martes, 25 de diciembre de 2012

NAVIDAD (24)




NAVIDAD (24)

En blanco hemos de continuar…
Una herida tras otra para olvidar,
Un beso tras otro hemos de recibir.

Navidad, esperanzas, sueños...
De tu mano espero 
Sin importar si es virtual
De tus ojos negros de mirlo
Cantando en el maizal.

Un trino sobre los cerros
 Será un madrigal
Una mirada será un motivo
Un canto al amanecer 
Será una invitación.

Navidad, añorando el ayer donde estabas…
Más hoy doncella hermosa
Niño de dorado rostro
Serán mariposas en primavera
Porque nada perturbará tu dulce recuerdo.

Una mariposa azul vestirá de alegría la primavera
Y un canario trinando en cualquier gajo
Nos recordará tu preciosa y efímera existencia.


Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 26/12

A MI AMOR (25)




A MI AMOR L4R (25)


Un sueño te involucra cada día
Repetidas amapolas en mis labios
Versos van y vienen pero contigo
Bañados de silencios y de blancas.

Una nube se ha convertido en doncella
En veloz carrera mis cabellos de potrilla
Un violín parece llorar pero sólo canta
Una guitarra se cansa de gemir y te abraza.

Levanta las sábanas de la indiferencia
Hoy amanece, el día está en calma
Escucho el trinar de un mirlo en mi árbol
Y el reloj sigue marcando sus sonados pasos.

Dame un beso que haga cerrar mis ojos
Piérdete en mí que abandonada estoy 
Soy la playa que espera ansiosa
Un abrazo de las frías olas sobre su ardiente piel.

Cual delfín me escondo en tus profundidades
Agito en el vaivén de la lluvia fresca mi traje desteñido
Muerdo mis labios y suspiro entre tus brazos.

Y en el lejano firmamento soy estrella pasajera
Olvidé que no soy quien te acompaña
Y al despertar me descubro en el espejo
Con esa mirada de brillos contenidos
Donde mis manos son mi arrullo y mi sosiego
Y pronuncio en mi propio silencio: ¡te quiero!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 25/12

COMO UN RÍO (26)






COMO UN RÍO L4R (26)


Eres un río de agua dulce
Desprevenido baja
Sólo cantando
Dejando huellas de vida
Cual sonar de guitarra.

Una larga cola de novia
Perdida entre los cerros parece olvidada
La profundidad de un vientre en espera
Un mundo de estrellas a su paso
Ahí el gorrión acepta un nido
Y una flor descubre el ocaso.

Eres un cántaro de lluvia fresca
El recuerdo de una madre danza
Aún sobre las olas semeja gaviota
Es niña pintada de colores
Viéndose en el espejo tranquilo
 De un río en calma.

Y en el manso lago de mis tristezas
Ayer un trino tal vez copiado
El verdor de tus ojos y el de mi niño
Caen del cielo en forma de iris
Entre poemas de hojas 
Y aromas de flores.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 25/12

PARA MI POTRILLO (27)

PARA MI POTRILLO (27)



Un beso de mi potro espero,
Brillan sus ancas ante la luz del sol
Sus luceros radiantes al mirar
Hacen temblar mis labios
Y mi corazón se agita con las olas
Donde mis pechos parecen reventar.

¡Ven mi potrillo negro,
Mi alazán dorado!
Mi niño de cabellera al viento
Tan rojo sangre
Tan ardiente cual dunas...
Tan sedienta tu boca, 
Parecida a resecos pastizales.

Abre la cerca y ven a mis brazos
Cubre mi vida que de ansiedad muere.
La soledad es mi compañera de día y de noche
Los bosques invitan y no te sé buscar.

Ven hacia la frontera donde invita una fuente
Ahí revientan brotes tiernos que saben a mar.
Agita tus ancas sobre los cerros de mi cuerpo
Vuélvete vendaval o arroyo manso al trotar.

Suspira fuerte sobre mi cuello que ansiosa espero…
Un relinchido escucho, más no es el tuyo…
¡Aviéntate sin importar las cercas!
Revienta el lazo que te oprime 
Y la cadena que te aferra.

Busca el oasis de mi corazón
Y dancemos con un flamenco
Vestidos de luces de colores
Sobre una cama llena de pétalos escarlata
O escondidos entre las resecas ramas
Donde se oculta el sol en las mañanas
Y se esconde en el atardecer.

Calma mi sed y aplaca la tuya
Tu cabellera sobre mi desnudo vientre
Ya calmadas las ansias, tus manos en las mías
Y una sonrisa que nos haga reventar en llanto.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 24/12

lunes, 24 de diciembre de 2012

BAJO UNA ROCA (28)

Enrique Álvarez viendo hacia las montañas./12


BAJO UNA ROCA L4R (28)



Gracias al retorno, di cuenta de otros días;


las cascadas se llevaron todo lo malo,

imploré a los espíritus del bosque,
rogué a un extraño aviso sobre una flor,
escuché un tambor lejano
y unas flautas tocadas por alguien
me hicieron volar aún sin alas.

La lluvia de tus ojos sobre mi traje,
el frío calando los huesos,
y un sentimiento de libertad casi olvidado.

