martes, 29 de agosto de 2017

280817 -246 (2) (11)

280817-246 (11)

Ha sido una mañana de aceptación; fuimos al lugar de las flores plásticas, ese monte en donde el dolor se vuelve largo y se agranda, el día que tenemos que sacar los restos de nuestros seres amados.

Todo estaba listo, arrancando de la tierra lo que debió quedarse ahí, pero el dinero no alcanza para tanto, y el poder tiene todo organizado para que funcionen las cosas de esta manera.

¡Menos mal había un nicho en la tierra!, esos huecos en cemento parecen una elegía a la tristeza, deberían acabar esos cementerios lúgubres, en donde se juega con los sentimientos de los demás, que todo se convierta en ecológico, porque cada día son arrumes y más arrumes de basura plástica para el planeta, con esas flores que no atraen colibríes, ni buenas vibraciones.

Por ley, cada tumba debe ser un árbol o un arbusto con frutos y flores, porque así como vamos, estaremos generando más espacios al dolor, ¿cuántas abejas estarían polinizando?, ¿cuántas aves estarían en un remanso de árboles? ¿Cuántos se estarían alimentando de sus frutos?

Hoy ha sido un día triste, lo que ha quedado nos cuenta una historia, pero debe quedar en la memoria, todas sus heridas se contaron ahí en medio de un dolor agudo, ¿quién dijo reír?, lo que fue ayer, hoy no existe, se convirtió en un puñado de huesos que nos llevan a pensar más en lo que hacemos a diario, y en ese dolor que nos acompañará por siempre.

Llega la noche y el sueño no aparece, tengo mucha sed, demasiada para querer dormir, pues para ello nos queda la eternidad, pero aun así dormí unos segundos.  Al  despertar traigo una mirada nueva, deseo ser parte de un árbol, de un bosque, y que mis huesos se queden para siempre dentro de la tierra, en el lugar del siempre, que sea en ese lugar soñado, sobre la montaña, y mi árbol un arce, un roble, o un matusalén, para que cuando me vean digan: ¡es bello!, ¡qué precioso tronco tiene!, ¿cuántos años continuará vivo?, y así jamás moriré, porque mis semillas continuarán viviendo por ahí, ellas serán el mejor poema a la vida.

Mi Monacho hace parte de algo superior a nosotros, ya no está en el lugar de la incertidumbre y el dolor, quiero que descanse en paz, que tome su morral vacío y empiece a cantar sobre la flor más silvestre, en el lugar más limpio, junto a la cascada más divina.

Recordando que ha quedado cerca de mi madrina, ¿otra casualidad?, mientras pensaba en qué lugar estarían sus huesos, estoy casi pisando su tumba.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 29 08 17




domingo, 27 de agosto de 2017

ESCUCHA (12)

ESCUCHA (12)

Escucha, escucha ese rumor de brisa,
ese verso de pájaro, esa hoja que cae...

Escucha como bailan las flores
y el silbido se renueva al cambio de las estaciones,
pero admira de qué manera el sol se empeña
entre las flores más pequeñas,
y su aroma llena el mundo de oraciones...

Escucha... Dios nos habla a través de la naturaleza
y lo buscamos donde nos sacan el dinero.
¿Qué necesita un Rey de nosotros?

¡Tontos engreídos!, Él no necesita nada,
porque es el dueño de todo lo que existe,
hasta de lo que no podemos tocar.

Escucha, ahora me besa dulcemente…
Una brisa helada me acaricia, una cítara canta,
un río corre por mis venas y otro se enfría a mi lado...

Escucha... escucha... ¡ese rumor de manantial!,
ese cálido beso que parece trinar
y en su destello ilumina el tímido paso del cervatillo,
luego eleva al águila sobre la cuesta...

Escucha... ¿ese tambor es tu corazón junto al mío?
¿Este calor de improviso es tu boca en la mía?
¿Esta sonrisa quién la colocó en mi rostro?
¿Estas ganas de vivir quién me las regaló?

Escucha... escucha...
Esas campanas suenan a funeral...
¡Son hermosas! ¡Qué sonido tan puro!
¡Qué mágico bosque espera!

¡Todo, todo son verdes,
todo son aguas claras
que bajan por la cuesta!

Escucha... escucha...

Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, 27 08 17

ESOS DÍAS (13)

Mañana será un día muy triste,
volverá la cigarra al árbol
¡después de tanta tierra y silencio!,
llorará hasta reventar la madre, y con ella,
todos quienes te amamos,
seremos pequeñas luciérnagas
rogando a Dios otro minuto para brillar.

ESOS DÍAS (13)

Esos maravillosos segundos
en que las sombras nos juntaron
y pude ver tu estrella dibujada
como  azul joya robada del mar,
y el viento sibilante nos contaba sus afanes
entre las ramas frescas que la lluvia besaba.

