sábado, 26 de enero de 2013

TU HUELLA [14]


Carmen Lora. Mi monito y su hermano. 

TU HUELLA  [14]

De tus ojos un recuerdo,
una sombra aparecida por mi estancia,
será vaga tristeza que nos asombra,
una voz parecida al susurro de la brisa,
una palabra no escrita en cualquier espacio,
una llamada extraña...

Si advierto que en nuestros sueños apareces
con ese anuncio de que nada es para siempre,
o que todo apunta a la verdad,

Ahí estaré de nuevo
viendo hacia tu ocaso;
recordando tu voz de niño grande
con esa mágica sonrisa
iluminándolo todo.


Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, enero 26/13

MI EXTRATERRESTRE Y YO [15]

MI EXTRATERRESTRE Y YO [15]

E.T  amaneció con los ojos brillantes

tiene resplandor de luna y sol,
ha dicho que lo más importante de su vida,
soy yo.

Seré la nave donde planeará eternamente.
Ha visto mis ojos,
juró que parecían girasoles virando al sol.

Aseguró que mis labios son duraznos maduros,
que mis pechos dos pomarrosas frescas
a las que les hincaría el diente sin desdén.

Ha visto mi cuerpo, dijo que era muy bello,
también que le sirviera un tinto calientico,
que su amor por mí trasciende las fronteras
y todo lo que llega a través de mis manos,
es un aliento para su vida lisonjera. 

E.T. acaba de salir...

No se despidió porque no quería interrumpirme,
no me dio un beso,
dice ama mis cachetes de marranita gorda
y no desea untarlos con su boca. 

Creo que olvidó algo:
Unas pastillas rosa,

¡Han de ser para el dolor de cabeza!

Poechito mi mor... ¡cómo sufre!
Ha de ser por eso, porque me ama tanto
que no tiene tiempo que perder,
sólo corre a trabajar como buey
para llegar en la noche cansado,
agotado y quemado de tanto quehacer.

Me doy cuenta que es un tesoro,
algo estaba empañando la relación,
creo que la culpable he sido yo...

Debo ser más paciente
esperar que las sombras se disuelvan.
A las 12 de hoy, mi vida tendrá nueva luz
y la de él, dejará de ser una sombra.


Sí,  una sombra que sale en dos
Y entra en cuatro.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, enero 26/13






MI ÁRBOL [16]

MI ÁRBOL [16]

Un Rey ante mis ojos,
olí de su fragancia a fruta madura,

a flores iniciando su primavera,
a hojas secas que caen
y a verdes cual ojos de madre
que brotan.

Ahora que no está,

que puedo verlo ni tocarlo.
Deseo tenerle cerca,

pero no es posible,
no está, su tiempo ya pasó...

Queda el recuerdo de un árbol frondoso
algunas de sus frutas maduras cayeron,

son abono, y algunas semillas
serán copia y reflejo fiel de un viejo añoso
que contó estrellas y gotas de lluvia,
y todas resbalaron por su piel.

Algunas flores cayeron,

no fueron fruto ni flor,
sus semillas de nada sirvieron,
a pesar de todo, tuvieron su tiempo,
mucho o poco, destinado para ellas,
para que otras frutas jugosas perfumaran
y las aves atinaran sus picos
con grácil placer.

Me gusta el recuerdo de mi árbol... ¡tan frondoso!;

Sus ramas me abrigaron y dieron sustento...
Ya no están, pero me alimento con sus recuerdos
y la imagen que guardo en mi corazón

oculta con una sonrisa prestada,
bajo un lecho de hojas secas.

Raquel Rueda Bohórquez


Barranquilla, enero 26/13


SI QUIERO, PUEDO [17]

SI QUIERO, PUEDO [17]
Roca-Santander.

Si tú lo deseas lo consigues;
estoy segura de que se moverás el mundo si lo pides,
si pones ese granito de arena que falta
para que la justicia brille dentro de ti,
y puedas transmitir a otros,
que la fuerza está dentro de nosotros mismos,
y que Dios es parte de todo lo que existe,
incluyéndote.

Pareciera que el mundo está sobre mí,
que no puedo levantarme, 
ni  puedo tocar a esa sombra que me persigue,
pero en un instante,
si crees que tus alas no tienen fuerza,
un impulso venido de tu interior
o la voz de un algo incomprensible
te invita a la cumbre.

Levantas las manos,
te das cuenta que eran livianas
no era tan pesada tu carga,
la magia del destino se encargó,
ahora nada parece una roca pesada a tu espalda
que pugnaba por ahogarte.

Eres una pluma feliz
danzando en el viento.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, enero 26/13 



SOBRE LA ROCA [18]

Casa sobre la roca

SOBRE LA ROCA [18]

Sobre la roca fuerte dejo mi vida,
ella me sostendrá en días inciertos,
¿no es cada segundo así?


¿Podemos estar seguros del próximo paso?

