miércoles, 19 de julio de 2017

ME CELEBRO (10) R


ME CELEBRO (10) R


Hoy nací del fuego encendido,
de la brasa que ajustó el viento entre el pasto húmedo
y que luego se extendió hacia el pubis de la montaña
para idear mi rostro de niña y asustarme con el aroma
que entre las ramas secas, se entregan las cigarras.

Fui de ti y tú eres de mí,
nadando en el río profundo de tu carne
que roncaba y reía, que lloraba y gemía sueños
que jamás fueron alcanzados.

Pero he nacido en ti y de ti,
me siento parte del universo de las hormigas,
son mis vecinas y amigas, pero reciben odio
que se cosecha en el corazón del pobre y desdichado,
que aún a pesar de tanta riqueza, busca lo que brilla,
igual que las mariposas negras en la noche
lámparas que  hieren y maltratan sus alas.

¿Qué eres más que un soplo?
¿Qué más que el vaho en el espejo?
Pero aun así me siento nacida del amor,
de la fragancia infinita de la flor cubierta de vellos negros
en donde inició el juego que terminó con mis lágrimas.

Estoy cantando y llorando a la vez,
luego silbo en la palmera grande que vive cerca de mis ojos,
desde ahí nos vemos, nos escuchamos en el aura del viento
que ha penetrado la herida de una roca,
y sé, sin miedo a equivocarme, que eres la música
que ha llegado desde el pico de un mirlo
y se ha quedado en el gajo más fuerte de mi árbol.

¡Bendita soy!, como tú eres bendita entre todas,
bendito tú que me sembraste en tierra fértil,
y benditos todos los que fueron antes de mí
siendo semilla del mismo árbol y flor de tu primavera
la misma que llena de favor mi mesa
y de orquídeas, los troncos fuertes de los árboles
que en mis sueños tocan el cielo y se quedan con las estrellas.

¡Me celebro!, ¿por qué no?
Estoy feliz por el hecho de ser la hoja seca de tu árbol,
por la razón de haber sido la flor y la semilla
prosperando en un mundo ciego
que no adivina en dónde nace el color
pintado en el iris que da sentido a la vida.

Raquel Rueda Bohórquez
19 07 17




martes, 18 de julio de 2017

EL VIEJO DEL PERRO BLANCO (11) R

EL VIEJO DEL PERRO BLANCO (11) R


Mandé a la musa de vacaciones, no quiero escribir nada, no quiero pensar, pero el viejo lleva su buena carga y un amigo que no lo defraudará.

Es seguro que una tarde cualquiera, la musa vendrá en caballo blanco y me contará que el sueño de anoche era verdad, ¿sabes qué?, caminaba sobre un tejado en una inmensa casa de campo, porque quería tocar las estrellas, pero era de día y sólo comulgué paisaje, todo era de muchos colores, los árboles tocaban el cielo y un par de caballeros pasaron veloces en sus caballos, uno era rojo, el otro era pinto, pero el joven estaba sobre la bestia y desde ahí se lanzó a un lago tan bello como los ojos de mi abuela, era azul claro, podía ver el fondo, a los peces que jugaban  y  a los caracoles que besaban las rocas.

El sueño me habló que todo es nuevo, nada envejece, solo la carne, y que un hombre que ama a los animales no puede ser malvado porque tiene la esencia de Dios en él.

¿Qué te diría del viejito del perro?, tiene una mirada franca, se pasea con el mejor amigo que pudo hallar y ambos se pertenecen, son parte del tallo, de la raíz y del árbol, y algún día la semilla será plantada cerca de la montaña de los sueños, para que el viejo se multiplique en todos los paisajes.

Tiene por contar que fue el más valiente, porque supo vivir la vida y jamás desdeñó una sonrisa, no se arrodilló ante nadie y con el rostro en alto se levantaba después de caer, con el apoyo de la fe que lo animaba.

Va con su perro porque es el único amigo fiel que halló en la tierra, ni siquiera su esposa pudo ser fiel a su amor, porque con el primer bandolero que le abrió la bragueta con ese se fue, ¿no qué no?, después volvió con el rabo entre las piernas a pedir perdón, pero el viejo no estaba dispuesto a ser pendejo y se enamoró del día y de la noche, disfrutó de miles de puestas de sol, de la flor del camino, del verso del papayero y las brisas de julio que entre ardientes y frías, aconsejaban a su bigote a reír de nuevo, con la libertad del caminante que comprendió, que el hombre es variable para amar, pero que en su perro halló la fidelidad de un amigo a su lado que jamás discutiría por sus errores, y que siempre lo alentaría a caminar y caminar, a salir a darle pelea a la vida que blanqueaba su barba y destechaba su cabeza.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 18 07 17






sábado, 15 de julio de 2017

TENGO UNA MÁSCARA (12) R

TENGO UNA MÁSCARA (12)R


Poseo la máscara de la nieve
en los segundos del pavor
y las manos que sacuden la carne
rogando al pecado un favor.

Tengo la máscara de la flor,
amapola en el bosque humillada
con una daga es crucificada
y también el error surge
de su vida sagrada.

