miércoles, 16 de diciembre de 2015

ME GUSTARÍA SER (23)

ME GUSTARÍA SER (23)

Me gustaría vivir como Dandy, sin más abrigo que un trapo viejo, y esas ganas de vivir con que arrastra su carreta. Llega al rincón del olor a viejo y orina en su botella, ensucia en sus periódicos, arrastra su vida sencilla, y luego, deja todo por ahí, nadie ve nada, ni siquiera a él que parece mimetizarse en su caja de madera, con todos esos cartones, y viendo al cielo se queda dormido, ronca como un perrito tranquilo y despierta a la misma hora, a vaciar el mismo orín en vasija nueva, la misma miseria humana en otros periódicos y continúa la marcha.

Alguien entrega una vasija con agua, o él toca a una puerta, no todas se abren, a veces también ladra un perro conocido, y otros quieren comérselo a trocitos porque son perros bien vestidos de mejor cuadra y cuna, y no les agrada su olor a pobreza, ¡quién creyera esto!, así es, hasta los perritos discriminan a la gente, entre ellos mismos se atacan, cuidan cada esquina como propia, protegen cada árbol para que nadie dañe su marca.

Me gustaría vivir como el loco Víctor, de arriba hacia abajo, sin pensar en nada, bajo un árbol cantando una que otra tonada, gastando el mendrugo que gana en el día, sin esperar a que llegue la noche. Camine y camine, tiene marcado el Paraíso con su nombre, cada árbol le reconoce y cada jardín le espera, es como un ave sin nido, pero en cada jardín puede hallar un gajo, o un prado muy verde, arreglado por sus manos, y darme el gusto como hace él, de recoger todo su dinero y tirarlo por ahí como basura, ¿para qué entonces recibe dinero?, ¡bueno, para saber que estoy ganando algo!, pero en verdad no lo necesito, siempre como, tengo vestido, puedo descansar, si enfermo alguien me llevará al médico, y el resto, pues mirar, vivir como hacen los pájaros, si  tengo hambre hasta las hojas son alimento, si no ya se hubieran muerto las vacas, y mira querida amiga, ¡qué gordas se ven cuando llueve y el prado reverdece!, pero si no hay lluvias, pasan delgadas como yo, más puedo trepar árboles todavía y comer frutos de aquí o de allá, sin ser dueño de nada, ni tener el afán y la angustia de otros por tener cosas. ¿Si ves mujer, por qué me gusta mi vida?, no estudié porque no quise, mi padre tiene mucho dinero, pero no quiero su dinero, mis hermanos estudiaron en las mejores universidades, ellos me quieren y yo a ellos, pero no deseo sus vidas, prefiero mi libertad.

En esto me di cuenta que por querer ser como otros, no soy ni yo misma, ¿qué deseo ser?, a veces me pregunto, no obtengo respuesta, siempre quise ser alguien, una actriz era mi primer sueño, una bailarina, veterinaria, dueña de un gran negocio y en verdad lo fui, pero no todo en la vida es lo que soñamos, algo sucede, debe ser que mi sueño es tocar teclas y escribir un poco de mi vida y la de otros. No sé hacia donde correr, acaba de llegar el hombre que jamás está en la casa, pero no, era Diego, el hijo de Olga que vive aquí en mi casa, su padre abandonó a su familia por un sueño, era un sueño de piernas cortas y gordas y dientes de hiena, por tan poco cambió a sus muchachos tan hermosos, pero era su gran sueño. ¿Cuál será el mío en realidad?, puede ser el de una luciérnaga, alumbrar el camino para que otros puedan pasar, o iluminar el mío, para que mi amor me pueda hallar.

Jamás conoceremos nuestro sueño, no podemos enterarnos si lo hemos alcanzado, o si  en este momento se está concretando, sin embargo, vivir es el sueño más hermoso de todos, con todo lo que tengamos que pasar, con cada amargo y cada sonrisa, al fin hallaremos ese atajo que descubra una enorme playa y podamos correr felices y desnudos, sin más encima que nuestra alma, sin más abrigo que nuestra soledad, pues nadie puede volar acompañado, la vida y la muerte son únicas, son amigas en la soledad, nadie más que yo me puedo amar, nadie más me puede consolar pues sé en dónde me duele, conozco exacto el sitio de esa punzada en el corazón y me abrazo, ¡qué fuerte soy!, estoy contenta con lo que soy, ahora ya no quiero parecerme a nadie, el sueño más hermoso soy yo, nadie más puede vivir mi vida, soy única como una gema perdida en medio del universo, tan perfecto y tan extraño para mí, que me parece que estoy soñando que soy la estrella verde que necesita un árbol, es verdad, soy una estrella para mi propio tronco tan joven y tan amado, 56 anillos, pero un árbol puede vivir miles de años en sus semillas, miles de heridas en sus caminos y jamás se quejará por nada.

