martes, 26 de mayo de 2020

HACE TIEMPO

HACE TIEMPO

Hay un rollo en mi cabeza
sin números para contar
y el mar ausente
olvidado y tranquilo
arrastrando perlas 
en su dulce andar.

Abajo he visto una turba
que aprovecha la cárcel de unos
para llevarse lo poco
que presta el viento al olivo
y al jacarandal.

Hace tiempo que te olvidé
porque tu desamor  
fue una herida profunda
que hizo morir en mí 
esa vieja pasión.

Ahora vivo el instante
entre flores pequeñas
y garzas ausentes
que se fueron a buscar 
una patria blanca
en medio de un rosal.

Raquel Rueda Bohórquez 
26 05 20

sábado, 16 de mayo de 2020

MENTIRA


MENTIRA
No solo fue mala, sino mentirosa, me usó para reír de mí, pero sus risas bendicen mi andar, ¿en quién he de confiar?... el palomo secó sus alas al sol y la gata esperaba que estuviera tibio, así es todo en la vida, nubarrones grises que vienen y se estacionan en tu camino, pero llega la noche, se alejaron, jamás existieron en mi vida...

Gata y palomo se han juntado y esperan la bendición de un día más, si acaso bajan el rostro y se ven a los ojos, contando una verdad que nadie sabe, espero no se devoren como me ha devorado a mí la congoja... o cuando la gata se haya persignado, el palomo será uno dentro de su carne.

Llega la noche y veré cuántas estrellas aparecen, cerraré los ojos para pensar en ti un día más, aunque sé que duermes ahora, me sentirás flotar, y luego, me juntaré contigo bajo sábanas de pensamientos con el aroma bendito del amor acariciándonos.

Nada hay oculto bajo la luz del sol, disfrazamos verdades, nos volvemos payasos para reír de nosotros mismos, pero que sea bendecido el amor cuando llegue, que se unan las estrellas con el sol para que Él descubra del interior, lo gris que hay en cada uno de nosotros y que a pesar de todo, alguien sea feliz.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 12/15




MI CANARIO


MI CANARIO

Es y seguirá siendo un ángel
La casualidad lo hizo prisionero
Por robar un poco de su esencia.

Acompañó soledades y alegrías
Trinó más de lo que debía
A pesar de su cárcel impuesta.

Hoy ha dejado su espacio vacío,
Dije que nunca más un ave prisionera
Y en medio de mi congoja,
Fabriqué un nido de tierra
Con flores amarillas y rojas.

Serán mi despedida
A tan inmenso amor,
Quien repartió alegrías
Al despertar el sol
Y al ocaso entregar su adiós
De ojos negros
Viendo hacia la nada
Con alas de libertad
En negra cuna.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 14/15


OTOÑOS/A Rubén Darío


OTOÑOS/A Rubén Darío

¿Quién hace preguntas a los otoños?
¿De Rubén Darío, El viejo Dandy, la cucha de las empanadas,
la viejita vendedora de matas en tarros de Klim sembradas?

¿Quién le pregunta al otoño por éstos poetas?
Pasaron como las hojas secas,
se juntaron en la base de un álamo
y la corriente áspera de sus vidas
se las llevó, ¡con tantas penas!
que no hubo espacio para las alegrías.

Quisiera preguntar a mi otoño:
¿Qué prisa llevas?, ¿por qué ahora?
¡Me gustaban tanto las primaveras!
Apetecía de caricias como los pájaros,
amaba mucho más que más, que casi me dolía,
pero ahora, otoño es una cabellera blanca,
no tengo tiempo para el amor
porque me enamoré de un fresco lirio
que habita lejos de mi valle.

Pero se va, se aleja a un paso de su huella,
bailadoras mariposas besan lo reseco de mi boca
y la miel escasa, como los días que me esperan,
me alejan, poco a poco,
entre veranos intensos
y muertas flores sin perfume,
que se juntan también con ellas
en el rincón más dulce de un lago,
besadas por caracolas y payasitos sin risa
que navegan mares y ríos profundos
sin saber, que en un rato,
¡no existirán siquiera!...

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, septiembre 16/15






PIEDRAS DE MI AZUL/A Rubén Darío


¿Por qué este título Azul...? No conocía aún la frase huguesca "L'Art c'estl'azur"... ”más el azul era para mí el color del ensueño, el color del arte, un color helénico y homérico, color oceánico y firmamental... ... Concentré en ese color célico la floración espiritual de mi primavera artística...
(Rubén Darío, La Nación, Buenos Aires, 1913).



PIEDRAS DE MI AZUL/A Rubén Darío


Mi primavera es una hija con su rostro feliz,
todo es azul cuando Dios está conmigo,
y es siempre...



Arranqué a un lirio ese azul profundo, el que lo cultivó en una herida de mi madre, con un loco que pisoteaba cada roca junto a sus aves grises, en medio de un cantar de tórtolas, porque de azul se vistió el infinito como el mar y los sueños de un poeta.

No fue rojo un rubí, debió pasar por aguas temblorosas en cada hoja y rama de un camino llovido entonces desde venas curtidas, de ojos negros que corrían como desbandadas de pájaros, y fue ahí donde nació una joya, ladera abajo, entre mis piernas, blanqueando mi boca junto a mi azul lengua, que irrumpió en la tuya, como una turba loca de elegías y poemas.

