martes, 25 de julio de 2017

TÍO RAMIRO (23) R


TÍO RAMIRO (23) R


En la última visita me dijo: "Los únicos amigos sinceros que tuve en la vida, fueron sus padres y Pedrito, me duele la ingratitud del mundo más que lo vivido".

Después de muchos años de lucha
de correr y correr cuando no debía,
hoy el río frenó y llegó al mar.

Buscaba un paisaje verde,
un llano con montañas elevadas
en donde las cascadas se jugaban el viento
y los sinsontes orquestaban el amor
en medio de los gajos más floridos.

¡Aquí voy, ya nada duele!…
Ese gran vástago que me jodió la vida,
ya no existe, se fue con toda la miseria
y el llanto en tan largo padecer.

¿De qué sirve la vida en tal estado?
Así me lo confesó la última vez que lo vi,
y fueron tantas viéndole en la puerta
con la mirada perdida
y el llanto arropando sus dedos,
que alguna vez supliqué por su descanso.

Me estacionaba a verlo por momentos,
y él desde la distancia elevaba sus brazos
y se doblaba a medias sobre sus rodillas.

¡Dios, Dios, acuérdate de mí!
Ya no me verán más,
estoy muriendo, mi corazón está enorme,
y así fue...

El corazón no soportó la carga
y el ave abrió sus alas,
las extendió cuando el sol apenas iniciaba
un 25 de julio de 2017.

Qué en paz descanses tío,
y gracias por ser parte de nuestro universo,
de nuestras sonrisas de niños
y de todos los momentos que compartimos.

Siempre estarás en nuestros recuerdos más hermosos,
rondando nuestro hogar con tus carcajadas
y esos inconfundibles ojos azules
que robaron su color al cielo.

Raquel Rueda Bohórquez
25 07 17






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