domingo, 20 de marzo de 2016

PRIMAVERA (66)

De tu balcón: tú y yo


PRIMAVERA (66)

Es la oración más fresca de hoy.
Asomada en el balcón una cayena,
Tan gigante, que sentí rubor.

Me contó que durará un día.
Pero su gracia está multiplicada
En los capullos que le siguen.

Tocó a mi ventana el colibrí;
Sus alas parecían joyas
Entre verde, violeta y turquí…

Se movió otra vez el lirio dormido,
Se levantó con fuerza la enredadera
Y se abrazó de mi árbol su esperanza.

Ahora la veo crecer;
Se acerca con sigilo a mi ventana
Y entre sus flores pequeñas,
Un poema me declama.

Primavera es mi madre.
En cada flor la veo a ella,
Y en cada aroma
Escucho su voz.

¡Bendita que vienes!...
Eres la oración temprana
Que hincha mi corazón,
Y mi pecho inflama.

Raquel Rueda Bohórquez
20-3-16




sábado, 19 de marzo de 2016

DE ESTA TARDE (67)

DE ESTA TARDE (67)

Se ha ido sin bonanza,
Cayeron las tejas de mi techo;
Fue correr en desespero
Sin un varón en casa.

Por algo la vida me hizo valiente.
A punta de amargos y alegrías
Se alejó de mí la cobardía
Y corrí más veloz que la prisa.

Luego, al caminar y correr,
El huracán se desvaneció...
Fue un toque plácido
Que mi árbol con alegría recibió.

Entre las hojas viejas
Se ha esfumado la tristeza;
Han quedado de nuevo
Organizadas mis tejas…

¡Qué varón fue Andrés!
Apareció como un ángel.

Ahí estaba providencia actuando
Y de un soplo, con una sonrisa,
Nació el alba y regresó la calma.

Raquel Rueda Bohórquez
19-3-16



UN LOTO (68)

Cuando la tarde se hace larga,
Aparecen rondando los recuerdos...

UN LOTO (68)

¡Ábrete!, sube hasta el balcón de la melancolía;
Sé parecida al rostro de la niña del bosque
Que se fue nadando y se quedó en sus aguas.

Pálida rondó la primavera en aquellos días...
Entre manos temblorosas la flor se enfriaba;
Parecía neblina cobijando los brazos de mi madre,
Y en medio de una luna que jamás apareció;
¡Se fue entre suspiros, la pequeña hermana mía!

Ahora que recuerdo; fue una flor más...
El estanque necesitaba de su belleza.

¡Boquita de grana, cabellos negros,
Y esa media sonrisa perdida;
Esas manitos que se doblaron
A punta de buscar la tibieza de la vida!

¡Fue demasiado helada la noche!
La convirtió su musical corriente
En la flor violeta que necesitaba el lago.

Recuerdo a mi madre: ¡jamás olvidó a su niña!
Sembró en su aposento, un ramo de azucenas
Que se convirtieron en un árbol pequeño.

Y todavía, si llegamos al camposanto
A buscar a nuestra Rosita;
Nos damos cuenta
Que nunca fue Rosa su vida,
Sino una Flor de loto
Que perfumaba el estanque de mi madre.

Pero la sombra de su aroma,
¡Siempre le entristecía!...

Raquel Rueda Bohórquez
19-3-16



SE OLVIDÓ (69)

SE OLVIDÓ (69)

Con estas prisas que vivimos,
Olvidé, que de la vid se sirve el vino
Y de tu boca un alfajor.

Olvidé que eras mi olvido;
Y entre tanto descuido mal habido,
Me volví delincuente por tu amor.

Se olvidó que el quiebre de una hoja
Puede ser culpa del sol,
O de una oruga, que halló sueño mayor
Al hacerse prisionera por vivir un día mejor.

Pero jamás olvido
La miel de caña de tus ojos,
Ni el gordito de tus labios rojos;
Menos, tu manzana en el mentón.

Y tus dedos tan benditos
Que hurgaron más de una razón;
Que fueron oración en días aciagos
Con tus piernas apretadas en mi diapasón.

