sábado, 9 de febrero de 2013

REALIDADES [65]

REALIDADES [65]

¡Me desinflé!;

te había preparado camote y hasta viajado contigo.
Habíamos llegado a una playa solitaria, 
el agua era cristalina y deliciosa
no había nadie sino los dos,
pero ahora, sólo me queda un poema.

Busqué una pluma para volar

un lago cristalino donde la blancura de la nieve se copiaba,
todo era un madrigal que se construía paso a paso.
Me embelesaba en todo lo tuyo,

 tu piel morena, tu cuerpo, tu voz, tus palabras.

Me hacías reír por todo y nada,

mi vida estaba girando a tu alrededor.
No me importaba estar en mi cárcel

si tan sólo tuviera la dicha de hablar contigo,
de soñar que a través de una línea imaginaria

podía sentirte y creer que me amabas.

¡Tanto he navegado, que no me pierdo de nada!,
todo está ante mis ojos, y ese todo eres tú.
Eres esa luz que entibiaría el frío ropaje en mis noches
¡tan tristes y solitarias!, ¡tan oscuras y tenebrosas!,
que a tu lado se pasaban como si no existieran,
hasta amanecer pensando en ti.

¡Me desinflé!, vano es soñar, pero es válido.
Alivia en mí la soledad,

los tormentos se van con las garzas de colores.
Sorber del agua de tus labios, era mi antojo,
comer de la miel de tu mirada, mi tibieza,
ir de tu mano soñando que podría ser mía,


era mi consuelo.

Acabo de abrir los ojos, ¿o me los abriste? 
Otra ocupa ese lugar que soñé mío,
te alienta a seguir por el camino de la vida,
el que parece no dibujarnos, ni como sombra,
y en espera del amor, sigo soñando.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 9/13

AYER [66]


Máquina de coser antigua.

AYER [66]

Ayer no regresará, y mañana,  ¿llegará?
Viviendo un sueño, sólo eso,
siendo mariposas desnudas de la noche
ausentes de la vida real, y no les importa.


Añejas en caricias todo lo entregan
y en esa ilusión se desvanece la belleza,
en ese atajo del camino se enredan
hasta ser  niñas soñadoras
que se dejan llevar de las brisas del momento,
por tan sólo una ilusión que se esfuma entre los dedos
como sus miles de caricias,

que  valen un poco de dinero.

Ayer, cuando mi reloj marcó las 3:25 am,
ya te habías ido, el balbuceo de niña terminó,
las oraciones callaron y el silencio ocupó tu lugar…


Una banca nos recuerda esa ilusión pasajera
y seguimos atontados,

creyendo que todo es para siempre.

Ayer brotó una flor, miles murieron…
La madre tierra permanece, la lluvia, los luceros,
las cambiantes primaveras, los otoños y veranos
que llenarán el mundo de verdes esperanzas,
donde ayer alegrías muchas se robó la tarde,
para dejar viejos recuerdos,

que marchan tan aprisa
como la belleza,

y la vida que soñamos tener.

¿En dónde quedaron las princesas de ayer?
No hay belleza que dure más de 15 inviernos
ni hay dolor que resista tantos veranos,
no hay alegría que no se espere con espinas
ni llanto que no se enjugue con sonrisas.

¿Vano es vivir?
He soñado que existo, pero no sé qué soy…
Algo anima dentro de mi traje desteñido
me incita a cantar y escuchar la voz de los guaduales,
descubriendo en los atardeceres,

que los que trinaban una madrugada,
han marchado, ni una pluma han dejado, ¡todo se ha ido!…


Entonces, menos turbada que ayer, acepto mi destino,
me dejo llevar, sólo ser, sin afanes.
Todo viene  pasa tan veloz,

es una ráfaga de viento
que mueve la cabellera con su aliento.

