domingo, 21 de agosto de 2016

HORA DE LA MUERTE/Verónica (18)

Verónica


HORA DE LA MUERTE/Verónica (18)

¡Nooo! ¿Quién eres?, hace un rato toqué tu mano, pero te sentí ausente… hace un momento te vi pasar, ¿qué afán tenías acaso?, te grité con la mirada; mi parpadeo fue una luciérnaga en la oscuridad pidiendo el recado de la tuya, pero seguías tu camino. Como un muerto vivo no reparabas en nadie, punzabas aquí o allá, y mi dolor me hacía gritar hacia adentro, pero nada podías saber, ¿acaso puedes sentir mi dolor?

Hace tan poco, un ángel vestido de blanco acarició mi frente, dijo por mí una oración, recuerdo cada una de sus palabras: “Señor Rey mío, en tus manos coloco la vida de éste hombre, un hermoso hombre que bien podría estar corriendo de la mano de sus hijos, o abrazado de su esposa, o paseando a su perro en el parque. Sus pequeños no han podido adivinarlo en ésta grave situación, ni se ha permitido a su familia verlo en éste lamentable estado.  Te ruego Señor por su alma, que no sufra ni padezca ningún dolor, y que pueda desde aquí ayudarlo a pasar hacia ese otro lado del camino, sin más sufrimiento del que ya ha soportado. Ayúdame a cumplir con la tarea por la que doblé las rodillas y juré ante ti, que entregaría mi amor y respeto a toda persona herida y sufriendo que pasara por mis manos. Que descanse en paz éste buen hombre, quien por cosas de la vida, se va sin poder dar un abrazo ni un beso a su familia”.

Luego, con lágrimas en los ojos, vi de qué manera cerraba mis párpados, pero aún no escucho el sonido de la muerte, ni la línea horizontal que me conduce a ese camino real, por donde todos pasarán algún día, así como presiento que pasarán estos segundos.

Todos han cruzado por mi lado, siento sus perfumes flotar en el ambiente, sus corazones palpitan como una cítara y el mío deja de latir, parece el arrullo de una paloma herida buscando a sus pichones…

Todos creen que no estoy, vienen sobre mí; ¡tengo tanto miedo! ¡No por favor, no!...

Ahora estoy desnudo y frente a ti. Tapen mi cuerpo, ¡es una súplica!, no me expongan de esta manera a la vista de todos, mi esposa podría llegar y ver mi cuerpo abierto. Limpien la sangre y toda la suciedad, ¡que ella no me vea así como si fuera una piltrafa!; no causen más pesar del que ya tienen.

Mi desnudez me avergüenza, ¿no han pensado que podrías ser tú en esta situación?, ¿y si fuera tu propia madre, tu padre, o tu pequeño hijo expuesto de ésta manera?, ¿qué sentirías acaso?

¡Respeta mi cuerpo!; no caigan como cuervos sobre mí; esperen a que la carne esté fría, que haya salido mi alma de este pequeño estuche, y luego, aprendan de mi cuerpo todo lo que deseen, pero no antes.

Permitan a la parca tomarme en sus brazos y llevarme al mundo del silencio; luego de eso, seré como la neblina en medio de un inmenso bosque, y ustedes serán las flores en sus primaveras, esperando a un mañana que no duela tanto, como éste día, donde algunos me han espinado demasiado, a veces pensando que nada dolía, y las manos se volvieron violetas, la carne hielo, nieve, ausencia; pero aún habita un hilo de vida que tiembla dentro de mi esqueleto.

Ya no estoy, queda en medio de todo, ese “gracias, que Dios los bendiga” por su labor maravillosa, pero no se equivoquen, que todo lo que hagan sea por amor, porque mañana es un círculo, que ayer fue un punto invisible, y ahí mismo nos encontraremos.

Raquel Rueda Bohórquez
21 8 16 



viernes, 19 de agosto de 2016

MENSAJES CHANTAJE (19)

MENSAJES CHANTAJE (19)

¿Por qué razón ponemos condiciones a Dios?, Él siempre está, el día está lleno, está inundado de su amor. El ser más despreciable será escuchado, y el más pobre será lleno de su bondad.

