miércoles, 2 de diciembre de 2015

HACIA TI (68)

HACIA TI (68)

¿Qué tan triste puede ser la soledad?
Quiero suicidarme entre tus brazos,
Abierta a toda luz pequeña que penetre
En medio de la blancura de un aura;
Tocada por el sol naciente.

Muerta estoy en vida...
¿Quién ha matado así mis alegrías?

Sonríele a mis pechos.
Cada herida está hambrienta de tu boca
En ésta embriaguez desnuda que me acosa,
Y en éste palpitar de corazón que me enaltece.

No hay cadena más triste que el desamor
Ni condena más larga no poderte hallar.

Te busqué por tierra y por el ancho mar;
En cada letra de un poema,
En cada verso que no quisiste descifrar.

No deseaste rimar ni un beso conmigo,
Ni un jadeo loco a escondidas
De éste mundo señalador,
Que impone condenas sin razón
Y castigos sin temor.

¡Ay amor mío!
¡Cuántos años te esperé!...

¡No gritarás!
No escucharé ni un gemido.

Pero si regresas,
Y todavía tengo encendida la mirada;
Si vuelves, y tus manos tiemblan en las mías;

¡Sabré que he vuelto a vivir
Y a resucitarte en un poema
De piernas abiertas
Y brazos extendidos!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 12/15





ME VOY (69)

ME VOY (69)

Decidí que mi mundo estaba hueco,
Pero llené ese fuelle viejo
Armado con la piel de un vivo,
Con todas mis alhajas inexistentes;
Trapos viejos, fotos de recuerdo,
Y los sueños que alguna vez
Se quedaron atrapados
Entre las brisas de febrero,
Y éste diciembre que perfora
Cada rincón de mis anhelos.

¡No correré esquinas con ella,
Me cansé del mundo
Y el mundo se agotó de mí!

Soy la sin rostro que estaba por ahí
Desperdiciando la vida
En el rincón de los desaires y traiciones.

Te dejé una carta pequeña
En donde te puedo explicar
Que vacío fue tu amor;
Y con mis cosas te puedes quedar
Porque voy a escapar de mi cárcel
Hacia unos brazos que se abrieron
En un precipicio donde cabe mi corazón,
Y en un sendero que atrapará
Una orquídea que se cansó de esperar
En un jarrón sin agua fresca;

En una estancia que envejeció conmigo
Entre paredes que olían fétido,
Como a muertos que me deseaban,
Y frascos que goteaban chorros de miseria
Porque apetecían mi vida.

Ahora estoy aquí, frente a ti.
Eres mi bosque perdido,
Es a tu lado a donde mi carne quiere estar
Cultivando rosas en verano y en invierno;
Sentados por ahí leyendo un libro
O construyendo un verso,
Donde haya al menos de castigo un beso,
Y como ofrenda, una caricia al despertar.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 2/15



martes, 1 de diciembre de 2015

SIEMPRE AQUÍ (70)

SIEMPRE AQUÍ (70)

¿Y si me antojo en decir:
Te quiero?…

Por una hoja
Se inventó la historia de la Creación,
Y por una hoja
Te doy mi corazón.

Recorrí valles en ti,
Fue un día casi un siglo.

El tiempo no contó para nuestro amor
Ni las hojas que ante nuestros pies
Un edredón formaron.

¿Y si te digo que ahora estás aquí?

No paro de balar,
Me hacen falta tus grandes pechos,
Ese blanco río que espumaba mi boca.

Extraño ese mirar a bosque fresco
Y esa gran sonrisa que llenaba mi mundo.

¿Y si te digo que me abraces?

Es un ya para venerar tu imagen
Señora mía, madre de mi corazón:

Pegada de tus tetas,
Eres mi gran bendición.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 1/15




lunes, 30 de noviembre de 2015

¿DE CHISMES? (1)

 ¿DE CHISMES? (1)

Que doña Hipocrasia, ¡que Don Crepúsculo!, que El viejo de las guayabas negras y escurridas, que si don Escroto se bañó, que la cucha de la esquina, que la chismosa de abajo le contó a la de arriba, que Don Santo y la Repartidora de Cucas, que si allá, que si acá, que ese pelao salió marica y ladrón y que la hija se fuma a Doña Juana, que Dios nos castigará por pecadores, que esa señora no fue abusada sino que abrió la puerta, que si mete al novio al apartamento, que eso se lo comen, que esos dos tipos viven en la misma casa y caminan como raro, que mataron a uno que estaba vivo porque dizque el casi muerto se estaba defendiendo, que esa vieja está muy gorda y arrugada, que le lleva muchos años, que no tiene culo, que parece un préstamo, que tiene demasiadas tetas, se les fue la mano en las bombas, que si se reventó la jeta, que la boca de tanta silicona le quedó como la de una mojarra, qué para qué escribe tonterías en Facebook, qué eso a mí qué me importa, que si esto, que si aquello, que yo si doy ejemplo a mis hijos, que hagan como yo que soy un letrado, que esa vieja es muy alcahuete y que sus hijos la tratan mal, que ese viejo es un cachón y la vieja se aguanta cuernos, parece un alce viejo, y con la cerca enreda esos cachos, que Andrés está feliz porque imagínese un plomero y sus hijos ingenieros, en cambio ella cree que con escribir huevonadas pasarán a tercero, que más hipócrita que Caín y más noble que Abel, que se les metió el diablo porque no van a misa de Domingo, ni de Juan, ni de José, que ese man es así porque el abuelo también lo fue,  que cuando joven se tomó un vaso de leche ¡y esto para qué fue!, que un huevito cocido, que esa se cree mejor que todas, pero sé lo que hizo Santa con su bebé, que era mejor partido aquél, que el negro merecumbé, que si Caro es grosera peor fue la mama, que por eso es que le va mal por malparida, que en cambio a nosotros como somos mejores, por eso es que nos fue bien, que si ese man fue vivo, ¿quién la mandó a dejarse joder?, que sus hijos estudiaron en el extranjero fue con plata robada, que si no pudieron estudiar es porque todo lo desperdician y por eso no tienen nada. 