Creo que continúo siendo mi propia voz, ¿de qué me vale tener la voz de un vencejo olvidado?, ¿de qué parecer una hoja vencida?, mi voz tiene el timbre de un tambor en la llanura, y el eco de un alma buscando mi propia sombra, la que vive en éste sueño de la vida y en ese descansar de la muerte.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 16/15



SUCESOS DE GENTE RARA (24)

SUCESOS DE GENTE RARA (24)

Me gusta dejar nota de lo que me sucede, no importa si me creen o no, simplemente es cuestión, de que hay un espacio para escribir, y tengo el tiempo disponible para dejar un recuerdo.

Muchos dicen sobre los extraterrestres, si existen o no, creo que existen, y que están cerca de nosotros, nos vigilan, puede ser desde aquí, o a mi espalda, han pasado varias cosas inexplicables en mi vida, no tengo estudios ni preparación en nada, pero puedo contar cosas que me han sucedido. Se me habló a través de una ouija, pensaba que esto era inofensivo y un juego, me dijeron cuando pregunté ¿esto qué es?, la respuesta fue: parapsicología.

Nadie creerá a una persona que no tiene colgada de su cocina sino cacerolas viejas, y que ni siquiera tiene uñas largas y pintadas, ni pose de muy preparada, pero cuenta con su verdad, ¿qué importa que nadie me crea?, mi madre me creía todo, simplemente me miraba a los ojos, nunca he sido capaz de soportar una mentira sin bajar el rostro, y si acaso me inventaba una, la risa me delataba antes de terminar mi historia, ahora no tengo tiempo para reír ni para inventar mucho, parece que la sonrisa a veces se muda, sólo tengo mucha inquietud, y estoy feliz de que no estemos solos, el ser humano no es un buen individuo, todos tenemos tantos defectos, que las cosas buenas nadie las ve. 

Para hacer un llamado de atención, antes bastaba con un escrito, ahora, si vamos a decir “hambre”, debo tener la imagen de un niño, a quien se le ven todos los gajitos de su cuerpo marcados y sus ojos enormes, si vamos a mostrar una herida, no basta con que digamos que tiene una herida de lado a lado, que los gusanos estaban bailando cumbia y las moscas eran verdes y azules, para que nos crean. Debemos tener una imagen, la real, con moscas que cantan amores y siembran sus granitos en la carne, ¡así somos!, cada vez más indolentes.

No tengo pruebas, mis pruebas son la verdad de lo  que he vivido, de los amigos que no eran tal, de las veces que hemos caído por culpa de la ambición, y que siempre vivimos afanados por tener, tener y tener, poseer cosas, y nos olvidamos pronto de ese saber que va llegando con cada golpe y cada paso, olvidamos que somos carne y huesos, y que lo único que poseemos como real, es la fe de un alma que mueve toda esta caparazón, y que una vez liberada, irá hacia una flor, o resucitará en un ave, en un bebé de cualquier especie en otro rincón del tiempo.

Hace muchos años íbamos por una montaña llegando a Bogotá, esto ya lo conté una vez, mi hijo tenía como 5 años, más o menos año 1996 falleció mi suegro, pero tengo detalle de ese día, habíamos invitado a unas personas a la pequeña parcela de la familia en Santo Tomás, no quería ir, le dije a mi esposo que tenía un presentimiento, que esperáramos un poco más, pero no quiso, luego en la finca el niño inició a llorar mucho, y gritaba: ¡mi abuelo!, ¡mi  abuelo!, eso fue cuestión de un rato,  cuando vemos a mi cuñado que llega a la finca, pero su rostro preocupado, traía la noticia de que mi suegro había fallecido.

