miércoles, 30 de agosto de 2017

TE EXTRAÑO (2)

TE EXTRAÑO (2)

Tengo un súbito temor a morir, ¿quién no?,
pero también la sensación
de que tienes mojadas tus alas  
¡de lo tanto que te extraño!...

Es como si un trozo grande de mi corazón
se hubiera ido contigo,
y por eso amanecen perlas frescas
en el llano de mi rostro
y temo continuar extrañándote
por una eternidad.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 29 01 16


EN DÓNDE ESTARÁS (3)

EN DÓNDE ESTARÁS (3)

Cada día veo más gente buscando un rincón,
pero los rincones se fueron, ya no hay esquinas para conversar
ni para tomar de la fe, una copa de vino, menos, la palabra del vecino.

Un fusil se pule en el instante en que alguien nace,
y la muerte es una oda de rojo color
que adorna el ruedo de la indolencia.

¿Quién busca la paz en un mundo lleno de fierro?
¡Pero se busca!, se añora como un pedazo de pan sobre la mesa.
Soñamos al amante tranquilo sobre la copa de un árbol
sembrando esperanzas, que cantarán un himno a la mañana,
y en la tarde, abrirá sus alas para cubrir la inquietud de versos.

¡Cuánto añoro esos días de campo y veredas!
Aún ahí la paz se fusila, porque las botas ya no sirven para los pantanos
ni para lidiar con el azadón, los trechos del maíz rojo y moreno.

Me contaron que por ahí han sembrado vidas de jóvenes
que fueron disfrazados de maleantes, porque hubo paga;
/la corrupción adivina en la muerte el signo pesos, y sus arcas se llenan.

¿Quién no desea la paz? ¡Gloria a ella!
Porque es la felicidad del ser entre los matorrales más espesos
en donde se forjan sinfonías de amor que se expanden
cual bombas incendiarias en el fuego interno del ave que nace,
de la cigarra que despierta al calor del sol y duerme recitando versos agudos
orquestando en la montaña la armonía más plácida.

Siembra paz en mi boca, que tu lengua me haga bendecir el próximo segundo,
porque sin paz, ¿de qué sirve despertar a la mañana siguiente?

Raquel Rueda Bohórquez
Colombia


Antología México (Yabel)

EN TU PIEL/A Charles Baudelaire (4)

EN TU PIEL/A Charles Baudelaire (4)

Heme aquí, casual y bandida
esperando de la negritud de tus ojos
la bonanza de una mirada…

Desnuda la carne te desea
colgada y abierta para ti,
con las ensenadas húmedas
y el aire raro con olor a café.

Heme aquí de tus cabellos rojos presa
ansiando de tus dedos una caricia
para ésta soledad tan acompañada,
de perros bravos y mujeres tuertas.

¿Qué haces amor lejano?
Toco la gloria si estás conmigo,
llego al cielo y retorno al infierno
que tus caricias otorgan
a ésta mujer de tu corazón prendida.

Escucho el ruido de carros locos,
fuera de mí todo es lejano;
no hay bosques ni pantanos
porque en ti está lo que anhelo.

Heme aquí, entre ruidos de tambores
con la mascarada de la vida de todos,
que vienen de la cortesana triste a buscar
lo que sólo tú, enloquecido de pesar
en mis pechos has de hallar.

Luego te vas, no hay monedas,
para ti no vale la carne dulce,
y en medio de todo te veo sonreír
con una mueca que no adivino.

Y regreso a mis andadas
en medio de un pinar en sueños,
entre las más blancas rosas
colocadas en la total ausencia de recuerdos.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 24 01 17


SUEÑO 090117 (5)

SUEÑO 090117 (5)

Hora de dormir y recordé los milagros de María, mucha fe hacia la madre de Dios, sin importar lo que otros piensen o censuren, a pesar de tener tantas energías negativas en alguna época, rechazando el rosario por una fuerza que me dominaba, a pesar de todo, llegaba a orar con mi madre. En algunas ocasiones no hablaba nada, pero mentalmente repetía las oraciones, en esto pedí a mi madre ayuda, ella sabe las cosas, ¿es bueno vivir con alguien que nos desprecia?, su celular está lleno de inquietud, un día la zancona rana platanera, otro día la Benny Cascarón, luego el otro cascarón, y así mensajes pidiendo teléfonos para encontrar al amor de su vida, las prostitutas y pare de contar, ¿hasta cuándo tenemos que soportar, pensando que Dios nos castigará si reventamos una cadena de amor inexistente?

Pero luego viene la frase: “hasta que la muerte los separe”, me parece lo más pervertido que han inventado, la verdad a veces dudo de que fuera Dios quien lo dijo, el hombre nos acomodó para ser sus esclavas, porque ellos continúan su soltería, mientras la mujer debe estar sometida de por vida a un amor fallido, ¿es justo?, con estas respuestas enojaba mucho a mi madre quien solo respondía: ¡Ay Dios!