¿Por qué razón condicionamos el amor de Dios si Él es como un manantial?

Me acaba de regalar otro milagro, y éste milagro es despertar, poder escuchar ésta música maravillosa y sentir la vida como una llama que arde por dentro, desea salir al exterior, quiere brillar si puedo verte, desea ser resplandor si nos podemos abrazar.

Muchos mensajes chantaje hay en Facebook y la verdad me caen gordos: “Si crees en lo que Dios te acaba de decir, escribe amén y comparte a 20 personas”, o “Dios es la rama de olivo que acaba de caer a tu ventana”. Si lo crees escribe amén y comparte, o si eres mi amiga en realidad, debes escribir amén y compartir en tu muro…

Así nos condiciona el hombre, y ésta vaina sí que aburre, para Dios somos su obra, siempre inventamos cosas sobre Él, a veces creo que Él vive en nosotros y nos pide que hablemos, pero en verdad no son nuestros dedos los que se mueven y no es nuestra boca la que habla, de alguna manera nos utiliza como nosotros utilizamos al resto de personas, ¿y entonces?, ¿me lo creo o no?

Para mí, Dios es todo ruido de brisa en medio del paisaje más verde y es Él en medio del paisaje, el árbol más frondoso como uno solo, siendo el gajo que contiene todas las flores y todos los aromas que nos circundan.

Es el amor invisible que nos toca y nos respira por dentro y por fuera, penetra profundo en los pulmones y nos lleva en alas de cóndor en medio de un sueño corto y manso, bajando por la cuesta, como una gran cola de caballo blanco para elevarnos luego en el silencio dulce de la bruma.

Dios es el vagabundo en la calle con hambre, son esos ojos que nos ven con desespero, es el niño feliz tomando teta de la madre que la ve con ojos de ladronzuelo, y con su media sonrisa nos llena de júbilo y alegría.

Dios es la madre que abraza y el hijo que consuela, el hermano que ayuda y la vecina que nos regala el favor de su simpatía.

¿Quién es Dios?, cierto día lo preguntaba en mi angustia y levanté el rostro desde el baño pequeño de mi alcoba, sin ventana, para ver el cielo cada mañana, un día muy triste, siempre estoy un tanto deprimida por algo, no soy la más noble pero tampoco me creo la más santa, pero soy demasiado sensible a lo que ocurre en el mundo y a la gente, ¡en fin!, dialogué con Él, viendo al sol que cambiaba de colores cada vez que abría los ojos, luego los cerraba para verlo de nuevo y admirar que no se quemaban las pupilas.

¿En dónde estás?, ¡si me escuchas, si existes, por favor muéstrate ahora, dime que no eres una mentira!, y en mi arrogancia veía el árbol del vecino que fue derribado hace poco y en un impulso disparé la cámara sin ver.

Lo visto luego, llenó mi corazón de esperanza…

¿Cómo puedo ver un ramo de flores en medio de la luz del sol que se colaba entre las ramas?, me lo creí y me lo creo ahora: Dios es todo lo que tus ojos ven, y si tienes un espejo frente a ti, seguro lo verás a Él en tu mirada, porque somos tierra de su tierra, carne de su carne, fuego de su propio fuego.

Raquel Rueda Bohórquez
19 8 16





EL BICHO DEL AMOR (20) (R)

EL BICHO DEL AMOR (20) (R)

¿A quién envías tu amor?
El mío vuela siempre hacia ti,
Pero tiene alas cortas.

Un día de estos se crecerán,
 Pero si no sé a quién envías tu amor,
Serán como éste día: de cristal...

Han podado el pino de nuevo,
Pero en el rincón de los sueños
Ha quedado una frondosa rama
En donde se crecen los ideales
Y la vida retoña en sus picos abiertos
Pareciendo las más dulces flores del campo.

Tu amor es una lágrima en una hoja;
Tiembla un poco, refleja el paisaje:
Mi propio árbol, y ya es una joya,
Un diamante lleno de fantasías
Como éste sentimiento de hoy
Que aroma a ti en otra mañana.

Si tu amor es para mí,
La música será dulce;
Parecerá la flor abierta para el colibrí
Que guarda en su cofre toda la miel
Que se donará luego a otros
En sonrisas y dulces letras.

