miércoles, 20 de febrero de 2013

BABOSADAS DE SHEILA 200213 [25]

BABOSADAS DE SHEILA 200213 [25]

1
Somos ese payaso que cambia de sonrisa cada día
pero al verse al espejo, descubre que es otro,
quien se burla de sí mismo. 

2
¿Qué tenemos seguro?...
La única seguridad son los recuerdos del pasado,
el presente es la certeza de que somos polvo cósmico
que se confundirá con algo, que no comprendemos.


3

Me acerco a Dios cada segundo,
quiero tener  fe del mañana llamado futuro,
será tan placentero,
que podré oler las rosas que dejan sobre mi lápida.


4

Moreno hermoso:

Cada vez que te veo a través de ésta línea invisible,
siento una tibieza extraña, cómo cuando tenía 15... 


5
Soy una ignorante, pero me encanta la gente que habla con sabiduría.

6
Cuando se inventó la cumbia,
Dios ya estaba de parranda.

7
En este  mundo de locos
nadie se pondrá de acuerdo,
si  digo blanco, otro dice gris;
entonces, como sé que no tengo razón absoluta
ni otros tampoco,
seguiré de loca por aquí.

8
Hitler dirigió un ejército malvado que acabó con 6 millones de judíos y lo siguieron millones de personas; Jesucristo vino al mundo a dejar su legado: Amor, y lo crucificaron.

9
Las bendiciones de Dios son tantas,
que sin doblar las rodillas 
podemos admirar la grandeza de su amor.


10

Una joya voladora ha llegado del cielo,
un zafiro azul como sus ojos,
un cantor de rama en rama
llenando nuestra vida de promesas.



11
Soy un payaso más
en éste camino incierto,

creo que no dormiré,

y para alargar mis días
extenderé un poco la tela.



12
Quiero atrapar la luna entre mis redes,

para soñar despierta
que puedo reír y llorar

sin que me adviertas. 


13
Cuando cierro los ojos,
me creo un águila

y puedo soñar que mi sombra se eleva,
pero cuando los abro, creo existir
y navegar sobre una barca ligera.



14
Mi abuela

Ella era pequeña como una abeja,

sus manos sembradoras en el desierto.



Miles de heridas sanaron sin ser doctor,
y en nuestras venas bulle su sangre,
como el cantar de un tambor.


15

A mamita


Mi princesa tenía miedo,
ahí oculto en su corazón estaba ese dolor,
el presentimiento de un mañana,
una espada clavada inmisericorde
que robó de a poco su hermosa vida,
y dejó mi huerto sin la más bella flor.




16
Un amigo
           
Un amigo siempre está contigo
te levanta y te anima;
seca tus lágrimas con sus manos,
y en tristes momentos
es tu consuelo. 



17

Mi garcita blanca


Mi garcita blanca 
como una sombra hoy;
mi flor del campo
sólo un perfume...


Mi niña enclenque
tomada de mi mano,
un recuerdo
de mi pasado. 



Mi amor ciego
mi linda madre,
un pedazo de Dios
marchó contigo. 

Y en un cuadrito
en mi pared
Te veo luego.




18
Madre 2

Pensando en ti
paso los días

creyendo que estás,

hablo contigo,
sabiendo que tal vez me escuches
te acompaño en tus oraciones...


Hoy sí, madre,

¡así es la vida!,

ahora que no sé si estás,

ahora que no sé,
si en verdad vives. 




19
Mami 1

Como un niño en tu regazo,
sobre tus mullidas piernas,
tus pechos mi juguete caro,
tus ojos mi remanso;
tu voz, sí, tu voz hermosa
guardada en el cofre de mi alma. 



20
Ellos

Desde mi ventana, sólo silencios 

cuando al detallar el azul mar no te encuentro
y en el cielo parece vagar una estrella,

cuando te busco.


21

Madrecita 2

Desde aquí, solitaria como tus flores,
ansiosas del riego de tus manos,
moribundas de amor sin tu presencia.


Blanca rosa que tiñe mi vida de púrpuras,
cualquier día será mi sueño
cuando en volar me entretenga
acompañada de la dulzura de tu aliento. 





22
Mami 2

De la tibieza de tu amor me alimenté

dulce paloma triste;
tus heridas manos, una caricia
tus ojos, la mansedumbre de un lago.


23
Mariposas


Un lugar perfecto en el mundo

no existe para el hombre,
pero las mariposas descubrieron,
que en su celda hubo mucha paz.

Ya en libertad
vislumbraron lo efímero de la existencia,
y lo hermoso de vivir
al menos un día feliz.

24
Libertad

Una libertad donde no seas dueño de nada,
pero que puedas disfrutar de todo
es el anhelo del hombre.

las aves tienen el poder de ser felices y libres,
lo bueno es que no lo saben.

25
Si pudiera llevarme el día final
al menos el suspiro del mar;
pero de nada sirven las riquezas,
de nada las prisas,
los estudios, las carreras.