¡Aquí estamos!, ¡dándole el rostro al sol con verraquera!, y hay más, dice German.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 30/15


domingo, 29 de noviembre de 2015

EN MI ESPEJO (2)


EN MI ESPEJO (2)

Estaba pensando en mi turbio espejo, y en lo coquetas que son las flores para los colibríes, y en esto se va el día, la primavera huyó aprisa, sin darnos cuenta se va, como un suspiro en una flor, y nos quedamos viendo una sombra en medio de un empañado lago, con una mirada que no adivina nada, y entre brumas y sombras desaparece...

Se fue el amor, más siempre pregunto: ¿qué será en verdad el amor?
¡Ay! ¡Qué ilusiones locas, tan vanas y tan pocas!/ ¡pero tan deseadas!

Le preparo un café a un momento, ¿quién está triste hoy?
Mi hijo cantó para mí como un chorlito en pantano,
Y se quitó esa barba que lo hacía ver como un ermitaño triste y solitario.

Aquí entre nos, estaba muy deprimido porque se enredaron sus dedos en un punto y una coma, y no salió su pentagrama como él deseó, a pesar de tanto esfuerzo porque todo estuviera bien,
Pero a veces las cosas no son como deseamos, el miedo nos achica, el temor nos acobarda, y eso que nos creemos preparados para enfrentarnos al mundo.

Después de un abrazo, ese ánimo fue de sonrisas,
¡Llenó mi mundo su mirada!
Fue música a mi alrededor, ¿qué más deseo?/pero deseaba, es inaudito
Esperaba una tarde mecida en tu carne, deseando fueras mi hamaca
Bajo ese mismo árbol de hace un siglo.

Añoré un verano bajo las mansas aguas de un río,
Bañada en tu lengua, como locos, tocando dizque lo prohibido,
Y me di cuenta que me faltó pecar,
Me hizo falta hacer el amor contigo,
Todas las veces en que la carne lo pedía,
Y ahora, ¿qué pasa con ahora?,
Todo es una ausencia de ti que me hace enmudecer.

Me faltan tus ojos, añoro tu cabello negro, extraño esas carcajadas,
¿Ya para qué?, todo se esfumó, pero mi hijo se parece a ti, es lo más extraño,
Como si al engendrarlo te estuviera pensando,
Y al pensarte estuvieras en mí.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 29/15

PARA DOS (3)

Desde mi ventana


PARA DOS (3)

Está la mar tranquila,
El cielo se vistió de oro
Y en tus ojos negros

Hay una invitación.
Está perfecto para dos
Sin desviar la ruta
Seremos verbo y poesía
Tú y yo.

Mansas aguas, eso eres
Día propicio para cantar
Día perfecto para reír
Día único para orar.

Mi barca diriges
Eres mi timonero
Fabricante del amor
Y del vino más caro
Que de ti anhelo.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, noviembre 29/15


CANOERO (4)


CANOERO (4)

Canoeros en Caño de la Ahuyama
Contar que sus aguas todavía apestan,
No hay peces ni subienda,
Pero sí mucha fiesta
Y garcitas blancas en la rivera.

Nada es gris
Nada es turbio
Nada es oscuro
Si sobre nuestra cabeza
El cielo es bruno.

Se dobla en turbias aguas
Pareciera que nada pasa
Ni esa hediondez fuerte
Que al canoero abraza.

Pero ahí está
No espera peces
En ésta pobre subienda.

Pasarán gentes
De aquí para allá,
Es una pesca rara
Sin bonanza ni atarraya.

En sus ojos un brillo
A pesar de lo gris del mundo.
De sus bocas una sonrisa;
¿Por qué reirán?

Huelen a eso que apesta,
A carne podrida sin fiesta
A basuras que se arrinconan,
A pobreza que se hace sublime
Si los vemos de nuevo
Con esa boca perlada
Y ese brillo que ilumina,

Más que las nubes en sus aguas
Y más que las estrellas
Que fulguran en medio del ruido.

Hay danzas y tamboras
Que le hacen fiesta a la vida
Para que la pobreza no se note
Y el hambre se mitigue
Con música y juegos
En medio de tanta poesía
Y demasiado olvido…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, 29 noviembre/15