domingo, 8 de enero de 2012

PIENSO EN TI (63)

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PIENSO EN TI (63)


¡Qué lluevan besos sobre tu piel!

¡Qué delicia soñar que estás a mi lado!
La música son tus manos y el resto todo mío.

Que el piano siga el ritmo de mi corazón, 
tus manos sobre el techado
imaginaré que están en mi piel.

Es hermoso soñar, imaginar tu amor.
Nuevos acordes invitan,una pose nueva,
una mirada ardiente, tus ojos llenos de luz, 
la luna, hermosa y dorada
inundando toda mi estancia.


Imaginaré que eres tú
que el placer no termina 
porque aletean tus manos cual mariposas
y en mi corazón hay trinos de jilgueros.

Pienso en ti cada mañana, .
cada noche, antes de profundizar el sueño,
confiada en el sonido de tu voz a la distancia
que me hace cerrar los párpados y perderme
en un lago inmenso donde se tranquiliza el alba.

Barranquilla, enero 6/12

ALZAR LA MIRADA (64)

ALZAR LA MIRADA (64)



Un día para alzar la mirada,sin cansarnos,

agradecer por cada sonrisa y cada golpe.


Me acabo de dar uno tan fuerte en el patio,
que imaginé, era una invitación a sentarme un segundo.
Aún me duele el cuerpo, pero el alma está intacta.

¡Qué hermoso estar respirando de nuevo!
¿Espinas?..., son muchas y tantas, 
que aún tengo que sacarlas
entre letras negras y sábanas blancas.

Algunas pugnan por salir, 
pero se adentran de nuevo;
y no puedo dejar de llorar 
al mirar el tiempo atrás
cual cenizas lanzadas al viento.

Pero el mar..., 
ese mar azul que tanto amo y poco veo,
está perdido en el estero de mis sueños; 
ese índigo nunca cansada de nombrarlo, 
está sobre mi cabeza
convertido en nubes que corren veloces
surcando el viento 
anhelando otros desiertos por regar.

¡Qué bella es la vida!
No importan las dagas
que salen con cada poema
sin dejar heridas viejas
que nos condenen.

Aún la sangre brota 
y se escurre por las piernas,
me duele todo, está pálido mi rostro,
pero observo de nuevo a mi tesoro
que aparece entregándome el primer beso del día
entre nubes que se tornan de colores
dibujando como el mejor pintor
un arco iris 
que invita a orar y a bendecir.

Barranquilla, enero 7/12

CORAZÓN DE NIÑA (65)

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CORAZÓN DE NIÑA (65)


Para mis amigos este corazón de niña.

Ellos me conocen, 
entre todas las alondras
que esperan bajo la sombra de un encino
en la misma estancia que les nombro,
esa mirada altiva que de mí huye.

¡Qué niña soy a veces!...
¿Qué importa la nube blanca
si el cansancio vence, 
pero el anhelo florece?

Vengo a danzar contigo amado mío...
Amor de viento aromado a pino.
¿Qué cantares te he de enseñar
para que tus ojos en mí se fijen?

Deja que sus manos dibujen en el teclado
una melodía de amor para mi oído,
un abrazo para ti, juntando el vientre
con tus flores pálidas en mis labios
y el tambor de tu corazón 
agitando este fuego que por ti se enciende.

¿Quién es viejo si el espíritu no muere?
Viejos los vivos que no sonríen
y viejos los muertos que olvidamos.

Viejos los que no danzan,
 viejos los que andan por la vida
sin un amor ni en sueños,
sin un poema en sus labios,
sin una oración en la boca.

Quiero ser la niña de tus ojos
la enredadera en tu talle,
el dorado que ilumina tus pupilas,
la vieja que te roba el sueño.

Quiero gemir como una nena
cuando bese tus labios
me quede con tus granos de arena
que invitan desde tu retrato
a olvidar mis penas.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 6/11


SE FUE PARA TOLUCA (66)

SE FUE PARA TOLUCA (66)


Será de recordar
que  camino a Toluca
alguien se perdió...

¡No se arrinconen con tristeza
ni digan que si lo hubiera hecho,
que tal vez si hubiera dicho un sí
aunque fuera por complacerla!

Ella aparecerá, 
creo que alguien la vio,
lloraba en una esquina 
viendo hacia un nevado.

Sus ojos decían que era a él 
a quien buscaba...
¡Pero no se afanen,
que allí la encontrarán!

Ese destino suyo, tan incierto
la llevó a surcar los mares...

Hoy cuentan por ahí,
que una vieja soñadora
camino a Toluca se durmió.


Barranquilla, enero 6/11

EL LIBRO (67)

EL LIBRO (67)



 Cada día se va alguien, 
somos la siguiente hoja 
hacia algo que no tiene reversa.

La muerte es nuestro destino,
no hay que temer, 
 en una cometa de espuma blanca 
con grandes alas transparentes 
que nos llevará a cualquier lugar.

