sábado, 6 de agosto de 2011

¿CÓMO NACEN LOS POETAS? (43)

¿CÓMO NACEN LOS POETAS? (43)

Por todos es sabido, que las más bellas orquídeas nacen dentro del estiércol, así también los poetas nacen desde su propio dolor. Nuestros bosques están llenos de lirios inocentes, perdidos entre los lodazales y regados con su propia sangre, mientras sus madres declaman los más hermosos cánticos por sus ángeles caídos.

Aún la selva gime, se confunden los gritos con la algarabía de las guacamayas, los perros aúllan, los lirios rojos siguen perdiendo su color, sus esporas se esparcen y nacen desde las cristalinas aguas besos de novia abandonada, en medio del llanto del búho desde los robles, donde los goleros vomitan los horrores pues están saciados de carne joven que tiembla en sus picos.

Ya nadie recuerda, pasamos del horror al olvido, y de la alegría a la indiferencia; las madres se cansaron de gemir, hoy las vemos con sus trajes negros pasearse de lugar en lugar, sus ojos tristes y agotados no ven un horizonte claro; se esfuman silenciosas con el rosario en la mano, y en un cajón blanco, depositan una roja flor.

Por ahí deambulan, se disfrazan para que creamos que no son tan malos, y para que en la tranquilidad de nuestros momentos efímeros, les demos confianza, así podrán ejecutar silenciosos sus fechorías, mientras una paloma gira y gira ante sus ojos, sin darles motivación alguna.

Se desangra mi corazón y el tuyo, más ellas, las calladas  poetas aún no pueden hablar, gimen en las noches eternas de sus pocos días, miran las estrellas y sus ojos no paran de llorar, aún con el candelabro encendido, suspiran y escuchan el llanto de sus pequeños. Ruedan balones y bicicletas por sus recintos, hay risas, ¡muchas risas!, las escuchan; la montaña las guardó para el tiempo, pero ésta vez no son las de sus niños...

Se levantan copas de sangre inocente, se la beben, ríen en medio de cuerpos desnudos, tocan todas las humedades que hay para ellos; se ven arrogantes y soberbios mientras tañen las campanas,  y allí, en un cementerio cercano, caen cristales desde el cielo, el arco iris nace de nuevo detrás de los cerros y la historia calla.

Vida que sucumbes ante la maldad, luceros encendidos en la noche, roja sangre de vida convertida en muerte, aún los perros están hambrientos, se escuchan los rifles y los pasos grotescos disfrazados con gigantes botas, aún miramos aterrados y silenciamos nuestras bocas...


Se doblan las rodillas, se presiente un otro fuego; las calles están vacías y tristes, ya no suenan los ballenatos viejos y en las esquinas ya no hay alegría; no se escuchan piropos ni chistes verdes, se fueron, enmudecieron como la luna, y  la noche se pinta eterna...

Más no todo se perdió... allí, en el silencio de la noche, una pálida mujer escribe; el dolor la convirtió en poeta, ya son miles de ellas, se editarán muchos libros sin memoria y se escribirá sobre sus tristes versos, aunque la vieja melodía se escuche una y otra vez en medio de la noche, y las mismas campanas continúen tañendo en la oscuridad...


A la memoria de mi abuelo, mi primo Orlando, y tantos miles sin nombre que pasarán al olvido y a la indiferencia en un mundo cada vez más cruel.

Los insensatos olvidaron que todos moriremos.


Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, agosto  6/11

PALABRITAS 3 (44)

Publicado pors en agosto 6, 2011 en 1:00am




PALABRITAS 3 (44)

1
Si te quieres quitar un gran peso de encima, deja de vivir de apariencias, vive con sencillez cada día y disfruta de las cosas simples, así comprenderás que el resto de arandelas fueron inventadas para complicarnos la vida.

2
Cómo me gustaría cantar y silbar a la vez, pero debo darme un respiro primero y tratar de hacer bien alguna de las dos cosas.

3
Si te enojaste porque fui sincera y te conté mis secretos de amor, entonces ahora sé fuerte, porque lo que viene te hará poner verde pero de pasión.

