martes, 7 de febrero de 2012

PARA JESÚS ROMERO RODRÍGUEZ


Hola Jesús buenos días, aún no ha llegado tu regalo
pero ser mi amigo es ya un motivo
para caminar éste sendero sembrado de versos,
donde los pinos se cubren de blancos
y las hojas se entumecen de frío
y las aves duermen y se descansan
pero aún así... trinan.

Hoy es ese día nuevo que regamos de llanto
pero ansiosa espera esa flor de primavera
por una sonrisa que no sea ajena,
y el ave roja descansada observa
que el frío protege sus rojos frutos
en tu preciosa alameda.

Barranquilla, febrero 6/12


CUMPLEAÑOS DE LUCÍA

CUMPLEAÑOS DE LUCÍA


Me parece sospechoso éste cumpleaños
¿acaso ya no habías cumplido?
¿No se marchitó la rosa tímida de ayer?
¡Qué extraño!...

Hoy levanto la mirada hacia mi jardín
te veo ahí... como una flor de invierno
seguí observando y con el tiempo,
serías una flor de verano...

Pero hoy... precisamente hoy...
cuando tan triste y deprimida estoy
aparece esa flor de primavera
con ese aroma tan tuyo... ¡tan lejano!...
¡tan servido en mínimo envase pero tan fino!

Creo que la tomaré...
le daré aquél tibio abrazo pendiente
sin importar que hayas florecido tantas veces
que hayas entregado tanto sin recibir nada,
y que te hayan pisoteado y dejado a la deriva
siempre a la deriva de un beso que nunca llega.

Eres ese jardín donde se plantó la vida
donde los sueños se esfumaron...
pero tengo la certeza hermana mía
que en esa alameda tuya florecerán los tulipanes
que guardarás el más bello para mí
mientras levanto una gran copa de vino
por ti... por mí... y brindamos por mañanas;
siempre por un siguiente día mejor que ayer
y la rosa, esa ardiente rosa de tu corazón
sonreirá alegremente olvidando cardos del camino.

¡¡Feliz cumpleaños Chiqui!!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 6/12













lunes, 6 de febrero de 2012

PENSANDO EN TI... 2.




La blanca puesta de la vida,
El azul siempre callado siempre amado,
Extendido ante mis ojos
Ese dorado que incita sueños nuevos
Que llena la vida de placeres.

Ese divino rojo, tan añorado
Tantas veces olvidado tantas teñido de violetas
Pintado de rocas fuertes que me acercan a ti…

¡Ay!...  Lucero encendido de la tarde
Mi corazón de fuego en el poniente…
Amor siempre amor de mis delirios…
Los arenales te recuerdan con tu traje canela…
Esa piel tuya tan tallada en mi corazón…
Esa hamaca llena de besos furtivos
De ardientes caricias que echaste al olvido…

Aquí de nuevo pensando en ti
La música de Cortázar respirando a mí oído…
Cánticos de amor que la brisa trae
Penetrando en la blancura de mí espacio,
Que poco a poco se llena de mis lágrimas y de letras que te dirán mañana…

¡Cuánto te amo!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 6/12.






La blanca puesta de la vida,
El azul siempre callado siempre amado,
Extendido ante mis ojos
Ese dorado que incita sueños nuevos
Que llena la vida de placeres.

Ese divino rojo, tan añorado
Tantas veces olvidado tantas teñido de violetas
Pintado de rocas fuertes que me acercan a ti…

¡Ay!...  Lucero encendido de la tarde
Mi corazón de fuego en el poniente…
Amor siempre amor de mis delirios…
Los arenales te recuerdan con tu traje canela…
Esa piel tuya tan tallada en mi corazón…
Esa hamaca llena de besos furtivos
De ardientes caricias que echaste al olvido…

Aquí de nuevo pensando en ti
La música de Cortázar respirando a mí oído…
Cánticos de amor que la brisa trae
Penetrando en la blancura de mí espacio,
Que poco a poco se llena de mis lágrimas 
y de letras que te dirán mañana…

¡Cuánto te amo!

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 6/12.

EL ENCANTO DE LA NIÑEZ

EL ENCANTO DE LA NIÑEZ
Salomé. Bogotá, febrero/12.


 ¿Quién puede robar el encanto de la primavera?
¿Quién como un niño, contemplar la vida?
¿Quién  como rosa en todas  las estaciones de la vida,
Regalar ese beso perfumado igual al suyo?

Aquí estás… ¡la bella niñez tan consentida tan amada!
Tibias manitos que siempre donan, que siempre regalan,
Labios tiernos oración eterna en nuestro corazón…

Es pequeño el jardín para tus ojos…
Te extasías y te contentas con todo y con poco
Hueles los perfumes de la vida y te agradan;
Te gusta el canto de la rana, te encantas con sus saltos…

Adoras la humedad de los prados, 
El olor a fresco de los pinos…

¡Qué adorable la vida de los niños!
Qué bello observarlos sin desear verlos crecer.

Queda ese aliento por siempre a orquídeas.
La brisa  fresca y fría de la mañana
Que como el aliento de alguna flor del campo,
Marchó en medio de llanto y su belleza fundida
Voló con las gaviotas de la tarde…

Aún así… belleza, candidez, espuma blanca,
Eres el perfume de la vida que contemplas.