Somos ángeles, 
lo corrupto desaparecerá,
no hay miedos,
todos los temores quedarán aquí
provocados por nosotros.

Espero encontrarnos mañana,
pues mañana es un día hermoso... 
Respirar en medio de abrazos de júbilo, 
comprender que somos mariposas al viento 
y que tal vez ellas han vivido más 
que muchos de nosotros, 
pues su nacimiento fue la gloria 
estando más en prisión
que en libertad.

Qué felices debemos ser, 
pero no lo somos, 
siempre estamos en búsqueda de algo, 
 inconformes con lo que nos toca 
buscando más y más.

Tenemos que bajar el rostro 
 comprender que no estamos aquí por error, 
hay una misión en cada uno de nosotros 
y no es llenarnos de honores, 
ni disfrutar al máximo 
olvidando a quienes buscan una esperanza
que navega entre la indiferencia
y la ausencia de amor.

Mañana... ¡Sí, Dios mío! 
Mañana espero verlos a todos
con un pensamiento nuevo.

Hoy me he dado otro golpe... 
La realidad se vuelve roca,
estoy aprendiendo de ellas
a soportar los embates del viento.

Lo que sea que viene
lo he aceptado con humildad,
porque hay una voluntad 
un libro escrito para cada uno,
una historia que no tiene reversa,
y esta historia ya está contada
desde antes de nacer.

Barranquilla, enero 7/11

viernes, 6 de enero de 2012

COMO UN ÁGUILA (68)

COMO UN ÁGUILA (68)

Hermoso sentir que alguien viene presuroso, 

a darte un abrazo.

¡Pasa el tiempo ante nuestros ojos, 


cual mariposas al viento
tratamos de elevarnos suavemente...

¡Qué cansadas estamos las gaviotas del camino!
¿Qué azor vendrá tras nosotras 

a interrumpir nuestro vuelo?


Anhelantes tornan los días 


cuando las canas llegan
y todas las arrugas nos someten,
como subyuga el sol a la pradera.

A nadie le gusta el engaño,
menos recibir las migajas,
a pesar del esfuerzo y el talento.

Tampoco me agrada ser como soy,
una callada roca que sólo aguanta
esperando la fuerza de las olas
sobre el acantilado de la existencia.

Quiero retornar a tiempos viejos,
pero no existen, 
sólo en el pensamiento he de viajar
allí seré lo que desee, 
sin que nadie me robe los sueños
para pintarme en un mañana mejor.

Un lugar donde los corruptos no tengan cabida 
y el águila se remonte apacible y cálida
extendiendo  sus alas libremente, sin miedo al cazador,
con su mirada brillante 
contemplando que desde el cielo
todo es magnifico y que esto era solamente un mal sueño
que al abrir los ojos terminó.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 6/11

EL VIEJO SOÑADOR (69)


EL VIEJO SOÑADOR (69)


¡Qué perra vida la que me tocó!
¡Qué suciedad en la que me tocó vivir!
¡Qué asco de existencia!...

Si vuelvo a nacer quiero que ser un águila
libre en las alturas, y desde allí observarlo todo
ser dueño con la mirada y reírme a carcajadas
con mis grandes alas surcando el índigo espacio.

Subir y bajar cuando me dé la gana,
cazar un gorrión o una paloma,
y si me apetece, también comeré cordero
o la serpiente que se ufana de su veneno.

Pero no, aquí estoy… ¡qué pesada carga!
¡Qué duro es vivir en medio de tanta inmundicia!
No quiero ésta vida, prefiero la del león,
recorrer a mi presa con los ojos y devorarla
hacerla gemir y nutrirme de su dolor,
y después, beber…, 
saborear la miel de su sangre.

Pero aquí estoy, ¡qué puta suerte la mía!
Pude haber sido un tiburón….
¡Recorrer los mares azules y extasiarme en los corales,
 asustarlos a todos con mi presencia…
mostrar mi poderío entre grandes puñales, 
para que me respeten!

Más divagando el pobre viejo soñador…,
del cielo algo que botó un golero le cayó…
Alguien me contó que su excremento enceguecía,
 sí,  el viejo ya no miraba, pero seguía soñando:

¡Qué maldita suerte la mía!...
Si tuviera mis ojos,
si pudiera mirar al cielo y descubrir un lucero…

¡Cuánto hubiese disfrutado de la vida!
Cuántos amores tendría para tocar, 
y saborear la dulzura de sus pechos…

¡Pero no, me tocó ser un puto ciego 
bajo una gran palmera!

Pero si vuelvo a nacer… 
¡pero si vuelvo a nacer!… /pensaba el viejo,

Lo último que soñó no me lo contó…
El cuerpo del delito terminó en mi cocina.

¡Qué delicia de helados los que preparé!
Creo que hasta los voy a vender, 


mientras entierran al viejo.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 6/11