¿Sabías que el bicho del amor me ha picado?

El corazón está inflamado,
Los ojos parecen estrellas en el firmamento
Buscando la luz de los tuyos
Perdidos y ausentes de mí.

El amor no se interrumpe,
Es algo así como la brisa
Que mueve al mundo sin verlo siquiera,
Y nos lleva entre sus alas invisibles
Un día cualquiera.

Raquel Rueda Bohórquez
19 8 16







ACERTIJOS DE OTRA MAÑANA (21) (R)

ACERTIJOS DE OTRA MAÑANA (21) (R)

Si eres tú el amor, ¿por qué entonces duele?

Ha despertado la mañana conmigo,
El mar está en calma y escuché la voz del ermitaño:
Un paso adelante, otro atrás, /tiene miedo del mundo
Pero lleva la dicha de su casa en préstamo.

Hoy. alguien donará una más grande y amplia
Y será ahí en medio de tu corazón,
En donde al fin será feliz.

El amor es el motivo más dulce de todos;
Algo así como abrir los ojos
Y lo primero que sintamos sea la vida,
Lo primero que escuchemos sea un ave cantando,
Lo primero que advirtamos sea el dulce perfume
De una rosa blanca sobre la mesa.

Si eres tú el amor, ¿qué te impide nombrarme?
Cada día deseo alejarme de este sentimiento,
Pero luego despierto y me digo: ¿por qué razón?
Si estás aquí, no fue mi culpa ni la tuya,
La providencia trajo un día la voz de una gaviota
Y su voz se volvió una canción bailando en un poema.

Eres lo más dulce dentro de miles de días
En que buscando nada, te hallé en medio de lágrimas.

¿Eres tú el amor?, o nos hemos inventado un juego,
Porque si es así, ya eres el dueño de mis fichas
Y te doy por ganado mi corazón, ¿pero y el tuyo?

¿A quién pertenece tu sentimiento?
Adivino aquí o allá y veo tantos rostros de mujer,
No te imagino riendo de mí, jamás te he visto como el arlequín
Pero sigo preguntando: ¿Para quién son tus melodías?

Tus hojas secas son inalcanzables, nada puedo escribir en ellas,
Tal vez si el destino con su rara brisa, las acercase a mi ventana
Y entre los dos formemos ese gran libro con cada poema
Que en medio de la fiebre y ausencia de sueño, nos escribimos
Sin tener la real certeza de que sean como rocas pequeñas
Que nos lanzamos, en ese río que inunda el pensamiento,
Cuando desnudos nos vemos a los ojos,
Y en ese brillo, nos hallamos al fin,
Pareciendo amantes que en silencio se aman,
Y en ese mismo silencio conjugan el verbo
Sin que nadie lo adivine, ni se entere.

Si eres tú el amor, ¿cuándo despejarás esta duda?


Raque Rueda Bohórquez
19 8 16



jueves, 18 de agosto de 2016

JUGANDO AL AMOR (22) (R)

JUGANDO AL AMOR (22) (R)

Pensé que eras la estrella fugaz
A la que le pedí un sueño.

Desperté a la realidad
Para saber que eras la luz de un velero
Que se dirigía hacia otro lugar,
Que nada tenía que ver conmigo.

Siento que nada es para mí…
Cada poema escrito lo soñé mío
Y en cada frase se identificó el tiempo
Que pasa y pasa, dejando sombras de un amor
Que vive tan solo en el pensamiento.

Puedes mojarme con tus versos
Así como el rocío a las flores
Y el mar a sus rocas.

Hoy no sé si creer o huir
Pues nada parece concreto;
Lo único que ideo es otro verso
Para entretener el amor que por ti siento.

Raquel Rueda Bohórquez
18 8 16


miércoles, 17 de agosto de 2016

CERCA DEL MAGDALENA (23) (A)

CERCA DEL MAGDALENA (23) (A)

Somos "santos" o "demonios"
Hasta que nos toquen el rabo.

El alacrán que vive en mí
Se defiende cual ermitaño en su casa,
Esconde la tenaza y sus ojos saltones
Parecen perlas negras
Protegidos dentro de tal coraza.