Cada día una rosa blanca…
Cada noche un espumoso y tibio tetero
Con un pecho que te descansa, mientras sueñas,
Con ángeles que siempre te elevarán…

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 6/12

RECORDANDO A MI VIEJO



Qué hermoso recordar esa infancia...
Los mínimos detalles de la vida
Tus manos... Las mías...
Tus cantares como ruiseñor al viento
Tus abrazos morenos con sabor a lluvia fresca.

Qué bello retornar al ayer
Las faldas de mis montañas...
El chillido que no adivinas
El mirlo negro, el blanco...
El toche trinando siempre
Tu cálida voz en las mañanas.

Qué divino recordar ese ayer
Las mantas tibias abrigando
Tú mi padre tan bello, tan amado
Hoy tan lejano y ausente
Tan gris en mí mirada...

Qué fantasías vividas
El roble no terminó de envejecer
El comején destruyó tus pulmones
Donde tantas veces suspirabas
Por esas piernas sonrosadas
Y esos pechos de pomelo.

Aún así ahora yo,
Esperando llegar a ti de nuevo,
Éste paisaje tan hostil tan duro…
¡Éste ambiente que se torna huracanado!
Olvidando que ayer en tu preciosa estancia;
Mi vida hermosa dibujaba
Entre inmensas rosas y margaritas
Y enredaderas que ha matado el tiempo,
Entre lágrimas vestidas de azahares.

Barranquilla, febrero 6/12


domingo, 5 de febrero de 2012

UN PEQUEÑO PASEO


Acabo de llegar, mucho calor, rabia porque tumbaron un árbol que sembré hace 3 años, impotencia por no poder cambiar nada en el mundo, la misma tristeza que llevé sólo un poco más inconforme...

De regreso como siempre observar el atardecer, no puedo evitarlo, es una costumbre y allí estaba, ese cielo tan rojo y tan inmenso, pareciera partido en dos partes pues una nube gris pasaba por el centro, a los lados... muy brillantes parecían diamantes de todos los colores, hoy encontré violetas, rojos encendidos, naranjas, amarillos en varios tonos y todos los azules que te puedas imaginar, sentí que al menos valió la pena, mirar hacia ese ocaso como un regalo diferente cada día y simplemente cerré los ojos...

Aquí estoy... he despertado nuevamente y ahora es un sueño nuevo; encontrar aquí muchas personas a quienes amo y que han sabido apreciar amaneceres y vislumbrar la vida de otra manera con versos que enriquecen el alma y regalar cada día una palabra de aliento a quien la necesite.

Todos los abrazos que alguien entrega, se convierten en perlas tibias que bajan en silencio con un nuevo brillo y como siempre se descansan y desaparecen sobre una tímida falda aún sin levantar de doña Clotilde...

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 5/12

MI BONGA

MI BONGA

Era una pequeña bonga que encontré por ahí…
Como queriendo robar al tiempo algo
Apresurada la tomé con tanto amor;
Quise una oportunidad para ella…
Cuando diviso ese espacio a veces tan hostil, tan rocoso…
Pero  ella agradecida a pesar del terreno reseco
Poco a poco levantó su rostro y su tronco pequeño y mínimo
Con una fuerza implacable la de querer vivir y abrigar
Se levantó…  su tallo verdoso y sus vetas grises me inspiraban un abrazo
Me sentía feliz cuando llegaba y la observaba cada vez más alta y fuerte…
Envejeceríamos  y en sus ramas anidarían todas las aves por venir.

Estaba segura de que ella tendría todos los años, muchos años más
Que en mi vejez si acaso llegaba a ella, aunque ya estaba cruzando mi esquina,  la abrazaría como solía hacerlo,
Le hablaba con cariño y con suavidad sin que nadie me escuchara… “vas a ser un gran árbol… mi árbol amado”.

Hoy llegué a buscar a mi tesoro, fuerte y robusto en medio de un simple jardín
Poco cuidado a quien no se prodigaba ningún amor, pero convencida de que ella
Estaría ahí esperando mi llegada, sin moverse a ningún sitio,  Mi vista se dirigió ahí… un vértigo extraño…  ¡era un árbol precioso, llegaría ya tenía señales de gigante!!… ¡Mi árbol!... Sembrado por mis propias manos con una bendición que nadie escuchó…

Ahí estaba… no hubo despedidas ni siquiera derecho a un reclamo…
Tendido como cualquier muerto, sus raíces quemadas con ácido
Sería lo mejor para que no despertara nunca más.

Sentí mucha rabia, impotencia ante las actitudes ajenas…
Tristeza porque no puedo decidir por la vida de nadie ni protegerla ni estar ahí…
No comprendo por qué todo lo que siembro alguien lo destruye
Y recuerdo a Orlando pidiendo un perdón un día antes de su muerte:
“Perdóneme señora… yo no quería hacerlo, pero tenía que obedecer”…
Cada planta, cada árbol que sembrara tenía una orden de arrancarlo
Y ahora, creo que la vida es algo dura conmigo y que aún no entiendo los motivos
“sólo deseaba ver crecer a mi hermosa Bonga”, quería estar ahí bajo ella
Esa sombra que ya abrigaba… pero  la indolencia, la crueldad y las espinas del camino empeñadas en dolerme el alma, perseguían cada acto de sembrar,  yo sólo me consuelo dejando su historia, para que nadie olvide que allí… cerca a un kiosco viejo, alguien se sentaba a ver crecer una hermosa bonga que nunca fue.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, febrero 5/12