Todo fue corriendo, ¿ya qué podíamos hacer?, después de una caída que tuvo en el baño, aquí mismo en la finca, amaneció mal, fue llevado al médico, pero dijeron que no era nada, ni siquiera hicieron examen en su cabeza, y él despertó muy angustiado, arrastrando su pie derecho y rogándome para que lo enviara a Bogotá, cosa que después de mucho vacilarlo, que sí, que no, y en este cuento,  me rogó para que lo enviara por mi cuenta y así se hizo, se fue con José y quedó en Bogotá, luego fue internado, él se regresó, apareció un coágulo en su cerebro, luego cirugía en su cabeza y el abuelito no resistió.

Así las cosas, un pequeño campero que tenía llevó del bulto, no había quien frenara a mi esposo, por más que le pedía que descansáramos, nada de nada, y con el niño que lo llevamos con nosotros. De Barranquilla a Bogotá es una travesía muy larga, en tiempo récord estuvimos allá, pero llegando a Bogotá, en esos cruces del camino, él cabeceaba, me pedía que hablara para estar despierto, y cuando le hablaba se molestaba, entonces decidí callar y continuar así el camino, le rogaba de nuevo que por favor descansara un momento, pero es un tipo voluntarioso, además que llevaba encima el dolor por la pérdida de su padre.

Todo era neblina, y el camino muy peligroso con cuestas y montañas. En un momento, en la mitad de la carretera,  un hombre muy hermoso y joven completamente desnudo, al iluminarlo con las luces del carro se veía hasta su vello púbico y un pecho un tanto peludito, muy blanca su piel,  y con su mano derecha nos saludaba, tenía el cabello largo hasta su hombro, y recuerdo que se me pareció mucho a mi primo asesinado y torturado en Santander por esos grupos innombrables, mi primo Orlando tenía un rostro parecido a este hombre, con una barba corta, ahí mi esposo gritó, mi hijo pequeño vio también, y él al fin frenó.
Donde siga de largo, seguro que no estaría para contar la historia, pues lo que continuaba era un precipicio, no quise mirar atrás, me dio miedo, la neblina seguía subiendo la cuesta, y luego de un rato, mi esposo quiso continuar, pero el carro presentaba una falla, aquí se fue a buscar a un mecánico.

¿Qué estaba por sucedernos?, ¿quién era ese hombre desnudo?, ningún ser humano puede estar así en éste sitio, moriría de frío. Contamos a todos, muchos detalles pequeños se han perdido, pero su rostro bonito era el de un ángel en mi camino, un extraterrestre que estaba pendiente de nosotros.

He tenido sueños, he visto a una joven entrar a mi cocina y desaparecer en la pequeña alcoba de mi hijo, ¿quién era?, ahora una vidente dice que hay seres en mi casa, que muchas cosas han sucedido aquí, hechicerías, magia negra, personas que me han querido asesinar en mi propia casa, y que mi presentimiento resultó real cuando pedía a Dios perdón si acaso estaba juzgando mal, pero en esa época encontré un veneno, y vivía muy enferma del estómago y triste, parecía una extraña en mi propia casa, arrinconada y humillada por quienes debían protegerme y amarme.

Hace poco, más o menos 6 meses, estoy viendo a mi ventana, me gusta mirar desde ahí, cerrar los ojos, abrir los brazos y comunicarme con ese Ser que me escucha, tú mi Extraterrestre amado, pedí una prueba de su existencia, quería saber con mi pensamiento si Él me escuchaba, ¡por favor!, dame una prueba pequeña, creo en ti ante todo, pero me siento tan triste y sola, no cuando hablo contigo, y recuerdo que sentí que me ordenó fuera por mi cámara y con ese “algo”, subí un poco y estiré mis manos y disparé hacia el sol, a ciegas, sin poder mirar. Al revelar, para mí fue un regalo divino ver una imagen que con la luz del sol, reflejaba muchas flores grandes y pequeñas. Mi emoción fue demasiado grande.  

Así, en días como hoy, en que recibo insultos y maltrato por querer ayudar y colaborar, siento que mi amor jamás me abandona, y que de Él recibo los aromas más dulces de mi existencia.