 Anoche hablé con la señora del cielo y le pedí luz sobre mi vida, siempre quise dejar todo de lado, pero pensé en mis hijos pequeños, y decía para mi interior: “cuando sean mayores me separaré, por ahora necesitan de mí y de un padre”, y los muchachos se levantaron con la coraza sobre ellos, una fuerza divina nos empuja y nos habla de la manera más dulce, y empecé a caminar por donde siempre lo hice, busqué el sendero de tus ojos negros y me quedé en tu cabellera ondulada y brillante.

Ahí, en ese paraje de los 3 lagos que tal vez se referían a mis 3 hijos, donde la transparencia de sus aguas dibujaban en su espejo toda la maravilla que había alrededor, las montañas y sus flores tocaron fondo, se mezclaron con los algodones blancos y grises que se movían suavemente en las alturas, dejando luego una estela dorada que pintaba el sol en ese lago tercero, en donde te vi y me viste, pero agachaste la cabeza y quise continuar como si no existieras.

Luego vi a la chica, era hermosa, blanca y de cabello castaño,  llevaba un bebé en brazos pero estaba histérica, era tu esposa en el sueño, pero cada uno estaba por su lado, ella gritaba mucho a su otra hija para que fuera en su ayuda, mientras en la hamaca de rayitas escondías el rostro, una hamaca colgada en el aire, ¡qué raro!, pero todo es posible en los sueños, después algo te movió a otro instante y elevaste la mirada hasta una mínima altura de mi cuerpo y nos tocamos los ojos, la fuerza del amor me empujó a tus brazos, cerca de Hidaly mi cuñada y mi hermana Socorro quienes veían admiradas cómo una mujer adulta como yo, podía estar besando a un hombre delante de todos, como si en el mundo sólo existiéramos los dos.
El ruido de otro día me despertó a las 5.05 am y conté a mi hija el sueño, ella me respondió: ¿sabes madre que también ésta semana pensé en él, debido a mi profesión?, tal vez me pueda ayudar, ¿pero ayudar a qué?, una enfermera tiene las puertas abiertas hasta del cielo, y me levanté optimista a disfrutar de otro maravilloso día, todo sonaba a ruido de lora demente, a gatos maullando, a niños pidiendo el primer bocado del día, y el árbol entonaba una majestuosa oración, las brisas llegaron y todo es dulce y hermoso.

Y sí, la madre me regaló un mágico sueño, fue un baño increíble, fueron unos besos olvidados que regresaron cual brisa fresca, al balcón de mis ensueños.

Raquel Rueda Bohórquez
09 01 17




martes, 29 de agosto de 2017

PALABRITAS OCTUBRE /16 /2 (6)

PALABRITAS OCTUBRE/16 /2 (6)


1
Todo divino,
quisiera estar así;
que mi eternidad fuera
sobre las olas
pescando payasitos
o caracolas.

2
Dios mío,
que cada día
tenga una sonrisa en mi rostro,
para que nadie adivine
la nube que llora por dentro.

3
Se necesita demasiada paciencia
para soportar a los vivos,
es por eso que me hago la muerta,
porque así sólo me piensan
y no me joden la vida.

4
Pienso que nada en la vida es gratis,
lo único gratis es la vida.
          
5
Vive en paz
quien no ambiciona poder,
si no sabiduría,
pero ella se encuentra
en medio del pasto seco y la semilla,
entre los guijarros y las espinas...

6
La poesía
es la eternidad de la flor.

El aroma
siempre esperará
el paso del colibrí.

A él le importa
la miel y el rubor,
el aroma lo dejará a otros.

7
Lo que fue,
ahora es un recuerdo;

lo que sucede ahora
también lo será...

8
Rumbo sin Gloria,
pero si el rumbo
lo sigues con Esperanza
o conmigo,
todo será sonrisas
y valles verdes...

9
El amor es una cabra trepando la montaña
para enredarse en la boca de su amante
y parir luego berridos y leche fresca...

10
Sonreía mi hermano
por el miedo de mi madre
al sonido del mar.

Esa ventaja de sonreír
por todo y por nada
a veces también es heredada.

11
Me atormentan los gritos en el piso de arriba,
los gritos a los niños y los insultos,
los golpes por todo.

¿Qué hago?
¿Será que sirve echar agua bendita?

Y sirvió, el ruido se alejó…
Ahora serán escuchados en otra casa,
porque la indiferencia selló mi boca.

12
Habrá una luz afuera
que ilumina lo de adentro;
de ese resplandor
está hecha la luciérnaga
quien espera paciente a su amor
sobre la hoja más verde.