No será el que nos haga resbalar?
Sin embargo,

tengo la opción de levantar la mirada hacia las montañas;
allá están aquéllos que tanto amamos
y que hoy son esa estrella luminosa
que acierta con la luna en el anochecer.


He construido mi casa sobre ella…
Mi vida, una pequeña hoja que caerá al antojo del viento,
de esa luz en la que confío,
pues la certeza de lo que veo, me habla,
es el cantar de un arroyo que baja,
y el placer de ver sus aguas danzar en el cielo.
Son enormes ovejas que se transforman cada segundo,
miles de paisajes se dibujan de todos los colores,
para copiarse con dulzura en cualquier lago del camino
en donde la vida es el motivo,
 si abre una flor,  
aún en el anochecer.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, enero 25/13



LOS DESPOJADOS [19]

LOS DESPOJADOS [19]

Nadie aprobará el verbo,
de quien sale de la montaña con cantares de luna,
ni admitirán sus alpargatas,
ni  que el guarapo ácido servido en totumo
sabe mejor que el más valioso de los vinos,
donde la estampilla, pone precio a lo de adentro.

¿Quién elogiará tus sencillas palabras?
No estarás ni entre los últimos,
tampoco entre los primeros,
porque no serás nada para nadie.

Has de valer por ti mismo
buscar entre los cantores dorados
el tejido que en tu humilde estancia
es más, que el de cualquier artesano,
pues nadie lo enseñó a hilar tan bello
y a fabricar un nido para su amante,
siendo el más seguro y el mejor trenzado.

De tus chocatos viejos nadie pregonará…
De la montaña donde el respeto por la vida no existe,
y a un amante de brazos curtidos y sonrisa franca
se le roba hasta su dignidad, y se chuta como balón viejo,
fuera de su propiedad.

No importaban tus palabras,  sino los actos atroces.
Aquéllos que doblegaban a punta de cosechas,
a lomo del mulo, y a fuerza de arar,
sabían que para ser fuertes estaba el yunque
que como al buey, fortalecían el cuello.

¿A quién importas?
Vale escuchar ese sonido de los guaduales
donde un tiple es la cintura de una mujer,
y una caña firme, se vuelve cantora flauta.

La verdad  brota de labios del campesino;
sus pies llagados de reventar rocas para sembrar
han formado una cerca,
para que nadie robe sus frutos.

Pero hoy los veo descalzos caminar
viendo de lejos lo que siempre fue suyo.

Hablaremos de lo mágico del sexo, de tetas, de nalgas,
de piernas provocadoras del más rico deseo,
pero de aquéllos, que ni hablar saben porque no los dejan,
de esos vagos, que hoy llenan las esquinas con sus harapos viejos
nadie opinará, pues muchos hasta se ruborizan.

Un camino de ovejas se divisa, a lo lejos, un pastor…
de esos que prometen cosas y piden mucho,
los que se creen Dios en medio de la pobreza de otros,
y se aprovechan de su dolor y necesidad.

¡Esos si valen!… ¡todo el oro que pesan!…
¡Qué hablen y sigan con sus mentiras!,
en tanto los despojados siguen balando.

Ahí van… la piel han secado para sus abrigos
la tierra es arada por fusiles y botas negras,
y un olor a sangre brota de la montaña.

¿Pero a quién importa?
Hace rato dejaron de ser poesía en los labios,
ni siquiera una elegía,
ni la sombra de un roble
qué extraña la dulzura de sus manos
y la bondad de sus pocas palabras,
que son dulce de durazno en la boca de sus mujeres,
y panales de miel, para sus hambrientos muchachos.

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, enero 26/13

viernes, 25 de enero de 2013

A ELLOS [20]

Viernes, 25 de enero de 2013

A ELLOS [20]

Se me ha permitido un poema
y creo que es para ellos;
mientras escucho a Cortázar
“Forget me not” que será: ¡nunca!

Nunca olvidaré el sol de mi madre
pronunciado tantas veces
viendo hacia la nada,
y con mi alma en un vuelco final
sin saber qué oración pronunciar,
ni cómo aliviar,
o dar fuerzas para que se elevara.

Finalmente… ¿qué ha quedado?
Volteo la vista atrás con infinita tristeza,
descubro a mi anciana madre no tan vieja
aún con deseos de vivir,
de levantarse antes del canto del gallo
y anunciar con una melodía, que Dios estaba vivo.
Si… ¡Él vive!
Lo dijeron sus ojos  cuando me quedé dormida.

Un grito ante mi cansancio
advirtió que la mariposa de colores no estaba;
su mágico capullo fue abierto, y retoza sobre algún lirio,
en un jardín tan bello,
como su efímero paso por mi vida.

Gracias por permitir un poema…
No encontré a más nadie,
y como  luciérnaga de colores
los ojos de mi niño advierten
que la vida pasa,
el sueño más bello y efímero
donde creemos existir
siendo a ratos tan malvados
y morimos, puede ser,
para convertirnos  en  algo;
en  polvo cósmico de cualquier planeta olvidado
donde lo que creímos ser,
nunca fue.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 25/13