lunes, 8 de agosto de 2011

¿ANIMALES HUMANOS? (40)

¿ANIMALES HUMANOS? (40)


El hombre se alimenta del dolor, de la carne de los animales, del espíritu de los inocentes sin voz para pelear por su vida, y lo más lamentable es que nos acostumbraron a eso, yo también lo hago, pero podríamos empezar a cambiar ésta cultura.

Criamos pollos y los alimentamos con su propia mierda, los cerdos los rellenamos y no les permitimos siquiera vivir, se pesan y se tratan como basura, mientras sus corazones palpitan a mil, asustados y con terror, sus chillidos los acallan con un golpe certero en su cuello.

¿Alguna vez ha visto morir un animal?...¿ o ha visto cómo se sacrifican?... les invito a que miren y si acaso aún su corazón siente algo, lo invito a comer lentejas con arroz, huevos, y un buen vaso de leche helada.

Nos acostumbraron a comer carne, también a no mirar el sufrimiento de los animales, nos acostumbraron a ser crueles y torcer el pescuezo sin lástima, ¿has tocado alguna vez el pecho de alguno de ellos o lo has mirado a los ojos?...

Hoy tenemos  la oportunidad de cambiar. El comercio cada vez más degradante de carnes y embutidos somete a los animales a los vejámenes más crueles e inhumanos, podríamos decir sin ningún temor a equivocarnos, que somos las peores bestias del planeta, o tal vez las únicas.

Puedo comer de todo, el mundo está lleno de alimentos, y ellos también viven, sienten felicidad, deseos de correr y brincar, chillan de placer y felicidad y te lo manifiestan, saben amar igual que nosotros o mucho más, sienten tristeza,  dolor, angustia y soledad,  y nuestro hábitat es el mismo de ellos, los criamos para satisfacer caprichos, más no necesidades, pues podríamos cultivar y hasta las rosas se comen.

Siempre habrá quien discuta sobre ésto, pues no estamos interesados en un verdadero cambio y en dar el primer paso hacia el respeto por la vida, tan simple como ver a un cóndor volar, él busca sus presas, pero su instinto lo lleva a ésto, nuestro instinto nos lleva a comer más de lo que nuestro cuerpo necesita y a devorar todo;  si pudiéramos lo haríamos con nosotros mismos.

Somos la única especie que está acabando con el planeta, estamos destruyendo nuestro propio hábitat, somos ambiciosos, envidiosos, nunca nos hartamos; si tomamos una copa de vino, queremos la botella, si tenemos para nuestro alimento, también queremos lo que tienen los demás.

Es hora de empezar a cambiar nuestra mentalidad, el consumismo está devorando a la especie humana y nos estamos llevando como un huracán devastador, todo lo hermoso que hay en nuestro bello planeta. Si no cambiamos ya, seremos los próximos tirano saurios, en auto destruirnos, es más... ¡ya lo somos!...

No tenemos tiempo para mirarnos a los ojos, ni  para observar a una mariposa, una libélula, un pajarito trinar sobre nuestra ventana. Nuestro tiempo se va en querer cada día más y más cosas, que a la larga sólo es basura que terminamos acumulando en nuestros hogares, o lanzando a las aguas para que el mar lo reciba y lo vomite en las playas.

¿Imaginas un amanecer sin árboles, sin aves, sin flores?... dentro de poco ya no podremos mirarnos ni a los ojos, pues estaremos tan avergonzados, que ya no habrá  tiempo para el arrepentimiento... 

¡Sigan, sigamos tragando como bestias, continuemos destruyendo un legado hermoso y la estancia de los futuros habitantes del planeta!,  si es que dejamos algo vivo.

Estamos legando  un mundo de cemento, donde no habrá flores perfumadas, sólo materas de mentiras, adornadas con sedas de colores, y nuestro tiempo desperdiciado, buscando lo que no necesitamos para vivir.

Sigamos  sembrando desde la aridez de nuestros propios corazones, el tiempo es poco y nuestros descendientes no tendrán nada por ver, o mucho: un horizonte estéril y reseco y la agonía de sembrar en el desierto.

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla agosto 8/11




domingo, 7 de agosto de 2011

BIENVENIDA SOLEDAD (41)

BIENVENIDA SOLEDAD (41)

Soy loto rejuvenecido, y feliz despierto.
He visto los trigales en tu huerto,
tu poesía hermosa en otros lares que creías escondidos.
Ahora se pinta hermoso en las lagunas cristalinas,
el estanque atrapa arco iris de esperanza
en donde me besan los ideales
que imaginaba perdidos.

He compartido mesa en una antigua casona,
y tú mirabas otros labios y entregabas otros besos,
No importa mientras el sueño persista en mi corazón
y el loto continúe floreciendo.