4
No me juzgues a la ligera por mis palabras espontáneas, debes antes mirarme a los ojos y conocer un poco mi alma.

5
Si vieras el panal que hay en mi corazón, no fueras tan duro conmigo, y aprovecharías cada instante para compartir las cosas buenas de la vida. Las heridas ya están ahí, pero aún tengo capacidad para el perdón.


6
A veces me siento tan atrapada ante las actitudes ajenas, que olvido que las mías también pueden ser dañinas para otros.

7
Ven corazón de fuego, no te alejes tanto que sienta que te olvido, acércate un poco y me conocerás, tal vez mañana sea demasiado tarde y sólo te alcance el tiempo para llorar sobre mi tumba.


8
Ahora necesito de un abrazo tuyo, ya necesito de una palabra de aliento, en este instante necesito que te reportes y me digas que eres mi amigo y que no te apartarás, aunque la tormenta  sea voraz , es necesario estar unidos, pues lo que viene es muy fuerte... Entre los dos soportaríamos mejor los vendavales y podríamos levantar de nuevo lo destruido.

9
Quiero que te mires en el espejo y entiendas que eres tan valioso, que nadie puede decir realmente cuál es tu precio, ni con todo el oro acumulado podría comprar a alguien parecido a ti, pues eres único y maravilloso, con todos los defectos que quieras colocarte.

10
Ahora quiero decirte que te amo, no dejaré pasar un segundo más para ofrecerte mi mano, ni para levantar tu ánimo caído, ni para permitir que alguien más arruine tu vida, mientras tengas un poco de fe en mí. Soy quien te aliento y te doy luz para que veas cómo el impío ha de suplicar por mi perdón .

11
Creo en una luz divina que es la que me sostiene y me anima día a día, tantas veces triste y con pensamientos perversos, cuántas veces sin deseos de vivir un día más, y en un segundo de oración, mi pensamiento retorna hacia la libélula que se posa feliz sobre mi ventana.

12
Aunque nunca tendré la dicha de darte un beso, ni sentir tu suave piel en la mía, te diré que te amo, y que no todo se perdió, hubo inquietud, desvelo, pensamientos húmedos, y también unos cuantos poemas que me harán recordarte siempre.

13
Decidí que no iría más allá, hay unos límites, pero también advertí que para el amor no existe tiempo, ni espacio, ni edad, ni fronteras...Te quiero agradecer por tus minutos  y los momentos vividos que fueron maravillosos. Si para ti no representó nada, para mí fue como un oasis suave y perfumado en medio de un desierto árido.

14
¿De qué me arrepiento?: de silenciar mi voz y de aguantar ultrajes, de vivir enmudecida, de días eternos en soledad, de confiar tanto en los demás, que finalmente son quienes me tienen al borde del llanto, pero además, no me arrepiento de ser como soy, y puedo decir que a nadie agacharé la mirada y todos podrán verme a los ojos.

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, agosto  6/11

viernes, 5 de agosto de 2011

CAUTIVA (45)


CAUTIVA

Cautiva en tu mirada oscura, 
en la fuerza de tu voz, 
cautiva de tus silencios
que me mantienen con grilletes en la boca.

Me tienes presa de tus letras, 
de tus lindos poemas para otras, 
con las fantasías de un tibio corazón 
perfumado de rosas rojas 
 y del olor a vino rojo de tus labios
que se añejan sin ser besados por los míos.

Prisionera de tu pecho dorado por el sol, 
brillando donde están las mariposas 
que cautivan corazones y mueren silenciosas, 
junto a la calidez de la luna clara
 y el brillo celeste que el cielo provoca.

¡Qué presa me tienes mi amor!
Parezco fuego que se esparce,
queriendo arrebatar en su fulgor
el torso desnudo que guarda tu corazón.

Te vas con las nubes de la tarde 
sin esperar de mí una palabra,
y te escondes detrás de una pantalla
riendo de mis fantasías.

Siempre atenta a un anuncio tuyo
parezco una gata juguetona,
si la luz enciende y veo tu rostro
el mío se llena con una sonrisa
y el día cambia. 

Siempre espero dulce amor, 
la brisa fresca de la mañana,
 que se esfuma al caer la tarde
bailando sones de mar
mecida en tu hamaca de rayas.

