sábado, 12 de septiembre de 2015

CONFIANZA [40]

CONFIANZA [40]

Confiar es algo tan difícil, más si nos han engañado y herido tanto. Siempre caemos siendo  ingenuas, creyendo en las almibaradas mentiras de otros. Pero caer por amor, en vez de ser condenación es fortuna.

¿Quién no ha caído por amor?, estamos con personas durante toda una vida, confiadas en su verdad, en un cariño franco que nada hiere, pero cada segundo nos damos cuenta que es falsedad.

¿Será que el amor es una pérdida de tiempo?, ¿para qué nacimos entonces?, una y otra vez, sin un perdón que asome, ni una caricia que bendiga, se nos va el tiempo como dice mi hijo: “por entre la rejilla de los dedos”, y cuando nos enteramos, somos engañadas por quienes creemos que fueron nuestros mejores amigos y compañeros, una espada por la espalda, una lengua que se dispara, y ahí estamos en medio de todos como oveja herida, más cada arañazo ahonda esa herida que dulcifica, porque nos hacemos fuertes, quedando como un tronco con todas sus marcas, sin que el tiempo ni la buena voluntad lo borren.

El día está fresco, un paisaje divino parece cercar nuestros ojos, ¿para qué nos hacemos a cargas nuevas?, abrir los ojos hacia lo cierto de la vida,  disfrutar de la brisa, del mar, del sol que jamás nos engañará, no son mentira, se atraviesan en nuestro camino para que seamos estero y hoja, manantial o lago, y hacer estación bajo el gran árbol de la existencia, donde poco a poco, caen nuestras hojas y las recogemos en las manos como ocres pecas que marcan nuestra herencia, y nos señalan como gente, personas que pasamos por aquí sin gloria, sin esperanza, sin Antonia, sin Eduarda, sin Gerónimo, con un nudo atorado en la garganta, buscando esa felicidad que no era la que imaginábamos, sino la que es vida y consuelo, parecidos a  pájaros en un ciruelo rebosante de frutos amarillos.

Confiemos en otro día, ¿qué más importante puede haber que vivir?

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, septiembre 12/15


 


 

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