13
¡Cuánta luz existe en el hoyuelo de tu mentón!...
Volaría inmensidades
sólo para tocar con mis alas
esa línea que llega a tu boca.

14
Y el viejo carga con los guijarros del camino,
en tanto la vida en medio de dulces hojas,
llega al pantano y se vuelve colcha,
para que aniden los peces
y se multipliquen entre sus corrientes...

15
Si no puedo ser yo,
¿de qué manera entonces me manifiesto?

¡Qué difícil acertar en éste mundo
sin que nos juzguen con premura!

16
El don del amor se refleja en el color,
en la luz y en el canto de las aves
que despiertan cada mañana
con la felicidad retratada en sus auras

17
Buenos días, hoy todo lo negativo resbalará,
no tengo oídos para necedades,
menos mi boca para hablar pestes de nadie,

¿Cuándo aprenderemos de los golpes de la vida?
¡Ojo, que la parca no llegue
y nos encuentre con los calzones abajo!

18
Hola a todos,
¡viviendo éste día con verraquera!

Un café a la salud de todos.

Huele a madre vieja,
a mundo hermoso
sin máscaras ni disfraces;
huele a bosquecillo entre tus brazos


19
Le falta la sonrisa
que no será en préstamo,
pero tiene profundos ensueños
que de amor se cubren.

20
No siendo más por el momento,
nada me importa lo que la gente diga,
es puro el sentimiento y el amor no miente,
es un lirio pálido en el desierto
que será besado de sol...

21
Nos veremos, ¡pórtense como perros infieles para que los amen!,
¡o como gallinas tercas, para que las pisoteen!

22
¡El tiempo ajusta bonito el cinturón, para que respeten a las hembras!

23
Esto es muy lindo, el macho más grandote de más de 20 años que teníamos en la parcela, no tuvo la misma suerte; imagino que las hembras se hicieron las locas para quitarse ese peso de encima, porque nadie se dio cuenta y sólo quedó su casita para el ermitaño, a pesar de que hay muchas y varios machos, ninguno intercedió para voltear su canoa.

24
Historias de amor como ésta, son las que valen la pena, y por eso me enamoro más de la naturaleza, de los maestros ángeles que nos rondan. Es que el palomo vino a morir cerca de ella, y el pantano estaba negro, pero sus heridas cuentan que hubo maldad en los gatos.

25
El macho lleva un canal en el pecho, la hembra es totalmente plana, pero para hacer el amor, lo hacen con ganas.             Las tortugas.

26
Con la música preferida del Bolero de Ravel: ¿bailamos un poquito y vamos por otro café?

27
Muy bello, en cambio me arrepiento de no haber sido feliz, pero estoy viva, y el segundo siguiente lo seguiré intentando, la vida es frágil y el viento ligero…

29
Me alimento con música, con poesía,
con la grata presencia de personas
que me aportan algo más que crítica.

Me alimento del paisaje diario,
del vencejo azul que pasa ante mis ojos
movido por una voluntad mayor.

De tanto me alimento
que siempre estoy agradeciendo por la vida
y luchando por ser una mejor persona cada día.

Perdono y me perdono por cada error.


Raquel Rueda Bohórquez
Sábado, 22 de octubre de 2016








ERES MADRE (7)

ERES MADRE (7)

Madre hermosa,
primavera eterna para tus hijos,
aroma de flores pequeñas,
grandeza en tus perfumes,
belleza en tus favores


De éste nuevo día su mágica aurora…
Casi que redimes mis pecados al verte
asomada entre el pasto seco
cantando con tus alas abiertas.

En tu falda de lino me duermo
y de tus blancos gajos de rosa me prendo.

Eres la conciencia que grita:
¡Aquí estoy!...
¿Crees que me fui?

He tocado de tus ojos
pálidas perlas,
llevando al océano tu sal.

De la tristeza soy alegría,
bosquecillo donde anidan las calandrias:

Son tus ojos de verde melancolía,
y son los míos de sutil esperanza.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, octubre 22/15



ASÍ PASA (8)

ASÍ PASA (8)

Sucede al verte…
Al sentir un aroma lejano.

Al segundo de la ausencia,
al suspiro de las flores…

Sucede en verano,
en invierno, en otoño…

Si acusa la primavera,
si llevó un café a la boca.

Sucede cada segundo
en que al soñar tus ojos en los míos
nuestras pupilas se inflaman,

y el corazón corre aprisa
cual caballo suelto en el llano.

Sucede, ¡qué pronto sucede!...

Con sólo imaginar que llegas,
¡abres el falso,
y en mí te quedas!

Raquel Rueda Bohórquez
3 11 16