miércoles, 26 de julio de 2017

DESPUÉS/Tío Ramiro (31) R

DESPUÉS/Tío Ramiro (31) R


¿Qué será cuando todo se vuelve silencio?
Lo comprendí hoy, queda la carne fría;
parece que somos esa lápida de carne
que nos arropa un día sin misericordia.

Vi gentes de aquí para allá,
otros se afanaban por la vanidad
y el cementerio se llenaba y llenaba
de gentes y charlas, por lo que había que pagar,
y por la muerte que nos cerca y acaricia
como el amante que jamás llegó.

El doctor estaba triste,
era su paciente por años, se volvió su amigo.
Con las manos en los bolsillos,
en la memoria tal vez recordaba
las risas y los llantos que se apagaban,
y las agujas que a veces calmaban
el ardor de la carne.

Fue un largo rato en silencio...
Nadie más cercano al dolor que él,
y su paciente con la frente helada y los ojos cerrados
volaba a su lado sin que pudiera verlo,
y agradecía en el aire por tanto favor
que no pudo pagar con un último abrazo.

Después del silencio queda la gratitud,
ella no tiene voz ni palabras;
se vuelve nudo sobre nudo en la garganta,
y el vacío por lo que no se hizo
se instala en la mente
y azota fuertemente sin piedad.

Hay una vaguedad en el aire…
En casa hace falta el grito que despertaba:
¡Se las pone!, ¡a poner el pecho a la vida!
¡A condenarnos a vivir con ganas!

Y ahí, en la esquina que lindaba con la puerta,
los aromas a ti se quedan
rondando la suerte que no fue,
y el aire se enrarece...

la ausencia se vuelve ánima
y el pecho roca,
una roca caliza que besa el mar
que brota por los ojos…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 27 07 17




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