lunes, 31 de julio de 2017

ALBATROS (1) R

ALBATROS (1) R


Escucho el rumor del mar
y de lejos los veo llegar;
valientes el sol atraviesan
y caen con dulzura sobre las olas.

Te sueño y te pienso todavía,
sólo que hice un mutis a la poesía
porque vi que tu estrella no brillaba para mí,
se apagó cuando la barca se alejó
y me quedé sobre la roca en tu espera.

Más el albatros va y viene…
Pienso que eres tú,
pero llena el pico y se aleja
entre el oleaje azul.

Me gusta ver sus extendidos vuelos,
así quisiera tus brazos sobre mí,
que me arroparas dulcemente
y volaras hacia el azul celeste,
tocando mis plumas al paso del huracán
que se avecina si no estás.

Camina torpe e indecente,
se confunde entre la gente,
pero al levantar vuelo nada es más grande
que verlo pasar con sus alas abiertas.

Raquel Rueda Bohórquez
31 07 17




sábado, 29 de julio de 2017

ESOS LOCOS (2) R

Te adoro hijo, nuestra locura nos llevará al cielo.

ESOS LOCOS (2) R

 Estos locos caminantes 

que llevan la mochila vacía

pero el corazón lleno, 

y los ojos plagados de paisajes...


¡Qué más quisiera que tornara la juventud
para seguir sus pasos!

Esos dementes mechi largos,
que andan por ahí sin hacer daño a nadie;
esos locos adorables que llevan en su mochila un sueño
que atan a la garganta.

Esos divinos muchachos que caminan cerros y montañas
se arrodillan ante la tierra y siembran esperanzas…

Esos greñudos que escriben poesía
y le cantan al pájaro espino y a la cigarra.

Esos jóvenes que no tienen pena de llorar
ante el dolor ajeno,
que aman a las muchachas como a la guitarra y la flauta,
que se contentan con ver cada nuevo paisaje
 y caminan y caminan sin pedir a nadie nada,
sólo que los dejen cruzar y cruzar
bosques y quebradas…

Esos valientes que se atreven a vivir sin nada,
sin aspirar a la vanidad, ni a las posesiones vanas;
que llevan una biblia en los ojos y han guardado la espada
para no herir al viento que acomoda sus cabellos
a la libertad de un canto sobre la loma más alta.

Esos chicos que a veces marcamos porque nos da la gana
y que no aceptamos su diferencia y la grandeza de sus almas,
que peregrinan cual pájaros libres sobre las olas empinadas
y bajan luego en picada, para subir airosos
a juntarse luego en un abrazo bajo una fronda mojada.

¡Esos son los sabios que salvarán al mundo
del caos que les hemos dejado!

Raquel Rueda Bohórquez
20 07 17





jueves, 27 de julio de 2017

CANTAR (3) R

CANTAR (3) R


Cantar quiero,
pero no al dolor
ni a la guerra;
quiero cantar
a la luna y a las estrellas
y al brillo de una luciérnaga
sobre una linda flor.

Ha espigado el trigo,
oscura la noche vuelve
y en el cielo se resuelve
que si la luna sale esta noche
también la estarás viendo,
y como un broche pequeño
estará su luz en mis ojos
y tu amor en mi corazón.

Caminando por la playa
miles de ojos parecían observarme,
el cielo estaba a mis pies
entre revueltas arenas.

Junté historias pequeñas,
encontré un corazón de roca,
una caracola con espinas
semejaba una violeta;
un ermitaño muy joven
temblaba tan solo,
y con sus pequeños ojos
volvió grande el universo
cuando lo tomé en mis manos,
dando cuenta que era vano
tratar de revivir a un muerto.

Y en medio de tanta gente,
juguetón el mar entre las olas;
el sol danzando en azules,
mis hermanas, el tiempo;

el reloj contando sones,
un tiple y una guitarra;
Y tú, mi amor.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 27/14




miércoles, 26 de julio de 2017

EL ÁRBOL/Tio Ramiro (4) R

EL ÁRBOL/Tío Ramiro (4) R


Ha caído el árbol con todo su peso,
pero una colcha de hojas lo recibió.

Historias llegarán para dañar su memoria,
pero cada árbol tiene marcado su destino
en la nervadura de las hojas,
y en el tallo que engrosa en el camino.

El árbol relataba miles de cuentos,
reía con dolor y aprisionaba su talle,
veía correr a las semillas ajenas
y las juntaba en sus ramas 
como si fueran suyas.

Asomado al balcón lo vi cierto día,
no podía correr porque sus raíces
lo aferraban de la tierra.

Nadie  leyó del huracán ni del rayo,
del sol abrasador y de la sed que lo quemaba.