Cascadas nuevas bajan por tus balcones,
besos de plata y fuego caen del cielo,
 y me adorno de rojo pasión; 
soy ahora la flor abierta al colibrí
en el espejo de agua más pálido.

Y en el ocaso, el sol trae resplandor para mí
besando con ardor blancas margaritas
con su corazón de oro, y los bosques extendidos
entregan el verdor a las aves de paso.

No te siento ausente, estás aquí,
en mi pensamiento de loca, otra vez. 
Tu perfume llegó a mi estancia;
no siento despedidas si el alcatraz cruza 
y el viento no se quiebra ante sus alas.

Me pierdo en un bosque donde irradia la pureza
la flor de loto, siempre oculta, 
muestra su belleza en medio de negras aguas
y pestilente fango.  

Es día domingo de soledades 
todos mis pensamientos retornan, 
¡no se han ido, son tuyos!,
así el trigo para el gorrión
y las nubes que van y vienen
por culpa del ventarrón.

Navegan los barcos por  los mismos ríos 
las cascadas se renuevan con el manantial,
y bajan presurosas besando rocas y flores
en el caudal que inunda mi corazón 
y se funde con el tuyo...

¡Qué prodigio es el amor!  
¡Qué gaitas y flautas divinas!

Ven danzamos corazón mío, 
mi pensamiento es tuyo,
mis besos para ti en la misma flor
con alas adornadas con otro vigor, 
sin tristezas ni desconsuelo,
así me crecieron las guías en el alma
y el favor de tus ojos 
se han llenado con mi estampa.

No he de olvidar que hoy es domingo
 y me acompañas de nuevo
mi hermosa y bella soledad,  
para imaginarte aquí conmigo
cogidos de la mano escuchando la misma melodía
sin creer más en el ayer, sino en nuestro espacio real
de tiempo sin tiempo, con el respiro que nos regala el aire
y nos otorga un instante más,
para compartirlo en un espacio creado para dos.

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, agosto  7/11


sábado, 6 de agosto de 2011

SOBRE LA ROCA/A María Napoleone (42)



SOBRE LA ROCA/A María Napoleone (42)

A partir del silencio, los tambores, 
y los timbales resuenan en la oscuridad, 
pero estoy sobre las más bellas flores 
para libar mieles inocentes.

¡Qué dulces sabores penetran a mi alma! 
Las gamas invaden mi corazón 
y extiendo mis alas por entre rojas esperanzas,
donde la tristeza no tiene espacio para vivir.

Dulces pensamientos hacen compinche con las violetas.
Las rosas, los lirios del valle son para ti
mientras vuelo en silencio 
feliz tomo una gota dejada al azar 
para aliviar pesares.

Existencia hermosa, danzarina, tierna y quebradiza; 
con tan sólo una palabra tuya no seré más, 
pernoctaré en silencio sobre una dorada hoja, 
vendrá mi alegría y con ella admiraré el paisaje cambiante
que me regala la suerte, día a día.

Sobre un dorado corazón disfrazado de margarita, 
pasaré un segundo y saltaré a otra flor.
Los timbales continúan el ritmo, 
esas manos mágicas que alguien diseñó 
regalan música al silencio.

El cielo se llena de aves y sueños, 
la lluvia empaña los cristales 
y el ritmo se mezcla con la espuma
que forman las ranas en las lagunas.

El loto espera en su propio estanque. 
Su perfume exquisito se expande,
no existen el dolor ni el miedo;
al beso de las violetas de tus ojos
el lugar oscuro donde están mis ensueños
se florece.

¡Ah!, exquisito aliento cae sobre mis quebradizas alas, 
suaves gotas de rocío me acarician y viajo con lentitud,
me extiendo sobre un jardín lleno de doradas orquídeas 
y ya no soy más, alguien abandona sobre la roca humedecida
una blanca flor, ¿seré yo? ¿serás tú?

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, agosto  6/11



¿CÓMO NACEN LOS POETAS? (43)

¿CÓMO NACEN LOS POETAS? (43)

Por todos es sabido, que las más bellas orquídeas nacen dentro del estiércol, así también los poetas nacen desde su propio dolor. Nuestros bosques están llenos de lirios inocentes, perdidos entre los lodazales y regados con su propia sangre, mientras sus madres declaman los más hermosos cánticos por sus ángeles caídos.

Aún la selva gime, se confunden los gritos con la algarabía de las guacamayas, los perros aúllan, los lirios rojos siguen perdiendo su color, sus esporas se esparcen y nacen desde las cristalinas aguas besos de novia abandonada, en medio del llanto del búho desde los robles, donde los goleros vomitan los horrores pues están saciados de carne joven que tiembla en sus picos.

