martes, 19 de febrero de 2019

AIRE MARINO

AIRE MARINO

El aire marino me recuerda
que la vida es un son fresco
pasando por entre mis labios
adobando este desabrido día. 

El aire marino te trae de lejos
es como si te besara de nuevo
y suelo morderme los labios
para recordar ese viejo sabor a ti. 

El aire marino es hombre,
un viejo navegante curtido
que enarbola suspiros en las olas
para darme un tanto de consuelo.

El aire marino es un verso
donde no hay rima, pero sí arrima
entre las rocas más heridas
para consolar con dulzura
a este  corazón que aún late por ti. 

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, 19 02 19


jueves, 14 de febrero de 2019

TENGO EL CONTROL


TENGO EL CONTROL

Mi vida es única y valiosa, tengo el control de las personas que entran a ella, de los lugares que visito, de los libros que leo, de los alimentos que llevo a la boca, de los paisajes que ven mis ojos, de todo cuanto puedo tocar y ver, tengo la llave maestra, y puedo discernir entre el bien y el mal.

Soy la roca en donde se posa el águila y repito miles de veces: ¡no estoy triste!, la melancolía jamás podrá vivir más de un día en mi casa y los demonios se alejan, se dispersa el odio, ni siquiera me observa, no hay detalle para mi sonámbula existencia, ¿a quién puede importar una hoja que está a punto de caer?, pero en el instante de la espina en el corazón, siempre me doblo, en el momento en que no puedo más con la carga, me doblego, entrego el cuello cual toro en el matadero, y orando espero a que la flor abra ante la fuerza del sol.

No puedo quejarme, ¿por qué lo hago?, recorren mis ojos los senderos de la patria y en cada camino encuentro a un campesino con la tinaja vacía, el veneno se esparce en los lagos y la ambición desmedida avanza sin temor con los fusiles preparados y los cuchillos afilados que entrarán en la carne cansada, para continuar labrando historias en un sendero largo lleno de gentes  que ven heridas sus esperanzas y hasta miedo les da tocar a una puerta que jamás se abrirá.

La sociedad está podrida, hay un cáncer terrible de ambición, la naturaleza se destruye sin  piedad y oro porque caiga un meteorito y nos desaparezca, pero es mentira, tengo mucho miedo, un depredador anda suelto por mi ciudad y siempre estoy asustada cuando mis hijos salen a trabajar o a estudiar, o a vagar por ahí como niños melancólicos, viendo que la juventud se va y los sueños se queman junto a los árboles viejos que ahora son un recuerdo.

Mi niña está enferma, y el alma está rota, busco al mejor santo de todos y le suplico salud, paz interior, bonanza, caminos, esteros, aves sobre las montañas y pegadas de las montañas las luces del alba y las estrellas enviando mensajes y tonadas de ángeles, para contarnos historias felices con finales iguales.

Ayer murió un señor muy bueno, el esposo de mi prima Ofelia, una larga y dolorosa enfermedad se llevó a su amor, se llamaba, ¿cómo se llamaba?, ahora olvido los nombres, pero Dios lo tenía apuntado en el cielo, me di cuenta que lo deseaba, que anhelaba descansar y al fin se dieron las cosas porque Él es un sabio y en el momento justo se lleva su obra hacia un jardín hermoso, donde cantan otras aves, se inventan los paisajes ¡y su nombre vino al fin!, se llamaba Daniel, el hombre maestro que vivió con humildad y no tuvo tiempo para la vanidad, porque lo que amaba siempre estuvo cerca de su corazón manso,  tal fue la bendición recibida.

Ahora se inquieta mi muchacho, se ve melancólico y le digo que no leamos noticias tristes, pero es imposible, la soledad nos obliga a permanecer al tanto de lo que sucede a nuestro alrededor y eso termina afectando nuestra salud mental, pues sabemos que afuera hay más sufrimiento del que se puede soportar, y lo regaño, le doy cantaleta, ¡pobre de mí muchacho!, debe aburrirse de mí, le digo que no se queje, ¿por qué razón si le duele también el alma?, todo ha sido una lucha constante, entonces vuelvo a repetir: ¡no te quejes!, jamás veas a los que están mejor porque eso es apariencia, siempre toca ver a la gente que está peor, tienes salud, amigos, talento, y bla, bla, bla, le repito todo lo que tiene, pero en medio de mi corazón sé que también está muy afectado por todo lo que sucede a nuestro  alrededor y tiende a la depresión que me asusta. No me gusta ver a un joven así, lo quiero músico y poeta, lo quiero feliz y sonriente creando pequeñas obras y lo impulso a la espera, al aguante, a la paciencia que es la creadora de las más altas montañas y me sonríe, esa sonrisa llena mi mundo, en paz continúo, me invento una razón para continuar y esas razones están por ahí buscando también salir adelante, a flote en medio de aguas turbulentas y tiempos muy difíciles.

Nos asusta una represa, tenemos miedo a que reviente, las cosas no se han hecho bien, y todo el mal causado a la naturaleza será un triste recuerdo, pareciera que nuestro país está en manos ajenas, que llegaron monstruos de metal sin alma y se están comiendo a Dios, nos están matando la fe y el anhelo de un día mejor agoniza en aguas turbias, pero tengo el control, puedo cambiar la página de mi vida y recuperar la esperanza perdida, aún a sabiendas de todo lo anterior.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 14 02 19






jueves, 7 de febrero de 2019

NADA HAY


NADA HAY

No hay nada por improvisar,
llegó la noche y el mañana no sé...

