jueves, 14 de enero de 2016

SALTAR (31)

SALTAR (31)

Esto es vivir,
Saltos grandes y pequeños…

A veces un caminar despacio
Dejando huellas en la arena.

Vivir el segundo sin más,
Alegando sonrisas y cariños,
Es el mensaje del mar
Que saca lo que no sirve,
Y junto al sol, nos hace un guiño.

Saltar de júbilo por el ser,
Sentir que vibramos con el universo;
Que somos arenas ajustándonos en la playa
En un ir y venir con igual destino.

Así, payasito de colores
Que rebota cual balón hacia las nubes,
Se fue un amor
Sin hacer estación en la mirada
Y se quedó en todos,
Pareciendo la luz de un cocuyo.

Y saltó, tenía una sonrisa,
Nadie me la puede robar ahora,
Y con ella diviso en la corriente profunda del mar
Que todo viene y va, como las olas.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 14/16





ESPIGAS (32)

ESPIGAS (32)

Esa tarde estaba por ahí,
Viendo sin ver, tocando sin sentir;
Escuchando al carpintero sonar tambores
En medio de un valle con espinas y sonrisas.

Te vi pasar, te escuché cantar;
Lejos, en ese rincón de los mutismos,
En medio de un solar inmenso y reseco
Que inundaba el valle de silbos de perdiz
Y ese bonito sonar del viento
En medio de las hojas.

Vi entonces que el amor era un aroma
Y perfumaba a zorzal en elevada rama.

Se cubrió la tarde de nubes bailadoras…
Parecían danzas de africanas espigadas
Y con trajes de colores, me regalaron su mensaje
Pintando un arco de gamas en el cielo.

No te sentí llegar, hubo sorpresa;
Siempre estabas ahí, parecías un gajo enorme
Aferrando lo tembloroso de mi carne,
¡Y nos vimos!, fueron gotas de lluvia que cayeron
Mojando mis párpados, habitados en tus ojos.

Eran de trigo verde, florecidos de gorriones.
¡Tan hermoso espigaron!, que recuerdo ensenadas,
Caminos viejos bordando sueños con alas gigantes.

¡Nos crecimos, nos volamos un instante!...
¡Éramos águilas, inmensas águilas
Descubriendo el mundo con tanta espiga,
Que lo habíamos olvidado!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 14/16




miércoles, 13 de enero de 2016

CIGARRA/A Silvia Zambrano (33)

CIGARRA/A Silvia Zambrano (33)

Esa voz de cigarra,
La que hacía que el bosque cantara,
¡Se ha secado!, su corazón dejó de gritar
Esos te quiero jamás escuchados.

Hubo una sirena que cantó en su funeral,
Así, con esa voz alargada y llorona
Que juntaba letras de hojas secas
Para ser besadas por el mar.

Cimbreando sobre un pálido lirio estuvo.
No hubo despedida, ¿qué pasa?
¿Por qué razón el mundo y su congoja?
¡Y fueron cerrados sus ojos sin más!...

Dicen que la han visto regresar,
Que una serenata se escucha en la montaña.

Es que la vida es una cigarra,
Que canta más,
¡Si de lágrimas se baña!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 13/16



YO AMO/A Charles Baudelaire (34)

¿Pues qué es lo que amas, extraordinario extranjero?
-¡Amo las nubes..., las nubes que pasan... allá lejos... las maravillosas nubes!
Charles Baudelaire

YO AMO/A Charles Baudelaire (34)

Amo también,
No el color de tus pestañas,
Sino al pintor que las diseñó para ti
Ese que coloreó de rojo tus cabellos
Y en tus manos enredó una caricia
Que fue consuelo al fin.

Amo el verde intenso
Parecido a una pradera;
Tu boca húmeda y jugosa
Vino caro que la vida me negara.

De ti amo todo,
Hasta esa brisa que respirabas
Tocando de ti la profundidad.

