
Imagen: Internet
EL BÚHO
Se cansó el búho de llorar
miró hacia la montaña de nuevo
blancas cabelleras le invitaban
y sonó sus alas
arrulló el bosque
y se perdió tan solo
en la azul inmensidad.
Descansó en la rivera de cualquier río
en el tronco que bogaba en un mar
y antojado de sol y de azules
se fue a buscar la felicidad.
-En dónde estás-
Otra vez la perdió
pero ella se alejaba
como una barca sin destino
con un timonero caprichoso
cruzando senderos nuevos
atajos del camino espinosos,
y al fin, en la tarde más triste
brilló su lucero radiante,
cuando más oscura la noche
se tornaron más brillantes las estrellas.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 7/14
Se cansó el búho de llorar
miró hacia la montaña de nuevo
blancas cabelleras le invitaban
y sonó sus alas
arrulló el bosque
y se perdió tan solo
en la azul inmensidad.
Descansó en la rivera de cualquier río
en el tronco que bogaba en un mar
y antojado de sol y de azules
se fue a buscar la felicidad.
-En dónde estás-
Otra vez la perdió
pero ella se alejaba
como una barca sin destino
con un timonero caprichoso
cruzando senderos nuevos
atajos del camino espinosos,
y al fin, en la tarde más triste
brilló su lucero radiante,
cuando más oscura la noche
se tornaron más brillantes las estrellas.
Raquel Rueda Bohórquez
Barranquilla, agosto 7/14
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