Vi una gran nave desde esa misma ventana, era como forma de platillo pero con imagen de una gran nube blanca,  parecía que una luz perseguía a otra, en círculo, esa forma era semejante a las que muestran por ahí, con la única diferencia, que las luces no iluminaban, eran opacas como nieve, pero sí encendían y apagaban.  Llamé a mi esposo para que viera, y dijo que eso eran luces de un barco, jamás he vuelto a ver eso, ¿luces de un barco?, ¿se pueden reflejar en el cielo?, puede ser, lo que pasa es que a mí me llama mucho lo extraño y siento cosas, energías, ahora mismo parece que están viéndome escribir, tengo un poquito de miedo, voy por un café, acaricio primero con mis pies a mis cachorritos que duermen aquí, y doy gracias a mi Jesús por cada espina, porque su dolor sí que fue grande por nosotros, ¡qué malos somos para sufrir!, una pequeña herida, un mínimo dolor  y estamos llorando.

¿Han visto cómo llevan un toro al matadero?, he visto que lloran, he visto que gritan con su mirada, ¿quién me salvará?, ¿quién me protegerá de éstos seres tan malvados?, entonces me espino mil veces, ¡que duela la cabeza!, ¡que parezca que se salen los ojos de sus cuencas!

Siento que nos falta ver a Dios más de cerca y tener sus llagas en nuestra carne, para que así comprendamos que tenemos una misión. Por un momento callo, y pregunto: ¡Dios mío!, ¿qué misión me has dado en la vida?, ¡me siento tan pequeña y frágil ante tanta gente como yo! ¡Sálvame de mí, y déjame estar guardada en tu corazón!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 16/15









LUEGO/Al perrito entre la nieve (25)


LUEGO/Al perrito entre la nieve (25)

Al momento de la escarcha,
Al segundo del rocío besando cúpulas;
Por ahí, viendo todo y nada,
Ocupado en tanto sin adivinarte
Sabiendo que merodeabas mi camino…

Fue ahí, al escarchar del viento;
Una nube de paso,
Dejarla luego como mi vestido,
En que sin saber conocí tu nombre.

Me hice ovillo,
Me arropé a mí mismo
¿Eras tú quien dabas a mi corazón ese sonido?

Sentí que volaba luego,
Todo dejó de temblar, había blancos,
Sonidos de brisas animosas
Y pájaros mudos.

Fue ahí, cuando te vi…
Eras el Rey de la música
Y el Pintor de los bosques.

¿De qué color pintas para mí éste día?
                                                                                       
Soñé con mi propio viaje,
Entre aguas nadaban mis ansias;
Fui entonces un ermitaño
Arropado de nieve en tus montañas
Y me crecí, hasta tocarme contigo.

Me volví una gigante loma
De muy blanca cabellera
Cristalina y silenciosa…

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, diciembre 16/15

lunes, 14 de diciembre de 2015

EN LA HERIDA DE OTROS (26)



EN LA HERIDA DE OTROS (26)
                         
¡Es tan difícil estar en el costado herido de otros!, pero Señor, que jamás nuestra propia angustia, muestre el infortunio ajeno, colocando nuestras debilidades por encima de su dolor, esas miserias humanas de cuando nos sentimos sometidos y sin aliento, sin voluntad, sin fuerzas, que no buscamos, sino que la vida nos hace jugar un círculo raro, nos hace mirar ojos apagados, manos cansadas, cuerpos vencidos, y rogamos porque jamás nos encontremos en su lugar, que nadie divulgue hasta dónde podemos llegar si estamos heridos y sin ánimo, que no sea tu carga además, sí que aprenda a llevar mi cruz con humildad, esto  sería grande, porque entonces me vería en la poca luz que aún queda en una triste mirada, y entonces se me da la misión de encenderla un tanto.

Veremos Nazarenos en cada esquina y rincón, ancianos abandonados por sus hijos por diferentes motivos, pero que no sea porque se considere un estorbo, que no sea porque has perdido el ánimo, tenemos que recordar que fuimos niños y que una madre nos sostuvo, nos bañó y perfumó, que un padre fue parte de nuestra vida.

Esas miserias que nos asquean, esas  cosas que salen de nuestro interior sin querer, es ahí cuando tenemos que pedir a Dios mucha fortaleza, ante todo las personas que equivocaron su vocación, o por alguna razón, han tenido que trabajar ayudando en asilos y en hospitales, en la atención a los ancianos  que no pueden valerse por sí mismos.