También ese algo que la mueve
Haciéndola crujir entre gajos enamorados,
Como a las nubes grises
Lloviendo cánticos y rayos de libertad.

Y te amo, sin saber por qué;
Ha de ser razón de poetas,
Porque dices lo que pienso
Con letras más bonitas.

Y en esto y aquello
Me parezco un poco a tu tristeza
Junto a esa negra soledad
Que nos habita.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 13/16




SI MUERE EL AMOR (35)

SI MUERE EL AMOR (35)

Vi morir el día sin desparpajo
Al no ajetrear tus ojos en los míos;
Y en ese correr despavorido
Me quedo en soledad, pensando en otros.

Sentí que mi carne vieja, ardía.
Nada ablandaba ese furor,
Parecía churrasco de toro cebado
Dulcificándose al calor.

Pero es real que muero, nos morimos;
Tú con esa manera de amar tan rara,
Yo, con ésta terquedad de anhelarme predilecta.

¡Pero qué va!, vana tontería, ¡falta de oficio!
¡A bordar, a tejer, a rezar un rosario!
O puede ser, ¡a leer más seguido la biblia!

Cada tanto una aflicción diferente me agita;
¡Que aquí, que para allá, que más al ladito!,
Que me duele la cadera, ¡un poco más arriba!,
Sí, ahí… ¡ahí!, en ese punto tembloroso
Que ni siquiera yo, me atrevo a tocar.

Hay una razón: nos volvemos viejos;
Pero me falta sentir tu alegría
Que vaciada y perdida en mariposas,
Ha desviado cobarde tu mirada,
Para hacerla de mí esquiva.

A veces pienso, que sin un brazo al hombro,
Veo a tanta gente agarrada de la mano,
Pero a ésta altura, me daría risa.

¡Ahora pesa demasiado!, mis huesos están blandos
Una mano acariciando, ¿en dónde?...
Una charla cómplice, nada existe, murió…

¿Para qué seguimos?
Si te vas a matar de felicidad,
¿Para qué entonces me castigas?

¡Corre!, sigue corriendo como un potrillo
En tanto cae ese techo de tu cabeza
Y me deja ver a hurtadillas,
Que los mismos espejos en que nos vimos
Ahora se han quebrado, ¡somos miles de pedazos!;
Se partió el amor con ellos, ¡no vale la pena buscarlo!
Habita fosos hediondos,
Tristes muladares se han cambiado
Por mi exquisita carne.

Mañana, o en un instante;
Seremos sombra de un espanto
Que desea tener, / ¡por cosas raras de la vida!,
Lo que ya no existe…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 13/16


domingo, 10 de enero de 2016

¿Y DEL AMOR? (36)

¿Y DEL AMOR? (36)

¡Ay del amor!...
Creí que era mi barca;
Imaginé que serían tus ojos
Tan negros como la noche
Que me duerme en ti pensando.

Estabas ahí, ¡te vi mío!,
Reímos con iguales risas,
Parecían sonar de río.

¡Ay del amor!
Castigas sin regreso,
En tanto se ha secado mi lago
Que ansiaba tenerte en su profundidad
Para hallarme en el mismo cielo a tu lado.

Pero se fue, ¡tan solo pasón de nube!/decía mi vieja
Y su palabra significó rauda cometa,
Que no será en ningún diccionario,
¡Más amado que en el mío!

¡Ay del amor!
Pareces niña violada y perdida
Arrinconada en el silencio gris de su destino
Sin ser jamás amada ni perseguida.

Escucho de nuevo
Canarios presos;
Parecieran felices,
Imaginan ser amados,
Más su carcelero sonríe.

Espero cerrar la puerta olvide
Para que vueles conmigo
En búsqueda de ese algo
Que nos espina y araña,
Sin dejar ver jamás rosas
Bailando entre sus gajos,
 Perfumando de amor jardines,
Sin esperar colibríes de paso.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 10/16







CONTACTO EXTRATERRESTRE 3(37)


CONTACTO EXTRATERRESTRE 3 (37)

CAPITÁN SJEILA

Humanos, soy la Capitán Sjeila desde el planeta Perendengue.

