martes, 24 de febrero de 2015

POR LA NIEVE [98]

POR LA NIEVE [98]

Para lo que dura la nieve, se vale un beso de brisa entre los desnudos gajos...
Acierto es una gaviota tibia anidando en la esquina más olvidada de un acantilado, ¿acaso ella piensa en el intenso frío que cala las rocas?
¿Conoce el hombre el lugar donde el mago inventa el poema de la vida?
Si pudiera viajaría ahora que estoy cansada, un segundo me regala el pentagrama para hacer mutis por alguien que despertó temprano, y en ese abrir intenso de la mirada, halló un jardín pleno, y  las orugas no tenían cárcel, ni el águila poseía garras.

Hay un algo invisible que vuelve grises las nubes, pero la distancia le da color al cielo, y la cercanía conjuga mi amor en un aroma, como un raro prodigio, que al pasar la mano nada toca, adivinando el viento un beso en azules gajos, y copia el lago lo mustio del bosque para dejar un sueño vencido y pasajero, enredando hilos de cometa en tranquilas aguas.

Por la nieve mis pisadas y las tuyas, el hogar que bendice tu mirada al retornar de largo viaje,  y el poema que componemos los dos, aun sabiéndonos ajenos, pero pegados del mismo pensamiento.

Se ha quebrado el río… pasó un alcatraz y fue copiado en su cristal, cayó la última hoja seca y ahí se quedó, sin tener frío pudo soñar que era un ermitaño buscando una casita blanca, como un préstamo, en medio de todas las almas que habitaban bajo la colcha blanca de un largo invierno.
Se vale todo, por la blancura de la nieve… hasta saber que me amas, como yo a ti.

Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, enero 26/15
© 10-491-97



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