Pero el árbol cayó sin queja alguna
sobre sus propias hojas desnudas,
y dejó abiertos sus ojos azules
a la inmensidad del mar
que salaba sus lágrimas
con las brisas de julio.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, julio 26/17





DESPUÉS/Tío Ramiro (5) R

DESPUÉS/Tío Ramiro (5) R


¿Qué será cuando todo se vuelve silencio?
Lo comprendí hoy, queda la carne fría;
parece que somos esa lápida de carne
que nos arropa un día sin misericordia.

Vi gentes de aquí para allá,
otros se afanaban por la vanidad
y el cementerio se llenaba y llenaba
de gentes y charlas, por lo que había que pagar,
y por la muerte que nos cerca y acaricia
como el amante que jamás llegó.

El doctor estaba triste,
era su paciente por años, se volvió su amigo.
Con las manos en los bolsillos,
en la memoria tal vez recordaba
las risas y los llantos que se apagaban,
y las agujas que a veces calmaban
el ardor de la carne.

Fue un largo rato en silencio...
Nadie más cercano al dolor que él,
y su paciente con la frente helada y los ojos cerrados
volaba a su lado sin que pudiera verlo,
y agradecía en el aire por tanto favor
que no pudo pagar con un último abrazo.

Después del silencio queda la gratitud,
ella no tiene voz ni palabras;
se vuelve nudo sobre nudo en la garganta,
y el vacío por lo que no se hizo
se instala en la mente
y azota fuertemente sin piedad.

Hay una vaguedad en el aire…
En casa hace falta el grito que despertaba:
¡Se las pone!, ¡a poner el pecho a la vida!
¡A condenarnos a vivir con ganas!

Y ahí, en la esquina que lindaba con la puerta,
los aromas a ti se quedan
rondando la suerte que no fue,
y el aire se enrarece...

la ausencia se vuelve ánima
y el pecho roca,
una roca caliza que besa el mar
que brota por los ojos…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 27 07 17





26 JULIO 2017 (6) R

26 JULIO 2017 (6) R


Despierto y la mañana me coquetea,
el corazón mueve su cascabel
y pienso en el ayer que se fue
y en el ahora que me despierta.

Otra vez el chirrío se empeña en el árbol,
las hojas me cuentan de un mañana
en donde no estarán en su gajo
y de las flores que no verán.

No rima el alma con el día,
acontece la respuesta del otro lado del gajo
y se juntan los dos, pico a pico,
tocando sus alas en el diáfano claro
que circunda y hace bailar la vida.

La respuesta tiene sonido a gato,
a ronroneo sobre las piernas;
a mirada que brilla cual luciérnaga
en la más oscura de las noches.

Ayer te vi y hoy no estás...
¿Qué es acaso la vida?

Comulgo brisa marina,
el alcatraz tiene sus alas extendidas
va y viene por entre las colinas imaginarias
que lo acercan al río violento que conoció su aura.

Todo afán no es, y toda sonrisa vendrá
cuando aceptemos que la muerte es la verdad,
y la vida es un regalo de segundos
que se esfuma con el viento al pasar.

Raquel Rueda Bohórquez
26 07 17



martes, 25 de julio de 2017

TÍO RAMIRO (7) R


TÍO RAMIRO (7) R


En la última visita me dijo: "Los únicos amigos sinceros que tuve en la vida, fueron sus padres y Pedrito, me duele la ingratitud del mundo más que lo vivido".

Después de muchos años de lucha
de correr y correr cuando no debía,
hoy el río frenó y llegó al mar.

Buscaba un paisaje verde,
un llano con montañas elevadas
en donde las cascadas se jugaban el viento
y los sinsontes orquestaban el amor
en medio de los gajos más floridos.

¡Aquí voy, ya nada duele!…
Ese gran vástago que me jodió la vida,
ya no existe, se fue con toda la miseria
y el llanto en tan largo padecer.

¿De qué sirve la vida en tal estado?
Así me lo confesó la última vez que lo vi,
y fueron tantas viéndole en la puerta
con la mirada perdida
y el llanto arropando sus dedos,
que alguna vez supliqué por su descanso.

Me estacionaba a verlo por momentos,
y él desde la distancia elevaba sus brazos
y se doblaba a medias sobre sus rodillas.

¡Dios, Dios, acuérdate de mí!
Ya no me verán más,
estoy muriendo, mi corazón está enorme,
y así fue...

El corazón no soportó la carga
y el ave abrió sus alas,
las extendió cuando el sol apenas iniciaba
un 25 de julio de 2017.

Qué en paz descanses tío,
y gracias por ser parte de nuestro universo,
de nuestras sonrisas de niños
y de todos los momentos que compartimos.

Siempre estarás en nuestros recuerdos más hermosos,
rondando nuestro hogar con tus carcajadas
y esos inconfundibles ojos azules
que robaron su color al cielo.

Raquel Rueda Bohórquez
25 07 17