Los grilletes de mis piernas son pesados, 
el candado de mi boca se oxida, 
y mientras llegas corazón de roble
con tu andar de gitano,

estaré cual fresca flor en su otoño
esperando lluvias nuevas
sobre mi solitaria estancia.


Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, agosto 5/11

LOS CEREZOS (46)

LOS CEREZOS 

Mientras sigan floreciendo los cerezos
y la música se regale cual dádiva,
en el gran monte cante el ruiseñor,
y la blanca nieve permita que nuestros sueños viajen,
tal vez nuestras fantasías se tornen de colores
y estemos cerca de tocar a Dios con nuestras alas.

Seguirán naciendo nuevas flores
en medio de la reseca vida,
aunque los amantes se esfumen
en el silencio del aura
y de  nuevo se contemple el ocaso,
dejo perder la mirada en su bastedad
y permito su  vuelo errante,
con las aves de paso que vienen y van.

¡Ah!... mientras suspiro,
los timbales son tocados por alguien
que con su arte llena de ciénagas el reseco pantano.

Los oídos reposados y en calma
 una boca anhelante que hace temblar el corazón
semeja un cordero pálido de mirada inquieta
en espera de la última daga,
pues una orquesta suena en el árbol
al despertar la chicharra,
y el amor se reinventa cada mañana.

Vida, bella vida de gaviota sobre mansas aguas, 
viajeras bulliciosas sobre el humedal,
gemidos en la noche,
cánticos al amanecer...

Mientras de nuevo suspiro por verte
por escuchar una voz que se vuelve roca,
y se aleja sin pena dejando a una loba triste
llorando sobre la cuesta,
pensando que eres la luna nueva
que baila sobre las olas.

Mientras otra vez llega la calma,
y las olas se tranquilizan,
la vida continúa sobre el mismo náufrago
y mi velero se aleja  más y más...

Los timbales continúan sonando,
y el tambor se escucha desde la montaña,
alguien acaricia las lomas de mi pecho
y mis oídos se extasían con la música
y los sueños de los demás.

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, agosto 5/11

jueves, 4 de agosto de 2011

CRISTALES DE SAL (47)

CRISTALES DE SAL (47)

Lluvia como torrencial aguacero, 
pequeñas lámparas de fuego
dolor salobre de mar que habita el pensamiento;
lámparas tristes que añoran palabras de fantasía,
suaves perlas pálidas de sal llenan un estanque sombrío.

Están caídas  y perdidas sin una mirada
con la transparencia que encierra la calidez y el amor verdadero,
que huye aprisa y se esfuma por los lodazales,
donde la existencia es una flor de la noche
que ante el sol muere.

Gotas púrpura enferman el corazón día a día,
no hay palabras dulces, murieron todas.
Las hojas secas se robaron el dolor y ahondan el pecho,
reposan en tristes cápsulas que no volarán nunca
se irán entre ramas verdes que se llenan de soles
y de diamantes finos que nadie acaricia
ni siente como suyos.

¿A quién importan los llantos?
La almohada se los roba y guarda
para la próxima noche.

Se alejó el  amor y la vida cansa,
hay un asomo continuo a la ventana oxidada
pensando en el ayer y en el mañana,
empapando marcos que se quedan en el rostro
y nos fundimos en el fierro viejo
de las esperanzas. 

Fieros ojos en un cielo azul
han abandonado lo que soy,
pero en el lodazal negro 
resucitan hermosas flores
sin ser amadas ni tocadas,
en capullo aún caen 
y se funden con la tierra
que las parió. 

Pienso en una caricia tuya, 
en un enredo de manos, 
en todo lo que ahora es ajeno
y se estanca una roca en la garganta
que me impide llorar. 


Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, agosto 4/11

UN ÁNGEL EN EL CAMINO (48)

UN ÁNGEL EN EL CAMINO




UN ÁNGEL EN EL CAMINO (48)

Cuántas veces despojada y herida,
con las rodillas dobladas,
siendo tan solo una vida más
en éste mundo árido.

Llegué en mi pensamiento hasta tu estancia,
para ver la transparencia de tu amor.
Sentí tu mano sobre la mía,
la agonía y el deseo de morir
se esfumaban de momento,
como un efecto mágico.