Al final, sólo frío y nevado,
llanto y soledad,
y un morral vacío por cargar.

26
Creo que debo aceptar
que es hermoso ser libre,
aunque  parezcamos prisioneros
de nuestras propias limitaciones.
  
27
Gracias

Un nuevo día con la frescura de ésta música,
es como doblar rodillas y decir a nuestro invisible Jefe:
"Gracias cielo mío, por permitirme el suspiro de hoy".

28
Un mañana se advierte primavera

las gotas de rocío, serán perlas,
y el dolor, cardenales  

que borra el tiempo. 


Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, febrero/13

PARA MAMI [27]

PARA MAMI [26]

Aunque a ratos lo olvido,
una promesa es aquélla flor
que nos recuerda,
que la vida está compuesta de colores,
y la muerte de campanas rojas.


Para mi princesa,
la dueña de nuestro jardín,
la primavera que viajó a otro huerto
donde el dolor se esfumó,
como las espumas sobre el arenal.



A ella que viene en cada pensamiento
perfume de rosa en invierno,
y cada rocío en la primavera.



Raquel Rueda Bohórquez


Barranquilla, febrero/13


ORACIÓN/A Carmen Lora [27]

ORACIÓN/A Carmen Lora [27]



Señor, estoy delante de ti como un pecador
queriendo agradecer por la vida, pero termino llorando,
ansiando doblar las rodillas acabo gritando.



Quiero decirte que creo en ti con todo mi corazón,
pero me niego a ese designio tuyo,

de que en un segundo todo acabe,
y me dejes éste vacío tan grande que no asimilo.


Hoy vengo a ti como una madre herida y triste,
quiero implorar por mi niño, pero tal vez él sea quien lo haga por mí,
pues el dolor es tal, que no hay nada que llene mi existencia.



Era un hermoso regalo, así advertí su pequeño cuerpo dentro de mí,
lo vi crecer, llorar, amamantar hasta el desperdicio de mis pechos
que como cascadas brotaban,

hasta mojar su rostro y reír a carcajadas.


Muchas veces, me sentaba nada más a ver su hermosa sonrisa,
era una estrella divina que alumbraba mi existencia,
y de su mano, recorrí muchos caminos hasta el final,
pero la tarde se tornó incierta ante mi desconsuelo.



Quiero aceptar que fue un préstamo tuyo,
que debía tal vez un impuesto, pero siento que ha sido caro.
A ratos me lleno de rabias contigo, pues es mayor mi dolor,
y entonces recurro a tu imagen dolida… /no es así como te quiero ver,
volteo el rostro para que nadie me vea llorar, mi palidez me delata.
En un arrebato, doblo las rodillas y muero de a poco.



¡Mi niño no está!,  busco campanas de navidad…
Su voz olvidada penetra por cualquier rincón,
todos los chicos se me parecen a él
y siento deseos irrefrenables de abrazarlos

y gritarles: ¡te amo!


Ésta sensación de ahogo constante

me hace recordar a mi madre.

Una sonrisa de niños, advierto a lo lejos,

parecen dos golondrinas de paso,
y una estela de risas se mueve dentro de mí.


Navegante sin rumbo parezco…
Busco consuelo en manos ajenas, que nunca llegarán;
escucho un verso en los labios de una anciana
que danza con la brisa,

y envía suspiros con el mar.


Y a lo lejos, lo escucho cantar…

Aprisa, con sus hermosas alas abiertas,

es una gran gaviota, voltea la vista y se aleja,
pero en la noche;

a mis  luceros adivino,

hasta mi ventana llegar.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 19/13

MI DROGA [28]

MI DROGA [28]

Eres mi veneno,
la droga que necesita mi corazón.

Eres vendaval arrollador en frías noches,
sin ese abrigo ardiente que se roba el sol.

Musa en momentos de descanso,

serás quien ajuste mis versos con un beso
y mis mañanas con una canción.


Eres el trigal verde y el seco,
amapola púrpura sobre mi cristal vacío,

brazos fuertes que me sostendrán si pálida estoy.


Esa poesía que brota como un manantial,

mi inspiración de hoy, donde apareces y te marchas
siendo la gaviota triste de mi ayer.


Eres ese todo que me hacía falta,

creo no estar nunca más triste si puedo verte,
si puedo sonreír sobre tu pecho alguna vez.


Dulce fantasía es la vida si eres amado,

triste saber que perteneces a la libertad,
y lo que deseo, sucumbe ante otros brazos y otras piernas,
en otro espacio donde no estoy.


Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, febrero 20/13




DESNUDA [29]

DESNUDA [29]       

Estoy desnudando mi piel en la tuya

un ardiente beso sobre tu pecho,
un desliz de mis manos en tus sedas negras
con el vaivén de nuestras cinturas, 
y ese gemido que arrolla en besos y fantasías.


Desnuda tu mente y déjame soñar;

sé el artesano de mis ardientes fantasías,
donde siempre estás.


Déjame estar en ti,

será magnífico creer que es así.