Alguien verá un huerto lleno de flores;
no seré yo, será otro soñador que tiene alas para volar
y pensamientos, para grabar en el tiempo

que todo es un cantar
melodía de un momento,

que dejará de sonar a su debido tiempo.

Pero no fue ayer,
mi hoy es lo que importa ahora
y seguiré soñando que existo.


Soy puntada sobre puntada,

en una máquina vieja de coser. 


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 8/13






EN VILO [67]


Sobre las rocas

EN VILO [67]

Caminamos sobre un hilo frágil
tememos cantar, nos privamos de danzar,
olvidamos que en cualquier segundo
el endeble tejido de la vida se quebrará.

Vivimos de lo que otros dicen,
nos adornamos para otros,
pendientes de un espejo, una fantasía,
un diamante que brilla mucho, pero nada dice,
un collar de perlas sobre nuestro cuello
no más hermosas que las flores del campo,
ni más valiosas que una gota de rocío
sobre el  pétalo de una rosa.

Volamos… ¡siempre volamos!
Tan vacíos de amor a ratos
tan huraños y abusivos otras,
tan arrogantes y soberbios
creyendo que todo lo sabemos
al no tener conocimiento de nada.

Puede ser todo una pérdida de tiempo
pero no se pierde si podemos escribirlo.
Queda una sombra nuestra
al romperse el hilo quebradizo de la existencia 
que puede ser ya, ¡ahora mismo! …

Nadie se entera, vivimos alejados de la realidad
odiamos, destruimos, envidiamos,
cegamos la vida de otros y seguimos confiados.


¡No es la vida nada!, es sólo una cárcel.
En cualquier instante,


el carcelero vendrá con su llave mágica,
la celda se abrirá para que seamos libres,
y descubriremos que no perdimos el tiempo,
pues el tiempo no existe, no es palpable,
somos nada, sobre una cuerda invisible. 

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 9/13  

jueves, 7 de febrero de 2013

AMAR [68]

AMAR [68]

No sé qué es amar,
¿tal vez esperar
a ese brillo tuyo,
desear de esa boca
como una copa de vino?


¿Será amar
la luz naciente,
del sol

un pedazo de oro
que resucita entre los cerros
y desfallece en el mar?


Amor… amor…
¡No lo sé!
¿Tal vez tus ojos 
que parecen perlas,
donde la sal de la vida me copie
en ese reflejo pálido

sobre tus labios?

Amar, ¿qué será amar?
Una caricia entre dos,
un beso entre dos.


¿Una entrega, para ser uno solo?
¿O tu boca reflejo de la mía,
lago cristalino donde la flor de loto resucita
y se desvanece suavemente,
si la brisa toma su blanco traje
y le entrega a la corriente que le toque
despacio, sin prisas?


Amar, ¿será el sentimiento de un ave
que alimenta a sus pichones,
les permite volar ante sus ojos
para dejarlos ser en medio de todo
entregadas y sumisas al destino,
donde aman sin medida
y mueren sin enterarse?



Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 7/13


MORENO [69]

MORENO [69]

Has despreciado mi amor
entregado en bandeja de oro,
mi tierno sol en invierno;
fuego que se apaga bajo la sombra
donde espero impaciente por tus besos.

¿En dónde estás?... ¿acaso te lleva la prisa?,
las penumbras, como gato goloso

buscando otra alcoba?

Deja de buscar lo perdido,
ven a mi alar así anochecido, para amarte.
Entregar sin temor, de mi corazón el tesoro
de mi pecho, el anhelo de estar entre tus brazos
y de mis labios la humedad que guardo
donde la orquídea sólo espera
que enciendas la hoguera,

y apagues el fuego.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 6/13



EL PELAO [70]

EL PELAO [70]

Tantas veces el pelao
sobre la bicicleta un día;
sobre una moto en veloz carrera,
con los bolsillos rotos esperando buenos tiempos,
buscando afanoso lo que no llega a casa,
y vaga por ahí, es un poeta esgrimiendo con una daga
una flor  en invierno, con una mueca, /aquello que le aqueja
y moldea con simples palabras.

