeza y al agobio?


¿Si abusamos de nuestro 

poder para someter a otros,
si desperdiciamos el alimento 
y gastamos en vanidades que nada llenan 

y sólo nos convierte en títeres 
de un sistema fabricado, 
para que seamos sus esclavos?

No sirve de nada una Semana Santa 
repitiendo lo mismo cada vez, 

borrando los pecados con una confesión 
si salimos de allí odiando 
y olvidando que los demás 
también tienen sueños y esperanzas.



No doblaré las rodillas ante los hombres…
Las doblaré en mi soledad ante mi Jefe Supremo.

Él conoce cada uno de mis cabellos
cada lágrima y angustia,
cada alegría y cada sueño…

Levantaré el rostro antes de la aurora
para bendecir el prodigio de un despertar.

Ante sus divinos ocasos, una lágrima,
esperando el anochecer me encuentre cansada
y no quiera despertar más.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, marzo 31/13

A MI PRINCESA [149]

A MI PRINCESA  [149]

Me quedo entre tus azules,

no quiero pensar en nada,

en blanco como una hoja

vestida de tu mirada.

Me arropo con tus sábanas,
parecen tules celestes,
parecen besos de madre
semejan a este niño, 
que de tus pechos se prende.

¡Mira que hay tanto cariño!
Son tus amores, mi cielo,
los índigos que tanto anhelo,
tus ojos divino consuelo.

Me duermo entre tu regazo
adornada de nubes de amores.

Vuela garcita entre sus garzos ojos
y llévale mis blancas flores,
a esa reina que me espera
sobre un cerro de colores. 

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, marzo 31/13


DILE/ A Karen [150]

Karen viendo al mar.

DILE/ A Karen [150]

Dile que cuando mira,
es como si la madre tierra 
me dijera que el mundo aún gira, 
que aún existe, 
y que la naturaleza sigue siendo bella.

Dile que espero de sus ojos negros,

son una estrella luminosa en mi camino.


Que tiemblo al pensar que en sus brazos,
soy un prisionero, y su talle,
es una palmera que me incita a un verso,
a declamar a una diosa que me espere.

Dile que voltee sus ojos...
Que cada día espero de su brillo
tan manso como buey cebado,
tan tierno como un cervatillo...

¡Dile, mujer dile!
Que mis días con ella serían luna y estrella,
mar azul adornado de gigantes olas
con un sueño cumplido para dos,
navegante sin barca ni velero
en ese cuerpo donde anclará mi vida
recibiendo tal consuelo. 

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, marzo 31-713

domingo, 31 de marzo de 2013

DESDE MI SILENCIO [1]

Ardilla herida en una esquina, ahí pasaba con mi madre, ella se quedó cuidándola de los perros y seguí a mi casa a buscar una caja, estaba paralizada, y por mi culpa un vehículo casi atropella a mi madre, era mi secreto, ya dejó de serlo, la expuse por una ardilla, pero me dijo: Mijita, no se afane, no pasó nada, igual ella también tiene derecho a vivir.


Ardilla herida

DESDE MI SILENCIO [1]

Proclamo tu fuerza, luz de mis ojos,
belleza donde hay falta de ti,
lo tuyo es magia, fantasía,
me regalas todo y no sé ni lo que soy.

Un trigal son tus ojos,
el dorado que seca el sol,
lluvia de perlas escondidas
que se mecen
sobre las olas del mar.

Desde mi silencio te proclamo.
¿Quién me verá más que tú?
Adivinas que tengo hambre,
que voy tras tus pasos y no me ahuyentas,
camino tras tus veredas y no me pisoteas,
busco un alar en tu ventana y me acoges.

Ya no sé a dónde ir,
en mi silencio te busco, mi fuente y sosiego,
paz infinita en tu brillante oasis.

Aquí no tengo nada,
ni una sombra, ni un árbol,
hasta las flores parecen ajenas
y mis pies están cansados de caminar.

Tus mariposas tienen dueño,
sólo las miro volar,
honda tristeza, cruel melancolía,
déjame con ellas viajar.

Soy una potranca hambrienta de libertad
veloz buscando una montaña,
navegante que tiene fuerza en sus ancas,
y el amor le incita sobre las alturas
pero una soga lo detiene
y una cerca lo acorrala.

¿En dónde estás Dios?
Quiero viajar a tu lado,
al prometido paraíso
donde no existe la ambición.

Ahí todos seremos uno;
polvo de estrellas en el cielo
y luz para que otros

nos vean brillar…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, marzo 31/13

sábado, 30 de marzo de 2013

EN LA PUERTA /Anderson [2]

Anderson Rueda L. Q.E.P.D. Barranquilla/12.


EN LA PUERTA /Anderson [2]

Aquí Señor esperé tu abrazo;
me señalaba el destino cruzar
y encontrar a lo lejos mi gran oasis
donde se conjugaban verbos los amantes
y se teñía de púrpura el cielo.

Estuve aquí con todo mi amor,
el destino me hizo subir cada escalón
bajar cada ensenada, cruzar cada desierto,
para divisar al fin en ese lejano espacio
tus ojos azules de navegante,
tu mar espacioso con su cantar cierto.

Crucé, las olas parecían potros en carrera,
nacía una tras otra, y llegaban a la frontera,
a ese descanso de los arenales,
para repetirse una y otra vez y volcarse de nuevo,
con sus mágicas espumas,
viendo hacia el atardecer.

Ya la he cruzado, fue liviano el viaje,
no pude ver tus ojos, pero sí los de ella
mi amada madre,
al instante que un son de campanas en mi pecho
advirtió que era mi hora,
y tus manos me tomaban.

¡Qué grande es todo!
¡Qué fortuna es tu nombre!...

Proclamad que Dios está vivo
en cada espuma del mar,
en cada perla de tus ojos,
y en ese corazón que se arrepiente
hasta doblar ante Él las rodillas.

Pronto,  es tan veloz vuestro regreso,
que así mismo me encontrarás en la puerta;
seré el encargado de que puedan pasar,
los guiaré hasta el sendero más perfumado,
donde los abrojos del camino alguien quitará
y tallos sin espinas se hallarán.

Todos los ángeles que ayer fueron
tendrán en el paraíso un hogar,
la felicidad tendrá sabor a eternidad.

Aquí os espero,
con el mismo ánimo de ayer
para repetir miles de veces:


¡Los quiero!…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, marzo 30/13