Ha sido imposible comunicación en el día de ayer; para nosotros no cuenta su calendario, es un sueño parecido a nacer y morir, siempre estará ahí, aunque nada exista después. 

Interferencia virtual, pobladores otras galaxias no desean que mis mensajes lleguen a los bípedos, pero serán cortos, porque el tiempo acosa.

Hemos encendido otra vez una lámpara, para otro día; el sol es en verdad el infierno a donde estarán sus almas si no mejoran como especie.

Ha dicho mi Gran Jefe, que perdió el tiempo de nuevo, pero seguirá intentando, para que mejoren y cambien ahora, si no será demasiado tarde. Son una raza muy inferior y poco pensante, son más inteligentes y soñadoras las hormigas, trabajan y planean todo; son una para todas, ¿no se dan cuenta que son ejemplo para que sigan?, serán las mujeres quienes dominen el mundo y cambien el sistema de cosas implantado por el hombre, ayudado por especies dominantes que los habitan y dirigen.

Los habitantes malvados parecidos a escorpiones, están entre ustedes, hay otras especies que pelean con nosotros, porque los han convertido en esclavos consumistas.  Muchos están trabajando en socavones, sobre las montañas y ríos, destruyendo todo, derribando árboles, dañando el cauce natural de ríos y quebradas, para provecho de pocos.

Quieren que el bosque sea un desierto, y lo están logrando; buscan ese oro que los mantiene con vida y se llama agua, ese es el negocio del futuro, como lo es, la manipulación genética de semillas, aves y ganado de pastoreo, dominando extensas llanuras sin árboles.

Vendrá un recalentamiento que con ayuda de mentes "abducidas", han podido conseguir que el planeta esté al borde, y la naturaleza en su tope de resquebrajarse.

¡Miren más seguido hacia las cumbres y adivinen mensajes en el cielo!

Ustedes no han dejado quietos ni a los sabios, ¿qué hacen barcos en medio de los ancianos de cabellera blanca?, ¿imaginan que todo se mueve con esa sangre negra?, ¡ignorantes!, les interesa el dinero, porque hay energía gratis y es invisible a sus ojos, los planetas candentes como el sol, la combustión, los rayos, el agua, inclusive ustedes mismos producen energía, ¿para qué robar a la tierra sus entrañas?

¡Pobres de mis hijos inferiores!, ninguna especie había sido tan dañina, ni siquiera los alacranes; pues dan su vida por sus hijos. A costa de su propia montaña van, hasta que pueden valerse por sí solos, ¿y ustedes, qué hacen?, se destruyen, son enemigos, fabrican armas porque son auto destructores, piensan que el mundo es de ustedes, pero una sola gota de rocío de mi Gran Jefe, demostrará quién es el Rey.

Ustedes son capaces de acabarse entre sí, ¿por qué se odian entre hermanos?, sienten celos y envidia de sus progresos, pero ni siquiera el progreso existe, pues un mañana es el paso siguiente a no existir.

Serán polvo del polvo, para iluminar caminos, donde la verdad siempre prevalecerá, como una hoja que brota de un buen árbol.

Inventan guerras y armas sofisticadas, se critican. He visto que no respetan a sus padres, y padres abusan a sus hijos, el horror toca fondo; comparten imágenes terribles entre ustedes para llamarse la atención.

¿Qué hacen esos niños resecos, pegados de la teta de una madre, en medio de páginas donde debe existir la poesía?

Si piensan como los poetas y actúan según lo que piensan; tendrán una oportunidad; pero se han de abducir muchos terrícolas, por no decir que casi todos; cambiar ese inservible cerebro, y trasplantar el cerebro de una hormiga, ¡estoy segura que serían mejores seres humanos!

Hasta nueva comunicación.


CAPITÁN SJEILA

Raquel Rueda Bohórquez
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