Un traje nuevo/tal vez de marca,
el mejor perfume, un celular de segunda
hurtado cuando ya estaba en sus manos,
vendido al desearlo como su propiedad.

Y el pelao lleno de sueños,
deseoso de caricias y besos de mujeres,
metido en las enaguas de sus ojos
y arropado en el brillo placentero
que dejan las huellas de un beso en el cuello,
y una pequeña mordida en el pecho.

Ya en la tarde, cualquier tarde,
de sus ojos  cálida mirada.
¡Aplausos poeta!
¡Me encantan tus versos!
¡Me desvelo tanto y tanto!,
pero en cada sorbo de tus sueños
hay un poco de los míos.

Una alondra levantó vuelo,
era un pelao el conductor,
tenía el encargo de hacer volar a un lucero
para que se rodeara de estrellas
que en la noche,
se ven nadando en el mar.  

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, febrero 7/13

HABLANDO CON ELLA [71]

HABLANDO CON ELLA [71]
                        
Roble de flores cálidas y pequeñas,
manos llenas de caricias y bondad;
labios que sabían pronunciar certezas
/aunque a ratos doliera su verdad.

Conocedora de los caminos de la vida
ausente tantas veces de los lirios del valle,
de las montañas tan amadas y añoradas,
pero en su corazón de niña vieja
un rosario con sus labios comulgaba.

Encontraba en el desierto todas las rosas,
orquídeas que recogía en su andar
para adornar la imagen de María,
y en este sencillo camino
era feliz y se entretenía.

A esa señora de blanca cabellera
con hilos de plata en su montaña,
enredados dedos en los suyos,
aliviando su pesar con lágrimas.

Con un abrazo, cual tórtola en su nido,
confesaré que nadie más, tan puro y amado.
Ella es y será el amor verdadero que arribó a mi corazón,
tomando mis dolores con sus manos,
aconsejando siempre lo mejor.

¡Es la vida esto!, deja que pase el tiempo/me decía.
No puedes hacer más de lo que tú ánimo resiste,
no agotes las fuerzas, vendrán días de calma y paz.
Debes permitir  que caiga la lluvia,
mirar cada día  hacia el cielo azul y agradecer
por cada suspiro de tu pecho,
por esa oportunidad de vivir un segundo más,
y ofrecer el dolor por alguien que necesita salvarse,
doblando las rodillas,
sin importar si te duelen tanto que te quiebras.

Enciérrate en ese mundo de los sueños,
y ama la poesía cada vez más.

En ellos,  los imposibles no existen,
así aprenderás a volar,
a desteñir violetas con el pensamiento,
y a llorar por aquéllos que no saben hacerlo,
amando lo que existe,
pues la vida es efímera y fugaz.

Orar por  las rosas que marchan sin abrir,
por los hombres que no conocen de Dios
y no se atreven a soñar con algo superior.

No olvides la música, ella te reconfortará,
será lluvia de colores sobre tu vida
lo triste marchará al sonar del tambor,
y el hombre con una flauta en sus labios
será dichoso al entonar himnos al Señor.

Apártate de quienes te odian,
ellos no aportarán nada positivo a tu vida,
serán como la hiedra donde florecen las orquídeas,
serán roca en tu camino,
que no te dejará avanzar.

No odies a nadie, perdona siempre,
pero te cuidas cada vez más,
hay alguien que conoce todo
y en esa roca fuerte dejarás tu vida,
será un alivio a tus penas,
y una sonrisa en tus labios
por una eternidad.

Y cuando muera, /me dijo una vez mi madre…
…quiero muchas rosas blancas,
flores de todos los colores a mi alrededor,
un rosario en mis manos, un crucifijo,
y un vestido blanco, ¡muy blanco!...

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, febrero 7/13