martes, 7 de febrero de 2012

VIRUS DE AMOR...

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Antes de descansar un rato, quiero decir que mi computador está lleno de virus, qué porquería los que trabajan en ésto, son la peor escoria, así como los ladrones de sueños, y aquéllos virus que tenemos en el alma... la corrupción, la envidia, la mala racha.

Quisiera que hubiera un chip para meter en el corazón del hombre, para que acabara con tanta mezquindad y egoísmo, un chip que matara las iras, que los abusivos no se aprovecharan del más débil y aquél avión que llega de un momento a otro no te siga cortando las alas...

Me encantarían virus de amor por todo lado, virus de besos y abrazos y que se contagiara el universo de ellos, virus para nunca derribar un árbol, para respetar la vida de todos los seres que habitamos el planeta.

Me gustaría el virus de tus brazos sobre mi vientre, apretando y tocando por donde quiera, ese virus que penetra y te hace ver maripositas de colores, y ese torso gordo, flaco, peludo, sin pelos, que te inspirara un verso, sin importar si es soñado.

Quiero esos virus que transmiten tus labios, virus de esencias y calores que se riegan por tu cuerpo y lo agitan velozmente como una cometa al viento o como un colibrí besando flores.

¡¡Quiero virus!! ... de esos virus buenos que alimentan el alma y te permiten seguir soñando con un día nuevo, ilusionada en esos brillantes ojos, en bocas que no pronuncien palabras que duelan, en dagas que nunca se utilicen contra los niños, en hijos amantes y respetuosos de sus padres, virus de amigos virtuales o no pero que amen, que abran el corazón cada día a un nuevo poema...

Quisiera estar llena de virus para amar, en mis brazos entregada siempre a ese maravilloso y contagioso acto...

Regálame tus virus, yo entregaré los míos en una sábana blanca que pintaré de letras cada día, agradeciendo siempre a Dios por éstos segundos, por éstos instantes, por todos esos virus que me llegan día a día contagiando mi corazón de ricos sueños.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 6/12

DE MI MADRE PARA LUCÍA.




Raquel: Dígale a Lucía que mi madre le envía un abrazo, 
que una oración brota de sus labios por ti...
también te manda a decir mi madre, 
que si se le fueron las luces contigo por algo
que la perdones, lo que pasa es que son iguales las dos.

Que ella está muy viejita, casi que le pide permiso a una pierna
la otra se mueve ya muy cansada...
pero que cada vez que reza una oración: te recuerda.

Me dijo que te dijera, que tu pie fue el único tallado
aún recuerda el árbol en donde quedó
fue un gran guayabo... pues alguien le dijo
que si lo tallaba ahí... tú vivirías más que ella.

Que olvides todos los desaires, todo se esfumará mañana
temprano... antes de la aurora
y entonces recordarás ¡Cuanto te amaba!

¡¡Feliz cumpleaños, mi grillo mono!!

TU MADRE SOCORRO.



Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 6/12

PARA JESÚS ROMERO RODRÍGUEZ


Hola Jesús buenos días, aún no ha llegado tu regalo
pero ser mi amigo es ya un motivo
para caminar éste sendero sembrado de versos,
donde los pinos se cubren de blancos
y las hojas se entumecen de frío
y las aves duermen y se descansan
pero aún así... trinan.

Hoy es ese día nuevo que regamos de llanto
pero ansiosa espera esa flor de primavera
por una sonrisa que no sea ajena,
y el ave roja descansada observa
que el frío protege sus rojos frutos
en tu preciosa alameda.

Barranquilla, febrero 6/12


CUMPLEAÑOS DE LUCÍA

CUMPLEAÑOS DE LUCÍA


Me parece sospechoso éste cumpleaños
¿acaso ya no habías cumplido?
¿No se marchitó la rosa tímida de ayer?
¡Qué extraño!...

Hoy levanto la mirada hacia mi jardín
te veo ahí... como una flor de invierno
seguí observando y con el tiempo,
serías una flor de verano...

Pero hoy... precisamente hoy...
cuando tan triste y deprimida estoy
aparece esa flor de primavera
con ese aroma tan tuyo... ¡tan lejano!...
¡tan servido en mínimo envase pero tan fino!

Creo que la tomaré...
le daré aquél tibio abrazo pendiente
sin importar que hayas florecido tantas veces
que hayas entregado tanto sin recibir nada,
y que te hayan pisoteado y dejado a la deriva
siempre a la deriva de un beso que nunca llega.

Eres ese jardín donde se plantó la vida
donde los sueños se esfumaron...
pero tengo la certeza hermana mía
que en esa alameda tuya florecerán los tulipanes
que guardarás el más bello para mí
mientras levanto una gran copa de vino
por ti... por mí... y brindamos por mañanas;
siempre por un siguiente día mejor que ayer
y la rosa, esa ardiente rosa de tu corazón
sonreirá alegremente olvidando cardos del camino.