Olvidé que tanto olvido envejeció;
Ahora es una nube que corre con sus aguas
A regar otro desierto,
A esperar del sol un renuevo
Entre amarillos tonos
Donde aromen las esencias de tu amor.

Raquel Rueda Bohórquez
19-3-16




ESOS RUIDOS (70)

ESOS RUIDOS (70)

¡Esos cantos de turpial!
¡Esas bullas de sinsonte!
¡Esos piares de pollitos!
¡Esos niños pequeñitos!...

Esos pies moviéndose;
La máquina Singer,
Un tesoro que a mi padre
Adornara con decoro,
De tan amada devoción por ti.

Ruidos que se fueron…
¡Parecen ecos lejanos
De un eterno funeral
Que ya viví en otros sueños!

Voy y vengo, soy una coma;
Soy un ding dong de mi reloj
Paseando por un cuarto oscuro
Qué vendrá por mí, sin pena,
Porque no tiene vergüenza de la vida,
Menos la tendrá de la muerte.

Esos ruidos que huelen a bosque…
¡Y que rían las rocas de la indiferencia,
Porque aún el silencio, es un ruido que acosa,
Si la música que suena no es la amada!

¡Ay, cómo duelen los cardos y sus espinas!...
¿Acaso lo saben?, más siempre en sus desiertos,
Una bendición sacude sus verdes ropajes
De viejos que viven de la grandeza del sol,
Y entre brisas, hieren sus espadas,
Que se vuelven más fuertes ante su furor.

Pero de aquéllos ruidos
En que se mecen colibríes pasajeros
Y un poco de su cruz se lleva
Y un poco de oro entre sus picos
Forman aros en el bosque
Con parecidas imágenes de flautas dulces,
Que en sus requiebros de amor conmueven;

Es ahí, en que toda tristeza se acobarda...
La anaconda semeja una montaña
Y ahí, en paz con el mundo, comulga su carne,
Y en medio de su propio ruido descansa.

Esos ruidos...

¿De qué manera explicar
Que esos ruidos de tu ayer
Me hacen falta?

Raquel Rueda Bohórquez

19-3-16

EN TU BRILLO (71)

EN TU BRILLO (71)

Si en tu brillo
Anidara el pájaro incierto
Que mueve las alas de mi alma;

Lloverían de nuevo en las acacias
Bandadas de golondrinas,
Y retornarían luego a ese viejo poema
Que tu rostro entristecía.

Es ahí, en ese destello rojo fuego
En que se van las penas,
Pero se quedaron en mí
Para ensañar su ponzoña
En este raro corazón.

Un día así, cualquier 3 de mayo
Siendo un clavel a punto de abrir,
Tropezó una fiera de metal tu carne,
Y todo fue blanco al derredor
Sin más palabra que el silencio
Que en tu sepulcro se quedó.

En ese raro brillo de otro día
Siempre te recuerdo, ¡caballo grande!
Bonito corcel de dorada cabellera
Corriendo detrás de sueños pasajeros,
De tetas gordas y culos placenteros
En que sin saber te irías.

Preciso ese día marcado para ti,
Con un asombro estático en el rostro,
Y esa mirada que vaga por siempre
Por aquí…

Raquel Rueda Bohórquez
19-3-16


FLUYE (72)

FLUYE (72)

Veo caer la poesía,
Fluye cual manantial;
¡Cae, le atrapo!...

Parece la boca de un amante
Que se esconde entre picos
Y arma nidos de plata
En medio de dulce perorata.

Es un gorrión poeta;
Así de sencillo como sus alas,
Quien para mí declama
Cortos versos del alma.

Y luego entre sallos tímidos
Sube por mi tejado.

¡Qué hermoso!
Vive de mí enamorado,
Y es toda mía su danza.

Y luego, presurosa cae,
Desparrama sus perlas claras
Entre las bromelias
Donde se esconden ranitas escarlata.

Sigue cantando,
Y en un reposo va llorando...

Se besa con ternura con las rocas;
Las caracolas arman campamento en las hojas,
En tanto la poesía va conversando
Rayos de sol y de luna,
Colados entre los almendros.

Raquel Rueda Bohórquez

19-3-16