Ya nadie recuerda, pasamos del horror al olvido, y de la alegría a la indiferencia; las madres se cansaron de gemir, hoy las vemos con sus trajes negros pasearse de lugar en lugar, sus ojos tristes y agotados no ven un horizonte claro; se esfuman silenciosas con el rosario en la mano, y en un cajón blanco, depositan una roja flor.

Por ahí deambulan, se disfrazan para que creamos que no son tan malos, y para que en la tranquilidad de nuestros momentos efímeros, les demos confianza, así podrán ejecutar silenciosos sus fechorías, mientras una paloma gira y gira ante sus ojos, sin darles motivación alguna.

Se desangra mi corazón y el tuyo, más ellas, las calladas  poetas aún no pueden hablar, gimen en las noches eternas de sus pocos días, miran las estrellas y sus ojos no paran de llorar, aún con el candelabro encendido, suspiran y escuchan el llanto de sus pequeños. Ruedan balones y bicicletas por sus recintos, hay risas, ¡muchas risas!, las escuchan; la montaña las guardó para el tiempo, pero ésta vez no son las de sus niños...

Se levantan copas de sangre inocente, se la beben, ríen en medio de cuerpos desnudos, tocan todas las humedades que hay para ellos; se ven arrogantes y soberbios mientras tañen las campanas,  y allí, en un cementerio cercano, caen cristales desde el cielo, el arco iris nace de nuevo detrás de los cerros y la historia calla.

Vida que sucumbes ante la maldad, luceros encendidos en la noche, roja sangre de vida convertida en muerte, aún los perros están hambrientos, se escuchan los rifles y los pasos grotescos disfrazados con gigantes botas, aún miramos aterrados y silenciamos nuestras bocas...


Se doblan las rodillas, se presiente un otro fuego; las calles están vacías y tristes, ya no suenan los ballenatos viejos y en las esquinas ya no hay alegría; no se escuchan piropos ni chistes verdes, se fueron, enmudecieron como la luna, y  la noche se pinta eterna...

Más no todo se perdió... allí, en el silencio de la noche, una pálida mujer escribe; el dolor la convirtió en poeta, ya son miles de ellas, se editarán muchos libros sin memoria y se escribirá sobre sus tristes versos, aunque la vieja melodía se escuche una y otra vez en medio de la noche, y las mismas campanas continúen tañendo en la oscuridad...


A la memoria de mi abuelo, mi primo Orlando, y tantos miles sin nombre que pasarán al olvido y a la indiferencia en un mundo cada vez más cruel.

Los insensatos olvidaron que todos moriremos.


Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, agosto  6/11

PALABRITAS 3 (44)

Publicado pors en agosto 6, 2011 en 1:00am




PALABRITAS 3 (44)

1
Si te quieres quitar un gran peso de encima, deja de vivir de apariencias, vive con sencillez cada día y disfruta de las cosas simples, así comprenderás que el resto de arandelas fueron inventadas para complicarnos la vida.

2
Cómo me gustaría cantar y silbar a la vez, pero debo darme un respiro primero y tratar de hacer bien alguna de las dos cosas.

3
Si te enojaste porque fui sincera y te conté mis secretos de amor, entonces ahora sé fuerte, porque lo que viene te hará poner verde pero de pasión.

4
No me juzgues a la ligera por mis palabras espontáneas, debes antes mirarme a los ojos y conocer un poco mi alma.

5
Si vieras el panal que hay en mi corazón, no fueras tan duro conmigo, y aprovecharías cada instante para compartir las cosas buenas de la vida. Las heridas ya están ahí, pero aún tengo capacidad para el perdón.


6
A veces me siento tan atrapada ante las actitudes ajenas, que olvido que las mías también pueden ser dañinas para otros.

7
Ven corazón de fuego, no te alejes tanto que sienta que te olvido, acércate un poco y me conocerás, tal vez mañana sea demasiado tarde y sólo te alcance el tiempo para llorar sobre mi tumba.


8
Ahora necesito de un abrazo tuyo, ya necesito de una palabra de aliento, en este instante necesito que te reportes y me digas que eres mi amigo y que no te apartarás, aunque la tormenta  sea voraz , es necesario estar unidos, pues lo que viene es muy fuerte... Entre los dos soportaríamos mejor los vendavales y podríamos levantar de nuevo lo destruido.

9
Quiero que te mires en el espejo y entiendas que eres tan valioso, que nadie puede decir realmente cuál es tu precio, ni con todo el oro acumulado podría comprar a alguien parecido a ti, pues eres único y maravilloso, con todos los defectos que quieras colocarte.

10
Ahora quiero decirte que te amo, no dejaré pasar un segundo más para ofrecerte mi mano, ni para levantar tu ánimo caído, ni para permitir que alguien más arruine tu vida, mientras tengas un poco de fe en mí. Soy quien te aliento y te doy luz para que veas cómo el impío ha de suplicar por mi perdón .