Camino con el rostro de payaso
inventándole al ocaso un iris
sin la lluvia que anuncia primaveras
y sin el silencio del sol detrás de las montañas.

Voy por el mundo hipócrita
ideando una flor en mis lágrimas
que copian el árbol y la espina
en el mágico fondo de su alma.

Aquí estoy de payaso otra vez
adornada con un collar azul
y una flor en el centro, de tul
bordada por los sabios del bosque.

Creo que su perfume me ataca,
la risa se llena y el payaso sucumbe
al llegar de unas manos amadas
que ayer besaban la cumbre.

Tengo una máscara,
me sonríe al espejo
y entre las cejas blancas
señala un verso
que para mí guardas
entre tus labios rojos.

Raquel Rueda Bohórquez
15 07 17







jueves, 13 de julio de 2017

VERSÁNDOTE (13) R

VERSÁNDOTE (13) R

Se siente bello,
es una energía que se manifiesta de manera sutil,
casi te diría que así es la invitación de la flor al colibrí,
y me abandono, ¡qué tus alas se muevan con tal frenesí!
¡Qué mis pétalos se conviertan en alas, para estar contigo!

Entre el día y la noche llega el olvido,
pero al versarte he sentido
que la luz se ha encendido
cual amapola en mi rostro,
al imaginar tus dedos tocándome
y tu boca estacionada en la mía.

Somos el ave que la tarde inventa,
en medio de sonidos españoles
con manos que tiemblan
ante la ilusión de un arpegio.

Pienso en lo moreno de tus ojos,
en el camino andado y el que falta,
en las sábanas con tu olor
que llegan a la distancia
con tu sombra me abrazo
y nos contentamos así,

con la hermosura de un día soleado
y el pensamiento guiándonos
hacia la roca donde las gaviotas descansan,
y el mar las besa con dulzura.

¿Para qué más?
Menos hongos y más sonrisas...

Raquel Rueda Bohórquez
13 07 17



martes, 11 de julio de 2017

SE FUE EL CARPINTERO (14) R

SE FUE EL CARPINTERO (14) R


Recién se fue a volar mi carpintero,
y espero en el cielo talle para mí
un árbol de cristal.

Todo fue veloz y hasta lloró en mis manos,
y el trino del ayer tallando en la madera
nidos y plumas de colores,
hoy es solo el recuerdo que pasa y pasa
en otras aves y otras flores.

Se fue mi amor con los ojos bien abiertos,
parecían de ámbar con un cultivo de penas
que volaron a una distancia enorme,
y se hallaron en el pergamino del aire
junto a lo incierto que lo disparó a mis brazos
cualquier día de junio.

Mi madre estuvo ahí para recibirlo.
Bajo el árbol de mamoncillo
recito una oración por su alma,
y el repiqueteo de otros pájaros
continúan los versos que brotan,
cual si fueran gorjeos de manantial
deslizándose por la montaña.

Raquel Rueda Bohórquez
11 07 17


CIERTO DÍA (15) R

CIERTO DÍA (15) R

Estuve frente a ti desnuda como ahora,
dejando el pecho al viento
y la mirada al frente de tu ojos.

Cierto día sentí que mis alas quebraron
y me escondí en el rincón
donde alguna vez se mataron los sueños
entre sombras oscuras y desconfianzas viejas.

Se paseó la cobarde envidia por mi casa,
el óxido llenó las alacenas y el olvido la cama.

Cierto día me volví tu amiga, ¿cuándo fue?
Al menos me quedó la dicha
de un sueño servido sobre la mesa.

¿Qué sabor tiene?
Es un acíbar que marca el rostro
y hace contonear la cadera de las ilusiones
entre pálidas sedas que no fueron
y rosas rojas que jamás llegaron.

Más nada pasa porque sí,
me di cuenta que eras débil ante la carne
y que las mariposas se puteaban
con los gusanos que brotaban de los rosales.

¡Qué vainas raras!
¿Algún día confesé que los gusanos tendrían alas?

Fue hoy, me arrastré ante el amor,
me di cuenta que mis alas quebradas
la lluvia pálida las renovaba
en otro cierto día en que pensaba
que a pesar de todo,
la vida se vale
entre espinas o encrucijadas
donde reptamos para volar luego
por sobre las ramas secas de la existencia.

Raquel Rueda Bohórquez
11 07 17



ESTA TARDE (16) R

ESTA TARDE (16) R


El pendenciero sol
asomado en el risco
es el amante divino
que se convierte en musa
entre las hojas.

Dulce viento les acaricia
y en este danzar sutil
veo tus ojos verdes
imitando la danza del colibrí
entre las ondas de un lago.

Carmesí a violeta,
color tierra a verde,
así coquetean las hojas
antes de morir.

Pero aún así
un beso las sacude,
no hay clemencia esta tarde
y el astro me arde la piel,
en tanto espero al amor
en la roca de la paciencia.

¡Oh viento del norte!
¡Aires soberanos del sur!

¿A qué sendero he de ir
sin que las hojas signen mi frente
en la estación de pálidos armiños
cuando todo sea frío e inmortal?

Pero escucho la cítara,
inició a llover después de tanto calor;
la tarde se presenta sublime:

¡Esto es amor!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 11 07 17