Una alondra vi pasar
Un mochuelo escuché trinar
Pero la voz de mi amor
¿En dónde estará?

Volvió a vivir el reloj
¡Qué raro!
Una oración a María
Y al voltear la mirada
El péndulo cobró vida.

Nadie cree en lo que veo
Ni en las sombras que me siguen
Tal vez es mi melancolía
Que se transforma en nube
Y de paso me regala una sinfonía.

No hay nada por improvisar,
Ayer secaron un río
Otro día se robaron sus aguas
Y ahora tumbas vacías...

¿Sabían que hasta la muerte se improvisa?
Una chica se lanzó por un puente
Y en sus brazos llevaba a un inocente.

¡Qué melancolía la mía!
Pero espero a mañana
Tal vez una sonrisa surja
Entre los mares salados
Que se llueven por los ojos.

Un cóndor divisé
Con sus alas abiertas,
Fue un gran incendio
Todos los farallones de un pueblo
Donde guarda manantiales
Para surtir de vida el huerto.

¡Nada hay por improvisar!
De la nada llega la muerte
Y el sol sacude la montaña
Con sus calores de siempre.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 07 02 19



domingo, 3 de febrero de 2019

COMPASES

COMPASES

A un compás de tu corazón 
la vida es un cañaduzal 
en donde todas las aves son felices 
junto al invisible silbido del viento entre las hojas. 

¡Oh amor, cuán dulce fuiste! 
Cuántos párpados se volvieron lago 
al recordar que el ruiseñor 
siempre tuvo una sonrisa que encajara 
en los cuadros de su pecho 
una mujer hecha canción.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 03 02 19

MIS PAVOS REALES


MIS PAVOS REALES

Alguien me regaló dos pavos reales,
un cariño especial nos unió;
veía una imagen extraña en sus ojos
y por ellos sentí devoción. 

Se fueron otro día a cantar al valle
pero siempre estaban en mi corazón.
¿Cuánto tiempo faltará para ver sus plumas?
Ya pintaban de verde esperanza
y fuerte latía este diapasón.

Otro día, entre la perversidad del hombre
y la tranquilidad del bien servido,
mis hermosos pavos encontraron otro dueño
unas manos feas se robaron mis tesoros
y un vacío inmenso quedó en su lugar.

¿En dónde estarán mis divinos?
Eran joyas cual esmeraldas,
brillantes estrellas iluminando mi cielo
si una tarde el sol espejeara
con pasión entre sus alas.

Todo es irreal, todo se va;
la ilusión, el sueño, hasta la realidad.

Más una llama queda encendida en mi palacio
donde sus pupilas dulces
recorrerán prados extraños
y otros ojos les admirarán.

Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, 03 02 19


CADA INSTANTE

CADA INSTANTE

Estoy en el rincón de los guijarros
pensando que el mundo está loco,
que la demencia rompe el corazón del alba
y atraviesa picos y espadas en los árboles.

Cada instante vivo intranquila,
una herida se abre en medio de la nada
para volverse negra la excreta humana
y espeso ocre el río y el lago. 

Vivo del amor a la melancolía
y del verso enrarecido a la oración.
Vivo de la pasión fingida 
y de una vieja canción
naciendo entre una flor y una hoja. 

Doblo el cuello cual toro sin opción
que va al matadero 
pero nadie ve en sus ojos
un manantial rojo 
que se destiñe al atardecer.

Cada instante te amo más y más
pero a veces pienso que todo duele
y en las redes de la desesperanza
hay demasiados muertos para llorar. 

Hay un veneno en el aire que mata en silencio
un ruido cercano al corazón de una madre
que pasa triste, teñido de lágrimas de los inocentes
en tanto enciendo un cirio y pienso en ti
en cada segundo y en cada instante,
entregando lo que soy a tu voluntad. 

Raquel Rueda Bohórquez 
03 02 19

sábado, 2 de febrero de 2019

ENTRE ROCAS


ENTRE ROCAS

Me enamora el segundo
Tu mirada augusta
Entre lagos ausentes
Y árboles tristes.

Me enamoro de ti
Ahora que el cabello es rubio
Igual al sol naciente en la cumbre
Y al manantial que tranquilo pasa
Por entre las rocas de mi fuente.

Pido clemencia y Clemencia no está,
Ha cogido camino hacia la casa blanca
Entre sábanas limpias con olor a reseda,
Guarda un cabrito huérfano
Que bala y bala poesía entre el pasto seco
Y corre y corre buscando una teta llena.

Cuánto te amo y estar en ti es suficiente,
El cuello doblado, los hombros templados,
La boca seca de tanta sed de ti,
Y éste viejo recuerdo de manos cansadas
Que besan el rosario que a otras manos
No tan santas ha pasado.

Juegan las luces de mi sala
Enciende y apago un cirio
Pero nadie cree por lo que he vivido,
Más una lágrima has tomado
Y ahora es perla que acaricia mis dedos
Junto a una dama de blanco tocado.

Llega la tarde y en ti me abandono
Toda fuerza oscura será claridad,
Todo ingrato anhelo disolverás
Luego de las 5 y antes de las 10.

Soy para ti una flor de verano
Y me das al instante la lluvia de tus ojos
Que hacen ver al ciego
Suspirar aromas a las rosas
Y volver a nacer a la semilla
Que abandonada quedó
Entre dos heridas rocas.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 02 02 19