11
Creo en una luz divina que es la que me sostiene y me anima día a día, tantas veces triste y con pensamientos perversos, cuántas veces sin deseos de vivir un día más, y en un segundo de oración, mi pensamiento retorna hacia la libélula que se posa feliz sobre mi ventana.

12
Aunque nunca tendré la dicha de darte un beso, ni sentir tu suave piel en la mía, te diré que te amo, y que no todo se perdió, hubo inquietud, desvelo, pensamientos húmedos, y también unos cuantos poemas que me harán recordarte siempre.

13
Decidí que no iría más allá, hay unos límites, pero también advertí que para el amor no existe tiempo, ni espacio, ni edad, ni fronteras...Te quiero agradecer por tus minutos  y los momentos vividos que fueron maravillosos. Si para ti no representó nada, para mí fue como un oasis suave y perfumado en medio de un desierto árido.

14
¿De qué me arrepiento?: de silenciar mi voz y de aguantar ultrajes, de vivir enmudecida, de días eternos en soledad, de confiar tanto en los demás, que finalmente son quienes me tienen al borde del llanto, pero además, no me arrepiento de ser como soy, y puedo decir que a nadie agacharé la mirada y todos podrán verme a los ojos.

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, agosto  6/11

viernes, 5 de agosto de 2011

CAUTIVA (45)


CAUTIVA

Cautiva en tu mirada oscura, 
en la fuerza de tu voz, 
cautiva de tus silencios
que me mantienen con grilletes en la boca.

Me tienes presa de tus letras, 
de tus lindos poemas para otras, 
con las fantasías de un tibio corazón 
perfumado de rosas rojas 
 y del olor a vino rojo de tus labios
que se añejan sin ser besados por los míos.

Prisionera de tu pecho dorado por el sol, 
brillando donde están las mariposas 
que cautivan corazones y mueren silenciosas, 
junto a la calidez de la luna clara
 y el brillo celeste que el cielo provoca.

¡Qué presa me tienes mi amor!
Parezco fuego que se esparce,
queriendo arrebatar en su fulgor
el torso desnudo que guarda tu corazón.

Te vas con las nubes de la tarde 
sin esperar de mí una palabra,
y te escondes detrás de una pantalla
riendo de mis fantasías.

Siempre atenta a un anuncio tuyo
parezco una gata juguetona,
si la luz enciende y veo tu rostro
el mío se llena con una sonrisa
y el día cambia. 

Siempre espero dulce amor, 
la brisa fresca de la mañana,
 que se esfuma al caer la tarde
bailando sones de mar
mecida en tu hamaca de rayas.

Los grilletes de mis piernas son pesados, 
el candado de mi boca se oxida, 
y mientras llegas corazón de roble
con tu andar de gitano,

estaré cual fresca flor en su otoño
esperando lluvias nuevas
sobre mi solitaria estancia.


Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, agosto 5/11

LOS CEREZOS (46)

LOS CEREZOS 

Mientras sigan floreciendo los cerezos
y la música se regale cual dádiva,
en el gran monte cante el ruiseñor,
y la blanca nieve permita que nuestros sueños viajen,
tal vez nuestras fantasías se tornen de colores
y estemos cerca de tocar a Dios con nuestras alas.

Seguirán naciendo nuevas flores
en medio de la reseca vida,
aunque los amantes se esfumen
en el silencio del aura
y de  nuevo se contemple el ocaso,
dejo perder la mirada en su bastedad
y permito su  vuelo errante,
con las aves de paso que vienen y van.

¡Ah!... mientras suspiro,
los timbales son tocados por alguien
que con su arte llena de ciénagas el reseco pantano.

Los oídos reposados y en calma
 una boca anhelante que hace temblar el corazón
semeja un cordero pálido de mirada inquieta
en espera de la última daga,
pues una orquesta suena en el árbol
al despertar la chicharra,
y el amor se reinventa cada mañana.

Vida, bella vida de gaviota sobre mansas aguas, 
viajeras bulliciosas sobre el humedal,
gemidos en la noche,
cánticos al amanecer...

Mientras de nuevo suspiro por verte
por escuchar una voz que se vuelve roca,
y se aleja sin pena dejando a una loba triste
llorando sobre la cuesta,
pensando que eres la luna nueva
que baila sobre las olas.

Mientras otra vez llega la calma,
y las olas se tranquilizan,
la vida continúa sobre el mismo náufrago
y mi velero se aleja  más y más...

Los timbales continúan sonando,
y el tambor se escucha desde la montaña,
alguien acaricia las lomas de mi pecho
y mis oídos se extasían con la música
y los sueños de los demás.

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, agosto 5/11