Sonrisas nos juntaron mientras el canto del rocío
me hacía voltear la mirada;
las rocas empapadas, pensar en ti
ausente del mundo, abrazada a tu piel.

El vaivén de las hojas besadas por la brisa,
un olor inconfundible a tierra húmeda,
el canto de miles de aves que sabían su motivo
y danzaban bajo la lluvia
correteaban tras una mariposa negra,
no apetecían más colores, y esto también lo descubrí.

Puede ser que aquéllas tienen un sabor amargo
y que su color les advierte: ¡no me toques!
Tal vez un ruego para existir unos segundos más
y volar, volar con la paciencia de las rocas
hasta un lirio encendido para morir en paz.

Camino a casa, lo vi observando los cerros...
Debajo de una piedra vive,  dice mi hermano.
El muchacho ha comprado un espacio donde descansar
y el viejo observa conmovido, pareciera triste,
pero me doy cuenta que el chico es libre
y encontró un remanso de aguas cristalinas
donde nadie hurgará su vida
y podrá sobrevivir muchos inviernos.

Se resguarda con sus brotes nuevos
donde todos hemos de hacerlo
bajo una roca o sobre ella
pues allí está la fuerza de la vida,
y ese poder, que nos mantiene esperanzados
si un torrencial aguacero nos baña
y borra de nuestra mente todo lo malo.

Bajo una roca me encontrarás amado mío
viendo hacia el cielo tuyo tan divino,
éste regalo de existir que a ratos duele,
y esa angustia a morir que nos mantiene vivos.

Un beso de cristales ronda,
el sol entibia mi traje demasiado blanco
como si el calor faltara y tus besos anhelara,
y en un impulso, con el aliento que sale de mi alma
me inspiro a mirar también hacia las montañas.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 26/12

sábado, 22 de diciembre de 2012

REGRESO A CASA (29)


Paisaje Colombiano- Liz Nayibe Àlvarez R/12


REGRESO A CASA L4R (29)

Cuando marché lejos de ti
Me olvidé de la pradera
De tus negros ojos 
De tu boca lamiendo mi piel
Del canto de las palmeras.

Un divino paraíso oculto
Donde la mano del hombre también llega
Se hizo óleo sin enmarcar 
Y en la pupila se guarda por una eternidad.

La danza de los colibríes me halló despierta
Y el olor a flores del campo
Me hizo levantar antes que el sol.

Allí descubrí que la paz lo es todo,
Esa libertad en medio del verdor
Era lo más grande que cualquier ave
Pudiera soñar.

Era incierto regresar al mismo bullicio
Las miradas hostiles y los labios mentirosos,
Pero en la lejanía me esperaban mis propios ojos,
Mi propia sangre que corría por otras fuentes
Y llegaba a un estanque que me pertenecía.

¡Qué alivio regresar a casa!
Sin importar las heridas,
El regocijo nos toma de nuevo,
Las miradas y los abrazos nos alivian
No se acabó el mundo, se renovó mi alma
Y como una gaviota sin heridas
Levanté vuelo para retornar al huerto
A contemplar el azul del mar una vez más

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 22/12.

TU DESAMOR (30)

TU DESAMOR L4R (30)

Tal vez hayas olvidado mis besos,
Puede ser que la guitarra que estuvo entre tus brazos,
Los azahares que entregaste con una oración al cielo
Donde un juramento seria una cadena de amor.

Alguna vez entre gemidos me dijiste que me amabas
Que era yo tu razón y tu fantasía…
Que mis pechos entre tus labios eran como un poema nuevo
Que mi cintura un bandoneón,
Mis piernas, el tronco donde dejarías la mies
Que en veloz carrera inundaría de vida mi vientre.

Pudiste olvidar las promesas…
Dejaste en el ayer nuestros planes…
Olvidaste que mi cuerpo tuvo un gran cambio
Que se inflamó el estómago, se llenó de pequeños huesos
Y alguna vez, el llanto de los niños te hizo sonreír.

Tu desamor ha olvidado los latidos de un pequeño corazón
Los primeros pasos de tus hijos pareciendo ancianos
Llevados de tu mano como un gigante que guiaba sus pasos
Pero que en un segundo volteó el rostro hacia otro lado
Quedando todos los sueños a la deriva
Y las promesas en saco roto.

A la primera mirada provocadora
Ya mi cuerpo era de una vieja obesa
Mis palabras ya no te importaban
Tus promesas se lanzaron al viento
Las oraciones dobladas las rodillas,
Se olvidaron en medio de orgías y chillidos de hienas
Que se robaron de a poco mi felicidad.

Ahora estoy aquí…
Inicio un nuevo día con la mirada pendiente del sol,
Busco la peña y paso a paso, una luz me guía.

Doy cuenta de mis agonías a un sembrador de sueños
Musito de nuevo una oración
Y encadenada a ese amor sin mentira
Susurro con la voz del viento
En tanto perlas de sal corren por las mejillas
Encontrando mi  oasis en su corazón.

Raquel  Rueda Bohórquez
Barranquilla, diciembre 22/12/12