Ahora eres uno conmigo,  

la humedad de mi corazón te espera,
la lluvia de mis ojos será plácida en tu pecho,
y en tus labios dormirá mi boca.



Retozarán nuestras lenguas, serán niñas
cuando mi orquídea entregue 
a éste sueño maravilloso del amor.


Si no has llegado aún

te espero sobre la peña, 
en la roca fuerte que me lleva a ti,
en el silencio de mis noches
donde tus ojos duermen junto a mí.


Te espero aquí, silenciosa,

ardiente entregaré lo que soy,
sumisa seré tuya una madrugada
o cualquier tarde lejana 
sobre un arenal tibio y reposado,
con tus manos sintiendo que ya soy tuya,
y que eras el sueño hermoso por vivir.


Escucha el murmullo del mar,

la voz de las cascadas frías.
Escucha un tambor sonar en mi corazón
y sabrás que era cierto,
es la verdad transparente de mi vida
con ésta angustia que me aleja de ti.


¿Qué más quieres que te diga?
Te lo he dicho de mil maneras,

mientras con otras hablabas
flores y aromas buscabas,

yo estaba aquí viendo hacia tu ventana.

Quiero tenerte a mi lado
o seguir soñando contigo,
sabiendo que jamás serás mío.

Eres de las alondras locas

que van hacia el mar…


Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, febrero 20/13

martes, 19 de febrero de 2013

DICEN QUE NO EXISTES [30]

DICEN QUE NO EXISTES [30]


Días en que no me soporto,
melancolía de a ratos duele
pero en un instante suenan tambores,
es una droga que me excita

Imaginando sea, sonar de corazones.



Danzar quiero, ser una mariposa.
El dolor se va con el desconsuelo.
Sobre el naranjal un mochuelo
que con su dorado pico un himno entona,
y un par de pichones anidan en mi ventana
dejando esos chillidos de amores
sobre pastizales y gramas.



Días de aburrimiento,
pero decido no llorar y me levanto,
tomo mis sandalias o me descalzo
imaginando que llegó la primavera,
busco cada flor y la llevo a una tumba lejana
o sobre un pequeño cristal cerca de tu ventana…



Dicen que no existes, ¡pero me consuelas!…
Entrañable es mi amor por ti, el tuyo sobrepasa todo.
Loca enamorada de la vida parezco,
soy una niña vieja buscando mi razón de ser
en medio de cardos y espinas.

En un segundo, desvanecidos por el tiempo

regalan una flor que engalana la sonrisa del cantor 
y me obliga a verte, cual dorado trigo sobre mis labios
convertido en el pan de mis mañanas.


A veces parece desierto el camino
pero ahí estás, gaviota blanca y divina,
pequeña hormiga con su enorme carga
diciéndome: ¡No te apures!, siempre estaré aquí
donde tu corazón me nombre.



Entonces, en la música de alguien
se me regala paz en medio del tormento,
río a carcajadas por la vida,
viendo hacia el dorado sol me contento
pues me invita a una oración color miel.



Vino espumoso de mi vida, ¡alcázar de mi amor!
Eres tú ese aliento, que motiva a una oración
y aunque no doblo las rodillas ahora,
ya me las harás doblar, al descubrir que mis heridas nada son
comparadas con el inmenso dolor de tu mástil sangrante,
donde un gemido elevaste, y a tu hijo ofreciste al cielo
olvidando su pecado y su traición.



Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 19/13

lunes, 18 de febrero de 2013

MI AMIGA LUNA [31]

MI AMIGA LUNA [31]

Sabes de todas mis noches
de la llorona bruja en su escoba,
de apacibles días, planos días,
susurros de canteras
donde la vida marcha en una oscura cueva
y el dolor del que se queda
es una llama que derrite la carne
pareciendo encendida vela.

Vieja luna, soy una llorona en las noches
bruja que gime si al parecer  ríe…
Asusta el ruido, me aterran las miradas,
la oscuridad tiene un vicio de manos sucias
y el depredador se oculta bajo mi cama.

¿Por qué pareciera que las palmeras me escuchan?
Es testigo el silencio sobre labios apretados,
son  testigo las luciérnagas, el búho,  la soledad.

Y acaso, ¿queda una estrella para mí,
dentro de tu plácido aposento?
Te sostiene una extraña mano,
¿¡tan gigante y no te caes!?,
más yo, ¡qué frágil parezco!…

Soy  pluma de gorrión que desaparece
y viaja como una niña sobre las olas,
con los nubarrones oscuros de tus noches,
para desvanecerse mi vida en una cárcel.

Y así, calladas las dos
tan cómplices y amigas;
sabemos que habrá un reencuentro cualquier  día
seré espiga dorada en otros lares
o brizna que sacude la hoguera
y se confunde con los rayos de tu rostro,
bajo una lápida fría y lejana,
o sobre la estrella de colores tan ansiada,
que alguien pintó para mí
sobre un altar de sueños.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 18/13.