Caminando y dejando huellas que se borraban en la tierra,
tocando tu mano la mía con sabor a sal en la boca
y las melodías sonando entre los pastizales secos,
con esos atardeceres mágicos que envolvían todo
y llenaban nuestros silencios con sus colores
con las nubes que nos pintaban ovejas mansas
que seguían el camino del viento…,

esos maravillosos segundos compartidos,
¡todos se fueron!, más tornan  al recuerdo,
se amañan en la garganta que atora mi llanto,
y mañana, ¡oh amado!, mañana entre la tierra
se crecerán las cigarras para luego llorar como ahora,
al recordar tu paso raudo por nuestra casa
cual cometa que soltó una brisa fuerte
y te alejó de nuestro lado.

Esos segundos no volverán jamás, ¡ni siquiera este minuto!,
porque todo se esfuma entre los dedos,
y no iluminan los cirios en mis paredes con sabor a ti,
más tú sombra ronda mi valle sombrío,

ronda y canta su mejor canción
entre la gran herida de la roca
que se fundó en mi corazón.


Raquel Rueda Bohórquez

Barranquilla, 27 08 17

sábado, 26 de agosto de 2017

ESTA TARDE (14)

LA TARDE (14)

Se arremolina entre las hojas,
se va con su austeridad
y un pájaro a lo lejos escucho;
una puerta que se abre y una voz:

"¡bueno vamos!", /al fin cumplió la promesa,
y entonces dejo el poema a medias,
porque la libertad me regalará unas horas
viendo al Magdalena.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 26 08 17


ERA TAN BELLO (15)

ERA TAN BELLO (15)

Siempre inspiraba
a una canción trepada en la boca,
con los brazos abiertos la sonrisa loca
y el corazón palpitando,
como queriendo salir de su resguardo.

¡Era tan bonito su rostro!...
Las cejas parecían arcos inmensos
por donde pasaban todas las cosas bellas de la vida
y se quedaron en su estación un día,
abriendo la puerta al sol
sin entenderlo siquiera.

Su boca guardaba hermosas joyas
y de su lengua sólo salían palabras de ánimo
que las repetía con un te quiero
que brotaba dentro de sí
pegándose en el alma.

Su cuerpo parecía el de un caballo fino,
su estampa sobre la cuesta con un ocaso anaranjado
ansiando del amor una estadía
en el lomo ancho y fino de su potranca.

¡Era tan bello mi amor!...
Tendré que ver los desechos de la flor,
tener fortaleza para saber que eso somos:
Un poco de brisa marina entre los ojos
y una perla tras otra llenando el mar.

¿Qué ha quedado de ti?

Vives en el recuerdo que te ama,
en el despertar del Rey en las mañanas,
en el ave que canta su madrigal
en tanto asomo a verte y escucharte
desde mi ventana.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 26 08 17




viernes, 25 de agosto de 2017

DE TI (16)


Sacarán a un ave de su tumba,
mostrarán su hermoso cuerpo
fundido en la tierra,
y sus huesos nos contarán la historia
de un dragón que pasó la esquina
y acabó con los sueños
de todos quienes amamos sus plumas
y ese canto alegre en las mañanas.

DE TI (16)

Todo lo que viene de ti es perfecto,
los colores, los silencios y los ruidos;
el frágil espacio entre vivir y morir,
 la sensación de vacío
que se llena con el recuerdo,

el instante del pimpollo, el aroma;
la flor abierta al colibrí entregando su amor,
y tú, que me das ánimo para continuar,
me dejas el mar para que recuerde
que somos olas que vienen y van
en un tiempo infinito.

De ti me amaña todo,
la espuma entre las olas
y el color que estampa el sol
reflejado en ese mínimo de vida,
hasta que explota y se funde
con todos los vientos
y todos los aires que nos habitan.

Todo viene de ti, hasta el dolor
para que te hallemos,
pues ahí se contempla
que la paciencia de la roca
guarda dentro de sí el llanto del cielo
para convertirlo en diamante
en el fondo más oscuro y silencioso
donde nada lo puede tocar
nada más tu amor,

tus manos que lo abrillantan y pulen
para que luzca la vida
en la barca sin regreso
que pasa y pasa entre las sombras.

Raquel Rueda Bohórquez
25 08 17


EL MAR Y TÚ (17)


EL MAR Y TÚ (17)

Cierto día inicié a caminar sin ti,
dibujé en el viento una canción
y en el espejo se borraron mis lágrimas.

Cierto día
desperté y vi el mar,

volví a caminar
y vi a un alcatraz
cruzar ante mis ojos,

un mirlo hizo estación en un árbol
tan cerca de mí,

que sabía que eras tú, mi amor
quien bajabas a consolarme.


Raquel Rueda Bohórquez

25 08 17