domingo, 24 de enero de 2016

MENSAJE EXTRATERRESTRE (17)



MENSAJE EXTRATERRESTRE (17)

Humanos, quisiera volver el tiempo atrás, dar buenas noticias, pero cosas muy graves sucederán en la tierra porque no han sabido vivir como "humanos", una palabra que encierra demasiado para lo tan poco que en verdad son, mi Jefe mayor ha dicho que grandes calamidades azotarán la tierra debido al mal uso que han hecho de ella, causando tanto poderosos como pequeños, grandes males al verdadero paraíso que entregó en sus manos.

Sólo transmito sus pensamientos, ¡ni se crean tan poderosos siendo ricos!, los pobres serán herederos, los ricos que no supieron administrar sus bienes, tocarán de nuevo fondo y aprenderán, que la verdadera riqueza no es poseer, sino dar, y esto lo han dicho poetas; esas palabras se han entregado para que lo pálido torne en púrpura, pero han sido engreídos vanidosos, y ante todo, ambiciosos.

Se les ha donado otro día, quienes se van primero serán salvados de ver tanto horror, quienes se quedan, escribirán una historia que será leída por los que siguen; entonces mi madre acomodará sus capas, cubrirá de nieve lo que antes eran bosques y donde hay desierto la vida será verde intenso.

¿No me creen?, en climas ardientes sentirán frío y también caerá la nieve, los ríos se han secado, pero no crean que es por el tiempo, ha sido su propia mano quien ha resquebrajado la tierra, y el agua se va por entre los poros abiertos y ustedes quedan con sed, y los ángeles del bosque deben huir; muchos saben en dónde hay un manantial, pero ustedes deben buscarlo dentro de sí.

Dice mi Jefe que es preciso un cambio radical, pero que unos cuantos poderosos tendrán que doblar rodilla, porque se han creído dioses; entonces Él los verá corriendo asustados como a los cervatillos cuando son cazados por su depredador, y ahí será que comprendan lo errados que vivieron.

Debo regresar, estaré en contacto, ¡humanos! ¡Humanos!, ¿en dónde están en verdad?

CAPITÁN SJEILA

Raquel Rueda Bohórquez
24 1 16



viernes, 22 de enero de 2016

CONFESIÓN (18)

CONFESIÓN (18)

¡Hasta mañana!, jamás me cansaré de doblar las rodillas, para agradecer a mi Señor por tantas oportunidades de vida que me ha dado.

Estuve muchas veces en medio de fieras y me sentí salvada. La muerte que mis enemigos desearon injustamente, se convirtió en vida y felicidad. Ahora, en este segundo me perdono, te perdono, perdono al universo, y tengo de testigo al cielo de mi arrepentimiento.

Si acaso he dañado en mi camino, o he ofendido a una persona, /creo que sí, a muchas/, pero mi Jefe amado me enseñó a defenderme también, entonces me dijo ahora que no era pecado, ¿he intentado matar a un ser humano y he deseado su muerte?, veré en mi interior, puede ser, a un violador y asesino de niños, ¡creo que sí!, tengo otros pecados por ahí, pensamientos perversos nada más, por ejemplo sentir mucho enojo por esas personas que interrumpieron mi felicidad en mi hogar por simple egoísmo, y que me robaron poco a poco cada sueño en mi camino; ¡los perdono aquí y ahora!, los resentimientos se han ido, parece que estoy fumando un cigarro, el humo hace una pequeña danza, entre violetas y blancos, y la brisa disuelve todo.

Me perdono y te perdono, porque me faltó carácter para reprender a mis hijos muchas veces, y acepté con tristeza ultrajes de unos y de otros, y a mi manera intentaba defenderme, ¡no existe nada!, se fue... desaparece...

He amado con intensidad, pero ese amor jurado y bendecido se ha mancillado; te perdono y me perdono, pero no continuaré en este pecado de estar encadenada a quien jamás me ha valorado, y me ha causado dolor, poniéndome en burla ante semejantes pavas alborotadas y en vez de mis brazos prefirió pagar los servicios de cortesanas.  No existe rencor, ni odio, ni resentimiento, ni celos, todo se ha ido, aquí y ahora.

Perdóname Señor por ser como soy, pero me acepto, y sé que me aceptas; que no debo sino a mi hermana unos pesos, y que pronto devolveré no solo sus préstamos, sino ese cariño que nos ha resguardado como un verdadero grupo de hermanas, protegiéndonos de los machos, y atesorando el amor verdadero de nuestros padres. Me perdono y te perdono, y me levanto porque ya me arden las rodillas.

Perdono a todas las chismosas y chismosos, que han inventado cada cuento en mi camino, no hay dolor ni sombra; les bendigo en el nombre de Jesús y sean muy felices.