Una brisa suave con olor a rosas
se expandía por mi recinto
y llegué a entender y a comprender
sobre la magia del existir, las razones sin preguntas,
y los momentos regalados por la providencia.

Te mostraste ante mis ojos, tranquilo, desnudo...
Eras luz y figura, y tu rostro divisé junto a los míos,
más cuando entre la incredulidad y el espanto
no quise mirar hacia atrás, ahí estaba,
un gran abismo fantasmal
del que me libraste con tu presencia divina.

Aquí estoy postrada y humillada,
reconociendo ante todos tu poder,
la fuerza de tu luz y fuego que no se extingue...

Eres lámpara encendida sobre mi vida,
la que me alienta día a día a continuar
y me dice que esté tranquila
sin más tristezas ni afanes,
pero con la esperanza de un mañana mejor,
pues tú estás a mi lado
cual sombra de aromas que nunca me abandona.

Quien creyera...
Una herida mutilaba el alma
y creía no poder sobrevivir...
Pero estuviste de nuevo
luz divina, siempre iluminado el camino,
pero aún así temía contar tu verdad.

Dirán que es falsedad,
pero a este paso de la vida
nada me importa más que doblarme,
soy una caña en tu pastizal
y me dejo abrazar de ti
con la mansedumbre de un cordero
que recién acaba de nacer.

Convertiste nuestro miedo en una estación,
mientras me observabas y nos dejaste continuar un día más,
una hora más para contar con alegría
que no fue un sueño,

todos te vimos y eras relámpago en medio de la niebla
el encanto de una nueva flor de primavera por divisar,
una palabra de aliento,
un beso de colibrí sobre la flor más triste,
y así, llorar de alegría sobre tu altar,
es como cantar el ave su amanecer.


Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, agosto  4/11


miércoles, 3 de agosto de 2011

UN ÁNGEL/A Pierre Adel (49)




UN ÁNGEL/A Pierre Adel (49)

Te diré amor mío, 
que aunque tu marcha ha sido sin una despedida, 
y que mientras buscabas, yo también lo hacía,
que pronto retornaré a ti en ese vuelo de alas azules 
y nos abrazaremos con el sol y con el cielo que cobija tu alma
y nos diremos los "te quiero" pendientes, 
libando mieles con una caricia eterna.

Te contaré que los días continúan solitarios; 
hay mucha gente a mi alrededor, 
pero extraño tu mirada oscura, 
el brillo de estrellas posadas en tu iris de niño;  
añoro tus abrazos cálidos, 
tus poemas hermosos declamados de rodillas 
y aquél dejo de amargura y desconsuelo.

Extraño los paseos al río, las piedras de colores,
las mariposas que brillaban cual espejos, 
esas azules gigantes que te embelesaban 
y que cazabas como el más hábil, 
semejando la gacela más asustada, 
más a mí ya me tenías cazada,
aprisionada en el fuego de tus besos 
en tu sonrisa que se pegaba de la mía
en inocentes carcajadas.

¿Cómo podré seguir los momentos sin ti?...
Busco consuelo en la música de otros, 
en los ojos ajenos a los míos, 
en los besos que no me pertenecen 
en los brazos que entibian otros cuerpos, 
y en las sonrisas que se pierden 
con el canto de un ave de paso cerca a mi ventana...

Más te busco, te añoro, te deseo...
Así desea la aridez, la frescura de la lluvia 
y el sol expandir sus rayos; 
así la luna se besa con el mar 
y se pierde dentro de sus coralinas aguas 
besando sin pudor a las caracolas 
que conocen mis pesares.

Mírame dulce amor desde tu estancia clara, 
observa mis ojos tristes que te llaman; 
mi boca que aún aguarda la tuya 
y que agoniza de pesar por tu partida.

Ven mi gaviota prisionera del humo,
toma mis manos y mi vida 
y llévame a surcar el cielo entre naves viajeras, 
entre purpúreas olas que se forman en tu espacio,  
que me hacen padecer de amor por ti, 
con cada aurora y ocaso
en que no estás.


Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, agosto 3/11