Todos somos pestilentes sombras,
Nadie se escapa de un sueño oscuro
Ni de una verdad oculta entre ojo y nariz.

Somos “verdugos del otro”,
Hasta el momento en que no seamos nosotros
Quienes estemos en manos del yerro y la espada.

La vida siempre es hermosa,
A pesar de la carne que apesta y el olor a rosas.

Levanto las piernas y espero tu llamado…
La tarde está fresca y deseo andar un poco
Por los mismo senderos de ayer
Tomada de tu mano.

Veré otro paisaje, ¡el que siempre soñabas!
Pero el Río Magdalena continúa lejos
Muy lejos de la mirada,
Ahora habrá un gran edificio,
Tiene escaleras y más escaleras;
Vidrios y empaques de colores
Y gente afanada por gastar en lo que no vale.

¡Si estuvieras ahora!

Es el segundo de correr a tus brazos,
¡Pero no estás!, ni siquiera un perro llevaré conmigo
Para hablar a solas contigo entre el viento
Que mueve mi pálida cabellera,
Igual que la brisa, las briznas negras de la hoguera
Que acaban con el bosque que todos ven,
Pero se hacen ciegos a conveniencia.

Nada rima esta tarde
Porque la rima es la cárcel que no deja escribir
Lo que dice el alma cuando está despierta,
Y lo que canta el espíritu del bosque
En tu ventana abierta.

Raquel Rueda Bohórquez
17 8 16




UNA TARDE SIN CAFÉ (24) (A)

UNA TARDE SIN CAFÉ (24) (A)

Cuando las palabras sobran y el espíritu se manifiesta,
Hay un sonido dentro del silencio que nos grita frases.

Es en el tormento de la soledad, que escuchamos la voz de un ave
Que insepulta, alardea felicidad entre los gajos de un limonar.

Más nada sabe, ni intuye de la flecha que se dispara,
Ni la carcajada que suena a maracas en su funeral.

Ahora ronronea otro gato cerca de mí;
Tiene su mundo gris, camisita de seda blanca
Entre curvas y rayas, pero más que todo él,
Es la mirada inquieta que se calma luego
Y busca en el rincón del amor, un pacífico consuelo.

Viene ese dulce ronroneo que calma toda inquietud
Si nos están viendo cual si una madre apareciera en el camino,
Con la certeza de ser el azar quien tocó su corazón asustado
Y abrigó su temblorosa carne entre mis pechos.

Todo el día de hoy está raro…
Tengo calor, ganas de dormir, de leer,
Luego despertar y no desear hacer nada;
Retornar a la Teresa de “La insondable levedad del ser”,
Luego saber que todos somos Teresa
Cadáveres para mañana, sueños guardados en el baúl
Que regresarán como pesadillas
Al sonido de un disparo, una tras otra,
Desnudas riendo y cantando, /así lo dice,
Y así adivino que soy, que somos;
Mujeres lidiando con nuestras cargas interiores
Y deseando una mano para dormir aferradas de ella.

Espero a la tarde, habrá reunión,
Nuevos mensajes, otras personas,
Otros abrazos que nos juntarán
En el mismo sueño vano de luchar,
Para vencer la tarde con los bolsillos rotos
Y el alma espinada por el cardo de la indiferencia.

La caja de los sueños perdidos, se abre poco a poco,
Para que sean leídos y esculpidos entre perlas pálidas
Todas las rarezas de la vida, que contamos de a trocitos
Para brindar después con una sonrisa fingida,
En medio de un mundo de gentes raras
Y amigos que no suenan ni a carnaval.

Esta tarde sin café tiene sabor a nostalgia,
Esa nostalgia que nos pone a girar y girar
Para retornar al mismo punto donde inició el círculo
Y en el centro, una espina nos mueve.

Somos del mundo el gorrión que no se ve
Y de la llama, la imagen que no se refleja en la pared.

Hoy no habrá café de pepitas,
¡Ni por el putas voy a lavar pocillos!
Qué tomen instantáneo y luego se alejen
Con los zapatos sonando y los bolsillos vacíos,
Porque si aquí no hay para dos,
Menos habrá café para brindar por un deseo
Que jamás se cumplirá.

¿Me hice entender?

Raquel Rueda Bohórquez
17 8 16