Mi confesión nada tiene que ver con nadie, es un ejercicio mental, porque estoy sanando las pocas heridas que me quedan, y aprovecho la imagen tan perfecta y llena de luz para hacerlo, sé que Dios está aquí o allá, pero siempre está más cerca de lo que imaginamos.

¡Perdóname Señor!, porque también hablo de otras personas, siento mucho enojo con la traición y la mentira, y además tuve muchas fallas como hija, jamás dije a mis padres cuánto los amaba en realidad, aunque tuve muchas oportunidades, era tan solo decir: ¡te quiero!, no era difícil, pero jamás lo pronuncié y por esto jamás me perdono, pero tú sí, porque eres el amor y la luz en mi camino.

El resto de pecados tú los conoces, debo estar limpia, porque mañana será un día grandioso para mí, y estará mi casa abierta, con sus puertas y ventanas de par en par, para que te quedes en mi hogar por siempre, y en mi corazón por una eternidad.

Amén.

Raquel Rueda Bohórquez
21 1 16



DESPUÉS DE LA LLUVIA (19)

DESPUÉS DE LA LLUVIA (19)

Después de la lluvia
Podemos ver la grandeza de Dios;
Pero durante la lluvia habrá regocijo;
Se juntarán las aves en un abrazo,
Y la noche es una promesa
Rica en caricias y besos...

Después de la lluvia todo está más claro;
Despierta un nuevo día con frescos cantares
Y el sol se anima a pegar fuerte
Y poner brillo a una gota de rocío
Que descansa en los azahares.

Está lloviendo ahora,
Quiero lloverme en ti;
Saber qué sientes, o si éste fuego
Se apagó con un pequeño aguacero.

Después de la lluvia es bueno un café,
Vernos a los ojos, recordar tiempos de cocina vieja,
De manos arrugadas y ojos
Que animaban a cantar y a bendecir,
Por cada estación en el tiempo.

Parece que se inunda mi estancia,
Ríos corren, lágrimas frías caen y caen,
Y su sonido es música celestial
Al compás de un río que corre
Y se llena una y otra vez,
Para que de nuevo el hombre regrese
Y vacíe su fuente.

Después de la lluvia
Se animan los turpiales a un nido;
Y me animo a un beso y un abrazo
Cuando cierro los ojos
Y me imagino contigo.

Raquel Rueda Bohórquez
22-01/16


martes, 19 de enero de 2016

AFLICCIÓN (20)


AFLICCIÓN (20)

Me has matado lentamente,
Poco a poco, se va el lirio sobre sus aguas
Y al dormir a tu amante en tu regazo
Me creíste herida por tus desaires,
Pero has sido tú el lastimado.

Me has herido torpemente,
Como se agravia a una paloma mansa.
¿Pudiste enfrentar a un león con tus dientes?
¡Cobarde!, eres como todos,
Hombre no más entre sus faldas
Y valiente si vienen por ti,
Pero escondido bajo sus camas.

Me has torturado alevosamente;
Cada grito fue jácara que mataba mis ganas.
Te veía pasar, miraba hacia mi cocina,
¿Una faca vieja servirá?, luego lo pensaba mejor
Y aplicaba en un inocente toda esa ira contenida.

Me has desnudado ante todos…
¿Ves cómo hasta el más tonto, de mí se ha reído?
Castañuelas parecen sus dientes,
Sus ojos de viles serpientes
Escondidas en el rincón de las vilezas
Se contentan con sus pócimas
Y se alegran con tus desatinos.

Me has despojado de tu amor, ¡yace muerto para mí!,
Quedan aflicciones en la profundidad del alma;
Tu difunto no intentará nunca más estar en mí
Porque ahora he sanado de todo delirio,
No es ilusión tu amor funesto ni tramposo.

Me quedo en liviano reposo, viendo cándidas tórtolas
Anidar día a día en mi árbol, en tanto el tiempo pasa,
Y me arrugo a besos viéndome al espejo,
Hipnotizada de mis propios ojos
Y seducida por mi propia estampa

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 19/16




lunes, 18 de enero de 2016

HOJAS DE OTOÑO (21)



HOJAS DE OTOÑO (21)

Si le preguntas al mundo, ¿quién tus páginas escritas leerá?, muchos te responderán; pero si le preguntas a la certeza del viento. sobre las hojas del otoño, una respuesta hallarás...

¿Quieres saber quién leerá tus poemas?... he visto que desde el amanecer, el sol pasa su mirada sobre ellos, luego los pájaros en su primera oración, muchas veces les acarician, y en esos tocares las hacen también despertar a un día nuevo.

Las hojas del otoño caen de tu árbol, y a la vez queda el ramaje desnudo, esperando la siguiente estación con otros frutos y frescos perfumes.

