viernes, 6 de noviembre de 2020

ROCÍO

 

ROCÍO


En la escuela del mundo

un pétalo tiembla

y es que una gota de rocío

ha caído de improviso

desde la más alta nube.


Sólo le veo desde mi esquina

que resbala  dulcemente

y así como llegó

se esfuma ante mí

igual al verso de mi madre

que en las tardes parecía

el trino de un jilguero

prendido sin inquietud

con las alas muy abiertas

disfrutando el sol ardiente

desde la más frágil rama.


Raquel Rueda Bohórquez 

Barranquilla, 06 11 20

jueves, 5 de noviembre de 2020

VIEJO AÑO

 VIEJO AÑO


Del año pasado recuerdo muchas cosas, la gente se esmeraba demasiado en la perfección de los cuerpos y en esta tarea se volvieron vacas de colas inmensas y tetas grandes, pero sin producir leche para los terneros.


El amor se cambió por libertad y la libertad fue una farsa que volvió fandango el cuerpo y la vida de la flor se marchitó en el vientre, se arrancó del ombligo la esperanza de un huerto con el canto de aves entre los árboles, que fueron perdiendo su horizonte en un mundo sin piedad.


Los rostros no eran naturales, todos querían la perfección,  y las imágenes de cada uno nos volvieron ausentes al mundo y al trágico suceso que se acercaba sin temor, entre las horas que marcan las brisas y las rosas que abren a sus primaveras.


Se peleaba contra la vejez y queríamos ser guitarras con ojos vacíos, con los corazones henchidos que desfilaban pasarelas mentirosas, llevando a la muerte la compañía y el diálogo en los hogares, porque un pequeño cuadro hablaba por la madre que en silencio iba y venía queriendo al menos una mirada.


Recuerdo mis senos grandes y la vez que se debieron mutilar, los desaires a la mariposa y las rondas blancas de las espumas sobre el arenal.


Hace un año estabas con nosotros, llegabas a casa con inquietud en el rostro y los brazos muy delgados, pero hoy desapareciste de nuestro lado, como una estela roja en el horizonte. 


Aún así, con una máscara continuamos vanidosos, ¿para qué?, de nada sirve la belleza y menos fingir que somos parte de ella, porque al instante un arrebol nos avergüenza en tanto la palidez nos toma.


Aquí vamos, escondidos en las sombras queriendo ser valientes, pero un enemigo mayor se pasea entre nosotros y nos arranca de tajo la sonrisa. 


Si estamos muecos, tenemos el achaque del tapabocas y obviamos saludar de mano, ¡igual ni me gustaba!, con las manos se asesina, se roba, se castiga, y no sabemos con certeza si la mano que arrancó la vida a un inocente y dañó su pureza, nos apretaba los dedos y nos dejaba parte de su inmundicia.


¡Algo cambiará para los mismos pobres!, porque ni por otro virus, el rico dejará su ambición y todo lo perdido no se recuperará, ni porque vuelva a nacer, ni me ampare de nuevo en tus ojos negros, ni el desnudo pecho que tanto amé... 


Raquel Rueda Bohórquez

06 11 20 



miércoles, 4 de noviembre de 2020

SIEMPRE

SIEMPRE


Aún sin conocerte ya te buscaba

veía el asombro del ave al despertar

su felicidad radiante 

saltando de aquí para allá...


Una roca fue el tesoro hallado

escondido entre mis recuerdos más amados

porque sabía que grano a grano

persistiendo en el mundo

así se había formado.  


La hoja seca con su nervadura

la mano abierta del árbol 

que al caer hacía crecer el huerto

y al volver a nacer 

engrandecía los sueños del gusano

que sin conocer su historia

se arrastró con alegría

para despertar con alas coloridas

y sueños de un día. 


Siempre has estado ahí

ajustando la cascada con frenesí

volviendo algodonosas las nubes

que lloraban de tanto en tanto

para el mundo  ingrato 

que lentamente te mataba

una y otra vez...


Ahora beso la tierra que espera

acaricio la pluma que se desprende

y doblo las rodillas ante una higuera

porque siempre, siempre te ví

aunque nadie lo creyera.


Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, 04 11 20 

A LA DISTANCIA

 A LA DISTANCIA


Veo el más hermoso paisaje

todo lleno de naranjas y dorados

en el silencio del mar 

que toma el sol como tocado.


Éstos días fieros de pandemia

me hicieron olvidar de ti

que cubres de lágrimas las hojas

copiando en su espejo al mundo

que cabe todo en una lágrima.