Alguna razón hay para que tengamos que ver, un motivo para mirar a sus ojos y notar su angustia de niño grande y pesado, queriendo gritar: ¡no, no, no!, ¡así no por favor!, ¡no sé qué me sucede!, me vuelvo un niño rebelde y quiero formar un mundo dorado, pero por favor, ¡no me trates así!, recuerda que mañana puedes tener larga vida, y no poder ni siquiera correr ni gatear, entonces alguien vendrá, no todos tendrán tu mirada, ni tus ganas de ayudar, otro ser humano también está cansado, luego si tiene corazón, sentirá que ese grito se lo hizo así mismo, que ese empujón se lo acaba de recibir como una espada,  se ha hecho daño, más el enfermo tiene a Dios siempre, ya no puede gemir porque está asustado, confía, siempre confía que en vez de un empujón, estés bien de salud y fuerte, para que lo puedas ayudar y sostener.

Mi madre decía siempre,  que pedía a Dios se la llevara, antes que ser una carga para otros, tuvo la fortuna de que Él escuchó cada uno de sus ruegos, no le gustaba mucho ir al médico, curaba sus dolencias con pastillas, y cuando sintió que las fuerzas le abandonaban, fuimos su almohada, algo siempre le dolía y sentía nuestro calor, así abrazadas estuvimos muchas veces, luego nos convertimos en una almohada grande y nos turnábamos para sostenerla, así, con esa sonrisa cansada se fue, en una penumbra donde el amor rondó su vida y jugó con ella cadenas blancas y rosarios de cristal.

Me gustaría que ningún anciano esté en las calles, que cada familia pueda tener a sus viejos ahí, cuidarlos, y corresponder a ese amor que recibieron, pero jamás dejarlos en asilos, como muebles viejos,  sin visitas, sin ese amor de hijos que contenta sus pesares.

Vi un rostro, estaba gritando, vi toda la miseria humana, vi a Jesús en su mirada y luego me vi, ¡Dios, perdóname!, ¡cuánto quisiera ser como esas personas que toman en sus brazos a tantos ancianos enfermos, y con gran amor se hacen cargo, dedican tiempo y espacio a protegerlos y ayudarlos, sin importar su propio tiempo, ni siquiera a pesar que también se están venciendo por tanto peso. Somos humanos, sentimos desesperación, es ahí, en ese instante en donde pedimos valor y paciencia, para continuar con la obra divina.

Pero si tengo un don, que aún desconozco, ahora mismo le pido a mi Rey que pueda ponerle brillo en beneficio de los demás, si no puedo limpiar las miserias a un anciano, tal vez pueda regalarle una sonrisa, un abrazo, “algo”…que mitigue un tanto su dolor.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 14/15




sábado, 12 de diciembre de 2015

PA LA MIERDA HUMANOS (27)

PA LA MIERDA HUMANOS (27)
                  
Veo una gran nube gris en el cielo, cada vez se crece y se crece más, y caen muchas luces de guerra, todo es ruido, muerte, desolación.

El hombre se cree poderoso, fue un mal invento y un día no seremos, el bosque será del bosque y el mar del mar, no son necesarios depredadores, morirán de viejas las aves, nuestro paraíso será de otros, los mismos que nos ensayaron, quienes inventaron nuestra mente, pero gracias a ella, torcimos la idea de un mundo mejor, nos volvimos ambiciosos, ese fue el gran pecado de pecados, ¡bravo!, no deseaba más humanos, ni siquiera yo, dañando esto tan divino.

 El mundo es para los limpios, ¿me conoces?, ¿te conozco?, ¡ni te creas mejor!, hay una oscuridad que te cubre, es la misma nube, somos  quienes nos devoraremos, entre nosotros ya nos estamos desapareciendo, ¡bravo!, algún día éste paraíso será de mis ángeles, que jamás pudieron dañar el aire y ni siquiera intentaron dejar de cantar, ni siquiera tuvieron sueños, pues todo en sus vidas, era despertar, despertar y cantar luego, abrir sus alas y amar el cielo, doblar sus pies y multiplicarse, pero cantando, siempre cantando…

¡Bravo!, porque un día, ésta raza tan bestial desaparecerá de la faz de la tierra, y nadie vendrá a cagarse en las flores del campo, ni a violar becerros en el bosque.

¡Bravooo!, ¡qué gran noticia me doy!, así que a caminar pasito, a disfrutar los que todavía estamos por aquí, a devolver los sueños que hemos robado a otros, porque a ese infierno es que vamos a ir por ¡malparidos!, eso somos los humanos y allá nos encontraremos en ese mismo infierno, ni ricos ni pobres,  ¡olvídense!, los pobres odian porque no son ricos, y los ricos se creen del putas y menosprecian a los pobres, pero el pobre maldice pasito, pasito, y ese odio se crece, se vuelve multitud, y al final, en poco tiempo,  faltará alimento, ¿tragaremos diamantes?, ¡nos jodimos todos!.