¿Qué importancia tiene, si leen otros nuestras hojas, si nos dimos un momento y nos escribimos en ellas?, estás frente a mí, te conozco un poco, he visto tu palma abierta y has contado cada espina y sonrisa; el mundo lo sabe, y si no le importa, seguirán caminando; pero aquí estoy, para leerme en tus ojos y divulgar en tus brazos que me importan, a mí me interesa tu historia, me enamoré de ella y de lo fuerte y frondoso de tu árbol.

Alguna vez nos sentaremos en el rincón del tiempo, y nos pondremos a leer cada cosa que nos inventamos, y cada payasito que adornamos con cerezos e ilusiones, y habrá muchos que dirán: ¡allá van!, dijeron que nadie leería sus hojas, pero el bosque habla de sus amores, en tanto ellos caminan despacio, tomados de la mano.

En esto una sonrisa loca nos enreda, nos junta, nos separa, para fundirnos en la tierra y bendecir nuestra bonita existencia a pesar de todo.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 18/16



sábado, 16 de enero de 2016

VIRTUALIDADES (22)


VIRTUALIDADES (22)

¿Para qué somos tan confiadas?, no podemos gritar el amor sin sentirnos despreciadas, es lo raro de todo, ¿quién nos puede amar en verdad?, el hombre es castigador,  tiene escondido un as bajo su bragueta que sabe usar a conveniencia, digo, digo; por si acaso miento... ¿ya lo había dicho antes?, ¡perdón por el insulto!, ¡sí!, ¡les perdono!, por todo eso horrible que me gritaron, pero en verdad tenía razón, ya me lo había anticipado el corazón, ¿con rima o sin rima?

¿Cuántas veces han reído en mi cara?, es que de amores virtuales se ha llenado el mundo, hay quien dice ser un emperador y es un pinche vago, apostado en un rincón, pagando una hora por vaciar sus ganas en un computador, pero aquí estamos nosotras dando juego, y por si acaso, ¡ya lo sabemos!, cada Don Juan es un viejo barrigón con las barbas sucias y los chocatos llenos de pecueca que se saca mocos y los pega en el ratón, ¡jajajaja! me río del mundo y de todos los que se han reído de mí, ¿no qué no?, sabía que nada era eterno.

 ¿Para qué gritamos y nos hacemos grandes para humillar a los demás?, ¿alguna vez se preguntaron cómo me sentía?, se ha divulgado mi alma, está colada por ahí con la confianza, y algún día saldrán mis palabras de amor y mis tetas bonitas a relucir por el mundo, y no digan que son feas, porque esas líneas como cremalleras, lucen a pesar de mi estación otoñal, ¡viejos verdes!, creo que en ese juego gano yo, para nada es un disgusto el juego del amor, y ni me creeré la gran señora si me gusta un ruiseñor.

¡Pero dejémonos de pendejadas!, por si acaso te gusta el mismo que me gusta a mí, no me confundas, ¡jamás grites que eres mejor!, porque el tiempo termina dando la razón al ofendido, y en este caso, ¡la ofendida era yo!

¡Chupe!, y esta espina sale sola, no soy de rencores, ¿para qué?, aunque digan que soy una pobre tonta amargada, y todo eso que por gracia plena, jamás leí.

¡Malos amigos!, por todas las carcajadas que nos juntaron, ¡benditos sean!, y por esas mofas que nos separaron, ¡tome pa que lleven!, ¿tenía o no razón?


Raquel Rueda Bohórquez 
Barranquilla, enero 16/16

POESÍA (23)

POESÍA (23)

Escribe poesía, a éste segundo…
Será tan irrepetible y único,
Pareciendo hoja seca que cae
Y sin vestigio desaparece…

Poesía, tus manos contando pecas
Mezclando tu boca y tu lengua en la mía;
En una danza árabe, suave y cadenciosa,
Con faldas húmedas y puertas abiertas.

Escribe un poema a la luz de otro día
Que nos sorprende trasnochados, 
Sin haber siquiera proclamado un abrazo,
Ni regalado un te quiero, a los más cercanos.

Poesía: ¡es Dios quien nos habla!...
Su voz es profunda, mar desde sus entrañas
Agitando su bandera en el viento
Y conmoviendo junto al sol con sus paisajes.

Escribe un poema a tu madre, a tu padre,
A esos seres que nos dieron la vida
Y a causa nuestra, no cumplieron sueños,
Pues los sueños suyos, éramos nosotros.

Poesía es la oración de la mañana
Con un toche enredando hilos en un platanal
Y el universo dejándolos ser,
Contentos viéndolos crecer y cantar.

Escribe poesía a éste amor tan bonito
Que nos entretiene navegando en letras,
Y nos hace crecer alas en el pecho
Para juntarnos en un valle
Tupido de madreselvas.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 16/16