A la distancia breve de tu amor y el mío

una roca se ha fundado en mi garganta

con filos de acantilado y puntas de lanza.


Hay un silencio despiadado

como si un depredador nos esperara

entre los oficios viejos y la ventana

y el mar profundo de añoranzas

que se roba la vida entre carcajadas.


Más nada temo sino al dolor

a ese dolor de ver partir lo amado

y esperar con pasividad 

que caigan los propios pétalos

de las rosas viejas que se añejan

sin un amor al lado. 


Pero a la distancia te veo

eres el sol y la luz primera

eres la luna solitaria

que escribe conmigo versos

en la rivera. 


Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, 04 11 20




EL PORTAL

 EL PORTAL


Has tocado a mi ventana

con tus relámpagos blancos

ya camino a casa 

arropada de tu manto.


Siento el frío de la tarde

la  soledad acompañada

todos de blanco y azul

con los ojos asustados.


Y te  veo de nuevo

amor de mis amores

luz que en mis  cegueras

en rosa me convirtieras.


Todo son leves sonidos

lumbres y campanas

que tañen a lo lejos

permitiendo entre mis sueños

verte al fin tan luminoso

entre otras luces tan brillantes

que tu fulgor no apagaron.


Y regreso en un instante

a ver los ojos de mi amante

entre ríos de sal bañados

y aún así no quiero desprenderme

ni de aquí ni de allá...


¡Todo es raro!...

Nacer, vivir, luchar

agonizar tan solo

entre cables que adormecen 

y extensos suspiros

que suenan y suenan

en medio de la nada.


Y tú mi portal blanco

a donde quiero llegar

dobladas mis  rodillas

hasta poderte tocar.


Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, 04 11 2020

martes, 27 de octubre de 2020

DETRÁS DEL SOL

 DETRÁS DEL SOL


Pienso o no pienso

tal vez el pensamiento de otro

anida en los radares de mi cerebro

que semeja un árbol cálido

desnudando sus hojas

para que el mundo transite

y sienta la vida en medio de la muerte.


Inicia la pandemia

una pandemia de hombres afanados

que no dan chance a Dios 

ni reposan sus afanes 

en algún poema 

fabricado para él. 


Al odio no lo mató la enfermedad

ni el enojo por la traición

ni dejamos nuestro  destino

a esa deriva que se llama tiempo. 


Hoy veo correr con  más afán al mundo

la gente pelea por los mismos colores de bandera

y se siente enojo por las alegrías ajenas.


El hombre no cambiará con las pruebas

ni siquiera si le llegaran a casa

pues olvidará en medio del vino rojo

el fragor hediondo que se cierne

sobre las nubes pasajeras

con aires cálidos y espumas blancas.


Detrás del sol siento una nueva luz

ella es la que lo ilumina

enciende las brasas de la conciencia

en una estrella fugaz 

que se desprende después de todo.


Es ahí en ese lugar

en donde comienza la vida

y caen almas nuevas 

a vivir otras alegrías

en espejos viejos y faldas grandes

donde se vuelve a tostar el maíz

y el trigo se sopla 

con el aire que pasa...


Una generación nueva

sin los vicios que aquejan a la humanidad

una tierra sembrada de esperanza

sin viejas mañas pero sí otras usanzas

de versos y poesía enredados en la boca

y manos que alegren las mañanas

con las flautas y las dulzainas.


Detrás del sol vive una estrella

la estrella fugaz que me llama

y hace huracanar los vientos

cada vez que pasa...


Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, 27 10 20



miércoles, 7 de octubre de 2020

LA POTRANCA

 LA POTRANCA

 

Tu bravura me hace temblar

Estoy arriba de la pendiente

Y al verte me confundo

Pues creo que soy para ti

La cincha y la espuela.

 

En el instante de tu mirada

El mundo me sacude

Resbalo y caigo en tus brazos

Todo es escarlata al ser tuya

Lo creo todo, soy confiada

Entrego mi corazón a tu alma

Pero eres al fin mi verdugo

Quien castiga la carne con furia

Destrozando los sueños 

Que lucían estrellas en el aire.

 

Arranco al galope…

Mis patas son un verso al terror

La elegía comienza en un parpadeo

Y vuelvo mansamente al árbol

Para ser una hoja nueva

Que ha sido teñida de verde

Aguardando a ser bendecida

Con perlas que caen del cielo.

 

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, 07 10 20