Vi el mar, no había aguamarinas aguas, se tornó el mundo de un color, porque Dios tenía ese traje, era su vestido favorito donde no había confusión al verle, pues se retrataba en el lago cristalino de mis ojos.

Pasaron todos los poetas de mi tiempo, la vieja Idiosincrasia, el huevón de los zapatos viejos, el Kico de una moto Auteco que jamás prendió, pasó mi padre cojeando penas, y aliviando tormentas con sus carcajadas, el viejo Isaías, un loco pervertido que le robó a la vida cada verso y cada esperanza de un camino desértico y se fue tan solitario en una bolsa negra, donde cabían todos sus escritos y sus lágrimas.

¿Qué hay de nuestra vida?, ¡poetas famosos!, todos duermen como el viejito de los zapatos rotos que compuso un verso, pero otro se lo llevó, y se ganó la gloria con sus letras.

¿Qué importancia tiene un verso más que otro?, la viejita de las matas caminaba con sus poemas y sus dedos llagados, adornados con oxidadas latas, y en su cabellera, enredada una clavellina recién cortada, pero su nombre nadie escuchó, ni siquiera cuando todas sus plantas fueron primavera,  y regresaban esquina por esquina, con los pies llagados y la barriga vacía,  ladera por ladera con las mismas plantas sembradas en bacinillas viejas, con olor a las miserias que todos sembraron, al no apoyar su labor de hambres viejas y curtidas.

¡Pobres viejecitas!, decía mi madre, ¡suben y bajan!, cada día de fiesta con la cara triste y las esperanzas rotas, regresan al rincón de los orines y al palacio de las penas.

Mis letras son pequeñas, ¿qué tan grande puede ser la voz de un gorrión?, pero es inmensa la copa del árbol que resguarda entre sus hojas ocres, unas que se le parecen y que fabrican en su corazón, picos abiertos y colores llenos de esperanzas, que tiemblan de amor, cuando ven a una madre con el regalo de vida entre su pico lleno y su llamado dulce, como miel derritiéndose en la boca, entonces todo florece en el árbol, todo es canto de ruiseñor, y el mirlo enamorado abre sus alas, si llueven rocas pálidas desde el cielo para iniciar a temblar sobre cada flor.



Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, septiembre 19/15





SEÑORA YO


SEÑORA YO

Con ésta pose de señora
Iniciaré por conversar conmigo:

¡Hola señora tonta!, ¿cómo te ha ido?
¡Bien gracias!, pasando el día
Y esperando que a la noche
Aparezca mi amor,
Entre pálidos encajes
Para que mi sueño sea tibio y reposado
Sin ese agotarse la vida
Que nos pide a ratos
Un mutis, una coma.

¡Por favor Dios!
¡No quiero despertar!...

Pero entonces señora mía,
¿No dices que te gusta el mar?
Digo sí, me gusta tanto como un río,
Me encanta caminar y saltar rocas,
Pero el tiempo me dejó todas las heridas,
Mis pies no caminan con la fuerza del ayer
Y tengo una tristeza que poco a poco
Me roba la vida.

Pero señora, señora yo, ¡por favor!
¿Será que, si amanecemos, si hay un mañana,
¿Me podrías mirar a los ojos?
¡Quita ya esa falsa sonrisa!...
A veces, y aquí entre nos,
Hasta tus poses enojan,
Entonces señora mía,
Dame tu mano ahora
Y partamos un segundo al cielo,
Vayámonos descalzas,
Así como alguna vez llegamos
Y dejemos a todos unos trozos de letras
Para que recuerden señora mía,
Que las dos fuimos compañía
Y juntas nos matamos a versos.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, septiembre 9/15




GRANDEZA


GRANDEZA

La majestad del águila
Sólo se compara con el vuelo de una madre,
Mi águila hermosa quien planeó todo con sencillez
Y tuvo aciertos tan pequeños,
Siendo una semilla que germinó con gran fuerza y altura.

“El mínimo de todos,
Será el más grande ante los ojos de Dios”,
Y cada segundo lo comprobamos.

Planté muchas semillas,
Vi que las más grandes morían pronto
No todas eran aptas para el bosque,
Y que las que no podíamos ver,
Eran arrastradas por el viento
Siempre flores blancas,
Empujadas por la providencia.

Luego, advertí una pradera
Pocos árboles,
Todos eran muy gigantes,
Pero hasta los grandes
Tenían flores que volaban
Y con leve brisa podían caer.

No hay descuido para mi amor
Su cuidado es por igual,
Pero no podemos menospreciar
A esas plantas que se crecen
En las heridas de las rocas,
Pues ellas no sólo sanarán tu cuerpo
Sino tu espíritu y serán más fuertes
Que los árboles más inmensos.

Busca sabiduría entre un lecho de hojas secas
Verás cómo hay vida dentro de él,
Alza el rostro para que veas lo de arriba,
Sólo eres una semilla por crecer.

Las flores más hermosas
Nacen dentro de estiércol de reses
¿Qué hay de sucio en esto?
Suciedad es lo que tenemos guardado,
Aquello que nos dice
Que seguimos siendo humanos,
Semillas demasiado grandes
Con una corteza como roca
Y el corazón desértico.

Debemos hacernos pequeños
Para crecernos y volar como águilas
Por el inmenso mundo del pensamiento.

La grandeza le pertenece a Dios
Como el verdor a mi madre tierra
Y el paisaje a tu mirada.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla,julio 19/15