¡¡Feliz cumpleaños Chiqui!!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 6/12













lunes, 6 de febrero de 2012

PENSANDO EN TI... 2.




La blanca puesta de la vida,
El azul siempre callado siempre amado,
Extendido ante mis ojos
Ese dorado que incita sueños nuevos
Que llena la vida de placeres.

Ese divino rojo, tan añorado
Tantas veces olvidado tantas teñido de violetas
Pintado de rocas fuertes que me acercan a ti…

¡Ay!...  Lucero encendido de la tarde
Mi corazón de fuego en el poniente…
Amor siempre amor de mis delirios…
Los arenales te recuerdan con tu traje canela…
Esa piel tuya tan tallada en mi corazón…
Esa hamaca llena de besos furtivos
De ardientes caricias que echaste al olvido…

Aquí de nuevo pensando en ti
La música de Cortázar respirando a mí oído…
Cánticos de amor que la brisa trae
Penetrando en la blancura de mí espacio,
Que poco a poco se llena de mis lágrimas y de letras que te dirán mañana…

¡Cuánto te amo!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 6/12.






La blanca puesta de la vida,
El azul siempre callado siempre amado,
Extendido ante mis ojos
Ese dorado que incita sueños nuevos
Que llena la vida de placeres.

Ese divino rojo, tan añorado
Tantas veces olvidado tantas teñido de violetas
Pintado de rocas fuertes que me acercan a ti…

¡Ay!...  Lucero encendido de la tarde
Mi corazón de fuego en el poniente…
Amor siempre amor de mis delirios…
Los arenales te recuerdan con tu traje canela…
Esa piel tuya tan tallada en mi corazón…
Esa hamaca llena de besos furtivos
De ardientes caricias que echaste al olvido…

Aquí de nuevo pensando en ti
La música de Cortázar respirando a mí oído…
Cánticos de amor que la brisa trae
Penetrando en la blancura de mí espacio,
Que poco a poco se llena de mis lágrimas 
y de letras que te dirán mañana…

¡Cuánto te amo!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 6/12.

EL ENCANTO DE LA NIÑEZ

EL ENCANTO DE LA NIÑEZ
Salomé. Bogotá, febrero/12.


 ¿Quién puede robar el encanto de la primavera?
¿Quién como un niño, contemplar la vida?
¿Quién  como rosa en todas  las estaciones de la vida,
Regalar ese beso perfumado igual al suyo?

Aquí estás… ¡la bella niñez tan consentida tan amada!
Tibias manitos que siempre donan, que siempre regalan,
Labios tiernos oración eterna en nuestro corazón…

Es pequeño el jardín para tus ojos…
Te extasías y te contentas con todo y con poco
Hueles los perfumes de la vida y te agradan;
Te gusta el canto de la rana, te encantas con sus saltos…

Adoras la humedad de los prados, 
El olor a fresco de los pinos…

¡Qué adorable la vida de los niños!
Qué bello observarlos sin desear verlos crecer.

Queda ese aliento por siempre a orquídeas.
La brisa  fresca y fría de la mañana
Que como el aliento de alguna flor del campo,
Marchó en medio de llanto y su belleza fundida
Voló con las gaviotas de la tarde…

Aún así… belleza, candidez, espuma blanca,
Eres el perfume de la vida que contemplas.

Cada día una rosa blanca…
Cada noche un espumoso y tibio tetero
Con un pecho que te descansa, mientras sueñas,
Con ángeles que siempre te elevarán…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 6/12

RECORDANDO A MI VIEJO



Qué hermoso recordar esa infancia...
Los mínimos detalles de la vida
Tus manos... Las mías...
Tus cantares como ruiseñor al viento
Tus abrazos morenos con sabor a lluvia fresca.

Qué bello retornar al ayer
Las faldas de mis montañas...
El chillido que no adivinas
El mirlo negro, el blanco...
El toche trinando siempre
Tu cálida voz en las mañanas.

Qué divino recordar ese ayer
Las mantas tibias abrigando
Tú mi padre tan bello, tan amado
Hoy tan lejano y ausente
Tan gris en mí mirada...

Qué fantasías vividas
El roble no terminó de envejecer
El comején destruyó tus pulmones
Donde tantas veces suspirabas
Por esas piernas sonrosadas
Y esos pechos de pomelo.

Aún así ahora yo,
Esperando llegar a ti de nuevo,
Éste paisaje tan hostil tan duro…
¡Éste ambiente que se torna huracanado!
Olvidando que ayer en tu preciosa estancia;
Mi vida hermosa dibujaba
Entre inmensas rosas y margaritas
Y enredaderas que ha matado el tiempo,
Entre lágrimas vestidas de azahares.

Barranquilla, febrero 6/12