 ¡Pa la puta mierda humanos desgraciados!, y yo me condeno con todos, por pensar tanta huevonada! ¡Bravooo!, ¡la vieja Hipocrasia que se orine en los calzones y el Don Escroto que corra como condenado!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 12/15



DEL MAR (28)



DEL MAR (28)
                             
Es que para hablar del mar, se necesita tener empuñado el corazón y estar en silencio, que nadie perturbe esa oración de los alcatraces, y ese caer como una flecha para partirlo en dos.
                                         
Con su danza, parecen mujeres las olas, livianas, fáciles, son creación del mar, el mismo que las hace subir y a su antojo bajar, las encumbra o las arrastra, igual no le importa qué tan grande seas, siempre tocarás su orillo y retornarás a él, con sus mismas lágrimas.

Por más boscoso que sea el camino, por más abiertas que sean las cuchillas, por más rocas y espinos, siempre, siempre mi amor divino, has estado ahí, como una promesa, que pinta rubores en mis alas, al beso del astro rey, a la caricia del amante esperado.

Siempre te escucho, pareces un padre anciano que ya conoce todas las flores y los vástagos heridos, hablas fuerte, con sabiduría o pausado, esperando la elegía de una marejada, esa interior corriente que te hace nacer faldas blancas y espumosas, para correr y correr hacia puerto, y desaparecer mudo, tan mudo como el beso de la muerte.

También escucho cómo caen las hojas en mi balcón, y al adivinar tus ojos en medio de tanto ruido, hace un giro mi corazón, se me habla de algo que no comprendo, mis brazos continúan abiertos para ti, pero estoy inquieta, creo que soy un pobre pájaro, sólo eso, una tonta ave que no sabe a dónde ir,  pero me doy cuenta que no tengo ni balcón ni árbol, ni brazos, eres todo lo que llena mi mundo, ¿para qué me castigo entonces?, ¿qué otro sueño más enorme, que saber que en ti puedo consumirme, nadar, y ser feliz?

Y al agitarse con su fuerza interior, proclama a sus gaviotas que nadie como él les dará tanto amor, es ahí cuando me doy cuenta de lo grande que soy.

Si estoy a tu lado, no hay pequeñez en tanto esté cobijada por ese azul profundo en donde puedo retratar una imagen de pájaro con sus alas blancas y su pico de oro.

Es ahí, que descubro de nuevo que no habrá roca para mí, sino, que en caída libre estaré sobre ti, como si fueras mi caballo de sangre azul, y me paseo de aquí para allá, me regalas cada tanto un cariño, para irte jamás, para abandonarme nunca, nunca, ¡¡nunca!!...


Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, diciembre 12/15

viernes, 11 de diciembre de 2015

A BEBA (29)

A BEBA (29)

Es una hermosa imagen, ¿en verdad te has tatuado alas?, debemos cerrar los ojos para volar, y abrirlos para aterrizar, aunque con alas, todo sería diferente, nadie nos vería desnudos, pues con ellas extendidas, taparíamos el sol y otros verían nuestro resplandor.

Hay un aura que tiene tu color
De niña triste buscando el amor,
Y en sus locas sonrisas atrapa el cielo
Que se queda en tu mirar.

Va y viene coqueteándole al mundo,
Haciéndole guiños a la amistad,
Pero entregan espinas que duelen.
Más ella sigue danzando, /con su vestido coqueto
En tanto sanan esos caminos viejos
Que amordazaron lágrimas en sus ojos.

Todo viene y va, /son como suspiros de ola
Los segundos de la vida,
Veloz marca el reloj su tiempo
En tanto la mariposa amiga
Cambia de traje porque viene navidad.

Se ve en otros ojos miel que le siguen
Le aman sin condición alguna,
Atrapan su figura en el ámbar
Que como un sol le espera.

No hay miedo ahora,
La nieve cubre con su gracia otra montaña,
Las hojas caen y caen, las gacelas avanzan,
Adviento se acerca con sus mágicos colores
Y nacerá de nuevo en medio de un portal
Nuestra esperanza…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 11/15